
Como saben, el lunes 30 de junio Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos se reencontrarán luego de 8 años, como parte del juicio que se le sigue al ex dictador por violaciones de los derechos humanos. Este hecho abrió la bateria de especulaciones acerca de las posibles negociaciones que ambos personajes - que no olvidemos que fueron socios en el crímen y el autoritarismo - vendrían trazando con miras a lo que será la mediática aparición de Montesinos en el proceso judicial más importante de la historia.
Hoy Caretas abrió los fuegos con un dato interesante: una visita hecha por Javier Valle Riestra a la Base Naval del Callao, en la que se acercó a hablar con Montesinos (previa visita a su amigo Víctor Polay). Este hecho se produjo días antes que JVR fuera a Barbadillo a dar “asesoría jurídica informal” a Fujimori.
Aunque el abogado y congresista ha señalado que el encuentro con el asesor fue sumamente breve, lo cierto es que, a estas alturas Valle Riestra no puede negar sus cercanías con el duo más funesto de la historia peruana.
De hecho, habría que recordar que Montesinos lo recomendó como abogado a Andrónico Luzic, el dueño de Lucchetti, o que el doctor del apellido compuesto tiene varios vladivideos y vladiaudios en su haber, incluyendo alguno a favor de la re-reelección, a la que dijo combatir mientras fue Premier de Fujimori, a quien, por cierto, lo llamó revolucionario. Y claro, fue uno de los pocos abogados que estaba con la cantaleta que al Chino no lo extraditarían.
Pero la táctica de Valle Riestra hoy apuntaría a una vieja tesis suya: la amnistía. Caretas presenta recientes apariciones mediáticas del congresista a favor de esta salida:
Un día antes de su visita a Fujimori, el agudo e iconoclasta congresista publicó en el diario Expreso una columna en la cual recordaba una frase de Haya de la Torre a propósito de la situación del ex presidente: “Mortal, que tu odio no sea inmortal”.
En su siguiente entrega, el 13 de mayo, narró las circunstancias de su visita. “AFF se encuentra en una pocilga”, lamentó. Dijo haberle dado sus opiniones sobre el caso y que la conversación serviría para un próximo libro sobre la figura de la extradición. “Tranquilícense”, terminaba diciendo, “no soy ni voy a ser abogado de AFF. Sólo fui a visitar a un hombre en desgracia”.
La verdadera pepa llega una semana después. El 20 de mayo Valle Riestra saca de la chistera que, luego del triunfo de la cumbre con Europa, el gobierno debía continuar la buena racha con “una política de indultos y amnistías”. Recordó que todos los gobiernos legítimos del Perú promulgaron leyes de ese tipo, pero “el aprismo paradójicamente no (lo ha hecho). Absurdo. El PAP y Haya de la Torre han sido con justicia los grandes beneficiarios de esas normas de concordia. Hoy un espíritu pacato y el temor a una prensa escandalosa y ultramontana, nos vuelve a inhibir de expedir esa gracia… Esa amnistía debe cubrir hechos cruentos e incruentos porque en nuestro país hemos vivido y vivimos un conflicto civil y es lógico que tengamos muertos y heridos”.
Para la revista, esto es congruente con las propuestas de Keiko Fujimori para amnistíar a su padre si es que llega a la presidencia. Amnistía en la que, por cierto, están incluyendo a los defendidos por Nakasaki, es decir, a los generales Nicolás Hermoza Ríos y Julio Salazar Monroe. Este último, por cierto, no dejó de admitir que Fujimori le daba cancha libre a Montesinos para manejar fondos públicos del SIN, tal como lo declaró ante la justicia en el 2001.
De acuerdo con Caretas, Montesinos estaría dispuesto a callarse la boca el lunes o mentir, dado que ya tiene una condena por 20 años de prisión a las FARC y se juega otra por 35 años en los casos de derechos humanos, en la que la culpabilidad se le viene encima. Si callara y los fujimoristas forzaran la figura de la amnistía, Montesinos podría ser amnistiado.
De hecho, Valle Riestra ya ha jugado la carta de la amnistía en otras oportunidades. Reuniones en Piedras Gordas con Antauro Humala, el fujimorista Fernán Altuve y el nuevo jale naranja Gustavo Espinoza, para planear la libertad y amnistía del primero de los nombrados, o su apoyo a la propuesta del excéntrico Espinoza de incluir en la amnistía a Fujimori y a otros presos por corrupción.
Digamos, en el caso de un grupo de gente que sigue pensando que vale matar en algunos casos, esta propuesta va a ser saludada y hasta aplaudida.
Sin embargo, una amnistía parece inviable en este momento. Fuentes parlamentarias consultadas por este blog señalan que ni siquiera los apristas apoyarían una propuesta como esta, dado que sería “darle demasiado premio” a Fujimori a cambio de nada. Pero también hay importantes razones jurídicas - como la sentencia sobre el caso Barrios Altos dada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos - y éticas, además del papelón en el exterior que supondría haber extraditado a Fujimori para finalmente darle un perdón incompatible con el Derecho Internacional.
Reconocer que la amnistía es una carta a jugar, implica para el fujimorismo el reconocimiento de culpabilidad de su líder y que judicialmente la tienen complicada. Eso ya supone el desenmascaramiento del cinismo, aquel que nos gobernó por diez años y cuyas funestas consecuencias padecemos hasta el día de hoy.
PARA NO OLVIDAR:
Los dejo con este reportaje de Roxana Cueva en dos partes, sobre la sociedad Fujimori - Montesinos:




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