Archivo de 9 Junio 2008

alan lourdes

Pensar en grande. Una forma de hacer vivir al país en el Primer Mundo. Un modo de hacer política. Algo que está entre el genio y el débil mental. Una obra de Alan García Perez. Una sección de este blog que se vuelve a abrir.

Quien piensa en grande hoy es el creador de la frase que caracteriza a esta sección.

Como recordarán, la semana pasada Lourdes Flores se opuso a que vendamos gas natural a Chile, considerando que quienes debían beneficiarse de este recurso en primer lugar eramos los peruanos. Como se imaginarán, luego de tal declaración y de decir que este gobierno no tenía sensibilidad social, los apristas se le fueron encima a la presidenta del PPC.

Sin embargo, nadie se imaginó que el Presidente haría una defensa tan abierta del libre comercio de gas con Chile que sus declaraciones parecen haber sido proferidas por el embajador chileno en Lima:

“Cuidado, porque en un momento Chile, si se enoja… nos compra mil millones de dólares y nosotros le compramos 300, y en cualquier momento puede decir: okey, si no me quieren vender, no le compramos los mil millones … y les devuelvo los 100 mil peruanos que tengo aquí, a los que les he dado residencia”

Digamos, no veía declaraciones tan serviles con el capital extranjero desde que Fujimori se confesó Fondomonetarista o Cipriani dijera que lo único que le importaba de Estados Unidos era su dinero. Ni siquiera en “la candidata de los ricos” he escuchado expresiones de franco y casi obseno libremercadismo.

Pero vayamos por partes. Yo no soy de los que cree que el capital es un gran mal ni que los chilenos son el enemigo. Por el contrario, creo que el intercambio comercial con Chile es necesario y saludable por dos razones: mejorar las relaciones con el país vecino y generar más riquezas para el país.

Sin embargo, ponerle reglas al capital que sean claras es el ejercicio de lo que hace un Estado en una economía de mercado. Y esas reglas no implican que, por temor a que los capitales se vayan, se deje hacer a los empresarios lo que se le venga en gana o que un bien escaso sea vendido al mejor postor. Para comenzar, el capital no es tan golondrino como se cree, salvo en el tema de las finanzas especulativas. Y en segundo lugar, no creo que los chilenos se larguen solo porque no les vendamos gas.

Ahora bien, repito un poco lo que se dijo aquí la semana pasada. Si tenemos un recurso escaso como el gas, los primeros que deben aprovecharlo son los peruanos para el desarrollo de los peruanos. Si vemos que es necesario modificar la matriz energética, hay que aprovechar esa ventaja, sobre todo, para el desarrollo de la zona sur del país. Si, la misma que le reclama a García que modifique la situación de exclusión política y social, al igual que casi todo el Perú.

También coincido con lo que apunta Fabber:

Camisea no es Tarija. Es un décimo de su volumen cúbico y su potencial energético para con el país aún espera con la esperada conversión de nuestra matriz de producción. Se sabe que muchos lobbies chilenos están presionando a nuestro gobierno para que nuestro gas, que no sobra ni a mediano plazo, sea vendido justamente a nuestro rival comercial en el Pacífico Sur.

Si García sigue con la monserga de pretenderle ganar a Chile - para lo cual, debería hacer las reformas institucionales y sociales que son la verdadera solidez de la economía chilena -, pues parece sumamente inconsecuente con dicho objetivo el venderle un bien escaso a dicho país. Si se supone que tienes una ventaja competitiva, pues es momento de utilizarla en favor de tus propio interés.

Peor aún, García demuestra con ello las limitaciones de su propio modelo. No le importa para que viene el capital, sino obtenerlo. Porque de eso se trata: de la foto con el empresario para que sigamos diciendo que el Perú avanza y que estamos pensando en grande. Aunque, en realidad, nuestro Presidente no juega en primera, sino peor que la selección ayer con México. Y de seguir así, antes que pensar en grande, quizás debería aprender García a cumplir con la primera parte de esa frase: pensar.

TAMBIEN PIENSAN EN GRANDE:

Oceano de Mercurio: Alan García: “Chile se puede enojar”

Utero de Marita: Ya pues, Alan

Comments 2 Comentarios »

tanque

Un aspecto de la transición democrática que nunca se terminó de completar fue la reforma militar. Recuerdo que Augusto Álvarez Rodrich decía, allá por el 2001, que había que acelerar lo que se pudiera en los gobiernos de transición, pues aquellos que vendrían después serían los de “transacción”.

Algo se avanzó en tres gestiones ministeriales clave: la de Aurelio Loret de Mola, la de Roberto Chiabra y la reciente de Allan Wagner. En la primera, se dio la Ley del Ministerio de Defensa y se comenzó a implementar parte de lo establecido por la Comisión para la Reestructuración Integral de las Fuerzas Armadas. En la segunda, se recibió el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y se elaboró el mayor mecanismo de transparencia del sector: el Libro Blanco de las Fuerzas Armadas. En la tercera, se avanzó con la reforma del Ministerio de Defensa y su fortalecimiento.

Sin embargo, a pesar de lo avanzado en estas tres gestiones, se ha recuperado cierto sentido común compartido por civiles y algunos militares - sobre todo, los que están en retiro - que siguen pensando que los temas de seguridad y defensa son patrimonio exclusivo de las Fuerzas Armadas y que, por tanto, a ellas debe rendirseles una serie de prerrogativas que exceden los límites de su función.

El ejemplo más clásico era la necesidad de una libreta militar.  Recientemente el Congreso aprobó una norma que eliminaba dicha libreta para quienes no presten servicio militar voluntario, lo que hará que ya no sea obligatoria como requisito para obtener el Documento Nacional de Identidad (DNI). 

Sin embargo, el cambio no ha sido completo, pues aún los jóvenes de 17 años tendrán que ir a los institutos armados a registrarse. Las posibles consecuencias las comenta Álvarez Rodrich:

Es decir, ya no debes sacar la libreta militar pero no te salvas de ir a registrarte. Con la creatividad e ingenio que siempre caracteriza a la voracidad burocrática, más temprano que tarde nos iremos enterando de algunos cobros que irán reapareciendo mientras los muchachos hacen la cola para este registro que es absurdo porque duplica el trámite que ya se hace para obtener el DNI.

Si ya se tiene un Registro Nacional de Identidad, pues lo lógico es que sea el RENIEC quien proporcione esta información a las Fuerzas Armadas y quienes vayan a hacer los exámenes físicos y médicos de rigor sean, únicamente, aquellos que van a cumplir con el servicio militar voluntario. Como aún el Poder Ejecutivo no ha promulgado la norma, este debería ser un aspecto a ser observado y contemplado por el Congreso.

Sin embargo, no dudo que las presiones castrenses estén a la orden del dia, dado que el Comandante General del Ejército mantiene una relación bastante estrecha con el Presidente de la República y el Primer Vicepresidente parece el jefe del sindicato de los militares que protestan cada vez que se les quiere poner bajo las reglas del Estado de Derecho.

No es el único aspecto en el que sigue residiendo una disputa de este tipo.  El tema de la justicia militar ha llegado al sistema interamericano de derechos humanos, luego de varias sentencias del Tribunal Constitucional que han sido incumplidas por el Congreso.  Los congresistas, alentados por el Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, han malentendido que las reformas planteadas en torno a que los jueces militares no sean oficiales en actividad y que su nombramiento debe ser hecho por el Consejo Nacional de la Magistratura - o la entidad que lo reemplace - significan la desaparición de este fuero excepcional. Esta cuestión no ha sido planteada.

Otro tema del que ya hemos tratado anteriormente es la educación militar, no solo entendida como el currículo oficial - que por cierto, también debería ser visto por el Ministerio de Educación, ente que no tiene vela en un entierro que debería tenerlo -, sino también como un currículo oculto que hace que se vean como tolerables las violaciones de los derechos humanos o que se siga viendo a las Fuerzas Armadas como “entes tutelares de la Nación”, cuando somos mayores de edad que no requerimos de ninguna tutela.

Finalmente, la falta de transparencia en el sector Defensa es otro aspecto a reformar. El escándalo de la gasolina que involucra al actual Comandante General del Ejército es solo una muestra de como se maneja con una cultura del secreto los gastos que se hacen en las Fuerzas Armadas.

Pero para que ello cambie, no solo es necesario que los militares tengan claro cual es su rol, así como su sujección a la autoridad civil y democrática. También lo es que nuestros políticos civiles se lo crean y comiencen a actuar en consecuencia.  Pues a algunos solo les falta cuadrarse, ponerse el uniforme y hacer el saludo castrense.

Comments No Hay Comentarios »