Archivo de 7 Junio 2008
Si hay alguien que la ha sabido hacer con la gastronomía peruana es Gastón Acurio. Convertido en nuestro chef superstar, lo vemos en la tele, en eventos y hasta en Palacio, digamos que el conocido cocinero incluso ha sufrido de sobreexposición mediática. Pero allí está, difundiendo la comida nacional en todas sus variedades, desde el restaurant 5 tenedores hasta el huarique. Hace unos días, a raíz de una nueva polémica sobre la similitud de los slogans de las campañas gastronómicas de los gobiernos peruano y chileno, Roberto Bustamante me hizo notar que las similitudes quedaban allí, ya que, a pesar de tener una gastronomía menos conocida, prolífica y sabrosa que la nuestra, los chilenos apuntaban a que su cocina fuera el eje de la construcción de cadenas productivas. Es decir, que se integren a todos los actores del proceso gastronómico - desde los agricultores hasta los empresarios culinarios -, se promuevan los productos bandera de su país y se proteja el medio ambiente y la biodiversidad. Nuestra campaña en pro de la gastronomía, en cambio, se sigue centrando en presentar platos típicos y en participar en eventos internacionales, sin tener un enfoque que involucre a agricultores, pequeños y grandes empresarios culinarios y circuitos turísticos del buen comer en el país. Hace un par de años, Acurio se presentó en la ceremonia de inauguración del año académico de la Universidad del Pacífico con un discurso sobre el potencial gastronómico empresarial del país, a partir de lo que ha sido su creación de marcas con las que identifica a determinados productos con los restaurantes que inaugura en el país y en el extranjero. Pero hubo un detalle en su discurso que me hizo ver que tal vez en el MINCETUR y en el Ministerio de Agricultura debieran ver a Gastón menos como “el chef de moda” y más como un tipo con ideas, que las tiene:
Hace algunos años, tuve la oportunidad de conversar con la gente del PNUD sobre lo que entendían como desarrollo humano. Y una de las cosas que tenían claras es que el proceso de descentralización del país y de crecimiento económico se sostendría mejor con cadenas productivas nacionales, regionales y locales, que articulen diversas actividades económicas, lo que permitiría la creación de mayores mercados. La visión que nos presenta Gastón Acurio va por ese ángulo poco explorado y que, como vemos, no solo piensa en las variables económicas del negocio, sino en la repercusión social del mismo. Digamos, la eufemística “Responsabilidad Social Empresarial” estaría mejor sostenida si es que se complementa con la visión que debe tener todo negocio: su impacto - por mínimo que sea - en la comunidad que lo rodea. Ya que hablamos de pensar en grande, tal vez aquí Alan si tenga una buena idea para poner en práctica. Quizás, la próxima vez que Gastón vaya a Palacio, no solo ayude a preparar platos con anchoveta, sino a dar ideas para que la gastronomía pueda convertirse en impulso del desarrollo en el país. Buen provecho. |






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