Si una táctica mediática fue desplegada en los años noventa fue la campaña sistemática en contra de los opositores al fujimorato. A través de titulares que tocaban el mismo tema en varios diarios - todos comprados al mejor postor por Vladimiro Montesinos -, todo aquel que se opusiera a Alberto Fujimori era pasado por una moledora de carne sistemática, con contenido dictado desde la salita del SIN.

Y si bien Fujimori y Montesinos ya están en prisión, su espíritu está presente en algunos medios de comunicación.

A estas alturas del partido, queda claro que los diarios Expreso y La Razón están enfocados en una campaña sistemática en contra de las organizaciones de derechos humanos, la CVR y todo aquel que defienda estas causas o plantee reformas institucionales de fondo. Los ataques son sistemáticos y parten desde dos miradas distintas: en el caso de Expreso, un macarthismo a prueba de balas, mientras que en el de La Razón es su fujimorismo el que los delata. En ambos casos, tienen enemigos comunes a los que les dan con palo.

Uno de estos enemigos es Gustavo Gorriti, una de las personas que encarna lo que debe ser un buen periodista: una buena pluma, uso de los métodos de investigación y corroboración, principios democráticos sólidos e investigaciones que lo respaldan.

El 7 de mayo de 2008, Gorriti sacó un artículo sobre la lucha que viene emprendiendo la Policía Nacional contra “Artemio”, uno de los líderes de lo que queda de Sendero Luminoso. La historia que cuenta el periodista nos da una idea de como se va estrechando el cerco sobre este personaje, a pesar de las limitaciones logísticas a las que el despacho que “encabeza” Luis Alva Castro. Debo decir que del relato de Gorriti puedo admirar a los policías que, con inteligencia y sin violar derechos humanos, vienen aplicando una estrategia inteligente y que, estoy seguros, dará resultados en el futuro cercano.

Sin embargo, días más tarde, el domingo 11 de mayo, Expreso y La Razón pasaron a Gorriti por sus respectivas moledoras de carne: sus secciones de trascendidos - Polidatos y Carnecitas, respectivamente - sacaron sendas notas en contra del reportaje, específicamente por hacer alusión a la palabra “guerrillero”, a la que estos diarios atribuyeron como condescendencia con Sendero Luminoso, la cual, cualquiera que conoce la trayectoria de Gorriti, sería bastante idiota en creer en la misma.

Dos cuestiones me llamaron la atención de este asunto.

La primera, es el párrafo de marras al que ambos medios aluden y que, como verán, es claro en su afán descriptivo de un fenómeno militar:

Con más de 25 años de experiencia militar en el terreno, “Artemio” es uno de los más veteranos guerrilleros en América Latina. (A diferencia de quienes utilizan el término “terrorista” o “guerrillero” con una connotación esencialmente valorativa, IDL-SC los usa solo como una descripción de metodología militar). Su conocimiento del terreno y su red de información rápida, ambos muy eficientes, le han permitido eludir varias veces capturas que parecieron inminentes.

Los dos diarios no solo se olvidan de todo el contenido del artículo, que reconoce de modo amplio los esfuerzos que viene haciendo la Policía por acabar con los remanentes de Sendero en el Alto Huallaga. Asimismo, se olvidan del segundo párrafo del artículo, que aclara las cosas aún más:

Así, frente a una insurrección guerrillera (que suele incluir acciones terroristas, de sabotaje, políticas y de propaganda junto con las propiamente guerrilleras), no es fácil saber quién está ganando y quién perdiendo. El número de bajas y de arrestos, por ejemplo, puede ser un indicador engañoso, que demuestre el resultado de golpes eficaces contra los insurrectos o, por lo contrario, mayor actividad de éstos.

En otras palabras, Gorriti no propagandiza a favor de SL, tal como ambos medios pretendieron presentarlo, sino hacer lo que hace un analista militar serio: presentar los hechos y las estrategias describiendo los hechos y tomando partido, de manera indiscutible, por el bando democrático, que es el del Estado que hoy gobierna Alan García.

Pero más sorprendente es aquello que ambos diarios hicieron y que el propio Gorriti denunció el miércoles pasado en su acostumbrada columna semanal en Caretas: Palabras más, palabras menos, Expreso y La Razón colocaron en sus secciones de trascendidos el mismo texto. Vean los recortes de ambos diarios y hagan la comparación:

En jerga periodística, a esto se le conoce como un “bajado”. Es decir, alguien redacta una nota para que otros medios la reboten tal cual, o cambiando solo unas palabras. En el caso de La Razón y de Expreso, se trata del mismo trascendido en dos partes, al que le cambian los títulos y algunas cuestiones ligeras de redacción, pero el contenido esencial y hasta el final son exactamente iguales.

Esto hace suponer dos cosas: O ambos diarios están coordinando campañas de este tipo - a las cuales también se suma en varias ocasiones Correo - o alguien les dicta a ambos diarios el contenido de sus notas, trascendidos y supuestas investigaciones.

Señores Luis García Miró y Uri Ben Schmuel, por un mínimo de respeto a sus lectores y a la verdad, ¿podrían explicarnos cual es realmente su cau - cau?

3 Respuestas a “EL CAU CAU DE EXPRESO Y LA RAZON”
  1. Ríquez dice:

    El contenido editorial puede coincidir en dos medios y la postura de Expreso y La Razón frente a ciertas ONGs sospechosas de trabajar en favor terrorismo es clara y contundente. Hasta donde se nada les impide compartir una nota de prensa, si prefieren trabajar en tandem nada en la ley se los impide, no creo que ambos medios tengan reparos en negarlo. Ahora, al tema de fondo: la tibieza frente al terror del ex-asalariado de la CVR no es sorpresa, siempre ha vacilado para llamar terroristas a los verdaderos terroristas. Su fustán ideológico es más visible que su grisácea barba.

  2. Jomra dice:

    Salud

    El colmo. No, no es el colmo, es lo que vienen haciendo con la CVR y las ONG de DDHH desde hace tanto que ya ni me acuerdo :P. Es como eso de «Claro, luego de que la CVR otorgó categoría de partido político a Sendero (…)» que ni venía a cuento ni es verdad (la CVR no “otorgó” “categoría” de “partido” a nadie, ni justificó de modo alguno el actuar de Sendero, como se deja caer en la redacción de ambas notas), a fin de cuentas, “miente miente que algo queda” (y el buen Ríquez es un ejemplo que viene fenomenal para lo que digo).

    Por último, ¿de qué sirve leerse el artículo de Gorriti? El objetivo de la nota es atacarle, así que la realidad les podría estropear el titular (ya lo dice el viejo adagio: “no dejes que la realidad te estropee un buen titular”), así que el contenido del artículo periodístico no importa, la cuestión es tirar mierda sobre Gorriti, y lo han conseguido. Acá paz y después gloria.

    Hasta luego ;)

  3. Jorge Ágreda dice:

    La verdad que los períodicos “La Razón” y “Expreso” tienen buen puesta la camiseta anaranjada, y siempre atacarán a todos los que no son cómplices de la mafia que nos gobernó por diez años.

    Ahora, ¿qué es ser “guerrillero”?. Guerrillero es aquel que utiliza como estrategia militar una guerra de guerrillas. No tiene una calificación moral implícita, es un adjetivo claramente neutral. Hay guerrilleros que son terroristas, como lo fue el MRTA y como lo son las FARC y hay guerrilleros que no lo son, así de simple.

    Claro, la gente que escribe tales comentarios se espanta de escuchar términos como el de “guerrillero”, porque alucinan que es excluyente del término “terrorista”, vaya uno a saber por qué, pero presumo que es por simple ignorancia o por ganas de tergiversar antojadizamente la verdad.

    En resumen, decirle guerrillero a un terrorista no supone en lo absoluto quitarle esta última condición. ¿Algún día lo entenderán? Lo dudo.

    Finalmente, ¿vale la pena hacerle caso a tales periodicuchos? Sí, sí vale la pena, pero no para creerles, hay que leerlos para saber las nuevas estupideces que argumentan y poder combatirlas con ideas y no con ataques infundados a las calidades de personas mucho mejores que ellas (porque nadie puede dudar que la calidad de persona y profesional de Gorriti es muy superior a la de García Miró, Ben Schmuel o Mariátegui, todos juntos y al peso).

Deja una Respuesta