No me mires, no me mires, no me, no me, no me mires
no me mires, no me mires déjalo ya
que hoy no me he puesto el maquillaje
y mi aspecto externo es demasiado vulgar
para que te pueda gustar
1982. Una de las canciones que más suena en las radios de habla hispana se llama Maquillaje y la cantaba Mecano, quizás el mejor grupo de la movida madrileña de aquellos años. Claro, ahora la pueden escuchar en cualquier radio que pase canciones de los ochenta, que son varias en nuestra ciudad.
Nuestro Presidente, recordemos, también lo fue en los ochenta. Y parece que esta tonadita interpretada por Ana Torroja se le ha pegado en los últimos dias, tanto a él como a los compañeros, sobre todo, luego de ver las últimas encuestas de aprobación a su gestión.
Ya en días pasados comenté por aquí acerca de la famosa entrega de bolsas de alimentos en zonas urbanas pobres a tempranas horas de la madrugada. Días más tarde, Perú.21 reveló que esta idea bastante cuestionada desde varios sectores partió de un gabinete paralelo de apristas, encabezados por Carlos Arana, Víctor López Orihuela, Javier Morán y Omar Quezada. La titular del MIMDES, Susana Pinilla, sería funcional a una estrategia cuyo único objetivo parece ser no parar la olla, sino la caída en las encuestas de Alan García.
Pero posteriomente comenzó una tonada bastante clásica en la política peruana: nuestros errores son por fallas en la comunicación.
Todo comenzó cuando Lourdes Flores propuso que cambiaran el gabinete en mayo, luego de la cumbre con la Unión Europea. Como se imaginarán, varios le saltaron a la yugular por tamaña propuesta y no han faltado quienes han especulado con una presencia de Flores Nano como futura Presidenta del Consejo de Ministros. Pero el clima ha sido aprovechado también por los compañeros para rendirles cuenta a varios de los titulares de los sectores. Mauricio Mulder y Aurelio Pastor han sido dos de los más entusiastas en criticar al gabinete, pero todos los apristas han cerrado filas en que se requiere que los Ministros comuniquen mejor sus obras.
Dos aristas se desprenden del tema.
De un lado, la recurrencia al manido argumento de los problemas de comunicación, cuestión a la que también apeló en su momento Alejandro Toledo, para no hacer reformas de fondo. Comenta sobre esto Augusto Alvarez Rodrich:
La falta de una buena comunicación y de operadores políticos con ‘mejor labia’ puede ser la respuesta de quienes quieren propiciar un relevo en el gabinete o, también, de algunos ‘ayayeros’ que pretenden beneficiarse de algún modo de las consecuencias de esa nueva política comunicacional. ¿Con qué ‘comunicación’ creen que van a levantar la aprobación de 11% en el Oriente, o de 14% en el Sur?
La respuesta no está ahí sino en la calidad de las políticas sociales del gobierno para llegar con mayor efectividad a los más pobres. Y, también, en la credibilidad de la representación política. En ambos, el déficit es enorme.
Fiel a su estilo, Fernando Rospigliosi se refiere a lo que parece ser otra pasada de cuchillos largos en Alfonso Ugarte:
Detrás de las críticas de Mulder y de Pastor hay dos cosas. Primero, están tratando de desviar la responsabilidad que tiene el presidente Alan García en su descenso en las encuestas. Son sus errores los que lo han llevado a esto, y les echan la culpa a otros. Segundo, este hecho está siendo usado para saldar cuentas dentro del Apra y resolver pugnas internas. La puntería de Mulder parece estar dirigida contra Del Castillo. Es el premier y el responsable de todo el gabinete.
Creo que el gobierno desacierta cuando se refiere a sus problemas como meros asuntos de comunicación. Sin duda, es necesario que se difundan las labores que se vienen ejecutando como política de Estado o como obras puntuales. Sin embargo, una labor comunicativa tiene límites y uno de los principales es estar sustentada en la realidad. Si la gente no percibe que su situación mejora o que los políticos no cumplen con su labor, poco o nada se podrá hacer en ello.
De otro lado, el poder de los medios de comunicación es limitado cuando ya existen corrientes de opinión formadas en la población. Basta ver a quienes apoyaron los medios en las distintas campañas electorales para darnos cuenta de ello: Vargas Llosa perdió a pesar que la mitad de la televisión y de la prensa escrita se puso la vincha. Fujimori tuvo que forzar un fraude en el 2000, a pesar que tenía a varios medios comprados. Lourdes Flores no pudo ganar en el 2001 y en el 2006 sin importar que no faltaran entusiastas en la prensa con su candidatura. Estos botones de muestra nos dan una idea de dichas limitaciones.
Si preocupa lo manifestado por Álvarez Rodrich y Rospigliosi: que alguien pretenda beneficiarse con el incremento de publicidad estatal y, sobre todo, que se desvíe la atención del país sobre temas de fondo o reformas pendientes que reclaman desde distintas orillas y ópticas Aldo Mariátegui y Martín Tanaka.
Entre tanto, mientras siguen buscando como hacer para que la gente se crea cuentos chinos, el gobierno de García pierde la oportunidad de oro que el país le concedió en el 2006. Y todo, por quedarse con la tonadita de Mecano, atrapado en la misma lógica de los ochenta: la imagen lo es todo.





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24 Abril 2008 a las 11:56 am
Siempre de acuerdo con Rospigliosi cuando se refiere al APRA.