Archivo de 11 Abril 2008

Edwin Donayre Gozzich. General del Ejército Peruano. Comandante General del Ejército. Productor de películas sobre el conflicto armado interno, censurador de obras de arte y condecorador de diarios bastante cuestionados.

Hasta allí, parecería ser el perfil de un comandante general típico en el Perú: conservador, demasiado pegado a un malentendido espíritu de cuerpo y procurando una buena relación con los medios que no lo cuestionan.

Sin embargo, Donayre tiene algo serio que responder y por lo que intenta evadir a la justicia.

En diciembre de 2006, Gustavo Gorriti remeció al Ejército con una documentada denuncia sobre una inusitada inflación de gasolina en la Comandancia General del Ejército. Esta fue la causa de la caída del General César Reinoso y del ascenso de Donayre al alto cargo que hoy ocupa.

Pero Donayre no es indemne a estas denuncias y, de hecho, aprovechó su amistad con el Presidente de la República para quedarse un año más en el puesto y hacer las siguientes movidas en el alto mando, que las relató así La República:

Fuentes del Ejército confirmaron que Donayre proyecta cambiar de colocación al inspector general Francisco Vargas Vaca y al jefe de la Región Militar del Centro (RMC), Otto Guibovich Arteaga. Al primero lo enviaría como comandante general de alguna región militar, mientras que al segundo lo designaría al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA).

Vargas Vaca es autor del informe de Inspectoría que detectó el presunto mal uso de combustible asignado a distintas unidades. Entre los oficiales a los que señaló para que respondan sobre el destino de miles de galones de petróleo y gasolina se encuentran los generales Edwin Donayre Gotzch y Luis Cateriano Vela, precisamente los números uno y dos del Ejército y, por añadidura, compañeros de la 79ª “Promoción Teniente Coronel Juan Bautista Zubiaga”.

El caso lo ventila la fiscal anticorrupción Marlene Berrú Marreros. Donayre ha faltado al menos a dos citaciones “por razones de agenda” y asistiría después de las celebraciones del Día del Ejército.

Efectivamente, los cambios se produjeron. A Vargas Baca se le mandó a Iquitos, como castigo por “osar” meterse con el Comandante General. Y Donayre no ha concurrido a las, ahora, 6 citaciones que la Fiscal Berrú le ha extendido para que aclare su situación.

En estas semanas, Gustavo Gorriti ha averiguado algunas de las movidas poco santas alrededor de este caso. En primer lugar, una malsana intención para sacar a Marlene Berrú del caso:

La semana pasada expliqué la estrategia de la defensa del general (r) Reinoso, de pedir que se incluya en la investigación a los comandantes generales que tuvo el Ejército desde el 2000 hasta el 2006. El propósito, como expuse entonces, era lograr incluir en la investigación al general EP (r) Roberto Chiabra, ex comandante general del Ejército y ex ministro de Defensa, quien tuvo como ayudante al comandante EP Orlando Berrú, hermano de la fiscal, para forzar a esta a excusarse y separarse del caso.

En realidad, la movida es más complicada. La defensa de Reinoso busca involucrar a todos los ex comandantes generales que lo precedieron para, de taquito, sacar a la Fiscal Berrú con la argucia legal antes comentada. Ellos, indignados, fueron a buscar a Donayre el miercoles 26 de marzo al Pentagonito para darle las quejas. Pero la actitud del Comandante General del Ejército fue bien rara. Relata Gorriti:

En la reunión con los comandantes generales, el 26 de marzo, el actual comandante general del Ejército, general EP Edwin Donayre ni se refirió a Reinoso ni lo culpó de nada. Dijo, mas bien, que “el responsable” de la “fuga” de documentación a los medios fue el ex inspector general del Ejército, general EP Francisco Vargas Vaca.

Es decir, no culpó a su antecesor y comenzó a decir sandeces sobre su investigador. Digamos, ahora se entienden los cambios.

Pero la trama se complica con la aparición de un personaje oscuro: Gino Ríos Patio, el procurador anticorrupción nombrado por Alan García para investigar a Alejandro Toledo y a este gobierno y que tiene una serie de cuestionamientos por varias inconductas.

Pues bien, Ríos Patio ha hecho lo siguiente, de acuerdo con Gorriti:

Si alguna duda quedaba respecto de la intención del gobierno aprista de encubrir el mayor caso conocido de corrupción militar en lo que va de esta década, Gino Ríos Patio, el procurador de Alan García, se encargó de borrarla el viernes pasado.

Ese día, uno después de la publicación de “Cuestión de generales” en Caretas 2021, Ríos Patio se dirigió por escrito a la fiscal anticorrupción Marlene Berrú (que investiga la asignación corrupta de combustible el año 2006, bajo el entonces comandante general del Ejército, general EP (r) César Reinoso) para hacerle una solicitud que casi equivale a una confesión.

En el escrito, Ríos Patio le solicita “la suspensión de las diligencias programadas por su Despacho (sic) debido a que he solicitado (…) se inhiba del conocimiento de la presente investigación”.

Es decir, el presunto procurador “anticorrupción” le exige a la fiscal Berrú paralizar toda su investigación en este megacaso de corrupción.

Y adivinen que diligencia se suspendería. Sí, la tantas veces postergada declaración de Donayre ante la Fiscal Berrú.

¿Coordinaron algo Ríos Patio y Donayre? Última cita de Gorriti:

Donayre también afirmó a los ex comandantes generales que no conocía a Ríos Patrio. Les mintió. Ríos Patio ha acudido asolapadamente varias veces a verlo. También ha ido el jefe de la policía “anticorrupción”. Ahora ya hay que ponerle comillas.

Luego de este relato, algunas preguntas:
1. ¿Por qué los ex Comandantes Generales fueron a ver a Donayre si sabían que también estaba comprendido en la investigación?
2. ¿Por qué Donayre tiene toda la discrecionalidad y aval presidencial para poder mandar a la siberia iquiteña a quien lo investigó?
3. ¿Por qué Gino Ríos Patio sigue en el cargo de Procurador a pesar que la ex Ministra de Justicia, María Zavala, dijo que debía salir y dejaba en manos del Presidente la decisión de su salida?
4. ¿Por qué Donayre no es citado de grado o fuerza a dar su declaración?

Aquí huele a gasolina quemada. Y el humo que comienza a desprender es tóxico para la sanidad del Ejército.

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