Esta semana se han cumplido 18 meses desde que Alan García Pérez asumiera el gobierno del país por segunda vez. Su triunfo se debió a dos factores fundamentales: la presencia de un candidato antisistema cuyas propuestas generaron miedo y preocupación en la población y la promesa de cambios sociales, económicos y ajustes institucionales que permitieran que los beneficios del crecimiento económico del quinquenio 2001 – 2006 llegaran a todos.

¿Cómo llega García a este año y medio de mandato?

Pues lo hace con algunos logros que exhibir. Sin duda, el hecho de que respete, en términos generales, el estado de Derecho y los derechos fundamentales, la estabilidad macroeconómica – a pesar de cierta preocupante subida inflacionaria – y la suscripción de acuerdos comerciales importantes, así como algunas medidas puntuales en el campo educativo, son algunos de los méritos que pueden anotarse a la gestión del actual Presidente.

Sin embargo, el gobierno no ha tenido los resultados esperados, por dos factores que anoto a continuación.

El primero de ellos tiene que ver con la coalición política que rodea al gobierno, la cual el sociólogo Martín Tanaka ha calificado como coalición conservadora. Ello ha traído como consecuencia que mantiene un modelo económico basado en la mera exportación de materias primas, dejando de lado la ejecución de reformas institucionales y sociales importantes y, además, propiciando iniciativas efectistas que han minado la credibilidad del gobierno en temas de respeto de los derechos fundamentales o de la propia institucionalidad democrática. El llamado “cambio responsable” ha devenido en ninguna voluntad de cambio.

Un segundo factor se relaciona con los defectos de gestión pública que han acompañado a la actual administración. Compras aparentemente sencillas como las de patrulleros y ambulancias no solo fueron minadas por un tema de corrupción, sino también porque el aparato estatal no está preparado para funcionar adecuadamente. Lo mismo se ha visto en casos como los de la reconstrucción de las localidades afectadas por el terremoto de agosto pasado o los programas sociales. Ello hace que la población no sienta que el Estado esté funcionando.

Si a esto se suma el descontento larvado durante años en el interior del país, pues tenemos como resultado una baja aprobación en las encuestas y la posibilidad de que otro outsider aparezca en el escenario del 2011 como posibilidad real de victoria. Y, además, la posibilidad de perder un ciclo de crecimiento importante en detrimento de las oportunidades de todos los peruanos.

Sin duda, el gobierno está aun a tiempo de rectificar cambios. Pero debe hacerlo pronto, pues la impaciencia no se calma, la posibilidad de acuerdos políticos nuevos se cierra y, con el transcurrir de los meses, el régimen se desgasta.

¿Podrá realizar este reto Alan García?

(Artículo publicado originalmente en PrensaPeruana.com)

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2 Respuestas a “UN AÑO Y MEDIO DESPUES”
  1. Federico Villarán dice:

    No entiendo, o sea, si un gobierno caviar cometia errores no era tan malo, pero porque es de derecha es malo con esos mismos errores. Siento que a Garcia le caen con furia por el sello ideologico y les duele mas que Vargas Llosa lo haya visitado. Parece que quisieran qye la vaya mal. No soy aprista, pero apoyé al caviar Paniagua, al caviar Toledo y al derechista (entrecomillado) Garcia, porqie se ha avanzado y los errores son nimios en comparacion a los avances

  2. Jomra dice:

    Salud

    ¿Desde cuando Toledo o Paniagua se les considera “caviar”? Vaya forma de cambiar el significado de las palabras que tienen algunos… Dos personas de la derecha continuista de nuestro país no pueden ser considerados “caviar” en ningún caso. Este ya es el colmo de la neolengua carambas…

    Hasta Luego ;)

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