MARIA ELENA MOYANO Y LA DERROTA DE SENDERO LUMINOSO
Escrito por: jgodoymejia en María Elena Moyano, Sendero Luminoso, Villa el Salvador, conflicto armado interno, organizaciones populares, terrorismoEn Villa yo nací en Villa me crié, en Villa tuve mis hijos, en Villa me enamoré, el diá que yo me muera y me lleven a enterrar, saldré de mi sepultura y por mi Villa he de luchar.
Si hicieramos la pregunta sobre el momento clave para la derrota de Sendero Luminoso, la mayor parte de personas responderían que dicho hito se produjo el 12 de septiembre de 1992, cuando cayó Abimael Guzmán y la mayor parte de la cúpula de la organización que quiso hacer estallar el país en pedazos. La mayor parte del tiempo coincido con esta afirmación.
Luego de leer ayer la historia de Maria Elena Moyano, tal vez mi próxima respuesta a dicha interrogante varíe. Y por ello es importante redescubrir lo que fueron esos años y lo importante que fue Moyano para la derrota de Sendero Luminoso.
Para graficar mejor lo que representa Villa El Salvador, veamos cuales fueron algunas de las razones que llevaron a esta comunidad a ganar el Premio Príncipe de Asturias:
Su “organización vecinal”, en la que se mantiene siempre un alto grado de participación democrática, consiste en un modelo autogestionario basado en la tradición andina. Miles y miles de vecinos se convierten anualmente en dirigentes. Cada manzana de casa elige cinco dirigentes, que ocupan las diversas secretarías: Salud, Educación, Comercialización, Producción y Servicios. Cada barrio elige a su vez otros ocho representantes y, finalmente, se nombran diez personas que conforman el Consejo Ejecutivo Comunal, donde está representado el conjunto de la población.
En 1973, se celebró la primera Convención de Pobladores y se fundó la Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador, CUAVES. A partir de ella, fueron surgiendo otras organizaciones vecinales, como la Federación Popular de Mujeres, la Asociación de Pequeños Industriales y Artesanos o la Central de Cooperativas de Mercados que convirtieron a Villa El Salvador en un modelo de comunidad autogestionaria digno de ser estudiado.
Durante finales de los años ochenta, el modelo autogestionario tuvo que hacer frente a dos graves problemas. Por un lado, la crisis econòmica hacía más importante la labor de los clubes de madres, los comedores populares y las organizaciones de mujeres. De otro lado, Sendero arreciaba en las zonas urbanas y tenía un objetivo central: controlar las organizaciones populares para llevarlas hacia su proyecto autoritario y violento.
Sendero primero trataba de captar a los dirigentes, por la ideología o por la fuerza. Si no podía, utilizaba dos métodos: el desprestigio a través de acusaciones de corrupción o el asesinato.
María Elena tuvo que pasar por esas etapas. A la vez que era Presidenta de la Federación de Mujeres, también era parte de Izquierda Unida y teniente alcaldesa de Villa El Salvador. Aunque cuidó mucho que su labor como dirigente vecinal y representante política corrieran por “cuerdas separadas”, lo cierto es que ello se hizo imposible cuando Sendero y la izquierda legal se enfrentaron abiertamente. Un proyecto de cambios llevado a cabo en paz y democracia contra una revolución armada y autoritaria. Eso se hizo más evidente con el paso de los años y la izquierda, en medio de su división interna, comenzó a entenderlo.
Por ello es que a Moyano pretendieron primero captarla y luego acusarla de malos manejos en la Federación de Mujeres. No pudieron hacerle daño, salvo en aquellos que quisieron creer patrañas, en medio de una situación compleja para una comunidad amenazada por el terror y la crisis. La situación llevo a María Elena a ser clara y contudente frente a Sendero y a decir frases como estas, en 1991:
La revolución es afirmación a la vida, a la dignidad individual y colectiva; es ética nueva. La revolución no es muerte ni imposición ni sometimiento ni fanatismo. La revolución es vida nueva, es convencer y luchar por una sociedad justa, digna, solidaria al lado de las organizaciones creadas por nuestro pueblo, respetando su democracia interna y gestando los nuevos gérmenes de poder del nuevo Perú.
Hace varias décadas, Alejandro Romualdo escribía un poema sobre Túpac Amaru que quienes tenemos de 35 años para abajo debemos haber escuchado en el colegio. Y recuerdo el primer párrafo de aquel poema, análogo a lo que fue el final de la vida de María Elena Moyano y el inicio de la derrota de Sendero:
Lo harán volar con dinamita.
En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.
A golpes le llenarán de pólvora la boca. Lo volarán:
¡Y no podrán matarlo!
Sendero no solo es derrotado por un trabajo de inteligencia policial decidido, claro y que respetó los derechos humanos. Tampoco lo es únicamente por la valentía de los miembros de las Fuerzas Armadas, Policiales y de las rondas que cumplieron con su deber sobre la base de la Constitución. Fundamentalmente, hay que decirlo, a Sendero lo derrotamos todos, porque rechazamos ese proyecto violento, de destrucción de lo que pretendíamos crear como democracia, de muerte de inocentes, de derramamientos de sangre. Porque la violencia no soluciona los problemas, sino que los acentúa.
Por ello es que lo que hizo María Elena Moyano es encomiable: enfrentar con la fuerza de las ideas y de la acción a quien pretendía hacer de su comunidad un páramo del terror. Y por ello es tan chocante ver a su hermana avalar otro tipo de autoritarismo que tanto daño ha hecho a nuestra patria.
En medio del arenal, surgió una comunidad. En medio del arenal, se derrotó al terror.
MAS SOBRE EL TEMA:
Comisión de la Verdad y Reconciliación: Los asesinatos de María Elena Moyano y Pascuala Rosado
Carlos Tapia: El ejemplo de María Elena Moyano





Entradas (RSS)
17 Febrero 2008 a las 3:56 pm
Hace años vi un reportaje de Heidi Grossmann donde los otros hermanos de la Moyano, desde España, contaban que María Elena tuvo contactos amplios con integrantes del PCP-SL. ¿Dónde está esa información?
17 Febrero 2008 a las 8:52 pm
Godoy:
Y pensar que muchos de tus amigos derechohumanistas creyeron y enseñaron la violencia como método político, siguiendo la tesis marxista de que “la violencia es la partera de la historia”. Es inconmensurable el daño que el marxismo le ha hecho al Perú. No me sorprendería que María Elena Moyano, de estar viva, estaría junto a su hermana apoyando al presidente Fujimori, y criticando a quienes pretenden luchar por los derechos humanos, pero son hipócritamente timoratos y tibios con las FARC, hermanos de sangre de los senderistas.
18 Febrero 2008 a las 12:09 am
Fue el esposo de Maria Elena Moyano, residente en España, quien manifesto que ella pertenecio a Sendero Luminoso, por otro lado sus signos exteriores, vestimenta por ejemplo, podian dar pie a posibles malos manejos. La hermana, ahora congressista no h hecho otra cosa que lucrar con el mito Moyano
18 Febrero 2008 a las 7:31 pm
Lo que hace Martha Moyano es simplemente justificar su “presencia política” - si le podemos llamar así -, además de garantizar su sueldo de congresista, sobre la base del terrible fin de su hermana. Resulta sumamente patética esa situación, indigna de María Elena Moyano y su memoria.
No me imagino a María Elena Moyano avalando la dictadura mafiosa de Fujimori y la dinastía corrupta que hoy el procesado quiere construir.
19 Febrero 2008 a las 8:56 am
Para los caviarillos, Martha Moyano es la encarnación del mal y ellos (que creyeron y enseñaron la violencia como método político y como partera de la historia) son la encarnación de todas las virtudes cívicas. Ese cuento nadie se los cree, por eso son aplastados reiteradamente en las urnas.
En fin, siendo que ningún gobierno trabajó mejor con los clubes de madres y los organismos populares, que el de Fujimori, para mí no sería difícil imaginarme a María Elena Moyano como fujimorista, al igual que su hermana Martha. Claro que como se trata de una ucronía, al final es una cuestión de gustos.
19 Febrero 2008 a las 10:49 pm
Quien escribe es un liberal de izquierda que jamás creyó en la violencia, y que condena las FARC tanto como a SL, el MRTA y el Grupo Colina. La violencia degrada irremediablemente cualquier ideal. Por ello, sus clichés de poco sirven.
No me imagino a María Elena Moyano rindiéndole culto a un régimen autoritario que violó los DDHH y edificó un narco-Estado, como hace su hermana fujimorista. Ello equivaldría a degradar y empeñar todo aquello por lo cual vivió y murió.
20 Febrero 2008 a las 1:41 am
Yo creo que de vivir M.E. Moyano -como su hermana- sería un personaje mmm… muy controvertido, nada, nada que ver con la estampita que su canalla asesinato ha hecho de ella, nada que ver.
Mira mira Miranda, como son las cosas, en ésta estoy más de acuerdo con los caviares que contigo: dudo que MEM se hubiese subido al tractor fujimorista, no la veo, si la veo al lado de los humalistas o algunos de esos movimientos populistas “reivindicacionales” y toda esa onda.
Pero bueno ya, mucho manoseo, dejemos a los muertos descansar en paz.
20 Febrero 2008 a las 9:31 am
El liberalismo de izquierda ¿No será uno más de los muchos esfuerzos que hace la izquierda para maquillarse de modernidad?
¿Algo así como los católicos de izquierda? Siendo que en el imaginario popular, la izquierda es sinónimo de caos, revueltas y anarquía, resulta muy conveniente ahora autodenominarse como “liberales de izquierda”, y de paso borrar de un plumazo la tradición violentista de la izquierda y presentarse más santificados, adquiriendo así una aureola que les permita pontificar sobre los Derechos Humanos.
Si llamarse “liberal de izquierda” es sólo un disfraz para usar políticamente el tema de los DDHH, no es nada nuevo, es simplemente la continuación de la vieja tradición izquierdista de instrumentalizar todo en función de sus intereses. En todo caso lo que sí es admirable es la facultad ilimitada que tienen de crear nuevas y vistosas polleras para seguir vistiendo la misma chola.
Ya que Gamio se proclama tan liberal ¿No debería darle el beneficio de la duda a Martha Moyano y respetar el derecho que tiene a tener una opción política? ¿Acaso por ser fujimorista tiene una opción política interesada y sólo vive del recuerdo del “terrible fin de su hermana”? En ese caso ¿No sería Gisella Ortiz, abanderada de los organismos de DDHH, quien mejor usa la muerte de su hermano en su propio beneficio?
Toda esa falta de tolerancia no identifica precisamente a un liberal, pero es posible que sí identifique a un “liberal de izquierda”.
Con referencia a la posible militancia de María Elena Moyano es, como dije anteriormente, una cuestión de gustos personales.
Un abrazo
20 Febrero 2008 a las 1:24 pm
Invito a Miranda a que revise los diversos blogs en los que se discute lo que es el liberalismo de izquierda (incluido este blog, el de Martín Tanaka, el de Talavera y el mío). En lugar de pasar por lugares comunes y acusaciones vanas (como nuestros “políticos”), vamos a las fuentes del asunto.
Nunca he militado en ningún partido - no me imagino haciéndolo -, ni pertenezco a ninguna ONG. Mi interés por la democracia y los DDHH es fundamentalmente ciudadano.
Saludos,
Gonzalo.
20 Febrero 2008 a las 8:13 pm
Gonzalo:
Con gusto revisaré los blogs que me mencionas. Iré, como tú dices, a las fuentes del asunto.
Mira qué curiosas coincidencias encuentro contigo, yo también nunca he militado, ni militaré en un partido político, nunca trabajé ni trabajaré para el Estado, nunca he participado, ni participaré de algún mitin fujimorista. Mi interés por el tema también es fundamentalmente ciudadano.
Eso sí, me parece repudiable el uso político que muchos ex comunistas hacen de los derechos humanos, lo que, atendiendo a tus escritos, no es tu caso.
También, y creo no estar sólo en ese pensamiento, creo que Fujimori ha sido el mejor presidente que hemos tenido, y eso no me hace corrupto o ignorante.
En fin, tenemos unas pocas coincidencias y muchas discrepancias, pero así es la vida ¿No es cierto?
Saludos.
21 Febrero 2008 a las 9:37 am
Roberto:
Así es la vida. Discrepar es valioso. Coincidimos en que la democracia constituye un espacio en el que las discrepancias pueden expresarse fraternalmente, como debe ser.
Saludos,
Gonzalo.
25 Marzo 2008 a las 9:00 am
hola a todos yo desde españa y como mujer del hijo mayor de maria elena solo quiero decirles que se dejen ya de habladurias y que desde españa ni sus hijos ni esposo nunca han hablado mal de maria elena esa mujer que tanto ha luchado siempre por los suyos solos decirle que donde quiera que este solo decirle que tiene una nieta preciosa que se llama como ella. quien sabe sera su reencarnacion el tiempo lo dira todo saludos desde españa