Yo creo que Perú se perdió un gran presidente, pero hubiera dimitido al año porque no hubiera aguantado.
(Joaquín Sabina, sobre Mario Vargas Llosa)

Ayer en la mañana no deje de sentirme conmovido, cuando nuestro Presidente anunció que Mario Vargas Llosa estaba hospitalizado por un mal cardiaco, dolencia que ha sido desmentida por su esposa, esta mañana. Fue la primera vez que quienes somos admiradores del más conocido de nuestros escritores percibimos como cercana su mortalidad, por lo menos, así lo vi.

Mi relación literaria y política con Vargas Llosa fue intermitente durante mi niñez y adolescencia. Y no fue fácil. Mi madre y mi abuela no le tenían mucho cariño, dado que era “el candidato de la derecha”, el apóstata, el antiaprista. Mi viejo si votó por MVLL y, en gesto premonitorio, nos dijo que el país se desbarrancaría en manos de un desconocido. No se si Sabina tendría razón o, como es mi intuición, Vargas Llosa hubiera sido un mejor presidente que Fujimori, pero, de todas maneras, que la podedumbre moral de aquella década no se hubiera suscitado.

Esas pugnas familiares de inicios de los noventa - luego, cuando vino la dictadura, todos en casa aplaudieron el civismo del escritor - hicieron que mi llegada a Vargas Llosa escritor fuera tardía. Recién a los 16 años compré mi ejemplar de La Ciudad y los Perros, que leí de un solo tirón durante un sabado de verano allá por 1998. Y allí empecé a descubrir que la forma de contar la historia, las estructuras del edificio novelístico y la dosificación de la intriga eran tan importantes como las anécdotas que cuenta una novela. Comprendí también porque existe aquella leyenda de los libros quemados en el Colegio Leoncio Prado, pues el libro es durisimo con aquellos antivalores del militarismo ramplón que hemos padecido en América Latina: el malentendido espíritu de cuerpo, el machismo de cuadra, el ocultamiento de la verdad.

Un curso de Narrativa en la PUCP, al año siguiente, me hizo disfrutar de la que creo que es una de las novelas más acabadas: La Guerra del Fin del Mundo. De hecho, el primer recuerdo literario de MVLL lo tuve a los 8 años, cuando vi, entre los libros de un primo que estudió en mi colegio, la primera sección del primer capítulo, cuando se comienza a describir al personaje central: Antonio el Consejero. Y con esa idea me quedé durante años, hasta que fui descubriendo lo que era lo más cercano al sueño vargasllosiano de la novela total: una serie de personajes de distintos orígenes e historias paralelas que al final se terminan entrecruzando, temas universales como la política, el fanatismo religioso, el amor, la incomprensión entre dos formas de entender el mundo. Y quizás allí se terminó de forjar mi alergia a cualquier proyecto violento que dice cambiar el mundo. Siempre terminan en fracaso. Canudos no fue la excepción.

De esta manera, hasta el día de hoy, llevo en promedio un libro de Vargas Llosa por año. En plena campaña electoral del 2000, alternaba mi lectura diaria de Liberación y El Comercio con El Pez en el Agua, donde me sorprendió su aversión a personajes como Mirko Lauer y Raúl Vargas, con quienes en estos años ha hecho las paces, y en el que entendí que el proyecto político de Vargas Llosa se frustró no solo por los votos de apristas e izquierdistas, sino por la propia negativa del escritor a consensuar políticas, como lo haría cualquier demócrata que se precie de serlo. A pesar de ello, admiro la valentía con la que se enfrentó a sus propios aliados a defender las ideas por las cuales él creía que debía ser Presidente.

Y llegaron luego a mis manos La Tía Julia y la alternidad entre radionovelas y una historia de amor que ya conocía por El Pez en el Agua; Pantaleón, sus visitadoras y mi primer contacto literario con la amazonía peruana; el contrapunto entre Flora Tristán y su nieto Paul Gauguin que no es de lo mejor que ha escrito; una novela redonda como La Fiesta del Chivo; y una niña mala con travesuras que se hacían algo repetitivas.

No siempre he coincidido con las ideas de Vargas Llosa de sus ensayos políticos y culturales, que leía en Caretas y ahora en El Comercio. Pero siempre vuelvo a ellos, porque hay algo en el escritor que me atrae: la forma de escribir, el lugar correcto para adjetivar una palabra, el énfasis en desarrollar claramente una idea y, por supuesto, la pasión con la que defiende sus ideas y convicciones. Quizás por eso tiene el respeto hasta de sus detractores y, también, no haya ganado el Premio Nobel de Literatura, que tan esquivo le ha sido en tantos años que ha sido candidato eterno.

Y es que para admirar a alguien no te tiene que gustar todo lo que hace esa persona. Pero si hay cosas que te permiten llegar a respetarla. En mi caso con Vargas Llosa, no solo se trata de los indudables méritos literarios que buena parte del mundo ha reconocido en cerca de 50 años de escritor, sino también de la defensa de valores claves como la democracia, los derechos humanos y la libertad. He allí su trascendencia.

Termino con lo que escribió Gonzalo Vargas Llosa sobre su padre, al perder la larga campaña electoral de 1990, y que creo que resume en mucho lo que varios sentimos:

Bienvenido nuevamente, maestro, al lugar donde siempre perteneciste: tu escritorio. Es desde aquí, y no desde el sillón presidencial, donde batallando con tus demonios seguirás contribuyendo al progreso de tu país y de la humanidad en general, en la medida que tus libros representan, más que en ningún otro escritor, lo que tú tan correctamente llamaste una tentativa de corrección y cambio de la realidad. Ningún presidente en la historia del Perú ha contribuido tanto como lo hicieron y lo seguirán haciendo el Poeta, Pantaleón Pantoja, Raúl Zuratas, Fushia o La Chunga - a través de la conciencia que estos personales crean en sus lectore - a tratar de revelar los profundos problemas que afectan a nuestro país y a intentar superarlos. La derrota en las urnas no significa, pues, sino un triunfo para aquel mundo que ya reclamaba tu presencia: la literatura. Felizmente para nosotros, los intelectuales de este mundo, ha quedado establecido nuevamente que la literatura es la fuerza suprema por excelencia, obligándote a reintegrarte a sus filas. La política tendrá que resignarse a jugar un papel secundario en tu vida. En todo caso, tu paso por la política no ha significado tiempo perdido, pues con aquella honestidad y transparencia que demostrate a lo largo de esos dos años de campaña ayudaste a probar que la polìtica en el Perú no es, necesariamente, como lo creen muchos, sinónimo de demagogia.

Recupérese pronto, maestro. Y con su permiso, me espera La Casa Verde sobre mi escritorio.

9 Respuestas a “VARGAS LLOSA Y YO”
  1. Reaño dice:

    Un relato personal, buen homenaje.
    Me gustó bastante…

  2. Luis Enrique Hilario Esteban dice:

    si pues, yo tambien me kedé perplejo al saber esa noticia, y por la mañana estuvo mas calmado, somos tan ingrato de nuestros escritores

  3. Anonymous dice:

    De las las Paginas Amarillas a Vargas Llosa. Ok, evolucionaste.

  4. Duran dice:

    Recuerdo que en una entrevista de Beto Ortiz, Martuchita Chavez decía sentirse “muy orgullosa de nunca haber leido a Vargas Llosa”. Fujimorismo puro y duro…

    Suena extraño decirlo, pero en “El Pez en el Agua” MVLL narra como su equipo de campaña detectó que la CIA estaba en contra de que él ganara las elecciones. Mas tarde sabriamos quienes serían los elegidos por el imperio para gobernarnos.

    No coincido con muchas de sus ideas, pero hay que reconocer que es buen escritor.

  5. Anonymous dice:

    honestidad, honestidad y honestidad

  6. Anonymous dice:

    Despues de la Casa Verde tienes que leer Conversación en la Catedral…

  7. Ernesto dice:

    Discrepo con lo que dices de su negativa a consensuar politicas, recordemos que el pese a las voces en contrario decidio mantener su alianza con el PPC y AP, el arrastre en contra de dichos partidos fue parte de la ecuacion que hizo que al final MVLL no se consolide y que la gente terminara votando por Fujimori.

    En el mismo “Pez en el agua” comenta de esa gente que se habia juntado en el Fredemo con la esperanza de volver a las andadas, aun asi… negocio y consensuo con ellos.

    Tambien la campaña de MVLL evidencio a gran escala parte de los errores que luego siguio repitiendo Lourdes: convertirse en el candidato de los ricos, para bien o para mal esa imagen de rodearse de los poderosos no esta bien vista y es algo que se debe asumir.

  8. q2 dice:

    Como escritor bien, me gustaría que le den el Nobel pero no soy optimista debido al sesgo izquierdoso de la academica sueca. Por lo demás que algunos peruanos rindan homenaje a un personaje que se larga a España y se nacionaliza español cuando hasta hacía poco había pretendido ser presidente del Perú habla mucho de su escaza autoestima.

  9. Anonymous dice:

    Y por que no ponen nada acerca de su fallida participacion en la politica española haciendo uso de su doble nacionalidad en la que se refugio porque decia que lo iban a matar. Además dijo que despues de Peru jamas se iba a meter en polìtica y ahí esta e´l ofreciendo su vida a España, el que nunca dejo de ser su país original. Vargas Llosa, héroe de intelectualoides.

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