Archivo de 23 Enero 2008

Hace 25 años se produjo uno de los hechos de sangre más dolorosos para el país: la muerte de 8 periodistas y dos campesinos en Uchuraccay.

Fue uno de los casos más complejos e impactantes que el país tuvo que presenciar durante el conflicto armado interno. Por un lado, conocer la forma en como los comuneros enfrentaban a la subversión y los equívocos a los que se pudo llegar. De otro lado, el drama de una comunidad que luego fue diezmada por la insanía de Sendero Luminoso. Y, por cierto, diversas interpretaciones sobre el caso que, en su momento, causaron polémica.

Uno de los primeros posts que escribí trata sobre este caso, sobre la base de lo señalado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (que no distaba en los hechos de lo señalado por la Comisión Vargas Llosa, pero tienen discrepancias severas en las interpretaciones, siendo lo de la CVR más acertado en el diagnóstico y decripción del cuadro general alrededor de los hechos): los comuneros fueron los victimarios de los periodistas y sus acompañantes, a quienes confundieron con senderistas, luego que fueran incitados por miembros de las Fuerzas Armadas a matar a todo extraño que se encontrase a pie. Y, posteriomente, 135 comuneros, en una población de 470 habitantes, murieron en masacres ejecutadas por Sendero Luminoso, como venganza por no alinearse con su ideología.

En Uchuraccay, creo yo, se resume gran parte del problema de aquellos - y de estos años -: una violencia sin precedentes, la incomprensión frente a una realidad compleja, el poco respeto por la vida humana, distintas interpretaciones y malos entendidos que terminaron ocultando la verdad por años.

Tal como lo hizo el año pasado, Juan Gargurevich recuerda en su blog algunos pasajes de lo ocurrido luego de la masacre. Vale la pena leerlo.

Y también vale la pena recordar las actividades que se vienen haciendo en conmemoración de esta fecha, tanto en Lima como en Ayacucho.

Como alguien lo escribió el año pasado:

sólo podría decir que la mejor manera de homenajear perpetuamente a quienes cayeron en esta u otra de las masacres de la época del terror, es, señores periodistas, apostar siempre por la verdad. Por más utópico o idealista que suene, ésta existe y es nuestra obligación hacer que todos la sepan.

Tarea que no solo le corresponde a los periodistas, sino a todos los peruanos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Uchuraccay como espejo de la violencia política

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Me llegó este mail y creo que es necesario compartirlo con ustedes.

Hola papá:

Hace tiempo que no conversamos en serio. De hecho, ahora que caigo en la cuenta, lo que acabo de decir es una mera fórmula convencional, pues nunca hemos podido hablar. Porque, en verdad, no es fácil dirigirse a alguien que no sabes donde se encuentra y que, además, si lo encontrarás, tendría tantas faltas a la verdad que su palabra estaría tan desvalorada como lo está el dolar en estos momentos.

He crecido bastante. En lo físico, tengo tu tamaño y tu mismo color de piel, aunque claro, por casa dicen que me parezco al abuelo o alguno de mis tíos. Tu nombre no se menciona para nada, pero si recuerdo las 5 fotos de tí que mi abuela guarda, para que mamá no siga sintiendo el dolor que pasó hace años. No voy a reprocharte eso, porque el hecho de que ustedes no funcionaran como pareja no tiene relación directa conmigo. Ustedes ya habrán examinado, cada uno en donde está, que fue lo que sucedió. Intuyo que mamá ya lo ha hecho, pues varias de las cosas que me dice cada vez que me ve emocionado por una chica tienen, sin duda, relación directa con la experiencia que ustedes pasaron.

Debo decir que he tenido mucha suerte. Pude estudiar en un buen colegio y en una buena universidad y me encuentro trabajando en un lugar en el que no solo veo lo que me gusta, sino que también es cálido en el sentido humano. Mamá hizo un gran esfuerzo para que pudiera tener lo que podía darme. Siempre le estaré agradecido. Y aunque tenía todo el derecho de pedirte algo, nunca lo hice, no porque no quisiera, sino porque pudo el hecho de saber que no tendría algún lugar donde notificarte y evitar un gasto más en casa. De hecho, tanta incertidumbre tengo sobre tí que no se si es debo irte a visitar a alguna casa o al lugar donde recordamos a quienes ya se han ido de este mundo.

Sin embargo, hay personas que, con justa razón, reclaman a sus padres lo menos que le pueden dar: dinero para su manuntención. Cada vez que voy al Poder Judicial veo a varias madres con sus hijos o a hijos que van a reclamar porque, además de negar afecto, hay padres que no cumplen con dar el apoyo económico que los hijos requieren para poder salir adelante. Me entristece sobremanera ver a personas irresponsables que no quieren pagar o que pretenden recortar la suma que le pasan a las personas a las que le dieron la vida. Y me duele mucho el rencor que, con justa razón, los hijos acumulan en estos años. Yo alguna vez lo tuve, hoy creo haberlo superado en buena parte. Y no fue fácil hacerlo.

Ayer vi en la televisión que se ha implementado un Registro de Deudores Alimentarios, justamente, para evitar que hayan más personas que no cumplan con sus deberes legales. Y por ello, el único favor que te pediré en la vida es que, si aun sigues en este mundo, puedas recordarle a cada padre que haya estado en la misma situación que tu, que cumpla con sus obligaciones, no solo para que no caiga en este registro, sino para que pueda establecer una mejor relación con sus hijos. Quizás así puedas comenzar a reconstruir una vida que, como se lo que causó toda esta situación, no debe haber sido fácil ni la más feliz del mundo.

No espero una respuesta tuya, pero si que cumplas con lo único que te he pedido en la vida.

Y esto no es por convencionalismo, en verdad, espero que te encuentres bien.

Un abrazo.

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