Archivo de 11 Enero 2008

No ha sido suficientemente resaltada, en las notas sobre el lanzamiento de la cumbre de APEC, la discrepancia sobre las perspectivas económicas del Perú para este año entre Alan García y Luis Carranza, Presidente de la República y Ministro de Economía.

Mientras que Carranza hizo alusión al complicado escenario que tendremos durante este año, marcado por el alza del barril de petróleo por encima de los 100 dólares y la ya declarada recesión norteamericana - confirmada por varios bancos de inversión - García ha hecho alusión a la fortaleza de la economía peruana para resistr a los escenarios adversos.

Si bien ya resulta curioso que el Presidente contradiga en público - y en la misma ceremonia - a su Ministro de Economía (vaya Dios a saber porque sigue tratando a sus Ministros como Ferrando a sus partners de Trampolín a la Fama), es más sorprendente y preocupante que Alan emita estas declaraciones a solo 5 días de haber dicho que, luego del alza internacional del petróleo, el país entraba en economía de guerra. Declaración, esta última, que motivó incluso la reconvención amable de Jaime Cáceres Sayan, presidente de la CONFIEP.

Y mientras pensamos quien de los dos personajes de las altas esferas del poder tiene un serio problema con la verdad, cabe recordar que Carranza no ha tenido una semana fàcil.

Desde las bancadas de oposición se han iniciado los preparativos para sendos pedidos de interpelación y denuncia constitucional por el incumplimiento de la Ley que otorga un bono extraordinario a los trabajadores del Poder Judicial, que se encontraban en huelga hasta el fin de semana pasado. Hasta la fecha, el MEF ha incumplido con este mandato legal, lo que pone a Carranza en un severo aprieto.

Lo peor del caso - para el Ministro, se entiende - es que hasta la bancada aprista lo ha atacado. La ex presidenta del Congreso Mercedes Cabanillas le ha pedido mayor sensibilidad ante la demandas de las Fuerzas Armadas por mayor presupuesto, en la misma línea de algunos diarios que nos siguen vendiendo la idea de una posible guerra con Chile.

Lo cierto es que el Ministro de Economía se encuentra en una difícil encrucijada política y técnica. Por un lado, tiene que ser el inflexible cajero que le diga “no” a Alan García, sobre el cual pesa un historial desastroso en materia económica. Por otro lado, Carranza no ha sido capaz de realizar políticas de redistribución efectiva de la riqueza y está teniendo severos problemas para enfrentar las presiones de todos los sectores que, en época de bonanza, le reclaman mayor flexibilidad en el gasto.

Pero si a ello se suma la discrepancia sobre como nos irá frente a las variables de la economía mundial, Carranza termina la semana severamente cuestionado en su liderazgo al frente de una cartera que, a decir verdad, requiere suficiente ductibilidad para ser flexible en determinados aspectos y duro en otros.

A este punto, a Carranza le vienen dando con todo. Dependerá de su aguante para ver si es que soporta más patadas o pide su cambio. Como en el fútbol, todo dependerá de la preparación física y de lo que decida el entrenador. Y cuando se ve que entrenador y jugador difieren en sistema de juego, es que la banca comienza a calentar.

MAS SOBRE EL TEMA:
Federico Salazar: El punto flaco de Alan García
Laura Arroyo Gárate: Temblores ministeriales
Roberto Bustamante: Alan García y su economía de guerra
José Talavera: El gran asunto para Estados Unidos en 2008: la recesión

Comments 8 Comentarios »