Dentro de todas la serie de mentiras, inexactitudes e imprecisiones de las que ha hecho gala Alberto Fujimori durante el proceso que se le sigue por violaciones de los derechos humanos, la que más me ha indignado es la justificación de las leyes de amnistía dadas en 1995. Argumento que ha vuelto a repetir hoy.

El sentenciado a 6 años de prisión le dijo las siguientes barbaridades al Fiscal:

Esta ley era parte de una concepción para llevar al Perú a la pacificación. Primero se dio la Ley base de arrepentimiento. Cuando existe un clima donde la población siente que hay paz es necesario buscar una solución pacífica, luego de 14 y 15 años de guerra interna. Para mí esta guerra concluía con un acuerdo de paz, que propuso Abimael Guzmán públicamente, crear zonas desmilitarizadas para SL y el MRTA o una solución política.

La Ley de Amnistía buscaba la solución política para los que participaron en el terrorismo. Unos 20 mil del MRTA y SL se acogieron a esa ley de arrepentimiento. Por un lado, los senderistas y emerretistas y por el otro lado los militares, no solo los condenados por el caso La Cantuta sino de otros casos, a partir de 1980.

Estaba enmarcada en una solución política a la guerra interna después de 15 años, no acepté el acuerdo de paz como ha sucedido en otros países.

Un primer tema a dilucidar. Como lo dijo ayer Gustavo Gorriti en su columna en Caretas, Fujimori fluctúa entre dos estategias: la de la justificación de las atrocidades con el pretexto de la pacificación y la amnesia lindante con la demencia senil y el Alzheimer. Algo de ambas hay en esa respuesta. Fujimori ya se olvidó que la Ley de Arrepentimiento no era usada como “solución politica”, sino para obtener información. Y al usarse en un gobierno autoritario, ello fue lo que generó la inflación de inocentes en prisión. El hombre que decía ser “inflexible” frente al terrorismo ahora justifica bajo el cuento de la solución política una norma como esta.

Pero hay dos cosas más que no recuerda Fujimori.

La primera es un tema estrictamente jurídico: la imposibilidad de amnistiar violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Los argumentos aplicables al Perú se pueden resumir en:
- La existencia de un conjunto de derechos que no pueden ser limitados en ningún tiempo o circunstancia, al que llamamos núcleo duro de derechos, frente al cual ninguna norma interna o externa puede establecer una norma que los vulnere. ¿Què derechos encontramos allì? La vida, la integridad personal, la prohibición de la tortura, debido proceso. Todos estos derechos fueron vulnerados a través de asesinatos, desapariciones, torturas o violaciones del debido proceso.
- La existencia de derechos independientes que implican el cumplimiento de la obligación estatal de investigar y sancionar violaciones de los derechos humanos. Me refiero aquí al derecho a la verdad y a las garantías judiciales de las víctimas y sus familiares.
- En el caso de conflictos armados internos, como el vivido por el Perú entre 1980 y 2000, la jurisprudencia internacional ha ido sosteniendo que las vulneraciones del artículo 3 común de los Convenios de Ginebra - aplicable a nuestro caso, sin que ello otorgue otro estatus jurídico a SL y al MRTA - deben ser procesadas por el Poder Judicial.

La segunda tiene que ver con lo simbólico y con un argumento que se ha repetido durante años: la necesidad de cerrar heridas a través de un perdón generalizado o de olvidar. Este argumento ha sido repetido en múltiples oportunidades para tratar de justificar los actos de impunidad más conocidos, como en Argentina y Chile. Para explicar mejor este punto, me remito a los casos de España y Sudáfrica, que muchos consideran como “ejemplos” de que dichas soluciones si habrían “funcionado”.

En el caso español, hasta tiempo reciente, la reconciliación se entendió como un olvido de lo ocurrido, a fin de poder construir instituciones sólidas e integrar de manera plena a España en la economía global. Si bien ambos objetivos se consiguieron, se difirió la solución a los reclamos de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. El resultado: más de tres décadas luego de iniciada la transición española, se sigue discutiendo que hacer para reparar en algo el daño causado a personas que vivieron mucho tiempo en el olvido y, con ello, se sigue prolongando en demasía la consolidación de la democracia, al dejar de lado a un sector de la sociedad. La reciente expedición de la Ley de Memoria Histórica ha reabierto el debate en España. De hecho, ayer estuve viendo una serie española, Cuéntame como Pasó, en la que el tema central son los últimos años del franquismo y los años de la transición española, muestra de que aun se requiere un debate exhaustivo sobre aquellos años.

De otro lado, la experiencia sudafricana optó por un perdón condicionado a cambio de proporcionar elementos que permitieran construir una verdad aceptada por toda la sociedad que ha vivido la desagradable experiencia del apartheid. La reconciliación como perdón condicionó la forma y trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Sin embargo, ninguno de los objetivos se logró: ni la sociedad – menos aún, la clase política – ha aceptado la visión de culpa compartida que en parte señaló la CVR sudafricana, ni el perdón fue garantía para reconstruir los lazos sociales y políticos, aunque puede haber tenido algún efecto en la esfera que le es propia: la interpersonal. El intento de traslado de una potestad personal a la esfera pública, sumada a los intentos de impunidad dados desde el Estado y los responsables de lo ocurrido, han configurado un escenario de transición entrampada, dónde aún las víctimas no son plenamente escuchadas.

Un entendimiento más adecuado de la reconciliación es el señalado por la CVR peruana, basado en la reconstrucción de vínculos sociales y políticos como tarea central desde el Estado, aunque sin descuidar el aspecto interpersonal, colocando al perdón en su verdadera dimensión y apostando por la verdad y la justicia en un sentido amplio.

Sin embargo, la apuesta por aceptar sus recomendaciones e implementarla sigue siendo un tema pendiente, dado que la transición democrática no tuvo como eje central de sus preocupaciones, a que el debate se centró exclusivamente en como salvar responsabilidades políticas o penales y a que persiste una “memoria de salvación” como sentido común y narrativa válida en la clase política sobre el conflicto armado interno. Ello deja el camino abierto a que opciones de olvido o perdón (e impunidad) puedan ser validadas. Y de ello se aprovecha Fujimori para seguir justificando ese tipo de iniciativas.

A diferencia de los seres humanos que pierden la memoria y no la recuperan, las naciones siempre recuperan lo ocurrido. Nunca faltan quienes quieran enterrar el pasado, pero también quienes saben que la historia no se puede borrar de un plumazo o por la voluntad de un dictador. Pues siempre habrá quienes van detrás de la verdad

MAS SOBRE EL CASO FUJIMORI:
Omar Cairo: La injustificable amnistía
Utero de Marita: Celebrity Deathmatch: Gorriti vs. Althaus

12 Respuestas a “UNA AMNISTIA INJUSTIFICABLE”
  1. Anonymous dice:

    Pregúntenle a Fujimori cómo derrotó a la hiperinflación del 90 y verán como recuerda todo.

    Pregúntenle a Fujimori cómo derrotó al terrorismo y verán como recuerda todo.

    Pregúntenle a Fujimori cómo pacificó al Perú-Ecuador y verán como recuerda todo.

    ¿Por qué se hacen tanta palta con su memoria?

  2. Jomra dice:

    Saludos

    Sin contar con el asombrosamente incoherente doble discurso de Fujimori en el tribunal (yo lo hice todo bien / yo no me enteraba de nada y no me acuerdo), en esta entrada trata temas realmente interesantes, sobre todo cuando se refiere a cómo se cierra un ciclo de violencia en un país.

    Tarde o temprano, se termina exigiendo responsabilidades a quienes tuvieron la sartén por el mango y superaron con creces el límite impuesto entre “defender una causa” y “destruir al contrario”. Y cuando el Estado tiene continuidad (nuestro caso claramente, el Chileno junto con el Español en menor medida) las heridas no se pueden cerrar hasta que los culpables de desprestigiar al propio Estado, amén de asesinar gente contra sus propias normas, no estén, al menos, encausados.

    Hasta Luego ;)

  3. Anonymous dice:

    Godoy, por favor! la ideología derechohumanista te está cegando y te está haciendo perder equilibrio y perspectiva, cada vez más tus post son más propagandistas.
    Lo mejor para un país es cerrar estas heridas del pasado, dar vuelta a la página y buscar mejorar las condiciones de vida de la gente con una adecuado crecimiento económico.
    Es excesivo equiparar la situación peruana con la guerra civil española, aquí no hubo una facción política que respresentaba a un sector de la población en pugna con otro sector político con otro amplio respaldo de la población como ocurrió en España en 1936,
    Aquí hubo un movimiento terrorista encabezado por la banda maoísta Sendero Luminoso que buscaba tomar el poder e implantar un régimen similar a Kampuchea.
    En el Perú no se discute la legitimidad del combate de las FF.AA a semejante enemigo, sólo se discuten casos puntuales de excesos en ese combate.
    Frente a la paranoia derechohumanista que busca perseguir judicialmente los militares y policías que combatieron al terrorismo (porque nunca les van a perdonar que hayan logrado derrotar a un proyecto revolucionario comunista), Por qué no citas el caso de Brasil, los brasileros que han preferido no sacrificar su futuro revolviendo aspectos de su pasado reciente.
    La dictadura militar brasilera fue la más larga de Sudamérica (1964-1985)ocasión en la cual debeló varios intentos insurreccionales de inspiración marxista, situación que llevó a Torturas y a desparecidos, además de mantenerse tanto tiempo en el poder gracias a su espectacular desempeño en lo económico en los 60s y 70s -con tasas anuales de crecimiento del PBI superiores al 15% en periodo 1968-1973- que hicieron posible la industrialización de ese país.
    En la actualidad a nadie en el Brasil le interesa revolver el pasado, ni siquiera el propio Pdte. Lula (quien como dirigente sindical fue varias veces detenido durante la dictadura) le interesa sacrificar el crecimiento económico y la gobernabilidad, por seguir el dogma derechohumanista de juicios, de persecución a quiénes lucharon contra el terrorismo y de reabrir heridas del pasado.

    Alfredo P.

  4. Snuff Doj dice:

    Alfredo: es facil decir “olvidar, borrar, enterrar” cuando tu familiar no es quien ha desaparecido. Facilito es para los facho-derechistas taparle la boca a la gente con eso de “olvida y no jodas” y justificarlo todo gracias a las cifras economicas, cifras de las que la gente del campo -la principal afectada en las matanzas- no ve ni pío. Es trillado justificar una cosa con otra, peor aca, que la redistribucion no es una virtud que se aplique.

  5. el aguafiestas dice:

    “Lo mejor para un país es cerrar estas heridas del pasado, dar vuelta a la página”

    ya cuñao, cuando se metan a tu casa, violen a tu hermana, maten a tu viejo y desaparezcan a tu madre no hagas ninguna denuncia, no seas rencoroso, no exijas justicia ni sanción para los asesinos. Total, para qué hacernos lios, más bacán es dar la vuelta a la página ¿no? Todos felices, todos contentos.

    y encima crece la economía…¡la impunidad como receta para salir de la pobreza¡ otro que va pa la peña

  6. Carlitos dice:

    Carlos Raffo acaba de quejarse porque la nueva Ministra de Justicia interfiere en el juicio a Fujimori habiendo dicho que Fujimori es culpable. Porque no se queja cuando Giampietri dijo que las acusaciones a Fujimori son nada mas que supuestos.

  7. q2 dice:

    Porque Giampietri no es Ministro de Justicia, Carlitos.

    Si el fanatismo ideológico no los cegara reconcerían que lo que ayer dijo la nueva ministra es una barbaridad, igual como si hubiese dicho que AFF es inocente teniendo a su cargo el manejo político de la justicia.

    Queda claro que la justicia nunca fue su prioridad.

  8. Anonymous dice:

    ¿Ganamos algo los peruanos con ese ejercicio masoquista de escarbar en el pasado y de reabrir heridas que nos proponen los derechohumanistas?
    Aquí hubo una guerra que se tenía que ganar, si Fujimori está siendo juzgado es precisamente porqué ganó la guerra a un proyecto terrorista y genocida de inspiración marxista y hay personas que nunca le perdonarán eso y utilizan los DDHH como fachada para sus fines.

  9. Anonymous dice:

    la ONG pro derechos humanos defienden a las familias de terroristas o pobladores atacados por las FFAA porque si ganan el Estado SI tiene plata para pagarles. No es negocio demandar al terrorista que tiene poco o nada…Todo es un negocio, su discurso pro derechos humanos, su discurso anti militarista. AL contrario, ellos necesita que las ffaa metan la pata, sino quien les va a pagar???

  10. Alan Luna dice:

    Subimos al taxi, y el chofer nos dijo (algo así como), por qué tanta vaina, tanta bulla, si a las finales, bueno, el chino Fujimori hizo obra; robó, pero hizo obra.

    Muchos crecimos creyendo que algo andaba mal, realmente mal. Empezaban los noventa, y las esperanzas de un gobernante “correcto” empezaban a derrumbarse. Después del cinco de abril el horizonte empezó a nublarse. Algunos se percataron de la verdadera dimensión de los hechos; otros, los que aplaudieron, digámoslo así, se redescubrieron como potenciales fans de lo autoritario.
    Surgieron por entonces las primeras denuncias de acciones oscuras tras bambalinas. Y los que ejercíamos la pre-pubertad andábamos en otras cosas. El trans y el reggae llegaron a las discos para quedarse. Los mejores y más acertados fiscales-francotiradores eran algunas revistas independientes que nos estremecían con sus carátulas.

    El debate no parecía trascender: puede robar, matar, pero hace obra. Con esa “conjura” la dictadura de Fujimori, como tantas dictaduras latinoamericanas, se hizo popular, muy popular. Los que empezaban a oponerse serían rápidamente etiquetados como simpatizantes “comunistas” anti-pacificación.

    La necesidad de vencer el terror hizo que muchos peruanos justificaran todos los métodos de respuesta. Aunque estos métodos fuesen tan “radicales” como el terror mismo, y aunque estos métodos, en su aplicación, borrasen del mapa a muchos inocentes, ya que eso no importaba tanto, por que la mayoría de ese “saldo lamentable” vivía en las alturas del Perú profundo.

    La clase media, esa que según muchos era la reserva moral, debería desaparecer por representar, básicamente, un obstáculo en las intenciones embrutecedoras y perennizadotas de la dictadura. No sé cómo, pero se logró. Mientras la gente estuviese más preocupada por sobrevivir, menos reclamaría por las injusticias.

    Y alguien diría: pero se venció la inflación.
    Digamos, que el momento internacional, la privatización de medio Perú, y la desaparición de los derechos laborales, de hecho sirvieron.

    Ya de adolescentes, algunos discutimos en el colegio, pero las interrogantes a lo mucho eran atendidas por uno o dos amigos, de hecho por hijos de profesores. El Sutep por entonces encabezó una férrea e histórica defensa. Defensa que no se debe olvidar.

    Crecimos, y las noticias sobre Vladimiro Montesinos se colaban cada fin de semana en programas televisivos, revistas y diarios no “alineados” con la “causa”.

    De jóvenes (así de extensa fue la cosa), como universitarios, salimos a las calles a protestar por lo que a veinte cuadras ya olía a podrido. Y la prensa, totalmente comprada, hablaba de nosotros como la turba-multa.

    Incluso, el grupo Colina, fue motivo de un debate extraño. Para la gente con un poco de dignidad siempre fue un grupo de criminales; pero, para la mayoría, probablemente, héroes nacionales merecedores del anhelado indulto presidencial.

    Pero así como en la salsa: todo tiene su final.

    Los valdivideos terminaron por resquebrajar una relación que ya estaba en su etapa más complicada. Después de las elecciones fraudulentas, las entidades internacionales quitaron el respaldo al gobierno de Fujimori. Las culpas y recriminaciones venían de ambos lados de la trinchera. La hoguera de vanidades y poderes ya no podría convivir mucho tiempo.

    Y aun ahora, cuando subo a un taxi, el chofer siempre repite: total, tanta vaina por este juicio, si nuestro chino pacificó el país, detuvo la inflación, y si desapareció gente, bueno, eran terrucos o serranos.

    ¿Qué responder ante eso?

  11. Anonymous dice:

    Esto es lo que nos espera:

    “LA JUSTICIA REITERA SU POSTURA SOBRE LOS DELITOS DE LESA HUMANIDAD
    “Deben ser cometidos por el Estado”
    La Cámara Federal ordenó cerrar un expediente en el que se pedía investigar a la agrupación Montoneros. Señaló que las organizaciones armadas no cometieron delitos de guerra ni de lesa humanidad.”
    http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-96539-2007-12-22.html

    Interesante nota publicada en el diario argentino Pagina12; esto que ya ocurre en la Argentina es lo que nos espera de continuar la campaña de la izquierda derechohumanista iniciada con su CVR: Al establerce que sólo el Estado puede cometer delitos de lesa humanidad, los actos terroristas quedan reducidos a meros delitos comunes y por lo tanto pasibles de prescripción e indulto u amnistía.
    Así mientras veremos sentados a militares y policìas en el banquillo de los acusados por el “delito” de combatir al terrorismo; veremos salir libres a los terroristas y encima tenemos que “reconciliarnos” con ellos como lo manda la ideología derechohumanista.

  12. Desde el Tercer Piso » CRONICAS DE BARBADILLO dice:

    […] de estabilidad laboral en la PCM que los trabajadores sindicalizados envidiarían. De otro lado, la opción de la amnistía es inviable, considerando tratados y sentencias emitidas por tribunales internacionales y papelones globales […]

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