Diciembre llega. Epoca de revisar lo que hicimos en el año. Epoca de ver quienes se quedarán en la agenda del próximo año y quienes se han ido, por ahora o permanentemente. Y de compartir con aquellas personas que no vemos mucho y con las que hablamos todos los días.

Son 31 días en los que piensas que no pasará nada y que los tendrás relajados, pero vienen con su carga de exámenes finales, celebraciones y, por cierto, material de sobra para el blog. Nuestros políticos no descansan nunca en producir “genialidades”, por lo que supongo que algo sucederá para que esta noche tenga algo de material que me obligue a tomar harto vino para pasar el mal sabor. Espero tomar vino por motivos mejores, como los que se celebran hoy.

Para todos, Navidad es una época especial. Días de darnos como personas los unos a los otros. Para mí, es la fase del año en que tengo mayor conciencia de que los seres humanos no somos solo trabajadores, estudiantes, bloggeros o la ocupación que elegimos o que la vida nos deparó, sino que somos personas con defectos y virtudes y con sensibilidad, en algunos más oculta que en otros.

Y, finalmente, para alguien que tiene fe, como yo intento tenerla todos los días, este día termina siendo la esperanza encarnada en un ser superior que vino a este mundo para darnos un mensaje. Que este mundo puede ser otro, más inclusivo, más fraterno, menos hipócrita, más solidario. Y aunque a veces mi iglesia no sea lo suficientemente capaz de traducir ese mensaje en hechos concretos, sigo en la brega para que podamos ser más consecuentes con lo que decimos predicar.

Seguir viviendo intensamente es la tarea que me queda.

Feliz Navidad.

MAS SALUDOS NAVIDEÑOS:
Laura sin canas le da regalos a nuestros políticos
Morena escribe sobre la navidad de Inventarte (Y el C también)
El Morsa politiquea hasta en Navidad y luego nos habla de la historia de esta festividad.
ocraM, con estrellita aprista en el Utero, nos pone “villancico” de Bing Crosby y David Bowie
Tanaka y una iniciativa solidaria
Gonzalo Gamio y el significado de la Navidad
Historiadores nos regalan a Mr. Bean navideño
Spencer prepara con su abuela un postre navideño
Los deseos navideños de Eduardo Villanueva
De la selva, su Navidad en el otro Belén
Tabo y sus peculiares Aires de Navidad
Regala libros: las listas de Iván Thays y Augusto Alvarez Rodrich
Alberto y lo que puede ser un milagro navideño: el ministerio de Medio Ambiente
Javier Prado y una caricatura navideña
Fantomas nos regala el pare del calentamiento global
El verdadero “amo y señor de la cholósfera” nos dedica una de Lavoe en Navidad
Cisneros solo en su casa esta Navidad

6 Respuestas a “NAVIDAD”
  1. EL ADVERSARIO dice:

    Feliz Navidad Godoy! No te compliques.

  2. el aguafiestas dice:

    Feliz Navidad Godoy¡
    Que Dios te bendiga y también a tu familia.

  3. Fantomas dice:
  4. Alfredo P. dice:

    Felíz navidad Godoy!!!
    Gracias por tu excelente blog y por el espacio que nos permites para intercambiar opiniones.
    Un abrazo.

  5. Anonymous dice:

    No se hagan los wones
    El capital no tiene patria

    Carlos Ferrero dijo: “Lamento que la familia Wong, tan identificada y emblemática (…), haya aceptado esta propuesta que nos despoja (…) de algo que era muy nuestro (…) Poco a poco lo que los chilenos esperan es que el Perú se convierta en una colonia”.

    Varios años antes, su tocayo Carlos Marx había dicho: “La burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo (…). Con gran sentimiento de los reaccionarios, le ha quitado a la industria su base nacional”.

    ¡Qué buen ojo! La compra de la tradicional cadena de supermercados Wong por parte de la chilena Cencosud muestra con claridad que el capital no tiene patria. Pero en vez de rasgarnos las vestiduras y de preguntarnos si el Corso de Fiestas Patrias del próximo año será a ritmo de cueca, debemos decir que no hay nada de qué lamentarse.

    La ruptura de las barreras nacionales (aquello que en tiempos de Kant y Marx se llamaba “cosmopolitismo” y que ahora llamamos “globalización” como si acabáramos de descubrir el fuego) es una buena noticia. ¿Cómo así? Pues resulta que al atreverse a actuar de forma tan “antipatriótica”, el capital realiza un movimiento de vanguardia que establece condiciones inmejorables para destruir aquella fantasía ideológica que se llama “nacionalismo”. (Sí, sí, ya sé: “fantasía ideológica” es casi una redundancia, pero solo es para que quede clara la idea).

    Las patrias no existen: las naciones no existen. Esas son construcciones ideológicas, cuentos que nos han contado para que cantemos los mismos himnos y desfilemos en las mismas fechas. Ahora, con el nuevo negocio de los Wong, los trabajadores que durante años se han visto obligados a vestir como chalanes por 28 de julio tienen motivos para pensar que, en realidad, no había mayor vínculo entre ellos y el señor Erasmo que el estrictamente laboral. El hecho fortuito de haber nacido del mismo lado de la frontera solo servía como excusa para crear una supuesta identidad “nacional” que cohesionara a la organización empresarial. Ahora ellos pasan a ser compañeros de los trabajadores chilenos de Cencosud y de los 85 mil empleados que la empresa tiene en Latinoamérica.

    Esta conciencia de que hay un vínculo entre los trabajadores sea cual sea su país de origen es lo que antes se llamaba “internacionalismo proletario”. Es a la reacción (léase, a la derecha “nacionalista”) a la que le interesa que nos creamos que todos los que nacimos en un mismo país tenemos los mismos intereses (que suelen ser los suyos). De esta manera, invisibilizan todo conflicto de clase, de género, étnico, etc, bajo el argumento de la “unidad nacional”. Pues no señores: las luchas son latinoamericanas (y globales) porque los problemas, y las contradicciones sociales, también lo son. Con esto no niego que existen elementos progresivos en el nacionalismo, sobretodo en regiones que han sido (y siguen siendo) sometidas por un poder colonial. Pero son eso: elementos. El nacionalismo, en términos generales, es una corriente reaccionaria.

    Una gran pregunta ronda en las cabezas de las y los amas y amos de casa que el día de mañana deberán hacer, inevitablemente y más allá de estas exquisiteces ideológicas, sus compras de la semana: ¿dónde michi compro? Aquellos que no quieran comprarle “a los chilenos” porque de esa manera alientan la “chilenización” de nuestra economía, sí que se encuentran en un grave problema. Cencosud es chilena y ahora es dueña de Wong, Metro y Eco; y Falabella, la dueña de Tottus, también es chilena. Nos quedan Plaza Vea, Vivanda y Santa Isabel, de los banqueros Rodríguez Pastor (dueños de Interbank). Pero, desde nuestra ingenuidad de siempre, pensamos que la mejor alternativa es simple: ¡comprar en los mercados!

    Un mercado es la mejor opción. Por un lado, la relación productor-comprador es mucho más cercana que la que se da en un supermercado: si bien no deja de ser importante el rol de los intermediarios, estos son menos, de manera que también es menor la tajada que se llevan del precio final que pagamos. Por otro lado, los productos son más variados y más sanos: en el mercado encuentro papa huayro, chuño, coca y frutas que jamás soñaré encontrar en Wong. Hay quien se queja de que el mercado no es tan limpio ni tan seguro como el “súper”. Pero esto no tiene por qué ser así. Allí donde la cooperativa se pone las pilas y sabe que la competencia es dura, las cosas funcionan muy bien. Por ejemplo, el mercado Ciudad de Dios en San Juan de Miraflores, que recién conocí hace pocas semanas, no tiene nada que envidiar a ningún supermercado; por el contrario, tiene mucho más que ofrecer.

    Pero el modelo “mercado cooperativo” es mejor que el modelo “mall” por un motivo adicional: es más democrático. En una cooperativa, todos son dueños; en un súper, uno es dueño y los demás son empleados (muchas veces eventuales…). Hace pocos años privatizaron el mercado municipal de Barranco (¡el colmo!). Recién aquella vez me dí cuenta en toda su magnitud de la diferencia: si allí antes trabajaban un centenar de familias cada una sacando adelante su negocio propio, ahora trabajan quizás un centenar de muchachos sacando adelante el negocio de los dueños de Metro (es decir, ahora, de los “amigos” de Cencosud).

    A esta idea podrían darle vueltas los trabajadores del Grupo Wong (por cierto, ¿alquien sabe si tienen un sindicato? He buscado en Internet y parece que no). Tal vez con el tiempo, si se consolida aquello que antes se llamaba “conciencia de clase”, podrían llegar a reclamar la propiedad cooperativa de aquello que ellos mediante su trabajo, y no solamente los señores Wong, han forjado durante décadas.

    Nota: el documento original ha sido elaborado con OpenOffice.org Writer como procesador de textos. Utilice y difunda software libre: ¡No al monopolio corporativo de Microsoft y compañía!

    Publicado por runa en 10:09 PM 3 comentarios

  6. Anonymous dice:
Deja una Respuesta

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.