El artículo que escribí el viernes sobre la improcedencia jurídica y ética de las Leyes de Amnistía ha desatado una serie de comentarios que creo necesario responder y ampliar. Creo que el tema mantiene una particular relevancia, no solo por los juicios sobre Fujimori, sino también porque se terminan confrontando dos versiones sobre lo que fue el conflicto armado que vivió el país.

Comencemos por precisar que es erróneo hablar de una “ideología derechohumanista” como si fuera algo contraproducente para el país o fuese algo manipulatorio. Los derechos humanos no son patrimonio de un grupo o de una ideologia, sino que es la plasmación en reglas básicas de la dignidad de todo ser humano - sin importar cual sea su conducta ética - que todos nos debemos. Y ello debieran compartirlo liberales, comunistas, conservadores y demás personas en el mundo.

¿Por qué es importante mantener los hechos dolorosos que nos sucedieron en el recuerdo? En primer lugar, porque no todo se ve con el prisma de “para que me sirve” utilitario que acompaña el pensamiento de muchos, que miden el mundo con criterios meramente economicista. El crecimiento económico - bien lo sabemos en estos años de bonanza - no es suficiente para que la gente viva bien o es un pretexto para decir: olvídemonos de lo que pasó. Y es que los derechos de cualquiera de nosotros no se deciden por votación popular o encuestas, sino que son inherentes a nuestra calidad de seres humanos y no se pierden por ninguna acción que cometas.

En segundo lugar, porque es necesario tener en cuenta que el Estado no puede proceder como quiere a la hora de combatir el terrorismo. Sin duda, tiene el derecho y el deber de defender a sus ciudadanos de lo que supone una amenaza a los derechos de todos - Sendero Luminoso y el MRTA lo fueron y de eso no cabe ninguna dura -, pero no puede hacerlo utilizando los mismos métodos empleados por ellos.

Ganar una guerra no supone hacer lo que se da la gana, por más que la causa que se defienda sea justa. Y ello tampoco es pretexto para evitar procesos judiciales. Si se cometieron delitos, pues hay que responder por ellos si es que se encuentran los elementos suficientes de prueba. Aceptar que se cometieron violaciones sistemáticas y/o generalizadas de los derechos humanos no es una afrenta a las Fuerzas Armadas, sino que debe suponer una necesaria reflexión sobre su papel cumplido y como es que este tipo de prácticas eran, a la vez que ética y jurídicamente reprochables, poco eficientes para la derrota de la subversión. Se ganó el conflicto en términos militares, pero fue a pesar de dichas vulneraciones de los derechos fundamentales. Quizás a Andrés Bedoya Ugarteche le convenga tener eso en cuenta, antes que seguir citando al almirante Emilio Massera, uno de los principales represores de la dictadura argentina.

Y enunciar este tipo de cosas no supone hacerle el juego a Sendero Luminoso o al MRTA. Por el contrario, implica que el Estado tenga una superioridad moral que se traduzca en acciones. Menos implica pedir una amnistía por crímenes tan execrables cometidos por los grupos encabezados por Abimael Guzmán y Víctor Polay. Por el contrario, la CVR estuvo contraria al establecimiento de este tipo de complacencias o leyes de olvido porque no contribuyen en nada al objetivo de la reconciliación, menos aún cuando la propia Comisión señaló que SL era el principal responsable de lo ocurrido al país entre 1980 y 2000. Recordar lo se dijo es necesario:

El primero y principal culpable, desde todo punto de vista, es la organización terrorista autodenominada Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso. Lo es porque fue quien desencadenó la violencia, precisamente cuando los peruanos recuperábamos la democracia; lo fue porque quiso imponernos mediante la práctica del terrorismo un modelo de organización social supuestamente superior, cuando los peruanos veníamos transformando nuestra sociedad, haciéndola más humana, más plural, más equitativa, en un proceso lento, es cierto, pero fundamentalmente pacífico y participativo.

La Comisión ha encontrado en los militantes del autodenominado Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, y de manera principal en sus jefes ideológicos y políticos, su Comité Central y sus principales órganos de conducción, responsabilidad por graves y numerosos crímenes de lesa humanidad, practicados con una crueldad inaudita en la historia de nuestro país. Sería ocioso, seguramente, pretender explicar a ustedes, compatriotas de Ayacucho, la magnitud y crueldad de esos crímenes que ustedes conocen mejor que el resto de peruanos: el reclutamiento forzado de niños y adolescentes, las prácticas de torturas para castigar y aterrorizar a la población, los aniquilamientos selectivos y las masacres de comunidades campesinas, el abuso sexual contra las mujeres, esa suerte de deleite que parecían sentir en ocasionar sufrimiento a sus víctimas. La Comisión ha encontrado que la dirección política y militar del PCP-SL es responsable de violaciones de los derechos humanos practicadas de manera sistemática y generalizada como parte de su estrategia de poder.

¿Cómo explicar la degradación de una agrupación de seres humanos hasta ese nivel de crueldad? Será imposible, de seguro, ofrecer una respuesta completa. Pero la Comisión considera que los crímenes de lesa humanidad cometidos contra el pueblo ayacuchano, contra los pueblos de los andes peruanos, contra el Perú en general, no hubieran sido posible sin la voluntad obstinada de un grupo de personas, aferrados a una ideología totalitaria que despreciaba el valor de la vida humana y que se expresaba en un culto delirante a su líder, Abimael Guzmán Reinoso, ese líder que pedía a sus militantes pagar una cuota de sangre por la revolución, que los inducía al sacrificio de sus vidas para provocar al Estado, que les exigía llevar la vida en la punta de los dedos. Ese líder, en suma, que nunca abandonó la tranquilidad de sus refugios urbanos y que apenas sintió en peligro su vida no vaciló en abandonar todas las consignas guerreras con las que había empujado a la muerte a sus jóvenes militantes y propuso un inverosímil acuerdo de paz.

Para la Comisión, por la magnitud de sus crímenes, y por su naturaleza criminal, por su práctica recurrente del terrorismo, el Partido Comunista del Perú no puede tener un lugar en la sociedad democrática que queremos construir.

Juzgar a quienes cometieron crímenes no es una persecución, como enunció ayer el personaje que, para desgracia de los católicos en el Perú, ejerce el rol de Cardenal y Arzobispo de Lima. Juzgar implica reconocer, en primer lugar, que no estamos ante meros excesos. Como se decía en el mismo discurso que he citado:

Debemos decir, en primer lugar, que es insostenible, casi una afrenta para las víctimas, insistir en que solamente se cometieron excesos. Un exceso es una extralimitación en el cumplimiento de las funciones. Y la Comisión no ve cómo, de qué manera, pueden considerarse como tales las numerosas violaciones de derechos humanos que se cometieron principalmente en las zonas bajo dominio de los comandos político-militares.

Pero los procesos judiciales implica, fundamentalmente, reconocer en las víctimas de lo ocurrido en otros semejantes a nosotros. Desgraciadamente, muchos no han podido aceptar la dolorosa verdad de que la mayor parte de víctimas se registró en las zonas más pobres de nuestro país, justamente por prácticas que no tomaron en cuenta los derechos de quienes moran allí y que enfatizaron en rasgos comunes de nuestra sociedad como el racismo y la discriminación de género, así como se complejizaron con dinámicas regionales y locales que hicieron que personas de una misma localidad se mataran entre ellas. Así de compleja fue la realidad en el Perú.

Perdonar, como lo dije en el artículo anterior, corresponde a la voluntad de cada persona y, por ende, se maneja en el ámbito interpersonal, no en el del Estado. El ámbito estatal tiene que ver, fundamentalmente, con construir las condiciones que impidan que el dolor vivido en estos años se repita. Y entre esas condiciones, se encuentra, sin duda, los procesos judiciales que deben seguirse para que quienes se sintieron afectados en sus derechos puedan alcanzar justicia y, por fin, puedan ir dejando atrás, en la medida de lo posible, esa página dolorosa de su historia personal y de nuestra historia colectiva.

En estos días en que nos acordamos de lo que implica darse a los demás, quizás sea un buen momento para pensar sobre la importancia que tiene la dignidad del ser humano en nuestras vidas, sobre todo, de aquel a que no conocemos. El flaco - para algunos Dios, para otros, un gran hombre - que vino hace 2007 años bien que nos los recordaba y miren quienes eran sus amigos para ver que no eran precisamente los más capos o privilegiados. No hay necesidad de creer en El para poder entenderlo.

14 Respuestas a “LA NAVE DEL OLVIDO”
  1. Anonymous dice:

    Jose Alejandro, este mensaje no tiene que ver con el tema, asi que te pido las disculpas del caso. De todos modos puede interesarte. Te sugiero revisar la columna del director de Correo del 18 de diciembre, en la cual despotrica contra un (buen) pediatra que no atendio al hijo de su pareja cuando él quiso. Haciendo una interpretacion curiosa del juramento hipocrático, ese señor considera que él puede exigir a cualquier medico, en cualquier lugar, en cualquier momento, cuando a él le de la gana, que atienda a un paciente que él considera está en una emergencia. La columna es bastante ofensiva e insultante, bueno, como casi todo lo que escribe ese señor (recién ayer en Somos el pediatra pudo hacer sus descargos). Hoy en Correo hay una entrevista a un experto en seguros (o algo así), y el trasfondo es la necesidad del SOAT medico. Algo parecido a lo de Suez Energy? Coincidencia?.
    Saludos,
    Alvaro Gutierrez Bendezú
    aguben@hotmail.com

  2. Anonymous dice:

    Estas universalizando tu posicion Godoy.

  3. Anonymous dice:

    Amigo, una cosa son los DD.HH recogidos en los principales tratados internacionales sobre la materia como la Declaración Universal de DD.HH de la ONU y que constituyen un patrimonio jurídico de toda la humanidad y otra muy distinta es la ideologìa derechohumanista montada y difundida por la izquierda oenegeísta que termina convirtiendo en chaveta política a los DD.HH para ocultar así su falta de ideas y de propuestas.
    La ideología derechohumanista tiene como principal defecto que es políticamente interesada, como se trata de una herramienta para fines políticos, sólo ve la paja en el ojo ajeno y nunca ve la viga en el propio: ¿Alguien recuerda alguna denuncia o alguna preocupación de los derechohumanistas por las víctimas del terrorismo de Sendero Luminoso o del MRTA?, cuando estos salvajes querían destruir al país para implantar una república popular similar a Kampuchea, ¿ellos dijeron algo?, cuando se dedicaban a masacrar campesinos, policías, jueces, alcaldes, soldados o autoridades; cuando SL comenzó a poner coches-bomba en Lima matando a muchas personas inocentes ¿vimos a algún derechohumanista denunciar a los terroristas por sus crímenes?, por supuesto que no, pues sus acciones, sus denuncias y su derechohumanismo siempre han estado reservados para proteger a estos terroristas, para entorpecer el combate del Estado a estos asesinos y para deslegitimizar su combate.
    Ahora, luego de su derrota militar en la guerra interna y de su derrota política en las urnas (la izquierda en todas sus variantes apenas superó el 1% en las alecciones del 2006); la izquierda utiliza -una vez más- la ideología derechohumanista para lograr a través de procesos judiciales lo que nunca logró a través de las armas y a través de los votos: imponernos a los peruanos una agenda acorde con sus intereses .
    No es casual que con ocasión del juicio a Fujimori, la ideología derechohumanista busque condenar también las reformas estructurales implementadas en el país a los largo de los 90s.
    Otra evidencia de su parcialidad es que los derechohumanistas siempre tienen en la punta de la lengua palabras como “perdón” o “reconciliación” para referirse a los terroristas de SL o del MRTA, llegando así al extremo de incluir a varios terroristas de SL como “víctimas” de la “violencia política” en aras de la “reconciliación”, pero se nieguen en todos los idiomas a aplicar estos conceptos a quienes -de una forma equivocada- lucharon contra ese enemigo salvaje que era SL, derrotándolo.
    La ideología derechohumanista sufre de “hemiplegia moral” y es por eso que la mayoría de los peruanos le ha dado siempre la espalda, negándose a seguir sus postulados.

  4. Anonymous dice:

    José Alejandro:

    ¿Cuáles fueron las palabras de Cipriani sobre estos procesos, exactamente? De todas las citas que has hecho, esa es la única que no he podido cotejar.

  5. Anonymous dice:

    ¿Quién acabó con Sendero? ¿Seguro que “el flaco”, no? Tienes que foguearte más Godoy. Y hablar de realidades, no de utopías de libros de texto que repite de paporreta la gente bisoña.

  6. José Talavera dice:

    A ver, de que los DDHH son producto de una ideología creo que no se puede negar: es hija del liberalismo. Para algunos (como Rorty) es producto de un determinado contexto histórico. En fin, es producto de una ideología (que no tiene nada que ver con socialismo, comunismo, anarquismo, etc.). ¿Eso lo descalifica? De ninguna manera. No todo lo que implica “ideología” es malo (considerar eso a priori es ya un error).

    ¿Podemos hablar de “ideología derechohumanista”? Yo pregunto a todos los que usan ese término definan qué entienden por ideología, porque a mi me parece una aberración. La definición más sencilla es la de una interpretación del mundo y del ser humano. Lo que algunos consideran “ideología derechohumanista” no cumple con ello. Es un mero recurso retórico que esconde su incapacidad de argumentar en contra.

    La crítica a la instrumentalización de los DDHH no es nueva. En la misma izquierda se dio en los 80’s. Hace un tiempo leí un artículo de Guillermo Rochabrún (marxista) de 1988 en que critica cómo la izquierda adopta el discurso de DDHH (liberal) sin darle una interpretación marxista. Se pregunta si es interés político, si es incapacidad de repensar marxistamente los DDHH, si es un triunfo implícito del liberalismo (1988, el muro aun no caía).

    Y una vez más, la gente debería leer aunque sea la versión resumida (el hatun willakuy) del IF de la CVR para comentar o criticar. Basarse en lo que dicen Correo, Rey o los fujimoristas lleva a asumir que se habla de perdón y reconciliación con los terroristas, lo cual nunca se dice. Cuando les demuestras eso, lo único que pueden argumentar es que “no son tontos para decirlo abiertamente”.
    Y por favor, no subestimen a los libros o a la teoría (lo he visto muchas veces), pues esa visión pragmatista es la que muchas nos estanca. Cuando se acaba la reflexión, empieza la imposición.

  7. Anonymous dice:

    LOS DERECHOS HUMANOS SON UNA COJUDEZ

    CIPRIANI

  8. q2 dice:

    José Talavera, entonces ¿cuál es el punto de la llamada “reconciliación”?. He leído el resumen y no me queda claro. ¿Reconciliarnos con quién?

  9. EL ADVERSARIO dice:

    Talavera:

    El Informe de la CVR fue redactado por gente con afinidad a la izquierda y a la ideologia derechohumanista, asi que no juega en este debate. Es como que una polemica entre musulmanes y cristianos pongas las reglas en base solamente a la Biblia.

    A mi parecer el Informe de la CVR esta siendo utilizado por la izquierda para implementar un plan de gobierno en base a gastos excesivos y derroches fiscales.

  10. Nayus dice:

    Son tonterias, tanto la izquierda como la derecha pueden manipular los ddhh y no por eso se puede hablar de una ideologia derechohumanista, sino de un uso interesado, con omisiones y manoseos de los derechos humanos.

  11. José Talavera dice:

    q2:

    esa misma pregunta se la hace valle riestra y yo la respondo en mi blog:

    http://josetalavera.blogspot.com/2007/11/valle-riestra-en-su-decadencia.html

    adversario:

    asumir que porque gente de izquierda participo de la elaboracion del informe no se puede fiar de ella es una falacia. Incluso, hay una contradicción. La crítica clásica a la izquierda peruana es que siempre se fragmentó, se dividió, e inclusive se sacaban los ojos entre ellos (VR, PUM, los zorros de abajo, los libios, los pekineses, los moscovitas, los trotskistas, etc.). La unidad que consiguieron con Barrantes fue precaria (vean el último post de Tanaka). Y si vemos a los comisionados, solo cinco serían claramente “izquierdistas”. Y ¡oh casualidad!, de entre estos Degregori y Ames eran “zorros de abajo” (gramscianos, los heterodoxos, y no leninistas-maoístas). Y Ames, igual que Pease (aunque él no era “zorro de abajo”) era y es católico. Por lo tanto, asumir que porque simplemente “son izquierdistas” el IF de la CVR no juega es errado. Es como decir que ni Basadre ni Pons Musso juegan a la hora de hablar de la guerra con chile, pues son peruanos. Sobre eso también escribí hace tiempo en mi blog:

    http://josetalavera.blogspot.com/2007/09/debate-sobre-el-if-de-la-cvr-ii.html

    Nayus tiene razón en lo que dice. Pueda que haya manipulación y persecusión de determinados fines mediante los DDHH. Repito, Rochabrún, un gran intelectual de izquierda, ya señalaba esto en 1988. Pero tampoco creo que sea la mayoría de casos, más bien, quienes ven violada su impunidad son los que difunden este tipo de ideas. Creen que el haber luchado contra el terrorismo los pone por encima de la ley y que esto disculpa cualquier procedimiento que hayan tomado para dicho fin.

  12. Anonymous dice:

    los DDHH son muy valiosos pero en estos tiempos estan siendo utilizados por intereses economicos que nada tienen que ver con el proposito de los mismos. Y es una pena porque todo eso se revierte eventualmente y el daño es para la humanidad. Y claro que lei el informe de la CVR, no es resumen sino TODOS los tomos y menosprecia a las FFAA y “entiende” a los terroristas y eso es inaceptable. La reconciliacion no pasa por perdonar a los terroristas porque debemos comprender que son los olvidados de siempre que empuñaron las armas con una causa, son ASESINOS a sangre fría que atacaron a la población porque un orate los convenció y NUNCA deberian volver ver la luz del sol poque la ideologia no cambia. Acaso tu GOdoy dejarias algun dia de defender los DDHH, las ONG como si hubieran salvado tu vida?

  13. Snuff Doj dice:

    Alvaro, Mariategui ha desmostrado ser un mermelero desvergonzado. No es raro que sea otra de esas mañosas jugaditas, a las que es mmuy aficionado, para apoyar ese nuevo ensarte llamado soat medico.

  14. Desde el Tercer Piso » EL PLAN DEL CHINO dice:

    […] la sentencia sobre el caso Barrios Altos dada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos - y éticas, además del papelón en el exterior que supondría haber extraditado a Fujimori para finalmente […]

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