Archivo de 10 Diciembre 2007

Vaya que ha estado entretenida la primera audiencia del proceso judicial a Alberto Fujimori por violaciones de los derechos humanos. Aunque aún no se han discutido los temas de fondo del proceso, se han suscitado varias novedades en lo que respecta a la presentación de testigos y, sobre todo, al final, con la alocución del ex dictador.

Por parte de la parte acusadora y de la parte civil, se aceptó que el actual Presidente del Consejo de Ministros Jorge del Castillo sea llamado como testigo al proceso que tiene que ver con los secuestros en los Sótanos del SIE. Cabe recordar que Del Castillo fue detenido el 5 de abril de 1992, en la casa del hoy presidente Alan García Pérez y puede dar fe de las detenciones arbitrarias que ocurrieron ese día. Asimismo, han sido citados como testigos periciales los ex miembros de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Salomón Lerner Febres y Carlos Iván Degregori.

Los alegatos de la defensa de Fujimori se centraron en defender la idea de que el Grupo Colina no era parte de la estrategia contrasubversiva que, de acuerdo con dicha defensa, encabezó el ex presidente. Militares y policías en retiro - entre ellos el ex Director de la PNP Marco Miyashiro - han sido presentados como testigos por la parte acusada.

De otro lado, el Fiscal reiteró su solicitud de 30 años de prisión para Fujimori por los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro, así como una reparación de 100 millones de soles para todos los deudos y víctimas.

Al cierre de la audiencia, un descontrolado Fujimori intervino - mejor dicho, gritó - alegando su inocencia y, con el mayor cinismo, se declaró protector de los derechos humanos y siguió repitiendo arengas políticas, ante los aplausos de algunos fujimoristas.

El Tribunal encabezado por César San Martín lo mandó callar y recordó que el proceso es de carácter penal y no político. La audiencia se ha suspendido hasta las 3 pm.

Y A LAS 3 PM:

El show de la mañana le costó duro al Chino, que hizo un cuadro de hipertensión y obligó a suspender la audiencia para el miércoles a las 9 am. Según el médico, debe tener descanso médico por 24 horas.

Pero, además del descanso, parece que van a tenerlo que alejar de los periódicos y de su añorada lap top. El Comercio informa que la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos reveló hoy que Fujimori ordenó matar a todos los emerretistas en el rescate de los rehenes de la residencia del Embajador de Japón en 1997, un tema de vieja data que parece comenzar a esclarecerse.

En el Día de los Derechos Humanos, Fujimori no las tuvo todas consigo.

EN LA BLOGÓSFERA:
OcraM desde Barbadillo cubrió el primer dia del juicio
Fabber: Fujimori en el banquillo de acusados
El Fondo del Vaso: Juicio de Fujimori suspendido por ataque de hipertensión
Menoscanas: El sudor de su frente
Pepitaspuntocom: Una histórica imagen

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El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores y el poder que tomaron al pueblo será reintegrado al pueblo y así, mientras el hombre exista, la libertad no desaparecerá.
(Charles Chaplin, El Gran Dictador)

Dicen que las cosas suceden por algo. Dicho que le he escuchado a las personas más importantes de mi vida en diversas ocasiones. Algo de ello se le puede aplicar a la fecha de inicio del juicio a Alberto Fujimori por violaciones de los derechos humanos, que coincide con el día en que recordamos que tenemos derechos que nadie nos puede nos puede conculcar.

Durante estas semanas que han mediado desde la extradición, me he preguntado muchas veces sobre la trascendencia de este proceso judicial, interrogante sobre la cual he encontrado algunas respuestas.

La primera es la estrictamente jurídica. Sin duda, un proceso penal tiene como principal objetivo establecer la responsabilidad de una persona, respetando sus garantías al debido proceso, para verificar si es que le corresponde una sanción. Con relación a este punto, la sentencia de extradición presenta suficientes elementos de prueba que, actuados en el proceso, pueden significar más de una condena significativa contra Fujimori por los hechos por los que se le imputa responsabilidad.

La estrategia de Fujimori será negar el conocimiento de los delitos por los que es acusado, señalando que todo se hizo a sus espaldas. Estategia que, a mi modo de ver, no se corresponde con la realidad. Una persona que siempre se jactó de tener el control de todo el poder y que, efectivamente, lo tuvo en relación con los aparatos de inteligencia, no puede alegar tener desconocimiento de las acciones cometidas por el Grupo Colina, más aun cuando median felicitaciones, declaraciones espontáneas de los propios miembros de este escuadrón y una estructura de mando que lo tiene como cabeza visible.

Pero hay otras dimensiones que se derivan de este proceso judicial, las cuales, no necesariamente serán cubiertas por el proceso en sí, pero que sí comenzarán a encontrar su catalizador a partir del inicio de este largo camino. Algunas ya las describi hace algún tiempo y se resumen en el debate aun existente sobre lo que significó el fujimorismo para el país, sobre todo, en lo que se refiere al aspecto usualmente alegado por los partidarios del ex candidato al senado japonés para justificar todo: la pacificación nacional. Y me remito a la columna de Jorge Bruce que resume esta contienda:

Lo que en realidad está en discusión -pero sus defensores no lo pueden decir en público-, es si esos delitos eran parte de lo que los fujimoristas y muchos peruanos todavía entienden como la tarea de ordenar y pacificar al país. Este non dit (tal como se denomina en francés a lo que se calla pero se sobreentiende), es muy incómodo para el actual presidente y su partido. Porque ellos eran en parte los causantes de esa situación de caos y zozobra que Fujimori heredó.

Y este párrafo de Bruce me da para traer a colación dos temas importantes.

El primero tiene que ver con la actuación del gobierno frente al fujimorismo, actuación que linda, en ocasiones, con la complacencia, y en otras tantas, con la complicidad. En realidad, los actuales dirigentes del gobierno - y no digo apristas, pues hay varios descontentos con ese giro, a pesar que la “disciplina partidaria” se los impida decir - se sienten bastante cómodos con este estilo de mantener el status quo, en el que también nadan bien los fujimoristas, dado que no se profundizan cambios de fondo frente al modelo de los noventa y, además, se protegen mutamente responsabilidades.

Como lo comentaba con una amiga el viernes pasado, ciertamente las responsabilidades políticas y penales son distintas, pero igualmente graves. De eso se han percatado bien en el gobierno en relación con su anterior experiencia, que no fue respetuosa de los derechos fundamentales en muchos aspectos, por cuestiones generalmente puestas en el plano de la omisión y difícilmente (por no decir imposible) justificables por parte de Alan García.

Ese miedo al pasado hasta ahora no afrontado de manera adecuada también es parte de las patologías con las que carga una administración mediocre como la que vivimos. Es lo que hace tener como receta económica y social a los discursos caninos del Presidente, y como receta institucional y de derechos humanos la amnesia, la parálisis y el gesto efectista de “mano dura” para contentar a un país que aun no se acostumbra a su condición de ciudadanía.

Y por allí va lo segundo, que tiene que ver con el Dia de los Derechos Humanos. Alguna vez alguien me dijo que el país no está preparado para vivir en democracia, lo que implica también que no está preparado para dar derechos a todos sus habitantes, considerándolos como ciudadanos.

En realidad, y esta es mi respuesta a ese comentario, ningun país estuvo “preparado” para la democracia. Simplemente fueron construyendo instituciones en la medida que la continuidad de gobiernos democráticos lo permitió. A esa continuidad hay que añadirle contenido social para que el 2011 no volvamos a cometer el mismo suicidio colectivo que en 1990.

Y cuando hablo de contenido social ciertamente hablo de derechos humanos: educación, salud, vivienda, alimentación adecuada, acceso a la justicia o que te respeten la lengua en la que hablas tiene que ver con aquellas cuestiones inalienables para el ser humano y que no dejan de ser interdependientes con el derecho a la vida, a que no nos torturen, a la libertad de expresión, a la seguridad o a la propiedad.

Ello, ¿qué implica? Pues que no debemos volver a canjear nuestra libertad y nuestros derechos a cambio de una mal entendida seguridad. Esa es la gran lección de los años noventa: un crecimiento económico mediocre y una pacificación que no tuvo relación alguna con las medidas autoritarias no son justificaciones para los atropellos cometidos por la dictadura y, menos aún, por los crimenes por los cuales, desde esta mañana, Fujimori será procesado.

Vistas así las cosas, el proceso a Fujimori nos brinda la oportunidad de hacer varias rupturas. Con la impunidad subyacente para los altos funcionarios sobre materias que debieran ser incuestionables en un país civilizado, los temores de hacer un gobierno más inclusivo y menos dependiente de votos que no son indispensables, la lenidad y lentitud de un Poder Judicial que se ganó a pulso su desprestigio y una cultura política que sigue privilegiando el fin sin que importen los medios.

Antes de escribir este post, veía a Chaplin en esa gran película llamada El Gran Dictador. Y allí, antes del discurso final del barbero judío, el Ministro de Propaganda de Tomania, decía lo siguiente:

“Hoy en día, democracia, libertad y igualdad son palabras que enloquecen al pueblo. No hay ninguna nación que progrese con estas ideas, que le apartan del camino de la acción. Por esto las hemos abolido. En el futuro cada hombre tendrá que servir al Estado con absoluta obediencia”.

En 1992, 90% del país creía en ese discurso. ¿Habremos aprendido la lección?

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Fiscal del caso Fujimori expondrá su acusación por violación de los derechos humanos.
Andina: El juicio se inicia a las 9:00 am
Perú.21: Capítulo inédito de reedición de Ojo por Ojo
Augusto Alvarez Rodrich: El inicio del juicio final
Federico Salazar: Sentencia ejemplar contra Fujimori
Nelson Manrique: Gritos y susurros
Roberto Cuellar, director de Instituto Interamericano de Derechos Humanos: Fallos sobre casos Barrios Altos y La Cantuta en Corte Interamericana son precedentes importantes.
Santiago Cantón: Los Estados y el respeto a los DDHH
Morena Escribe a Veces: Colina para Dummies by el Trome

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