Hace exactamente 7 años, el último dictador que gobernó este país, Alberto Fujimori Fujimori, renunció por fax a la Presidencia de la República.
7 años después, a pesar que Fujimori hoy se encuentra en prisión esperando que sus juicios se inicien, su esprítu sigue encarnado en algunos personajes de la política peruana.
Para desgracia del país, en quien parece haber generado efecto es en quien no debía: el Presidente de la República.
Precisamente, sobre esos dos últimos puntos, el Presidente de la República ha tenido dos patinadas del tamaño del Estadio Monumental.
El domingo, Alan concedió su segunda aparición a un medio de comunicación en lo que va del gobierno - la primera, como sabemos, fue a Panorama, con backstage bastante comentado -, pero no versó sobre temas de Estado ni fue concedida a un medio de credibilidad. El Presidente de la República le dio una entrevista a La Razón para apoyar a Moisés Wolfenson, propietario del diario de la mafia, para que le contabilicen los días de arresto domiciliario como días de cárcel efectiva, es decir, hacer que salga de la cárcel lo más pronto posible.
Al margen del debate jurídico alrededor del tema de la contabilización de los días de arresto en tu casa - vean los artículos de Justicia Viva y Ricardo Vásquez Kunze con posiciones opuestas sobre esto - resulta bastante preocupante que el Presidente de la República utilice la tribuna de un diario que está interesado en la defensa de personas cuyos tratos con la justicia se resumen en buena parte de los artículos del Código Penal y, además, para defender a una persona cuya situación está por definirse en el Poder Judicial.
El Presidente deja un mal sabor de boca al defender a un preso por corrupción. No porque pueda tener o no razón, sino que en un país que se supone se rige por la separación de poderes, se ve pésimo que el Presidente - que tiene un poder sobredimensionado en un Estado tan poco estructurado como el nuestro - diga que es lo que se tiene que hacer, más aún, sí, además, tiene la profesión de abogado.
Peor aún, García termina comprándose el cuento de la persecusión política que esgrime el Fujimorismo desde su caída. Nunca hubo tal persecusión: a las personas que pertenecieron al fujimorismo y fueron procesadas, fue porque existía la convicción de que habían cometido crímenes, no porque pensaran distinto al resto.
Pero no es el único cuento fujimorista que se compra el Presidente.
Sin embargo, debo calificar a esto como lo que es: un cabal mamarracho.
En primer lugar, García no ha especificado de donde saca la cifra de supuestos liberados. Y ello da que pensar que, probablemente, hayan mezclados justos y pecadores. Es decir, a personas que fueron sentenciadas y cumplieron su pena y quienes que se acogieron a beneficios penitenciarios, con aquellos que fueron liberados gracias al trabajo de la Comisión Ad Hoc presidida por Hubert Lanssiers. Si es así, incurre en un grave error y una estigmatización frente a personas cuya inocencia fue comprobada. Incluso, en el caso de las personas que realmente dejaron de lado toda actividad subversiva o militancia en Sendero Luminoso, la inclusión suena, hasta cierto modo, insultante.
Lo segundo es que se afectan claramente derechos constitucionales. Hacer esta suerte de “lista negra” afecta sin duda los derechos al honor, al buen nombre y a la buena reputación. Vean sino la entrevista que le hacen al ex Defensor del Pueblo Walter Albán, en la que explica las posibles inconstitucionalidades de esta acción gubernamental.
Pero lo peor, si es que no podría haberlo, es que este tema no solucionará absolutamente nada. Como lo hemos dicho en este blog en repetidas ocasiones, nos enfrentamos ante acciones armadas del narcotráfico, no ante el SL clásico, que más bien busca que le demos una amnistía inaceptable desde todo punto de vista. Antes que pensar en estigmatizaciones, el Presidente debería saber que es la inteligencia de todo tipo la que lo podrá conducir al camino de la estrategia adecuada para enfrentar la amenaza que tiene encima.
Estas soluciones de “mano dura” no solo son inaceptables en términos éticos sino que, dado que se basan en un diagnóstico inadecuado de la realidad, no tendrán mayores efectos prácticos. Seguir pensando que la restricción indiscriminada de derechos o la afectación de los mismos fue lo que nos hizo derrotar a Sendero es no haber aprendido las lecciones de la historia. Ese cuento de que “solo el golpe y la mano dura salvó al Perú” es solo un espejismo que nos hicieron creer por años. En estos tiempos en que estuvimos sin un dictador detrás, se ha podido demostrar que se pueden procesar a las cúpulas subversivas con respeto al debido proceso y condenándolas a penas altas.
No era necesario un dictador o medidas que afecten derechos humanos. Pero parece que la necedad conservadora de Alan García - tan o más fuerte que su mentalidad populista de su primer gobierno - hace que no se de cuenta que, ante los ojos de la Historia, no quedará como un líder importante, sino como alguien que hizo un primer gobierno desastroso y un segundo gobierno mediocre. Espero equivocarme con esto último, pero, cada día que pasa, esa esperanza se va perdiendo.
¿Cecilia Valenzuela? La pequeña Salomé. No es una buena entrevistadora. Tiene los pros y los contras de la obsesión (Fernando Vivas a Pedro Salinas, Rajes del Oficio)
Sin embargo, existe un punto flojo en la investigación, que demuestra una falta de rigor periodístico y, además, pone de relieve la frase con la que comenzamos este post: muchas veces la directora de LVI antepone sus obsesiones personales a la metodologia de la investigación periodística.
Según los asistentes recuerdan que, además del chancho, bife argentino, chorizos, y asados de tira, hubo prolongados relatos y varias anécdotas. Por ejemplo, el periodista Gustavo Gorriti relató toda la historia de cómo lo secuestraron. “Contó como una hora, con lujo de detalles”, añadió.
Gorriti, quien desde el IDL ha defendido la tesis de que la denuncia de Diana Arévalo contra Alejandro Toledo por intento de violación, sería imposible, afirma que la reunión de esa tarde en la casa de Polack no fue política.
“Somos amigos, nos hemos reunido amicalmente desde que dejó la presidencia”, comentó Gorriti, quien remarcó que su presencia en la reunión nada tiene que ver con la investigación realizada por el IDL.
A Gorriti, a quien considero uno de los mejores periodistas de este país, le ha molestado mucho esta alusión de Hildebrandt Chávez. Y creo yo que tiene motivos fundados para ello.
Por un lado, como todos conocen, LVI tiene una animadversión clara hacia Alejandro Toledo. No conozco los motivos de la misma, pero si me queda medianamente claro que no se tiene la misma actitud hacia que, por ejemplo, hacia el actual Presidente de la República.
El comentario de Hildebrandt Chávez da a pensar que algo vinculado a la violación podría haberse tratado en la reunión o que hay una cercanía entre Toledo y Gorriti que hace a este último defender a quien apoyó en la campaña presidencial del 2001. Pues ninguna de las dos cuestiones es verdadera: la reunión es anterior a la denuncia del congresista Espinoza y, de otro lado, basta ver cualquier artículo de Gorriti durante el gobierno de Toledo para darnos cuenta que no era precisamente poco crítico.
Pero, además, Hildebrandt Chávez faltó a su compromiso con Gorriti como entrevistado. Compromiso que quedó registrado en una cinta de audio que, con consentimiento del reportero de LVI, fue registrada, al igual que toda la entrevista.
Desde el Tercer Piso ha podido acceder a partes de la grabación que hizo Gorriti de la entrevista. La primera, ya difundida en Prensa Libre, se refiere a las condiciones de la conversación para el reportaje (Haga clic en el link anterior para poder escuchar el audio). La transcripción dice lo siguiente:
GORRITI: Las reglas de la entrevista, para estar claros: yo estoy haciendo una grabación para también quedar con un testimonio de ella, me haces preguntas concretas y yo voy a buscar hacer respuestas lo más concretas posibles. HILDEBRANDT CHAVEZ: E íntegramente van en la nota. GORRITI: Estas van integramente en la nota, sin edición. Sin edición y sin musiquita. (Risas de Hildebrandt Chávez) GORRITI: Sin musiquita ni efectos psicodélicos.
GORRITI: Digamos, hay un primer momento en el que la gente…si le preguntas a Baruch Ivcher, que va a poder seguramente…o mejor a Gil Shavit, el yerno de Baruch Ivcher, te va a poder hacer una descripción de la casa de campo de Adam Pollack, allí cerca de Chaclacayo. HILDEBRANDT CHAVEZ: Claro GORRITI: Hay una entrada, que es adonde además están la parrilla, el horno de Adam y está luego una especie de pequeña terraza sobre el río, una terraza natural que es allí donde pusieron las mesas. En esa mesa, yo estuve sentado… HILDEBRANDT CHAVEZ: Que es al lado de la piscina me parece GORRITI: No, no, no. Además, que recuerde, en este momento no recuerdo la piscina. Hay un río, igual, el elemento hídrico esta proporcionado por el río que viene de abajo.
Finalmente, hay una pregunta que el reportero no se hace y que, según me hicieron notar varias personas, debió ser la pregunta central del reportaje: ¿Por qué un juez de claras cercanías con el APRA coincide en una reunión con el presidente de un partido rival? ¿No es esta misma conducta la que se critica a jueces como Javier Villa Stein, en el 2005, cuando tenían reuniones con Alan García?
El trabajo periodístico siempre tiene que tener un norte: la búsqueda de la verdad. Muchas veces los prejuicios se superponen a dicho objetivo y terminan produciéndose episodios lamentables como el que hemos descrito en estas líneas. Como lo decía ayer, la pasión es buena para sacar adelante las cosas, pero, en ocasiones nos onubila. Parece que ello también le pasa a cierto programa que, pudiendo hacer mejor las cosas en términos generales, termina incurriendo en errores que afectan la solidez de un trabajo que se debe al público. El día que pierdes la credibilidad, lo perdiste todo, es una lección que algunos periodistas debieran aprender.
ACTUALIZACION (27.11.2007): Vean en los comentarios los descargos de César Hildebrandt Chávez.
ACTUALIZACION (28.11.2007): Vean en los comentarios la respuesta de Gustavo Gorriti.
Hace algunos años, El Comercio sacó un libro compilatorio de algunos artículos de Mario Vargas Llosa, al que tituló El Lenguaje de la Pasión. Creo que el título no podía ser más acertado. Cuando una persona coge su lapicero - sea azul, negro y en algunos casos rojo - o se sienta frente a la computadora, no solo escribe procurando transmitir ideas, sino también sentimientos y sensaciones. La pasión nos empuja a decir lo que sentimos y lo que pensamos, pero, en ciertas ocasiones, también nos puede ocultar algunos desaciertos que, en el momento, consideramos que son buenos. Y a veces hace falta que personas que están en tu misma vereda te hagan notar que la pasión puede, en ocasiones, hacerte aplaudir cosas que no están del todo bien.
Creo que es conocido por todos que no siento ninguna simpatía por Hugo Chávez. Las razones las conocen de sobra: creo en las reformas en democracia antes que en las revoluciones violentas, creo que un nuevo Estado no se construye destruyendo todo lo que se opone a uno, creo en que la libertad y la justicia social no son cuestiones incompatibles y por ello es que las dictaduras, con sus horrores y represiones, sin importarme su signo, son de lo peor que nos legó el siglo XX.
Hace una semana, a raíz de los incidentes en la Cumbre Iberoamericana que ya todos conocen, escribí un post llamado El Complejo Escenario Regional, acerca de la actitud de los presidentes latinoamericanos frente a un personaje que ha hecho de la prepotencia y la desmesura verbal su gran legado para la historia latinoamericana de los dictadores. Y dicho post terminaba con la satisfacción frente al gesto del Rey Juan Carlos de España por haber “puesto en su sitio” al gobernante caribeño.
No comparto los comentarios que acusan de franquista y antidemocrático al Rey. Ataques ad hominem como los recibidos esta semana por el monarca español no hacen sino ver que los partidarios de Chávez, onubilados por lo que creen que es el “Socialismo del Siglo XXI” - y que no es otra cosa que repetir, muertos más, muertos menos, las dictaduras de Castro, Pinochet o Fujimori -, han pretendido llevar este tema al terreno de un supuesto enfrentamiento ideológico, cuando aquí el tema es más profundo: ¿pretendemos sacrificar las libertades democráticas y el derecho al disenso sobre la base de una supuesta ventaja económica asistencialista? Ojo, Fujimori hizo lo mismo con las privatizaciones y muchos de los que hoy aplauden a Chávez en ese momento hicieron un escándalo. Para mi, ideologías al margen, me parece exactamente lo mismo, pues los pueblos terminan renunciando a lo más importante para ellos: la libertad.
Pero dicho esto, quisiera introducir un matiz autocrítico sobre uno de los aspectos del artículo del domingo pasado: mis felicitaciones al Rey, motivado por un texto que leí el viernes y que motivó varias preguntas que quiero compartir con ustedes.
Deben haber notado que entre los blogs que más he recomendado en este último tramo del año se encuentra Menos Canas. Particularmente, es uno de los espacios que leo más frecuentemente por dos razones: la primera, es que en un país donde la política es antropocéntrica, también tiene género másculino, y ello hace valioso el esfuerzo de que alguien del género femenino pueda exponer sus ideas con vehemencia y, muchas veces, con más pasión de las que varios de sus congéneres hombres lo harían. La segunda, es que los textos están bien escritos y, dentro de la ironía que los caracteriza, siempre te dejan algo, sobre todo, muchas preguntas. Y cuando un texto de este tipo te deja preguntas o indignación realmente ha funcionado.
Pues es lo que me ha sucedido con el post titulado ¿Por qué no me callo?. Sosteniendo una posición igualmente crítica frente al chavismo, el texto se plantea una pregunta central: ¿No es que el Rey cometió un acto de intolerancia semejante al del dictador venezolano? Y creo que, meditándolo en frío, parece ser que sí. Chávez, con todo lo que dice o piensa, se merecía respeto, al igual que el Rey o cualquier otro ciudadano y cualquier reclamo podía hacerse en un tono menos destemplado. Peor aún, el tema le ha servido al veneco para hacerse pasar como víctima, cuestión que le queda de maravillas.
Con una actitud igualmente intolerante, Juan Carlos habría terminado cayendo en el mismo nivel de Chávez, lo que me plantea otra pregunta: ¿Cómo dar batalla a dictadores como quien dirige los destinos de Venezuela?
Quizás un inicio de respuesta sea diciendo que no cayendo en las mismas prepotencias en la que ellos caen. Y me acuerdo de la lección de civismo que la oposición a Fujimori dio hace algunos años: nunca se cayó en la violencia, las marchas fueron pacíficas, las reacciones dentro del orden constitucional y la desmoronación del régimen fue procesada dentro de los cauces establecidos. Ello terminó dándole una lección al mundo sobre como un pueblo puede deshacerse de un sátrapa son necesidad de un tanque o de armas, haciéndolo ver con los pies en polvorosa frente a la espantosa corrupción de su régimen. ¿Pasará lo mismo en Venezuela? Pues la respuesta la tiene, principalmente, la hasta ahora desarticulada oposición llanera.
En la misma Cumbre del “¿por qué no te callas?” hubo un gesto igualmente valioso pero menos resaltado. Sin estridencias, ni frases altisonantes, José Luis Rodríguez Zapatero rechazó las actitudes bravuconas de Chávez, en gesto que no ha sido suficientemente resaltado, quizás porque no tenga la notoriedad mediática de un gesto real, pero sí la valentía y exactitud verbal de un demócrata a carta cabal. Y esa actitud debe ser más aplaudida que lo que ya se ha convertido en muestra de chistes y hasta canciones en Internet.
Decía al inicio que la pasión puede ser buena pero que, a veces, nos onubila. Cuando se acompaña de la razón y de las formas democráticas, sin duda, puede servir para que las cosas comiencen a cambiar en un país al que todos apreciamos.
Cuando el Tercer Piso estaba en el Centro y este blogger se encontraba en edad de pediatría, una de las cosas que mi mamá hacía para distraerme y satisfacer mi curiosidad por conocer el mundo era dedicar las jornadas de los domingos a caminar, por lo general, por aquellas calles que habían constituido el centro de la actividad política y económica desde que un señor llamado Pizarro - al cual no le decían Bombardero de los Andes - llegó a este valle de buen clima y cielo gris.
Uno de los edificios que siempre me llamaba la atención quedaba - bueno, aun queda - en la calle donde yo vivía. Y, de hecho, en dos ocasiones, en aquella época en la el sabor de la leche ENCI era claramente identificable en mi desayuno, entré a ese edificio a ver al Ballet Municipal interpretar El Lago de los Cisnes y otra pieza de danza cuyo nombre no recuerdo, pero, hasta donde la memoria me da, tenía que ver con la historia de una muñeca.
Hace casi diez años, la televisión en vivo transmitía la muerte de un edificio. Y, durante los años siguiente, también pasó - sobre todo en cable - su resurrección como escenario en escombros de diversas obras de teatro, varias de ellas organizadas por mi segunda casa.
Porque, hasta el día de hoy, para la Municipalidad Metropolitana de Lima la cultura es la última rueda del coche. En todas las capitales latinoamericanas, los consejos metropolitanos son los grandes impulsores de las actividades culturales, a través de sus elencos estables, de sus propios escenarios y, sobre todo, de una polìtica cultural que incentive a los creadores a poder hacer su mayor esfuerzo por presentar lo mejor de sus trabajos.
El Teatro quemado, las Bienales canceladas, los pleitos con la gente del Boulevard Quilca, la ausencia total de una mirada cultural nos hacen ver que la cultura sigue quemándose en la casa vecina de Palacio de Gobierno. No hace falta tener las dotes de Nostradamus para saber que pasaremos la década sin contar con un Teatro Municipal.
El Lago de los Cisnes parece ser insuficiente para apagar el incendio.
Dice el viejo y conocido refran que la mujer del César no solo tiene que serlo sino parecerlo. Ese dicho popular parece no ser la premisa que prima en la actuación de nuestro poco reformado sistema de justicia. Varios eventos ocurridos esta semana me confirman dicha impresión.
Si bien los elementos de juicio no pueden señalar contundentemente que en dicha reunión social donde coincidieron Toledo y Vega Vega se trató el tema, lo cierto es que la OCMA ya investiga lo ocurrido en ese ágape.
La Comisión de Defensa del Congreso ha sometido al pleno un proyecto que sigue permitiendo que los jueces militares sean oficiales en actividad designados por el Ejecutivo, que carecen de la garantía de inamovilidad, y mantiene a la Fiscalía Militar en el seno del fuero militar. Dicho proyecto desconoce la sentencia del TC e insiste en un modelo declarado inconstitucional, pues conforme a la Constitución los jueces son designados por el Consejo de la Magistratura, tienen inamovilidad y solo existe un Ministerio Público.
Como vemos, todas las instancias que deben estar comprometidas en el cambio del sistema de justicia están imbuidas de los mismos defectos: poca vocación por la defensa de la Ley y la justicia, intereses personales, ignorancia y mediocridad. Quizás sea por eso que la reforma judicial sea una quimera y que, luego del 7 de diciembre, tenga que enfrentarme a un monstruo desbocado y no a un verdadero sistema de justicia.
Cuando seguimos lamentando aún los hechos en Ocobamba y seguimos preguntándonos si es un Sendero redivivo o, como parece ser, patrullas rentadas de los narcotraficantes en las que intervienen actores de todo tipo, pero en las mismas zonas en las cuales el terror azotó durante muchos años.
Soy de quienes piensan que no nos enfrentamos ante un rebote senderista frente a una supuesta lenidad de los gobiernos de Paniagua, Toledo y García II frente a la subversión. Ni la Comisión de la Verdad y Reconciliación legitimó a Sendero Luminoso o pidió una amnistía - por el contrario, manifestó estar contraria a la misma -, ni tampoco tenemos leyes más débiles para procesar el delito de terrorismo. La monserga de que necesitamos situaciones de emergencia, vulneración de derechos fundamentales y una supuesta mano dura ni siquiera era aceptable en 1992, menos lo es ahora.
Creo que nos enfrentamos a un fenómeno distinto, pero que es producto de dos cuestiones que confluyen: la no atención a las secuelas del conflicto armado (psicosociales, sociopolíticas y económicas) que pueden traducirse en la continuación de la ausencia del Estado en zonas donde la pobreza y la falta de oportunidades se dan la mano y, claro, la acción del narcotráfico, en momentos donde el precio de la cocaína ha aumentado y, por tanto, la demanda es más alta.
Lamentablemente, lejos de entender la complejidad del problema, algunos sectores políticos y mediáticos siguen enfatizando en que debe aplicarse la supuesta estrategia vencedora de los noventa o satanizando a toda la izquierda como si fuera aliada de la violencia. Pues ni la estrategia fujimorista fue la vencedora del terrorismo ni la izquierda (por lo menos, la democrática) apoya la lucha armada como algunos siguen repitiendo.
El nuevo caballo de batalla tiene su nombre y apellido. Se llama Proyecto de Ley de Reglas de Empleo de la Fuerza por las Fuerzas Armadas, preparado por el propio Comando Conjunto y que establecería las normas para las ocasiones en las que se convoque a los militares para labores de orden interno. Como era de suponerse, Giampietri se ha manifestado en contra de la norma, a pesar que el propio Ministerio de Defensa y el Comando Conjunto han expresado su conformidad con la misma. De hecho, hablando con personas vinculadas a los sectores castrenses en estos días, me expresaron su satisfacción por la misma y me dijeron que hubieran querido tener reglas de este tipo durante la lucha contrasubversiva.
Y es que, además, se sigue entendiendo que la tarea de enfrentar los focos de violencia del país es tarea meramente castrense. En principio, los problemas de orden interno están a cargo del Sector Interior y por ello es tan importante tener un Ministro y no a quien está sentado en Corpac sin muchas ideas. Las Fuerzas Armadas, ciertamente, pueden apoyar en esta tarea, pero bajo un comando único y una estategia que privilegie los aspectos de inteligencia.
Las consecuencias de una política de “mano dura” ya las vienen pagando quienes las hicieron o aplicaron. La reciente detención del general Luis Pérez Documet, involucrado en la matanza de La Cantuta y en las desapariciones de estudiantes de la Universidad Nacional del Centro, es prueba de que este tipo de acciones no serán dejadas impunes, por lo menos, por jueces valientes y que toman la Constitución y la ley como modelo. De hecho, tengo la convicción de que la derrota de Sendero Luminoso se pudo producir antes, si es que no hubieran existido tantas vulneraciones a los derechos fundamentales que alejaron a la población de los encargados de la parte militar del conflicto.
Como todos, quisiera que el terror no se vuelva a apoderar de mi país. Aun recuerdo las bombas a 10 cuadras de mi casa, las imágenes en la televisión que nos recordaban el conflicto y también a uno de mis tios más queridos recibiendo amenazas por estar en el comando de la Policía. Pero también soy consciente que la forma de derrotar a la subversión y al narcotráfico es con una buena estrategia, personas preparadas, mucho trabajo de inteligencia y una comprensión de que el trabajo no solo supone aspectos represivos, sino también de hacer que el Estado se haga presente. Pero parece que en Palacio aún no son conscientes de ello.
Hoy dejo la política de lado para hablarles de algo que a todos nos toca: nuestra propia salud. No soy médico, ni tampoco me gusta dar sermones a la gente sobre lo que tiene o no tiene que hacer, pero creo que sí es necesario que adquiramos conciencia de lo que nos puede ocurrir.
Hace algunos años, todas las mañanas escuchaba religiosamente el programa de Guillermo Giacosa en Radio San Borja. A pesar que no estaba de acuerdo con todas sus ideas y visiones sobre la Aldea Global - así, además, se titulaba el espacio -, me entretenía oir otra visión del mundo y como comentaban los diarios locales con Renato Cisneros y Carlos Bejarano.
Pero en dicho espacio también redescubrí algo importante: la prevención de la salud. En microprogramas de 30 minutos y en un bloque de media hora una vez a la semana, un médico peruano, Elmer Huerta, que ha tenido importantes posiciones en el gobierno norteamericano como asesor presidencial en materia de lucha contra el cáncer, nos ilustraba sobre la importancia de preocuparnos por nuestra estabilidad física y mental en el momento en que podemos preocuparnos por la misma: cuando estamos sin alguna enfermedad en el camino.
Felizmente comienzan a haber autoridades que tienen la misma preocupación que Huerta. En mi distrito, San Borja, se ha instalado un Preventorio, modalidad de establecimiento de salud que solo atiende a personas sanas, en las que se hacen chequeos para prevenir enfermedades cuyas manifestaciones se presentan cuando ya nos encontramos enfermos: la diabetes, la hipertensión y el cáncer son los principales focos a tratar.
Creo que todos, en algún momento, hemos tenido algún familiar que ha padecido alguna de las enfermedades descritas y todos sabemos, sobre todo en el caso del cáncer, el desgaste que supone para el paciente, así como para todo el entorno familiar y amical. Y nadie quiere pasar por esos duros momentos. Hasta el día de hoy, encuentro que la manera de reducir la incidencia de esta enfermedad y detectarla a tiempo sea a través de la generación de una cultura de la prevención, en la que cada persona se haga responsable por su propia salud, con la vigilancia del médico de confianza. Ello, en un país donde encontramos hospitales abarrotados todos los días, supone un cambio de actitud y podría suponer un cambio en la política pública de salud que ayudaría a más personas.
Ciertamente, un distrito como San Borja puede hacer esto porque cuenta con voluntad de sus autoridades y, claro, con los recursos y contactos necesarios para implementar una unidad de este tipo. Sin embargo, ¿no sería bueno que hospitales como el Loayza, el Dos de Mayo o el María Auxiliadora cuenten con este tipo de especialidades? O que en las postas médicas se hagan campañas destinadas a que cada ciudadano tome conciencia de que, cuando estamos sin ningún síntoma aparente de enfermedad, es el mejor momento para evitar las mismas.
Se de la importancia de comprar ambulancias y de construir más hospitales. Los necesitamos a gritos en país de tantas carencias como el nuestro. Pero quizás también necesitamos un nuevo enfoque de política pública de salud donde cada uno de nosotros sea co-responsable de la misma y, antes que buscar curar enfermedades, veamos que es lo que tenemos que hacer para prevenir las mismas y, cuando aparezcan, procurar que sea en el tiempo suficiente para poder curarlas.
Decía, al inicio, que la política podía parecer ajena a este problema. Sin embargo, mientras escribía estas líneas motivado por un suceso personal, me daba cuenta que el tema no estaba tan alejado de los tópicos normales de este blog. Solo que, a veces, uno necesita de golpes para acordarse de tópicos olvidados. La salud en nuestro país lo es. De hecho, el presupuesto de este sector viene disminuyendo cada año y no contamos con el mejor de los Ministros en esta materia. Quizás, con estas líneas, sea necesario hacer mayor incidencia en algo que a ti y a mi nos afecta, pues tiene que ver con lo más importante de nuestra vida: nuestra propia supervivencia.
En el documento que convoca al juicio oral, que se iniciaría el 26 de noviembre, destacan algunas cosas. Mediáticamente, la convocatoria como testigo a Vladimiro Montesinos es la noticia más importante. La pregunta es si, ahora que está siendo procesado también por el caso La Cantuta, el Doc se animará a cantar o si se dedicara a la protección de su ex jefe con el silencio.
También serán importantes otros testimonios, sobre todo, los de los sobrevivientes de la matanza de Barrios Altos, los secuestrados Dyer y Gorriti y de los ex miembros del Grupo Colina, varios de los cuales ya han señalado que el ex dictador tenía conocimiento de los hechos imputados. Sobre éstos últimos, la abogada de los familiares de las víctimas Gloria Cano ha señalado presiones mediante extrañas visitas del congresista Rolando Souza a varios de los testigos. También desfilarán personajes como Ketín Vidal, Rodolfo Robles, Ricardo Uceda, Edmundo Cruz, Gilberto Hume y Máximo San Román.
La trascendencia de este proceso es bastante alta. De confirmarse las sentencias, se demostraría a los partidarios del autoritarismo que es posible juzgar a criminales tan avezados y repudiables como estos en democracia y con respeto a las reglas del debido proceso. Algo que Santiago Pedraglio nos recordó hace algún tiempo. Y se acabaría la falacia de que la democracia es débil con el terrorismo y que sólo con jueces sin rostro se puede procesar a esta gente.
Si la Sala que preside el cuestionado Villa Stein confirma estos elementos habrá limpiado en algo la imagen negra de este magistrado. Y, por cierto, el país podrá respirar aliviado.
“Más allá de cualquier posición política discrepante o coincidente, jurídicamente la decisión del allanamiento parcial era la correcta. No nos queda duda que hubo gruesos errores en la gestión de Toledo pero a la luz del análisis jurídico este no es uno de ellos”.
Si se aprobaba la acusación constitucional, se habría dado un nefasto y absurdo precedente: por respetar los derechos humanos, un gobernante puede ser inhabilitado por el Congreso. País de locos en el que solo a Javier Velásquez Quesquén puede ocurrísele semejante patinada.
CHUNGUI O LA INVISIBILIZACION DEL OTRO
Si quieren conocer porque el país vota por Ollanta Humala o por cualquier outsider que aparezca en el camino, les recomiendo el artículo de ayer de Carlos Iván Degregori sobre Chungui y Oreja de Perro, dos de las zonas ayacuchanas más azotadas por la violencia durante el conflicto armado interno.
El último párrafo del artículo de Degregori nos ilustra, además, sobre los problemas que quedaron evidenciados con los sucesos de Ocobamba: la influencia del narcotráfico:
No parece perra de ningún hortelano, tampoco su canción dice que va a pedir algo, solo conversar, como pudiera hacerlo cualquier ciudadano. Tal vez para decirle al doctor Alan que en las cumbres por encima del VRAE, desde Viscatán, pasando por Putis y hasta Oreja de Perro, hay una franja que sufrió demasiado la violencia y que ahora, más pobre, debilitada y despoblada, es tierra de nadie por donde los cárteles sacan droga pagando migajas a los muchachos, que si no emigran, no tienen casi alternativa sino volverse “mochileros”. Respetando la opción preferencial por los empresarios, asumida apasionadamente por el doctor Alan. Asumiendo incluso su preferencia por ungir zares y zarinas en vez de fortalecer la institucionalidad democrática, ¿no sería urgente que el gobierno, empresarios y ciudadanos en general, hagamos algo antes de vernos envueltos en otro ciclo de violencia, esta vez sí transnacional?
Esta es una urgencia mayor que los negocios con Chávez. ¿La atenderá, Dr. García?
Reflexiones sobre educación inspiradas por cuatro buenos artículos
Ciertamente la educación es uno de los temas que más me interesa y en el último año le he dedicado varios artículos. Considero que sin una buena educación el país carecerá de seres humanos que puedan desarrollar sus capacidades profesionales, manejar sus aspectos emocionales, ser buenos ciudadanos y personas con una ética medianamente consistente. Como verán, no restrinjo la educación a los aspectos estrictamente cognitivos.
Por ello, me alegra ver artículos buenos sobre la educación en el Perú, tema que tradicionalmente se trata cada vez que hay huelga del SUTEP o un anuncio del Ministro de Educación pero, para un pais como el nuestro, debería estar más en el candelero.
Para comenzar, León Tratemberg se ha referido al tema de las OLPC, que fueron lanzadas oficialmente la semana que pasó. Y creo que las preguntas que hace, fuera de los cuestionamientos sobre la participación de la Universidad del Ministro, son quizás las mejores que he escuchado al respecto y se refieren a si no existían otras opciones con relación a este tema y, fundamentalmente, a sí se tiene real conciencia de que estamos implementando un proyecto que se está haciendo con un prototipo y sin un plan pedagógico detrás. Preguntas que el entusiasta Chang podría explicarnos calmadamente. A Rosa María Palacios no se lo pudo explicar y hasta hoy seguimos esperando respuestas.
Desde la crítica textual, Rocío se pregunta porque nuestro actual gobernante - y yo añadiría al anterior - no ha aumentado el presupuesto del sector Educación hasta llegar al 6% del PBI, compromiso asumido en el Acuerdo Nacional. Y es que el tema presupuestal no se restringe solo a sueldos y salarios, sino también a la mejora en infraestructura, a como implementar los planes de educación rural y multilingüe, a como mejorar los currículos en sí y a como tener departamentos psicopedagógicos decentes. Todo lo que nuestro Plan Educativo Nacional dice, pero que nuestro gobierno y el resto de partidos no asumen como algo a aplicar.
Mientras tanto, leyendo a Roberto y sus cifras de la evaluación del Foro Económico Mundial - a las que Alan no puede acusar de ser hechas por marxistas - yo me pregunto: ¿habrán entendido en Palacio que el TLC tiene que ver con mucho más que comercio exterior y que no sabremos aprovechar varios de sus beneficios si es que no invertimos en la calidad de la misma?
Por cuestiones de trabajo, en las últimas semanas he podido conocer un poco más sobre la problemática de la universidad pública. Hay que decir, en defensa de los profesores, que hay muchos que están preocupados por la mejora de la calidad de la enseñanza, que están hartos de la mediocridad y que quisieran evaluaciones mucho más rigurosas que las que tienen ahora. Sin embargo, la misma se sigue imponiendo debido a que justamente las reglas de juego con las que juega la universidad pública - la actual Ley Universitaria - benefician a la mediocridad, dado que no exigen mejora en los títulos a los docentes, no estimulan la investigación en los centros de enseñanza superior, no garantizan el control sobre los fondos otorgados a las universidades. En fin, podría seguir enumerando, pero la homologación y el aumento de sueldos a los profesores - que es necesario - es simplemente una de las tantas aristas que el problema de la educación superior pública tiene.
Como vemos, el tema educativo es más complejo que romperle el brazo al SUTEP o repartir computadoras como si fueran libros de texto. Y quizás para cerrar la idea de todo esto y volviendo a mi reflexión inicial, me quedó con lo que Serrat decía en Esos Locos Bajitos:
Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción.
Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós.
Del vals Alan - Chávez al “¿Por qué no te callas?”
Vaya que es una región compleja e impredescible la nuestra. La última cumbre iberoamericana, con algunas ausencias, nos confirma que el escenario regional viene siendo cada vez más complejo y, por que no decirlo, agrio.
El estilo personalista, malcriado y autoritario de Hugo Chávez se ha convertido en el principal elemento divisor entre países de la región. Lejos de hacer concordar visiones sobre como encarar una relación con Estados Unidos menos dependiente y, a la vez, cordial, o sobre como encarar los problemas de la pobreza y la desigualdad en la región y potenciar los espacios económicos regionales, hemos terminado discutiendo como nos relacionamos con el reemplazo de Fidel Castro en eso de ser el autoritario más poderoso de América Latina.
Como lo hemos manifestado en otra ocasión, el problema con Chávez no es de izquierda o de derecha, como sus defensores y los más torpes de sus detractores intentan poner sobre la mesa. El problema es que intenta ponerse él como única alternativa válida a alinearse absolutamente con Estados Unidos y vender una receta que termina concentrando el poder en una sola mano, con el funesto resultado que ha generado en América Latina, sin importar el signo que la dictadura de turno nos haya puesto.
El grave problema es que sus pares - los presidentes latinoamericanos democráticos - no hacen lo posible por deslindar con este sujeto. Como lo relató Carlos Basombrío hace algunas semanas:
Lo anterior no ha sido óbice para que, a nivel regional, Chávez siga consolidando su influencia. Hace unas semanas logró que su idea del Banco del Sur, como respuesta al Banco Mundial y al FMI, se convierta en realidad y que, además de los países del ALBA, participen Brasil, Argentina y Colombia. Chávez ha logrado, también, una relación muy cercana con Uribe y es hoy nada menos que el principal mediador para un acuerdo humanitario para la liberación de los rehenes de las FARC. Incluso con Brasil, con el que ha tenido roces a lo largo del año, acaba de conseguir que Lula empuje, en la Câmara dos Deputados, la ratificación del ingreso de Venezuela al Mercosur, faltando ahora solamente el Senado.
¿Y ello por qué se produce?
Por un lado, el juego de Chávez, tanto dentro como fuera de las fronteras venezolanas, se basa en un solo tema: petróleo y recursos económicos ingentes. Con el precio del barril de petróleo cercano a los 100 dólares, el gobierno venezolano sabe que tendrá recursos ingentes para seguir desarrollando su política de asistencialismo, profundización de la dictadura - con cambio de Constitución incluido - y venta de su modelo a otros vecinos de la región. Ello, en un contexto donde los problemas energéticos para el Cono Sur son angustiosos.
Pero de otro lado, Chávez se beneficia de lo que pasa en cada uno de los países de la región, sobre todo, en aquellos que podrían ser alternativas a su modelo. Lula ha quedado debilitado como líder regional, tanto por falta de definición en su política exterior como por los escándalos de corrupción que afectaron su primer gobierno. En Argentina, la dinastía K tiene que hacer frente a las críticas hacia la creciente personalización de su poder y los problemas económicos ocultos que parece tener, sin tampoco tener las cosas claras con relación a que hacer con Chávez, con quien Nestor tiene una relación cercana y parece que Cristina no tanto. En Chile, ya son conocidos los problemas de la presidenta Bachelet por tener consenso popular y la lucha por la sucesión tanto en la Concertación como en la Alianza, más que un interés en lo que pasé en el vecinario, salvo en resolver los problemas con Bolivia y Perú.
Tampoco es que los aliados de Chávez la tengan todas consigo. Vean los post de Martín Tanaka sobre Ecuador y Bolivia para que nos percatemos que la situación es más compleja de la que TVSur y los canales venezolanos informan. Claro, el peligro del personalismo lindante con lo autoritario en ambos países sigue siendo fuerte, pero, hasta el momento, no han dado ese paso que los ubicaría en la mísma égida que su mentor.