Cuando el Tercer Piso estaba en el Centro y este blogger se encontraba en edad de pediatría, una de las cosas que mi mamá hacía para distraerme y satisfacer mi curiosidad por conocer el mundo era dedicar las jornadas de los domingos a caminar, por lo general, por aquellas calles que habían constituido el centro de la actividad política y económica desde que un señor llamado Pizarro - al cual no le decían Bombardero de los Andes - llegó a este valle de buen clima y cielo gris.

Uno de los edificios que siempre me llamaba la atención quedaba - bueno, aun queda - en la calle donde yo vivía. Y, de hecho, en dos ocasiones, en aquella época en la el sabor de la leche ENCI era claramente identificable en mi desayuno, entré a ese edificio a ver al Ballet Municipal interpretar El Lago de los Cisnes y otra pieza de danza cuyo nombre no recuerdo, pero, hasta donde la memoria me da, tenía que ver con la historia de una muñeca.

Hace casi diez años, la televisión en vivo transmitía la muerte de un edificio. Y, durante los años siguiente, también pasó - sobre todo en cable - su resurrección como escenario en escombros de diversas obras de teatro, varias de ellas organizadas por mi segunda casa.

Dos artículos recientes, de Alonso Alegría y César Hildebrandt, me hicieron recordar que dicho edificio seguía allí, en ruinas desde hace casi una década, esperando un proyecto de reconstrucción que vaya más allá de la web de la Municipalidad.

Porque, hasta el día de hoy, para la Municipalidad Metropolitana de Lima la cultura es la última rueda del coche. En todas las capitales latinoamericanas, los consejos metropolitanos son los grandes impulsores de las actividades culturales, a través de sus elencos estables, de sus propios escenarios y, sobre todo, de una polìtica cultural que incentive a los creadores a poder hacer su mayor esfuerzo por presentar lo mejor de sus trabajos.

El Teatro quemado, las Bienales canceladas, los pleitos con la gente del Boulevard Quilca, la ausencia total de una mirada cultural nos hacen ver que la cultura sigue quemándose en la casa vecina de Palacio de Gobierno. No hace falta tener las dotes de Nostradamus para saber que pasaremos la década sin contar con un Teatro Municipal.

El Lago de los Cisnes parece ser insuficiente para apagar el incendio.

6 Respuestas a “LAS CENIZAS DE LA CULTURA”
  1. Ernesto dice:

    Leo lo que dices y me da un dolor muy fuerte.
    El Municipal es el teatro de los limeños, nuestro teatro.
    Lo recuerdo de 14 años cuando me meti tras bastidores a ver a la compañia de Luis Alva que ensayaba el Cosi Fan Tutte, la voz de Zoraida Salazar…. colarme en platea y ver el estreno de la obra.

    10 años …. parece mentira como nos olvidamos del corazon de nuestra ciudad.

  2. Anonymous dice:

    Es que la cultura no da votos, según Castañeda, por eso arma escaleritas a los cerros y omnibuses-”clínicas de la solidaridad”. Tampoco da plata, por eso inventa peajes, piletas y demás tonterías. Lo peor es que los políticos actuales no lo critican, porque tampoco tienen ideas. Mientras tanto, gastamos de más, con demoras en el tránsito, peajes nuevos e instalaciones obsoletas, impropias para una ciudad de 8 millones en el siglo 21.

  3. Anonymous dice:

    Bogotá, Buenos Aires, México DF son ejemplos de ciudades, capitales de la república, que tienen a la cultura como uno de sus principales elementos de identidad ciudadana, motor de la vida cotidiana y atractivo turístico. Sin embargo para nuestro ciego, sordo y mudo alcalde esa palabra no existe o la ha reducido a piletas iluminadas que, para variar, son otra fuente de ingresos al municipio.
    Pero el olvido y desprecio a la cultura es compartido por su vecino de Palacio de Gobierno, el mismo que prometio en su campaña un Ministerio de Cultura y lo único que ha hecho es convertir al INC en una institución censora y desalentadora de toda iniciativa cultural novedosa. Sumase a ello la negativa a propiciar una ley del libro que realmente sea efectiva, cumplir con el presupuesto de la ley de cine, liberar de impuestos a los espectáculos culturales, promover la inversión privada en cultura via exoneraciones, y tantas otras formas de apoyo que se dan en casi todo el continente, menos en el Perú, porque la cultura efectivamente no sólo no da votos sino hace pensar y ser sensible a la gente, cosa que le temen todos los políticos que solo buscan su satisfación personal y el aprovechamiento de un pueblo ignorante y sin identidad.

  4. SaiwaAwatiri dice:

    Para reparar el Teatro Municipal no hay dinero pero para hacer las estupidas piletas del parque de la Reserva hay millones.

  5. Ernesto dice:

    “La cultura no da votos”.. puede ser cierto, pero no por la cultura en si, sino por el factor de que hay todo un conjunto de habitantes que no conoce el centro, y eso va por la poblacion de los conos como por quienes creen que Lima acaba en la Javier Prado, recordemos que dentro de las marchas estudiantiles de fines de los 90s resulto que muchos de los participantes por primera vez conocia el centro, y no dudo que esa clase de figuritas aun persistan.

    No se ama lo que no se conoce, asi que seria cuestion de plantearse el reto de que si se reconstruye y relanza nuestro teatro se pueda dar a conocer (con buenos programas) a quienes nunca lo vieron.

  6. Anonymous dice:

    como dijo hitlerman, ¿qué se puede esperar de un analfabeto funcional?

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