Dicen que los fantasmas no se van cuando aun tienen asuntos pendientes por arreglar aquí en la tierra. Y aunque yo no soy ningún fanático de los fenómenos paranormales, parece que, en algunos casos, esa parece ser la regla.

A los señores que ocupan la Presidencia y la Primera Vicepresidencia de la República los une un caso en particular: El Frontón. Por lo menos, ante un sector de la población, ambos aparecen como responsables de las ejecuciones extrajudiciales que se produjeron luego del develamiento de dicho motín. Y, claro, también están quienes dicen que eso fue de las pocas cosas “buenas” que se hizo en el primer régimen de AGP. Lo cierto es que esto explica las actitudes negativas de ambos personajes frente a las recomendaciones de la CVR o hacia los organismos de derechos humanos.

Este clima ha impedido que se llegue a conocer con exactitud que ha ocurrido en este caso, a pesar que dos sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en 1991 y 2000) han señalado que el caso debiera ser investigado hasta dar con todos los responsables. La Comisión de la Verdad y Reconciliación vio el caso y determinó algunas de las responsabilidades directas. Sin embargo, la responsabilidad penal de García y Giampietri no fue determinada y, actualmente, el caso se ha cerrado para ellos.

Y para aumentar más las suspicacias, la esposa del jefe de los procuradores del Estado (aprista, para más señas) fue una de las magistradas que ha declarado prescrito el caso, por considerar que no había ocurrido un crímen de lesa humanidad. O claro, como olvidar que el abogado de los marinos en este caso trabajó para Giampietri en este gobierno.

Lo cierto es que, involucrados o no García y Giampietri en este caso, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha solicitado al Perú que reabra el caso. Y es que, la verdad, a pesar de algunos avances, el proceso judicial no ha avanzado como debiera. Resulta un escándalo que 21 años después de estos sucesos no tengamos a un responsable de estos sucesos con una sentencia firme.

Pero, más allá de cuestiones jurídicas, lo cierto es que el gobierno no quiere la responsabilidad que la CVR le otorgó a García en este caso: la responsabilidad política. Y es que, si bien se pueda demostrar o no que García dio la orden, consintió en los hechos o se enteró en el acto de los mismos, lo ocurrido en los penales fue una carnicería sin nombre. Que el Estado tenía todo el derecho y el deber de develar un amotinamiento y retornar al orden público, eso lo sabemos todos.

Lo que García, Giampietri, sus seguidores y un sector del país no aceptan es que una política contrasubversiva no se basa en muertes, asesinatos por la espalda, desapariciones o torturas. Ello quita legitimidad al Estado y, además, cuando se produce contra los civiles que no tienen que ver en el conflicto, demora el proceso de colaboración de ellos con las fuerzas de seguridad. Ello explica porque hicieron tantos aspavientos cuando salió la sentencia por el caso Castro Castro. Y nos indica la calidad humana de la gente que nos gobierna: una clase política que olvida que la pérdida de una vida humana a manos de otro ser humano no merece justificación simplemente no ha aprendido nada de lo que nos ocurrió como sociedad.

Lanssiers me decía que “para Sendero no existen militares corruptos o militares excelentes, basta que lleven uniforme para ser condenados”. Y hoy, releyendo al viejo para escribir esto, me doy cuenta que su pregunta de ¿dónde está el hombre? sigue siendo válida. Lo triste es redescubrir que ese desprecio y negación de la vida está en algunos de quienes decían defendernos y que ahora tienen nuevamente el deber de hacerlo.

Ya me han dicho de todo por decir todo esto de cuando en cuando. Sin embargo, es lo que cualquier liberal consecuente haría: condenar el salvajismo y la barbarie, viniera donde viniera. Lo aprendí desde pequeño. Hay lecciones de vida que nunca se olvidan.

4 Respuestas a “FRONTON: UN CASO NO CERRADO”
  1. Anonymous dice:

    Que bueno que recuerdes este caso.

    Si a Fujimori le aplican el dominio del hecho, a Alan también.

    Lo que es igual no es trampa.

    Si Alan es reelegido, que así lo sea Fujimori.

  2. SaiwaAwatiri dice:

    Estos tipos creen que el Peru es su chacra. Ponen a una jueza a su medida para que lo exculpe, ponen al esposo de la jueza como jefe de Procuradores y emiten un a sentencia su gusto. Pero la CIDH les ha dicho NO. La justicia tarda pero llega y los seguira hasta el infierno.

  3. Anonymous dice:

    La izquierda derechohumanista pretende ocultar su catastrófica performance en el ámbito político -ese en donde sólo obtienen 1% de votos- con campañas como ésta que buscan judicializar la política.
    El caso del Frontón ha sido archivado hasta en cuatro oportunidades por la justicia peruana y como a la izquierda le gusta utilizar como chaveta polìtica a los DD.HH, ahora quieren desenterrar otra vez este caso para oponèrselo a un enemigo político.
    Este tipo de acusaciones judiciales contra enemigos políticos me hacer recordar cómo en las pasadas elecciones buscaron neutralizar a Ollanta Humala con acusaciones de DD.HH, y lograron que éste obtenga la primera mayoría (ganando incluso en la localidad de Madre Mía).
    Amigos, el debate y el enfrentamiento es POLITICO, no JUDICIAL, esto supone que deben buscar CONVENCER a la población con sus argumentos, con sus planes y proyectos (si es que los tienen) para así lograr que estos confíen en Uds. y les den su voto y obtengan una mayoría.
    Esto no sólo es el sustento de la POLITICA, sino también de la DEMOCRACIA (gobierno de mayorías),al pretender judicializar la política sólo revelan su desconfianza hacia el pueblo y hacia la democracia.
    Conclusión: amigos derechohumanistas, enfréntense al APRA o a Alan García en el terreno POLITICO y no vengan con sus juicios, sus abogados y sus leguleyadas.

  4. Jose Alejandro Godoy dice:

    Para el anónimo de las 12:09:
    Los derechos humanos no son patrimonio de la izquierda o de la derecha. Es una causa que deberia unir a quienes se encuentran en todos los espectros politicos.
    Sobre García. No he dicho en ningun momento que sea culpable, pero el caso debe investigarse. En todo caso, mas que cuestión política, aca hay mucho de cuestionamiento etico al actual Presidente, que parece no darse por enterado.
    Y el hecho de que Humala haya obtenido esa cantidad de votos a pesar de las sospechas sobre él dice mucho de lo que somos como sociedad: la vida parece importarnos muy poco.

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