Archivo de 2 Octubre 2007

Bueno, no tan nueva. Hace casi un año La República informaba:

El primer vicepresidente de la República y congresista del APRA, vicealmirante (r) Luis Giampietri Rojas, querelló por difamación y calumnia al ex procurador anticorrupción Antonio Maldonado.

Giampetri sostiene que Maldonado, en la entrevista que le hizo y publicó El Comercio el pasado cinco de octubre, le atribuye conductas impropias que afectan su honor y reputación.

Maldonado en dicha ocasión, en alusión a Giampietri, afirmó que “presenté una solicitud de investigación” al Ministerio Público contra el primer vicepresidente, la misma “que se sustentaba en una investigación hecha por la Contraloría”. Y añadió: ¿Qué esperaban que hiciera? ¿Qué porque una de las personas señaladas es un alto dignatario, no se le investigara? Si eso es así, mejor que expidan una norma que diga que a ciertas personas nunca se les investigará, porque tienen poder político. Parece que algunos personajes se erigen en intocables“.

¿Y cuál era esta investigación? Del archivo del Tercer Piso:

Gracias a La República, nos hemos podido enterar que la Sexta Fiscalía Anticorrupción ha abierto una investigación sobre once licitaciones producidas en la Marina de Guerra del Perú, para la compra de baterías primarias para torpedos SS-4, recuperación de misiles Otomat MK2 y misiles Exocet MM-38, adquisición de 580 hidrófonos, y motores para las corbetas misileras. Esta denuncia se basa en un informe de la propia Contraloría General de la República sobre las irregularidades existentes. Quien presidió el Comité de Adquisiciones fue Luis Giampietri y por ello está comprendido en esta investigación.

La Contraloría indicó que el comité presidido por Giampietri favoreció a empresas que no se encontraban inscritas como proveedoras de la Marina, requisito indispensable para convocarlas a concurso público o privado. Además, dichos procesos de selección se hicieron sin opinión previa de la Contraloría, no se aplicaron las penalidades correspondientes por incumplimientos de las empresas y muchos de los contratos se suscribieron sin la resolución ministerial que aprueba su firma.

Giampietri aduce que la Contraloría lo ha limpiado, pero la investigación sigue en el Ministerio Público. Por ello es que se fue contra Maldonado.

Ayer, el abogado de Maldonado, Fernando Silva La Rosa, ha señalado algunas cosas raras del proceso:

- El primer juez del caso era nada menos que Alfredo Catacora, conocido por todos los periodistas por sentenciar a Sally Bowen por mencionar en su libro que Fernando Zevallos era narcotraficante. Este juez fue suspendido este año por liberar a otro narcotraficante.

- Cuando a Catacora lo sacaron, el juez Eduardo Gago Garay se hizo cargo del caso y ya estaba para sentenciar. Acaba de ser reemplazado por el magistrado William Diaz Giraldo. Señala el abogado Silva:
“Lo lamentable, es que este juez estaba a punto de sentenciar y ha sido cambiado sin motivo. Él me dijo que nunca fue advertido y que él temía que fuera por este caso, porque había muchas presiones. No sabemos a ciencia cierta si es que esto responde a una presión. Estando Giampietri de por medio, esto no es coincidencia y habría que tomarlo con cuidado.

- Silva La Rosa ha ido más allá en su denuncia. Ha involucrado al controvertido Moisés Tambini del Valle - el jefe de los procuradores - en este caso:

Tambini fue hablar con el juez Eduardo Gago para pedirle interceder a favor de Giampietri. Este lo recibe en su oficina y le dice anótese en un libro de visitas porque no lo puedo recibir, sin que se anote. Él inmediatamente se retiró, porque sabía que si abogaba por una persona que está procesada en el sistema anticorrupción, entonces se iba cuestionar la defensa por parte de los procuradores públicos”.

La denuncia de Silva tiene sustento. Cabe recordar que Tambini obligó a los actuales procuradores a no ahondar en la denuncia contra Giampietri sobre las adquisiciones de la Marina. Justamente el caso por el que Maldonado lo denunció.

Según señalan fuentes directas del caso a este espacio, a pocos días que Carlos Briceño asumiera como Procurador Ad Hoc para el caso Fujimori - Montesinos, la abogada que conocía el caso Giampietri - y participó en la formulación de la solicitud de investigación correspondiente - fue sustituida. Otros abogados de la Procuraduría renunciaron por lo que consideraron una intromisión política a esta investigación.

Ahora todo encaja.

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Maldonado teme persecusión judicial en su contra

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Hace casi 20 años falleció Ramiro Prialé, considerado como uno de los líderes máximos del APRA. Prialé, en vida, fue el encargado de hacer los más extraños acomodos del partido de Haya de la Torre, tanto con Manuel Prado como con Manuel Odría, acomodos que hasta ahora los apristas no pueden explicar salvo con un argumento: sobrevivencia política.

Sin embargo, parece que el espíritu de Prialé ha regresado. Según se ha podido conocer, Alejandro Toledo y Ollanta Humala han sostenido una reunión durante la semana que el ex presidente estuvo en Lima. Como se sabe, ambos personajes han tenido discrepancias abiertas e, incluso, Ollanta apoyó la rebelión de su hermano Antauro contra Toledo - y luego se quiso desmarcar de la misma -, mientras que a Toledo le desagradaba abiertamente que Humala ganara las elecciones. No podían ni verse en pintura.

¿Y para qué se han reunido? Pues no han querido soltar prenda. Y en el propio toledismo el espíritu de contradicción sigue viviendo. Mientras David Waismann repetía la máxima de Prialé, Juan Sheput se mandaba con lo siguiente en su blog:

¿A qué le tiene miedo el Premier?
Pareciera que no quisiera que se conforme un bloque opositor, que fiscalice y haga una crítica de lo que marcha mal y brinde alternativas.

Tener un bloque opositor no es mala idea, por el contrario, es necesario en un país poco institucionalizado. Y al margen de si esa es la mira real, termino coincidiendo en algo con Alvarez Rodrich cuando señala que:

Un síntoma saludable de toda democracia es que sus actores principales tengan contactos en los que puedan exponer, en privado, sin los condicionamientos que imponen los actos públicos, sus puntos de vista e, incluso, airear sus diferencias.

La pregunta que gira es en torno a la consistencia de un posible entendimiento.

Por un lado, Toledo tiene una estrategia clara hacia el 2011. Mirko Lauer ya ha señalado que el ex presidente quiere aparecer como la “alternativa de centro” frente a un chavismo reloaded y a una derecha conservadora. Claro, con las limitaciones que supone vivir fuera y, además, con un montón de gente que no guarda un buen recuerdo de su gobierno.

En cuanto a Humala, su estrategia es indefinida. Aunque no cree del todo en la democracia y sigue muy cercano a Chávez, su chúcara bancada no ha llamado a la rebelión, no se ha insubordinado a las reglas constitucionales, aunque sigue haciendo bravatas de vez en cuando. En suma, una incógnita no despejada y que bien puede suscitar la pregunta: ¿qué hacemos con los grupos no democráticos: los sacamos del sistema o los incorporamos? La idea es que se cumpla la segunda alternativa, pero lo difícil sigue siendo el como, más aún cuando el discurso humalista me recuerda a la izquierda radical de los 80: participan en el sistema, pero quisieran patear el tablero.

Lo que si parece lamentable es la reacción del gobierno. Achacar esta reunión a un afan desestabilizador es too much. Las censuras e interpelaciones a los ministros son ejercicios normales de una democracia - de hecho, como lo recuerda Perú.21, fue uno de los ejercicios favoritos del APRA durante los gobiernos pasados - y olvidar sus conversaciones y entendimientos con el fujimorismo - que podrían ser tranquilamente equivalentes a sus tratativas entre Toledo y Humala - es de un cinismo realmente grande.

¿Don Ramiro se previó todo esto?

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