Archivo de 24 Setiembre 2007

Santiago Pedraglio y Augusto Alvarez Rodrich han buscado centrar el debate sobre la extradición de Fujimori en lo que para ellos es un punto fundamental: que el juicio a Alberto Fujimori no se politice y que la agenda política no dependa de lo que ocurra allí. Sin duda, coincido con ambos en la necesidad de que el circo no prime y que no se oculte lo que pasa con Alan García y con su gobierno.

De hecho, esta estrategia de politización parece ser la que ha manejado el Fujimorismo para seguir con el cuento de la “persecusión política” y la victimización del hoy reo.

Sin embargo, a raíz de varias cosas que he leido y visto este fin de semana, quizás una pregunta quede flotando: ¿Cuál es el juicio histórico que debe hacerse sobre el Fujimorismo y lo que fue dicha época para el país? Y es una pregunta que quizás podamos comenzar a responder ahora, tomando en cuenta algunos elementos que permitan enmarcar el debate y que han aparecido.

1. Los procesos judiciales y su relación con la historia. Sin duda, los procesos judiciales son necesarios para el esclarecimiento de la verdad, pero tienen como mira central el establecimiento de responsabilidades penales y una sanción de por medio. Hannah Arendt hace referencia a estos límites en Eichmann en Jerusalén. Mientras que los fiscales y representantes oficiales del Estado de Israel intentaban, a través del proceso judicial, buscar una respuesta a lo que fue el Holocausto. Los jueces, con criterio, llevaron el asunto donde era importante desde el punto de vista jurídico: ¿era Adolf Eichmann responsable de los crímenes de los que se le imputaba? Ello nos da una idea de en que terreno se disputa la memoria: en la opinión pública y académica.

2. Las batallas por la memoria: Carlos Iván Degregori nos ha recordado hoy que la llegada de Fujimori constituye un momento para “luchar en el presente por darle a nuestro pasado un sentido que prefigure nuestro futuro, el perfil de país que queremos para las generaciones venideras”. Y menciona la batalla por la memoria central: ¿era el autoritarismo y las violaciones a los derechos humanos necesarias para la pacificación? Los partidarios de Fujimori responderán que si y sus contendientes señalan claramente que no. Pero lo mismo podríamos inquirirnos respecto de otros tópicos: la instauración del modelo liberal de mercado como sentido más o menos común ¿fue por o a pesar de Fujimori? ¿Fujimori y su autoritarismo no terminaron siendo un costo mayor para la reforma liberal económica? O la paz con Ecuador - quizás el único logro que le reconozco a Fujimori - ¿fue producto de una buena negociación o de una derrota militar?

3. La culpa colectiva: Tanto Jaime Bayly, Jesús Cossío, Mario Saldaña y César Hildebrandt han coincidido en que es necesario mirar más allá de Fujimori y Montesinos y preguntarnos sobre la responsbailidad que a diversos sectores, personas e incluso a nosotros mismos nos cabe en esta tragedia que fueron los noventa. Es decir, ver un panorama más complejo que un simple traslado de responsabilidades a dos personas que, en efecto, las tienen, pero en el que muchos hicieron su parte para que el guión de la dictadura se cumpliera, sea por acción o por omisión.

4. La resignificación de símbolos: Finalmente, a raíz del vandálico atentado contra El Ojo que Llora, tanto Hans Ruhr como Roberto Bustamante se preguntan: ¿qué hacer con los símbolos pensados para recordar los acontecimientos de los noventa y más allá? ¿Cómo recordar y qué recordar?

Preguntas que los historiadores, los científicos sociales y todo el país podría comenzar a hacerse, de manera paralela al avance de los procesos judiciales.

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