Archivo de 20 Agosto 2007

Quisiera comenzar citando un mail de Antonio Peña Jumpa, profesor de la Facultad de Derecho de la PUCP. El acaba de perder a su madre en el sismo y ha estado en la zona, por lo que tiene mucho que decir sobre el tema de la reconstrucción:

SALVEMOS PISCO: URGENCIA DE ORGANIZACIÓN Y PARTICIPACIÓN
Antonio Peña Jumpa

Para salvar Pisco, y las otras ciudades afectadas, se requiere ante todo organización y participación.

1. Las autoridades oficiales deben instalarse cerca de la población afectada. Las órdenes tienen que salir de allí y no desde la Base Aérea del distrito de San Andrés (a varios kilómetros de la población), que es un lugar de difícil acceso y donde sólo es conveniente almacenar inicialmente las donaciones que hasta ahora no llegan a la población.
2. Organizar a la población afectada o respaldar la organización que la propia población ha promovido, es decir el 100% de quienes viven en el centro de Pisco y un porcentaje menor de quienes viven en los alrededores. Organizar significa empadronarlos por cuadra y barrios y reconocer al menos dos delegados por cuadra. Parte de las cuadras han asumido su propia organización pero aún no tienen respuesta de las autoridades.
3. Distribuir agua y alimentos a través de la organización de cuadras. Hasta ahora los pocos centros de distribución no satisfacen siquiera a la totalidad de sus familias cercanas. Esto porque se carece de personal de apoyo, de medios de transporte eficientes, y curiosamente la mayoría de la población no acude a dichos centros, porque no quiere dejar o no puede transportar sus pertenencias y vive al frente de sus viviendas. Es una población tan ocupada en su dolor y en la réplica de los temblores que requiere que le llegue el agua y los alimentos en su cuadra, bajo turnos y en un horario pre-establecido.
4. Promocionar la participación de la misma población afectada para una mejor distribución de agua y alimentos y de seguridad interna. Las autoridades carecen de personal capacitado para la distribución del agua y alimentos antes comentada e incluso carece de personal policial y militar para otorgar seguridad a toda la población. El mejor personal es la propia población damnificada. Al menos dos personas por cuadra pueden ser convocadas para ayudar en el traslado de los alimentos que se les distribuya. Esta población organizada es la que puede repeler cualquier acto de desorden interno; ciertamente con el apoyo de los agentes policiales y militares.
5. La población no-afectada directamente puede ayudar convenciendo y llamando la atención a las autoridades oficiales, a quienes conforman la oposición política y a los medios de prensa para que actúen seriamente frente a este gran problema. Éste no es un tema político, de ofertas políticas, sino de necesidad, de urgencia, de impacto psicológico, de organización social.
6. Instalar centros de comunicación gratuita en diversos puntos de la ciudad. La mayoría de personas está incomunicada o puede quedar incomunicada porque simplemente no puede recargar las baterías de sus celulares o porque sus teléfonos fijos han colapsado. El internet no existe, y puede ser la mejor manera de hacer llegar las necesidades por escrito y en forma económica.

La tierra sigue temblando. En Lima también se siente, pero no se imaginan qué es estar con la psicosis de otro terremoto o maremoto sin alimentos, sin agua, sin electricidad y sin autoridades.

Antonio me exime de mayores sugerenciassobre lo que se debe hacer, dado que conoce mejor la tierra donde nació que yo, que solo estuve en Ica durante 2 semanas cuando tenía 3 años.

Pero quizás si cabe hacer un comentario frente a lo dicho por Peña Jumpa frente a la acción del gobierno. Justamente aquello que se recomienda es lo contrario de lo que se ha hecho y revela la precariedad del Estado y del gobierno para atender este tipo de emergencias. Desde un primer mensaje desinformado del Presidente de la República, pasando por la negligencia de no atender un informe del Instituto Geofísico del Perú que alertaba sobre la ocurrencia de un sismo en la zona, la falta de planeamiento estratégico que ha hecho que todo se lleve gracias al voluntarismo, la no convocatoria a la empresa privada iqueña para apoyar las tareas de rescate - ellos lo han hecho de motu propio - o la grosera falla en las comunicaciones el día del sismo son algunos rasgos que nos confirman que la palabra improvisación es la más pronunciada en el Estado peruano.

Y a ello se ha sumado un gazapo gubernamental que revela que ni en épocas de emergencia el gobierno deja de lado sus actitudes intolerantes. Rafael Rey y Alan García acusan a las organizaciones no gubernamentales de no estar en la zona. Sin embargo, la mayor parte de ellas estuvo desde el primer momento en la zona. Es más, fue por un informe de una ong que nos enteramos de lo que pasaba en Huancavelica. En el momento que deberíamos estar más unidos, el gobierno comienza a dividir a los peruanos.

Todos queremos que la reconstrucción y las labores para superar la emergencia salgan lo mejor posible. Pero sin un responsable claro de la conducción del proceso, sin mejoras en los sistemas de prevención de daños y sin un Centro de Planeamiento Estratégico seguiremos teniendo este tipo de respuestas frente a crisis como estas que, como sabemos, van a seguir ocurriendo dada nuestra geografía.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: Guerra Avisada.
Utero de Marita: Todo vuelve a la normalidad.

EL DATO:
Cecilia Blume, ex asesora del MEF y la PCM, ha abierto un blog para ayudar a la gente en Los Molinos, Ica.

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