Archivo de 31 Julio 2007

La Sede es el pub open-mind - ojo, no “de ambiente” - más in de Lima, al que acude varia gente de la farándula limeña y varios personajes de la inteligenzia (y la blogósfera) lorcha también. No he pisado el lugar aún, pero me cuentan que es bastante interesante y divertido.

Marco Avilés es periodista. Actualmente es editor adjunto de Etiqueta Negra, ha escrito en Letras Libres - la mejor revista del mundo hispano, junto con Gatopardo - y acaba de sacar Dia de Visita, un libro imprescindible para entender la realidad de las cárceles en el Perú.

Como cualquier mortal en 28 de julio, Marco quería pasarla bien. Y ligarse a alguien. Su compañía de turno lo invitó a La Sede y, en la entrada, pasó lo siguiente, según nos cuenta en su crónica para Perú.21:

“y, entonces, al tocar con mis manos la puerta tras de la cual fluía la música linda, el lindo bodoque que custodiaba el digno local me soltó el mismo cuento del cual, como periodista hogareño que soy, he tenido noticias lejanas y del que me he enterado a través de los diarios y a veces por los testimonios de feos amigos noctámbulos que osan frecuentar los lindos locales de moda:

- Perdón, la fiesta es privada.

Debo repetir que iba solo, pues ya algunos de mis lindos amigos escritores y editores habían entrado al lugar apenas unos minutos antes, lo cual, evidentemente, me convertía en ese mismo instante, por lógica empresarial, en un simple y anónimo indeseable, modestamente vestido de seda, sin fama y sin credenciales que dieran cuenta de mi lindura interior: cholo frente al mundo.

- Pero mis amigos acaban de entrar balbuceé, confundido.
- ¿De verdad? Esta es una reunión privada.
- Le digo que mis amigos acaban de entrar.
- ¿Sí? Entonces llámalos por celular y que salgan”.

Y para que veamos lo que ocurre en algunos lugares de Lima, veamos la salida a la que Avilés llegó:


“y, entonces, desesperado por la visión de que mi final feliz con aquella chica linda se esfumaba, desesperado por ese fatal destino, repito, se me ocurrió la denigrante idea de mencionar el famoso nombre de uno de mis lindos amigos que ya habían ingresado allí; por supuesto, él sí sin tener que batallar con ese lindo monigote amaestrado. Y, claro, cuando dije el bendito nombre (moralmente de rodillas), la puerta de la santa Sede se abrió, y allí, claro está, no había ninguna reunión privada (esto es obvio, ¿no?), sino el lindo paisaje de una afiebrada discotequita con ínfulas de pub, que de manera discreta se reserva el derecho de admisión, con sus lucecitas ad hoc y sus sillones muy lounge rebasados por la masa de gente nice que, supongo, estaba allí luego de haber pasado por el fino cernidor sin las molestias que yo sí tuve que enfrentar. ¿La chica de mis pensamientos bien valía la humillación? Los hombres a veces pensamos con las pelotas. Mea culpa. No debí entrar a ese antro de mierda”.

Seria denuncia que la gente de La Sede deberá responder, por respeto al público y a las normas contra la discriminación. Ojo que ya Indecopi ha multado a varios locales por incurrir en este tipo de prácticas.

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A Hernán Garrido Lecca todos lo conocemos. Aprista redivivo, Ministro de Vivienda y Construcción, socio de Genaro Delgado Parker, mentor de Abraham Levy y Carlos Arana (por cierto, ¿que hacía en el Congreso durante el mensaje) y reciente promocionador de las bondades de la faja gástrica para bajar de peso.

Pero la prensa nacional lo recordará por dos sucesos: su escatológica mención a los medios de comunicación - que le ganó la chapa de Marcahuasi - y la compra de contenidos de medios de comunicación para inflar la imágen de su gestión.

Parece que en este último tema, bien dicen que lo que se hereda, no se hurta.

El vástago de Garrido Lecca, Mijael, tiene una columna en Correo. Hoy, este muchacho de 18 años de edad nos da lecciones sobre el manejo de TV Perú, el canal de todos los peruanos:

El pasado fin de semana, mientras todos los programas dominicales se dedicaban casi interinamente a hacer recuentos de las pérdidas económicas y sociales causadas por el paro nacional, TV Perú transmitía un documental acerca de las danzas de Europa Oriental. Bastante interesantes los europeos bailando, para ser sincero, no obstante, considero que hubiera sido un tanto más acertado dedicarse a emitir programas acerca de la importancia de las reformas dadas por el Ejecutivo y el Legislativo, logrando de este modo impedir que oportunistas como Ollantín o Diez Canseco se trepen al carro de la huelga mintiendo y politizando un tema social.

Mismo rollo de los compañeros: No hemos comunicado bien, por eso los ultra nos ganan la agenda. “Crecemos pero no nos comunicamos bien” dijo Mulder, “la prensa no hace caso a nuestros logros” dice el Presidente, la misma monserga repite el hijo de Marcahuasi. Pero sigamos con las disquisiciones de este digno hijo de su padre:

El rol de los organismos del Estado peruano, como lo es el Canal 7, debe ser servir de manera óptima los intereses de todos los peruanos. Un peluche parlante y un programa dedicado a las danzas típicas nacionales no son exactamente la manera más adecuada de llevar esta complicada tarea a cabo. Si bien los programas mencionados pueden ser divertidos para algunos, o interesantes si se quiere, son inútiles en términos funcionales.

Perdón, pero ¿acaso el APRA o el gobierno deben definir cuales son las cuestiones fundamentales que debemos ver todos los peruanos? Peor aún, el chibolo se mete faltosamente con Nicolasa y con la buena franja cultural del 7, principales damnificados de las constantes apariciones de Alan García en el canal del Estado cada vez que le da la gana.

Y Garrido - Lecca Jr. la remata con lo siguiente:

Fuera de TV Perú, hay seis canales de señal abierta dedicados exclusivamente al entretenimiento de la ciudadanía. Por tanto, no tiene ningún sentido que el canal del Estado pretenda competir con los canales privados en cuanto a programación de entretenimiento se trata, ya que la competencia tendrá el resultado obvio. Por más esfuerzo que se le imprima al intento de competencia contra el sector privado, es un tema de presupuesto. Por eso, el Estado debería potenciar al máximo la señal de su canal, con programación de interés nacional; verdadero interés.

Creo que los Garrido Lecca tienen el mismo pensamiento que María del Pilar Tello y Alfonso Salcedo tienen sobre el canal del Estado. Sino, basta recordar la reciente entrevista en La República a Salcedo:

- Se cuestiona las constantes interrupciones del presidente Alan García en la programación del Canal 7.

–Las constantes apariciones del Presidente no pueden ser catalogadas como una interrupción. Tenemos un gobernante que se levanta a laborar muy temprano y hay que difundir sus obras.

–Esa es su percepción. ¿Cree que la comparten los televidentes?

–El televidente lo ve bien. Cuando aparece el Presidente, sube el rating.

–Y qué hay de producciones, como Hola Perú, que tienen un programa armado y sorpresivamente tienen que suspender todo…

–Esa producción tiene que estar subordinada a los más grandes intereses del país, como es lo que habla el Presidente de la República Alan García.

Aló Presidente (García) parece ser el siguiente paso.

POST DATA:

La cosa puede ser aún peor, si es que se produce lo que señala La Primera:

Canal
Parece que las cosas están movidas en Canal 7. Su actual presidente del directorio, Alfonso Salcedo Rubio, volvería al Viceministerio de Turismo y dejaría su lugar al periodista Pablo Truel, quien ya habría tomado nota de las palabras de Mauricio Mulder y se alista a convertir al canal en un medio eminentemente dedicado a destacar las obras del gobierno. Habrá que ver…

A quien hace alusión el diario de Lévano es a Pablo Truel Uribe. En el primer gobierno aprista, fue director de HOY, un diario de propiedad de Luis Gonzáles Posada que era abiertamente oficialista. Actualmente Truel es parte del directorio de Editora Perú, la empresa estatal que emite El Peruano. Por cierto, Truel es el jefe de la Agrupación Nacional de Periodistas Apristas.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: El hijo de Garrido Lecca vs. Nicolasa.

(Foto del Padre: Mi Vivienda. Foto del Hijo: Correo)

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Una de las cosas que los medios de comunicación han destacado del aburridísimo Mensaje Presidencial del sábado fue el siguiente:

Finalmente, hay un tema básico en la redistribución. Si las exportacioens y las ventas crecen, tenemos que pensar también en la situación de los trabajadores. Nuestro objetivo es alcanzar un Pacto Social, un pacto social entre los grandes, medianos y pequeños empresarios con los trabajadores sindicalizados, no sindicalizados e informales. Un pacto social sobre la productividad, el empleo y los salarios que permita dar sustento social al crecimiento económico. Encargo al Jefe del Gabinete y al Ministerio de Trabajo hacer esa propuesta a las instituciones para concertar las posibilidades de este pacto social y tratar sobre el salario mínimo como corresponde a una sociedad democrática y moderna.

Ayer, en conferencia de prensa, Jorge del Castillo hizo la formalización del Pacto Social. Y nombró como Director Ejecutivo de esta propuesta a Víctor García Toma, ex magistrado del Tribunal Constitucional, cercano al APRA y a quien muchos voceaban como futuro Ministro de Justicia, en los cambios que Alan haría en agosto. También señaló que esta instancia tendrá una continua cooperación con el Acuerdo Nacional, lo que explicó la presencia de Max Hernández - secretario ejecutivo del AN - como parte de esta propuesta.

Me quedan varias dudas en el camino sobre este tema.

Para comenzar, por la existencia previa de dos instancias de confluencia entre gobierno y empresarios. La primera es el ya mencionado AN. La segunda, donde justamente se tratan los temas laborales por excelencia, es el Consejo Nacional del Trabajo.

Mi pregunta es: ¿por qué no fortalecer estas instancias antes que crear otra? ¿Se trata de un problema institucional o de posturas extremas en ambos lados que impiden llegar justamente a un consenso? ¿Como se va a articular esto con el AN, más aún, cuando ya existe el Pacto de Mediano Plazo por la Inversión y el Empleo Digno? Y creo que cuando Alan se ha mandado con estas propuestas no ha pensado en este problema de enfoque institucional.

En realidad, como lo mencionó ayer Julio Cotler en Prensa Libre, el gobierno, erróneamente, olvida este enfoque y no toma en cuenta que va a ser fundamental para el cumplimiento de las altas metas que se ha propuesto al final del quinquenio.

El segundo tema tiene que ver con el tópico que Alan García ha planteado como discusión fundamental: el reajuste en la remuneración mínima vital. Ya hay algunos que desde el empresariado - y la blogósfera - creen que no es momento de discutir el tema. Los sindicatos y los abogados laboralistas - incluyendo a los frecuentes asesores de la CONFIEP - coinciden en que el salario mínimo está retrasado en comparación con la región. Y acá nuevamente el tema: ¿Se resolverán estas diferencias con la creación de una nueva instancia?

Peor aún, en entrevista que le hicieran en RPP esta mañana, Max Hernández indicó que empezar con el salario mínimo es iniciar el diálogo por el tema más confrontativo, lo cual no era consecuente con la posición de “apaciguamiento social” que buscaba el Ejecutivo. Si el Gobierno y el Secretario Ejecutivo del AN no están de acuerdo en esto, creo que el proyecto puesto en marcha no va a durar mucho.

Más aún, queda la sensación de que el gobierno - al igual que lo hizo Alejandro Toledo - saca el Acuerdo Nacional para coyunturas específicas y no lo institucionaliza. De hecho, el Plan de Gobierno del APRA contemplaba que esta instancia sería consolidada a través de su conversión en un Consejo Nacional de Concertación.

Finalmente, un comentario sobre el concepto que el gobierno maneja de pacto social.

Si bien ha sido ambicioso en las metas trazadas, el gobierno maneja una lógica de acuerdos que Martín Tanaka describe muy bien en su columna de hoy:

Desde esta óptica, el país vive una coyuntura excepcional, que no podemos darnos el lujo de desaprovechar; la economía crece, pero podría crecer mucho más. Para ello hay que mantener el modelo económico y no poner trabas a la inversión privada. Sí existe ‘chorreo’: no se percibe por un problema de comunicación; puede no ser suficiente ahora, pero lo será si seguimos creciendo. Mientras tanto, cuidado con quienes pueden torpedear el proceso: distintos grupos ‘ultras’, amparados por algunas ONG y algunas autoridades locales y regionales. Estos grupos, a pesar de su aislamiento, son peligrosos, en tanto pueden manipular a masas todavía receptivas a discursos demagógicos; en ocasiones, se trata de masas premodernas, como los campesinos que se oponen a la minería porque “adoran a los apus”. A esa gente hay que, simplemente, ‘civilizarla’. Como estrategia de contención, habría que evitar que todos los conflictos vayan directo de las localidades al Gobierno Central: los presidentes de región tienen que ‘mojarse’. En general, se tiene que mostrar firmeza, no ser concesivos como lo fue el gobierno anterior (por eso se le complicaron las cosas).

Un nuevo pacto social para el país, implica, como lo señaló la Comisión de la Verdad y Reconciliación, mucho más que fijar condiciones laborales. Implica el tratamiento como ciudadanos de todos los peruanos e implica nuevas relaciones sociales, lejos de las descritas por Tanaka y que tiene el gobierno en la cabeza. Esa visión de futuro es la que adolece Alan García, más allá de las altas metas que se ha fijado al final del quinquenio.

MAS SOBRE EL TEMA:
Jorge del Castillo: Acuerdo para el ajuste del sueldo mínimo estaría listo en un mes
Alberto de Belaúnde: Pacto Social: Más fuegos artificiales

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