Archivo de 22 Julio 2007

Cuando Alan Garcia asumió el poder, las expectativas frente al rol que cumpliría el Partido Aprista Peruano eran dos: una reivindicación responsable frente al copamiento que supuso el periodo 1985 - 1990 y al fracaso de dicho gobierno y, por otro lado, la disposición del partido para mantener un trabajo constante entre sus bases y militantes y, luego del 2011, dejar de depender del actual Presidente de la República.

Lo cierto es que ninguna de las dos cuestiones parece haberse cumplido en este primer año de gobierno.

Por el lado gubernamental, si bien no se ha repetido la ola de nombramientos públicos que caracterizaron los últimos años del primer quinquenio aprista, sí han habido personajes cuestionados en varios aspectos. De quienes quedan en el Gabinete, el ministro más cuestionado es aprista: Hernán Garrido Lecca. Compañeros como Carlos Arana le trajeron más de un problema y tuvo que salir dos veces del aparato estatal. La deslucida elecciòn del Tribunal Constitucional tuvo en la cabeza los nombres de dos apristas: Aurelio Pastor y Mercedes Cabanillas. Y eso que no mencionamos las hechas por el Presidente del partido (y de la República).

Claro, este comentario cabe matizarlo, en el sentido de que también personajes independientes como Pilar Mazzetti y Carlos Vallejos cometieron serios errores que a una le costaron el puesto y al otro le tienen la mira puesta hace rato.

Y a pesar de que no ha existido copamiento, el primer año de gobierno ha dado la sensación de un gobierno bastante solitario, a excepción de lo que llamamos Coalición Conservadora y que ha terminado aislando a un gobierno ocupado en intolerancias, medidas controvertidas como la pena de muerte o en insultar al adversario, sea de izquierda o de derecha, olvidándose que García fue elegido para ser Presidente de todos los peruanos.

Peor aún ha sido el comportamiento político del partido durante este año. Si bien, con prudencia, Mauricio Mulder no ordenó sacar a los militantes para enfrentar la ola de protestas sociales, ciertamente los reportajes que he podido ver sobre protestas en el interior del país dan cuenta de la orfandad ideológica y logística que tiene el partido en provincias. Ahora uno se explica porque perdieron tan clamorosamente en Trujillo el año pasado.

Y es que el APRA no ha tenido un esfuerzo de reconversión organizacional que le permita dejar de depender de su figura electoral: Alan García. AGP ha sido muy hábil en dar la sensación de que gobierna con el partido, pero, en realidad, las bases están muy poco tolerantes con lo que pasa en las altas esferas y de ello están pescando justamente los sectores más cuestionados y cuestionables de Alfonso Ugarte.

Los apristas tendrán que ser conscientes de que, a pesar que la política peruana es sumamente impredescible, Alan García no volvería al poder en el 2016. Y tendrán que prepararse para el momento en que ya no esté presente como líder del APRA. Cuando Haya de la Torre falleció, el partido casi se parte, y fue producto de una crisis interna que Alan García llegó hace 25 años a ser el lider del partido.

¿Estarán esperando que ello ocurra?

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