Archivo de 18 Julio 2007


Vaya lio en que se ha metido Mercedes Araoz. Hoy ha sido ampliamente comentada y vapuleada su propuesta para compartir la denominación de origen del Pisco con Chile. El pretexto: el aumento de exportaciones a Chile de la bebida nacional.

Así, los exportadores y productores de Pisco han sido tajantes en el rechazo a la medida, el flamante Director de Proinversión David Lemor también ha sido enfático en su negativa y el periodista y gastrónomo Raúl Vargas ha puesto el grito en el cielo. Frente a ello, a la Ministra de Comercio Exterior y Turismo no le ha quedado otra más que rectificar sus declaraciones y señalar que lo que se busca es que Chile reconozca que el Pisco es peruano.

Vayamos por partes. Una denominación de origen es:

La denominación geográfica de un país, de una región o de una localidad que sirva para designar un producto originario del mismo y cuya calidad o características se deben exclusiva o esencialmente al medio geográfico, comprendidos los factores naturales y los factores humanos.

El reconocimiento de estas denominaciones está a cargo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, sobre la base del Acuerdo de Lisboa, suscrito por 26 países.

Cuando he hecho la búsqueda de la denominación Pisco en la base de datos de la OMPI, se señala que el pedido de reconocimiento ha sido hecho recién en el 2005. Es decir, cuando Chile ya exportaba hace varios años la bebida y nos había sacado varios kilómetros de ventaja. Es por ello que varios países han rechazado proteger la denominación de origen exclusiva del Perú, como ha sido el caso de México, Francia, Italia, República Checa o Costa Rica. Estos países, en la práctica, reconocen como Pisco tanto al aguardiente chileno como al peruano. Otros naciones integrantes del Acuerdo de Lisboa si lo han hecho, al no oponer oposiciones a este registro. Y en el caso de Estados Unidos, los respectivos TLC con cada país reconocen la denominación Pisco a cada uno de ellos, acompañado del gentilicio “peruano” o “chileno”.

Es decir, en la práctica, por la falta de una política de comercio exterior durante años sobre este producto - que recién nos acordamos de él en el gobierno de Toledo -, se viene dando la medida presentada por la Ministra Araoz. Y lo más probable, seamos claros, es que en los países a los que Chile ha venido exportando esta bebida el reconocimiento sea compartido. Los países a los que no se ha exportado el Pisco si podrían reconocer unilateralmente esta denominación de origen o podrían hacerlo si es que se adhieren al Acuerdo de Lisboa. Así, vamos a tener que pelearla afuera para que reconozcan nuestro derecho de denominación.

Ese es el panorama legal. Sin duda, este tema va a traer cola por las sensibilidades que se tienen con el vecino del sur. La única forma, además de seguir peleando por la denominación de origen, es seguir produciendo buen pisco. El nuestro, es sin duda, mejor que el aguardiente que se produce al sur de Tacna.

MAS SOBRE EL TEMA:
Apuntes Peruanos: Todo sobre Eva
El Morsa: Mercedes Araoz y el pisco chileno

Comments 9 Comentarios »

Hace unas semanas, Alfredo Bryce Echenique concedió una entrevista a Caretas. El tema principal la conversación con Maribel de Paz fue la serie de plagios destapados por la prensa y los blogs en los últimos meses.

A lo largo de esa entrevista, Bryce ya no arguyó que la responsable era su secretaria, ni que la cuestión era un complot fujimontesinista o que sus amigos lo defienden. Acusó directamente al escritor Herbert Morote - el primer perjudicado con sus plagios - de pagar al periodista y economista Augusto Alvarez Rodrich para que Perú.21 demuela su imagen.

Ya Morote le había respondido a Bryce, señalando que lo denunciaría por difamación. Hoy Perú.21 le da una respuesta realmente demoledora: 16 plagios más del escritor peruano, plenamente documentados.

La autora de la investigación ha sido la académica chilena María Soledad de la Cerda, que pudo detectar una serie de copias de varios artículos sobre cine y literatura perpetrados por Bryce entre 2003 y 2006. La mayoría de ellos son copias de escritos aparecidos en la revista Jano - de la que Bryce es colaborador - mientras que los escritos de Bryce han aparecido en varios diarios, incluyendo El Comercio.

Luego de esto, ¿por fin Bryce asumirá responsabilidades?

POST SCRIPTUM:

Alfredo Bryce debería irse buscando seriamente un abogado pues lo que ha hecho no es cosa de broma. Dada mi deformación profesional, me di una vueltita por los Códigos Penales de los países en que al entrañable escritor podría procesarse por lo que a todas luces es un delito. Quizás Martín Romaña - que también estudió Derecho - pueda traducirle las siguientes normas:

CODIGO PENAL DE ESPAÑA:
Artículo 270.
1. Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios.

CODIGO PENAL DEL PERU:
Artículo 219.- Plagio
Será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de ocho años y noventa a ciento ochenta días multa, el que con respecto a una obra, la difunda como propia, en todo o en parte, copiándola o reproduciéndola textualmente, o tratando de disimular la copia mediante ciertas alteraciones, atribuyéndose o atribuyendo a otro, la autoría o titularidad ajena

That’s All Folks.

EL ROCHE YA ES INTERNACIONAL: ANSA informa sobre la historia de los 16 nuevos plagios bryceanos

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Crisis en Bryce infinitos.
El Morsa: Tantas veces Alfredo Bryce

Comments 10 Comentarios »

Los conflictos sociales que han estallado en el país de manera simultánea, aunque no premeditada, han motivado una serie de explicaciones sobre lo que ocurre en este tipo de situaciones y sobre las formas en como puede afrontarse este problema.

En minoría están quienes piensan que la mano dura es la solución para estos problemas. Solo el cuestionado Aldo Mariátegui y el diario Expreso siguen defendiendo esta tesis que el gobierno compartía durante toda la semana pasada (”picones, comechados” y demás perlas).

Sin embargo, a pesar de no compartir este punto de vista, lo valioso de esta posición extrema es que permite visualizar una de las grandes disyuntivas irresueltas de la política peruana: ¿Qué hacer con los sectores más radicales: incorporarlos al sistema político (y de que manera) o seguir permitiendo que floten como agentes libres? Para los antes mencionados, la alternativa es meter bala, reprimirlos, no dejarles espacio en la prensa. Para otros, entre los que me encuentro, distinguir la paja del trigo y hacer todo el esfuerzo posible para incorporar a aquellos que claramente estén en contra de la violencia, sin importar la radicalidad de sus ideas.

Las posturas meramente represivas no permiten hacer la pregunta de fondo: ¿por qué se presentan estas protestas? Y aquí básicamente las respuestas, que agrupan ciertamente un cúmulo de factores, coinciden básicamente en lo siguiente:

1. Irritación, predisposición a la violencia y falta de conducción política: Son elementos que recoge Martín Tanaka para explicarnos que existen regiones en las que la radicalidad es uno de los lenguajes comunes en la forma de hacer política. Me pregunto yo: ¿no será esta una herencia de los años de violencia o de las causas del conflicto armado interno? Una lecturita sobre los factores que hicieron posible la violencia durante los años 80 y 90 no le vendría mal a Jorge del Castillo. Allí se da cuenta de como la falta de procesamiento de demandas por la vía pacífica y los procesos de modernización truncos han llenado de desesperación a miles de peruanos. Caldo de cultivo para la demencia senderista y, claro, para los que quieren ganar a rio revuelto con las protestas. Ahora bien, no puede achacarse todo a los radicales, pues muchos de estos movimientos no cuentan con un liderazgo claro.

2. Desconfianza en el gobierno: Rosa María Palacios ha introducido este elemento respecto de la huelga magisterial. Le llegaron cartas sobre el ingreso de cientos de maestros durante el primer quinquenio aprista y muchos docentes piensan que la dictadura del carnet se viene con todo. Si hace le sumamos, en el caso de las protestas regionales, promesas incumplidas (sea por falta de voluntad o porque simplemente no pueden hacerse, cosa que no se explica), tenemos un cuadro general de ateismo frente al gobierno, en un pais mayoritariamente creyente en algún ser superior.

3. El crecimiento económico, sin inclusión ni consolidación institucional: Para variar, el lúcido Julio Cotler es quien se decanta por este tema: si existe un crecimiento económico y este se machaca todos los días cual mantra, pues te van a reclamar redistribución. Y en un país donde la institucionalidad es poco menos que una broma, el reclamo se vuelve una suerte de tu-a-tu con la autoridad, que se vuelve más altisonante conforme el gobierno sigue exponiendo sus supuestos logros casi de manera grosera. Ello no implica que el gobierno no tenga una política de comunicaciones, sino que justamente debe saber como transmitir su mensaje.

4. El callejón sin salida que supone la alianza con los sectores más conservadores. Al margen si le llamemos alianza, coincidencias o aconchavamiento, lo cierto es que García optó durante este primer año por tener a su lado a los sectores menos concertantes de la sociedad: Fuerzas Armadas, empresarios poco modernos en sus concepciones e ideas, prensa como la mencionada al principio de este artículo. El resultado: el gobierno ha sido conducido a un estado tal de cosas que termina este primer año con una imagen de intolerancia ante los que no piensan como él, respaldando medidas controversiales y que no dan solución a los problemas de fondo, o reprimiendo la protesta social de la manera menos adecuada, sin explicar sus políticas. Y, peor aún, sin claridad en las políticas, como lo demuestra el poco comentado caso del Censo Nacional.

Cuadro complejo el que se le presenta al gobierno, que, en estos días en que la cosa comienza a apaciguarse un poco - esperemos -, deberá hacer no solo un esfuerzo de diálogo, sino de autocrítica y enmienda de rumbos que le permitan salir de esta encrucijada. De no entender plenamente el diagnóstico, ciertamente, seguirán de tumbo en tumbo respecto a la protesta social.

Comments 1 Comentario »