Archivo de 17 Julio 2007

Ayer se cumplieron 15 años de uno de los hechos más sangrientos y condenables de la historia del Perú: el atentado de Sendero Luminoso en la calle Tarata en Miraflores, que cobró la vida de 25 personas y dejó heridas a 155.

Tarata supuso un punto de quiebre en el conflicto armado interno en términos mediáticos, dado que puso en evidencia de los sectores altos y medios la magnitud de la violencia que era capaz de engendrar Sendero Luminoso y que ya había cobrado miles de víctimas entre nuestros compatriotas de la sierra y la selva de nuestro país. A mi juicio, supuso también un punto de no retorno para Sendero Luminoso en su accionar demencial en la capital y, así como el asesinato de María Elena Moyano supuso su pérdida de legitimidad ante los sectores populares, el atentado dejó sin justificación a las pocas personas que dentro de los niveles más instruidos aún daban cierta justificación a acciones armadas como método de hacer política o para tomar el poder.

Un reportaje de Rossana Cueva para La Ventana Indiscreta nos ha presentado las investigaciones de la CVR sobre este caso, que demostraron la premeditación del accionar senderista y la lógica demencial de Abimael Guzmán, a quien escuchamos en audio diciendo que los muertos eran “daños colaterales”. Excusa inaceptable de parte de alguien que inició un conflicto que le costó al país cerca de 70,000 muertos y desaparecidos y del cual Sendero Luminoso fue el principal responsable.

Sin embargo, parece que el drama para las personas que sobrevivieron a dicha tragedia aún continua. Según informó el domingo El Comercio, existen dos serios problemas con relación a los edificios reconstruidos. Por un lado, se utilizaron materiales baratos o mal hechos en la reconstrucción de los inmuebles, que presentan serias fallas hasta el día de hoy. Por otro lado, el pago mensual de la deuda que cada vecino tiene que afrontar se ha incrementado, debido a que ENACE - la entidad que prestó los fondos para la reconstrucción - fue desactivada en 1998 y durante años el Estado no indicó a quien pagar. Cabe señalar que varios de los afectados son personas que tienen como único ingreso sus pensiones de jubilación.

Y es que, más allá de programas de reparaciones que debieran beneficiar a estas personas, parte del reconocimiento de ciudadanía que tienen las víctimas de la violencia surge a partir de un buen trato por parte del Estado. A pesar que no soy partidario de los “perros muertos” o amnistías de deudas, quizás en este caso debiera pensarse en la propuesta de exoneración de pagos hecha por el alcalde Manuel Masías.

La acción del Estado para la reconciliación nacional, a pesar de algunos avances, sigue estando en entredicho.

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El día de ayer, este blog amplió la denuncia hecha por el diario La Primera sobre un viaje a Tailandia organizado y pagado por la empresa Suez Energy International, en el que participaron 3 periodistas, entre ellos, el director de Correo, Aldo Mariátegui.

Publiqué tres documentos que prueban lo que, a mi modo de ver, constituye un conflicto de intereses: una nota de prensa de la Cancillería peruana donde se da cuenta del viaje y los artículos escritos por Mariátegui los días 8 y 14 de mayo de 2007, en los que Aldito le pasaba la franela a la empresa vinculada a la explotación del gas de Camisea.

Sin embargo, hoy la respuesta de Mariátegui ha sido sibilina. Mientras que su acostumbrada columna se ocupa de los problemas en Universitario de Deportes, en la sección Chiquitas de Correo, se llena de insultos, epítetos y demás cosas contra Wiener.

Claro, La Primera no se ha quedado callada y, en la columna de César Lévano, además de algunos adjetivos - más elegantes que los dados por Correo - el veterano y honesto periodista le comenta a Aldo que:

Hace pocos años acudí a un seminario sobre ética en el periodismo, organizado por la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile y dos universidades estadounidenses. En la cita entregaron copias de códigos de ética de los grandes medios de prensa, radio y televisión de Estados Unidos. En todos ellos se establece que un periodista no debe viajar por cuenta de una empresa ajena al medio en que trabaja.

No sólo eso. Se estatuye asimismo que un periodista no debe recibir obsequios por lo que escribe o va a escribir. Si el regalo vale más de cinco dólares, se indica, el periodista debe devolverlo o cederlo a una institución benéfica.

Claro está que los periodistas honestos no requieren de códigos para seguir siéndolo.

Y aunque no estoy de acuerdo con la coda antichilena del artículo de Lévano - hacer lobby a través del diario que diriges para favorecer a una empresa que venda gas a Chile, a Venezuela o a Patolandia es lo mismo -, sin duda, la catadura moral de Aldo Mariátegui ha quedado al descubierto.

¿Dará alguna respuesta menos altisonante y respondiendo a las interrogantes de fondo?

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Thai Trip

(Foto: Perú Marketing Político)

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