TARATA: 15 AÑOS DESPUES
Escrito por: jgodoymejia en CVR, Miraflores, Sendero Luminoso, Tarata, atentado, conflicto armado interno, terrorismoAyer se cumplieron 15 años de uno de los hechos más sangrientos y condenables de la historia del Perú: el atentado de Sendero Luminoso en la calle Tarata en Miraflores, que cobró la vida de 25 personas y dejó heridas a 155.
Tarata supuso un punto de quiebre en el conflicto armado interno en términos mediáticos, dado que puso en evidencia de los sectores altos y medios la magnitud de la violencia que era capaz de engendrar Sendero Luminoso y que ya había cobrado miles de víctimas entre nuestros compatriotas de la sierra y la selva de nuestro país. A mi juicio, supuso también un punto de no retorno para Sendero Luminoso en su accionar demencial en la capital y, así como el asesinato de María Elena Moyano supuso su pérdida de legitimidad ante los sectores populares, el atentado dejó sin justificación a las pocas personas que dentro de los niveles más instruidos aún daban cierta justificación a acciones armadas como método de hacer política o para tomar el poder.
Un reportaje de Rossana Cueva para La Ventana Indiscreta nos ha presentado las investigaciones de la CVR sobre este caso, que demostraron la premeditación del accionar senderista y la lógica demencial de Abimael Guzmán, a quien escuchamos en audio diciendo que los muertos eran “daños colaterales”. Excusa inaceptable de parte de alguien que inició un conflicto que le costó al país cerca de 70,000 muertos y desaparecidos y del cual Sendero Luminoso fue el principal responsable.
Sin embargo, parece que el drama para las personas que sobrevivieron a dicha tragedia aún continua. Según informó el domingo El Comercio, existen dos serios problemas con relación a los edificios reconstruidos. Por un lado, se utilizaron materiales baratos o mal hechos en la reconstrucción de los inmuebles, que presentan serias fallas hasta el día de hoy. Por otro lado, el pago mensual de la deuda que cada vecino tiene que afrontar se ha incrementado, debido a que ENACE - la entidad que prestó los fondos para la reconstrucción - fue desactivada en 1998 y durante años el Estado no indicó a quien pagar. Cabe señalar que varios de los afectados son personas que tienen como único ingreso sus pensiones de jubilación.
Y es que, más allá de programas de reparaciones que debieran beneficiar a estas personas, parte del reconocimiento de ciudadanía que tienen las víctimas de la violencia surge a partir de un buen trato por parte del Estado. A pesar que no soy partidario de los “perros muertos” o amnistías de deudas, quizás en este caso debiera pensarse en la propuesta de exoneración de pagos hecha por el alcalde Manuel Masías.
La acción del Estado para la reconciliación nacional, a pesar de algunos avances, sigue estando en entredicho.






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