Archivo de 1 Julio 2007


Dice llamarse hombre que lucha por la justicia social y, sin embargo, los esfuerzos por luchar contra la pobreza sido vanos para reducir la brecha social que durante la campaña electoral se hizo evidente y patente para todos los peruanos.

Y ahora, el que fue candidato de la democracia frente a la amenaza autoritaria (y real) que suponía Ollanta Humala, sigue mostrando que su respeto por las instituciones y su aprendizaje de la memoria sobre lo que pasó durante el conflicto armado interno - periodo durante el cual gobernó, con los resultados que todos conocemos - sigue siendo escaso, lo que resulta ser bastante preocupante.

Ayer, el Presidente de la República justificó algo que jamás un hombre democrático como dice ser avala: una censura. Como podemos leer ampliamente en Perú.21, Alan García justificó que el Instituto Nacional de Cultura censurara la muestra de dibujos de Piero Quijano, por considerar que uno de sus dibujos - el que publicamos arriba - fuera un “insulto” a las Fuerzas Armadas.

Es decir, luego que las Fuerzas Armadas se convirtieran en curadores de arte, como lo ha admitido hoy al diario La República el Coronel EP Luis Caballero y que genuflexamente el Instituto Nacional de Cultura se convirtiera en un ente censor - cuestión que, según Alonso Alegría, ni siquiera ocurrió en los oscuros tiempos de Velasco -, hoy el Presidente de la República y de un partido que luchó contra varias dictaduras avala lo que durante las instituciones que hoy defiende, durante muchos años, hicieron contra los medios de prensa apristas: la mordaza.

García se siente con autoridad para negar una parte de la historia: las violaciones a los derechos humanos cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas durante un conflicto que, todos reconocemos, inició Sendero Luminoso, principal responsable de lo ocurrido, pero que no conlleva a avalar actos execrables que, en algunos lugares y momentos, fueron sistemáticas y generalizadas. Verdad que duele admitir, pero que debemos reconocer para, de una vez por todas, construir un futuro mejor para todos, sin mentiras ni ocultamientos de la verdad.

Pero el Presidente, responsable político de muchos de los actos que refleja el controvertido dibujo de Quijano, prefiere - como todos los políticos hicieron cuando salió el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación - atacar al mensajero, ocultar lo que quiere decir y no hacer una autocrítica sincera sobre lo que fue su gobierno. Autocrítica que, por cierto, sí hizo en cuanto a los horrores económicos de su desastroso gobierno, pero que es materia pendiente en cuanto a lo más valioso que tiene un país: la vida y los derechos de sus ciudadanos.

Por ello da más verguenza que la Secretaría de Prensa de la Presidencia de la República difunda, con relación a la conferencia de prensa de ayer, los siguientes dos párrafos:

CENSURA

El Jefe de Estado dijo la censura que hizo el Instituto Nacional de Cultura a la exposición del artista Piero Quijano es porque no se puede permitir que en un lugar público se insulte a la Fuerza Armada del Perú.

“Usted tiene la calle, tiene su hogar y mil galerías de exposición en todas partes, pero en espacios públicos permitir que se vulnere a las Fuerza Armada, a mí me parece insoportable. He visto la caricatura y me parece lamentable”, señaló.

Y no es la primera vez que el Gobierno muestra su intolerancia frente a aquellos que lo cuestionan. Sino, no se explicarían los siguientes hechos:
- Los intentos por implantar la pena de muerte (09 de agosto de 2006)
- El discurso de Luis Giampietri defendiendo violadores de derechos humanos. (08 de octubre de 2006)
- La Ley contra las Organizaciones No Gubernamentales (27 de octubre de 2006)
- Las mentiras sobre el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Castro Castro (enero de 2006)
- Su armada marcha en favor de la pena de muerte y su posterior discurso (19 de enero de 2007)
- El desalojo de la marcha en contra de la pena de muerte. (26 de enero de 2007)
- El ataque a los abogados del caso El Frontón(10 de febrero de 2007)
- Los ataques a los periodistas Marco Sifuentes y Marco Antonio Vásquez en un local aprista (23 de marzo de 2007)
- Moción contra los gobiernos de Toledo y Paniagua por “haber flaqueado frente al terrorismo” (29 de marzo de 2007)
- La contratación del abogado facista Sergio Tapia Tapia como asesor de la Primera Vicepresidencia de la República (16 de abril de 2007)
- Jorge del Castillo admitiendo que solo le importan las reparaciones a la violencia y no el reconocimiento histórico de lo que pasó (17 de mayo de 2007)

Esto no es solo una infeliz declaración del Presidente de la República, sino un lamentable patrón de conducta que va siendo frecuente en todo el gobierno, claro, con el aval de Alan García. Y, sin duda, se ubica entre los principales pasivos de este primer año de Gobierno. Desafortunadamente, este parece ser el ritmo creciente de un Presidente que comienza a revelar nuevamente su patología de hacer todo lo posible por recuperar su popularidad perdida. Y ya sabemos como acabó esa aventura juvenil.

MAS SOBRE EL TEMA:
Salomón Lerner Febres: Alan García se ha metido un autogol
Armando Williams: Es terrible que censura sea reconocida por Presidente García.
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Gonzalo Gamio: El rayo de Zeus.
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