DETRAS DEL FUJIDOCUMENTAL
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Alberto Fujimori, Chavín de Huantar, extradición, seudodocumentalLa foto que pueden ver arriba, tomada por la revista Caretas, es reveladora de uno de los primeros mensajes del “documental” Al Final del Tunel, “dirigido y producido” por el extraditable Alberto Fujimori.
Como se puede ver, las personas que aparecen resaltadas no pertenecen al grupo de comandos que efectuó el valeroso rescate de los rehenes en la residencia del Embajador del Japón. Son agentes del SIN, sin camuflaje, dirigidos por Roberto Huamán Azcurra, el hacedor de los vladivídeos. Se puede ver a uno de los hombres, camarita en mano, registrando la escena.
Este sería el origen de las “imágenes exclusivas” del publicherry de hora y 20 minutos que fue estrenado en el novísimo cine “Raúl Porras Barrenechea” - ex hemiciclo de la Cámara de Senadores, en el Congreso peruano - por los parlamentarios fujimoristas.
Pero confirma una verdad que se decía en susurros: Fujimori se llevó vídeos en su fuga al Asia. Y es la presencia de Huamán la que lo confirma.
Recordemos que fue este personaje quien entregó el video donde Ernesto Schutz Landázuri vendió su “canalazo” a Montesinos. Y, como se recuerda, durante la rocambolesca persecusión de Fujimori a Montesinos en octubre de 2000, Huamán fue detenido por varias horas en Palacio de Gobierno y ya en ese momento se sabía que era el custodio de los vídeos. A los pocos días, con varias maletas, Fujimori partiría a Asia para renunciar por fax.
Pero las incongruencias del fujidocumental no culminan allí.
Fujimori llega a contradecir su propia defensa. Como lo comentamos en su momento, los abogados chilenos del ex dictador argumentaron en su alegato final del proceso de extradición que el Chino no sabía nada de cuestiones militares, para echarle la culpa a las Fuerzas Armadas de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su gobierno. Es decir, se presenta como poco menos que un inimputable o un imbécil. Ahora el ex dictador se presenta como el único estratega de la operación militar, sin que ni siquiera aparezca el jefe de los comandos, el General José Williams Zapata en escena alguna del fujivideo. Como consigna La República, las Fuerzas Armadas son relegadas a un segundo plano en el documento fílmico.
Lo segundo es que, sea real o no su participación en la operación, Fujimori se “olvida” de Montesinos. Ignora que existía un audio en el que se les escucha ordenando - supuestamente - el inicio de la operación, así como las declaraciones siguientes:
“La noticia (de la toma de la residencia) la recibió con mi hijo Kenji, quien me acompañó al SIN. Me encontré con el asesor Vladimiro Montesinos y los dos evaluamos la situación“
“La solución de contingencia la dirigía personalmente con un grupo muy pequeño de oficiales. Había tres coroneles del Ejército y por parte del SIN Vladimiro Montesinos. Los cuatro eran citados periódicamente al garaje del Servicio de Inteligencia. Allí teníamos una maqueta, trabajábamos de noche o de madrugada viendo diversas opciones, pero en los dos frentes tenía la dirección total“
“En un comienzo, sobre la operación militar del rescate, tienen acceso a la información sólo seis personas. Tres coroneles del Ejército, Montesinos, el que habla y otro oficial del SIN”.
(Entrevista a Alberto Fujimori hecha por Gladys Bernal, El Comercio, 17 de diciembre de 1997).
Un tercer punto cuestionable en el documental es que los entrevistados - además del “director y productor” - sean personajes cercanos a Fujimori, lo que le da un toque más cercano a la propaganda que a la veracidad histórica. En Al Final del Tunel son presentados Domingo Palermo (ex Ministro de Educación de Fujimori), Alberto Pandolfi (un viejo conocido de todos nosotros), Luis Serpa Segura (ex Vocal Supremo vinculado a Montesinos), Juan Luis Cipriani Thorne (el arzobispo del Chino y que fuera durante 5 años miembro del directorio de FONCODES), Francisco Tudela (ex Canciller de la dictadura), Dante Córdova (ex Primer Ministro de Fujimori) y Kenji Fujimori, camarita en mano, no precisamente filmando a su perro “Puñete”. Nadie puede contrastar la versión del otrora “Emperador”, como se haría en cualquier documental que se precie de serlo. Claro, y ni hablar de la ejecución extrajudicial producida por los esbirros de Fuji & Vladi Producciones.
En suma, un documento sin valor histórico, salvo para los enceguecidos fanáticos del Chino. Y eso de fanáticos no es broma, revisen un reportaje del 2002 en el que se muestra a los fujimoristas deidificando al ex dictador.
Pregunta final: ¿Por qué los supuestos “financiadores” del documental - según Carlos Raffo, fujimoristas en Estados Unidos - no dan la cara?





Entradas (RSS)
10 Mayo 2007 a las 12:00 am
“Nadie puede contrastar la versión del otrora “Emperador”, como se haría en cualquier documental que se precie de serlo. “
¿Cualquier documental? ¿Constrasta la versión?
Aguanta, que yo sepa los documentales son la expresión de sus directores, el punto de vista de sus directores.
Los periodistas tienen el deber de contrastar. Los realizadores de documentales no necesariamente.
23 Junio 2008 a las 10:28 am
[…] sobre Chavín de Huantar, en el que, además de enzalzar al hoy sentenciado, se demuestra que el Chino tenía su propia colección personal de videos. Por tanto, esos videos existen en alguna parte, sea que Huamán se haya quedado con una copia o […]