
UNA CENSURA INACEPTABLE
Como saben, hace unas semanas Beto Ortiz presentó en su programa ¡Qué País! un audio en el que Vladimiro Montesinos acusó a Gustavo Mohme Seminario de ser un “topo” dentro de la oposición democrática y de morigerar los afanes opositores de La República a los intereses del asesor presidencial.
Al día siguiente, Panamericana Televisión, canal para el cual trabajaba Ortiz, se desmarcó de la denuncia, y señaló que no la creía cierta. Hasta allí, estamos ante el típico conflicto entre medio de comunicación incómodo con las denuncias de un periodista y el periodista defendiendo la nota.
El domingo pasado, a través de su columna en Perú.21, Beto denunció las presiones a las que Genaro Delgado Parker y sus hijos estaban sometiendo al periodista. El mensaje fue claro: “haz payasadas, no temas políticos”. Todo un gamonal pre - reforma agraria en acción.
Ayer sucedió lo previsible: programa cancelado, poner un refrito como relleno y la censura instaurada de nuevo en Panamericana. Claro, si Don Genaro no lo aprueba, la cosa no sale. Y Genaro no solo se ampara en que se cree el “zar de las telecomunicaciones” sino también en la impunidad de sus altos vínculos con el gobierno, más exactamente, con Hernán Garrido Lecca, como lo denunció este espacio.
Sin duda, lo ocurrido ayer a Beto Ortiz - discrepancias al margen con su estilo o sus posiciones - es algo que merece la condena de todas las personas que consideramos a la libertad de expresion como la base de la democracia.
LA DENUNCIA DE FONDO: ¿ES SOSTENIBLE?
Dicho lo anterior, veamos que es lo que se tiene sobre la denuncia de fondo: las presuntas conexiones entre Chicho Mohme y el ex asesor de Fujimori.
Hasta el momento, sólo se pueden tener indicios que ameritan una investigación, pero no una certeza de que los hechos imputados sean ciertos.
El elemento más sólido de lo hasta ahora presentado por Ortiz - en el reportaje que pudimos ver ayer en La Ventana Indiscreta - es la extraña conducta que tuvo Blanca Rosales, editora de La República entre 1996 y 1999, quien luego terminó en Cable Canal de Noticias, cuando Montesinos ya había comprado la línea editorial de ese canal a Eduardo Calmell del Solar.
De otro lado, como sabemos, la sola palabra de Montesinos o sus colaboradores no han condenado a nadie. Basta ver el caso de Martha Chávez - con quienes mis diferencias son notorias - para comprobar que los jueces buscan más pruebas que los testimonios de personas que, en ocasiones han buscado embarrar con ventilador a medio mundo.
Y quizás el elemento que nos traiga más dudas sobre la verosimilitud de la denuncia son dos hechos inobjetables:
1. La República durante la época de Gustavo Mohme Llona tuvo una línea opositora en todos los frentes: política, derechos humanos, corrupción y modelo económico. Fue el medio de comunicación que más se opuso al fujimorismo y sus denuncias no fueron simplemente “enviadas” por el SIN como ayer se pretendió insinuar.
2. La campaña abyecta que los diarios chicha perpetraron en contra de Mohme Llona durante los últimos años del fujimorato, así como los pasquines que inventaron en su contra, de nombres “Repúdica” y “Repudio”.
¿Con ello no debe continuarse con la investigación? Creo que la investigación debe continuar, tomando estos elementos de análisis que he mencionado y aquellos que puedan ir surgiendo en el camino. Y esperamos que algun medio de credibilidad - no el único que se está encargando de resaltar la noticia, con mentiras incluidas - pueda investigar a fondo este tema, al igual que el sistema de justicia. La honra de una persona y el prestigio de un medio importante están en juego.
PD: Al igual que con Beto, me solidarizo con Anuska Buenaluque, periodista de Cuarto Poder, que fue agredida por la policía venezolana mientras cubría las manifestaciones opositoras al dictador.
MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Ser periodista para esto.