
El caso Skanska y sus aristas en nuestro país
Argentina se ha visto sacudida por el mayor escándalo de corrupción ocurrido durante el gobierno del Presidente Nestor Kirchner, justamente en un año electoral. El evento de corrupción involucra a una empresa - mejor dicho, a dos - que tiene una relación bastante directa con algunos de los principales proyectos de infraestructura construidos en el Perú en los últimos años.
Skanska es una empresa de origen sueco, que tiene fuertes inversiones en América Latina hace varios años, teniendo su base de operaciones de la región en Argentina. Esta empresa debía construir dos gaseoductos en el norte y en el sur del país del tango. El contratante era Transportadora de Gas del Norte, cuyo principal accionista es la firma Techint, una de las empresas comprometidas con la construcción del Gaseoducto que va desde los yacimientos de Camisea hacia Lima.
La Administración Federal de Ingresos Públicos - una suerte de SUNAT gaucha - comenzó a hacer indagaciones con relación a empresas fantasma que proveían de facturas a grandes compañías. El tema era importante: dilucidar si había una evasión de impuestos. Lo que la AFIP encontró no fue un delito tributario, sino una operación de corrupción bastante grande y que, hasta donde se ha podido revelar en la prensa argentina y las fuentes judiciales, Skanska ha tenido que aceptar que pagó sobornos por la participación en los gaseoductos - como subcontratista - por un monto de 13.4 millones de pesos, sin mencionar quien gue el destinatario de dichas entregas. Según todos los indicios, la intervención de Skanska fue irregular, no solo por las coimas, sino por la alta cantidad de sobreprecios en su propuesta económica. En los sobornos, según se ha podido establecer, también estaría comprometida Techint.
Según lo que ha revelado el diario Página 12, Skanska está involucrada en varias irregularidades en varias regiones del mundo en las que ha operado, lo que registra un modus operandi de alcance global.
EL AUDIO DEL ESCANDALO Y LA CONEXION PERUANA
La semana pasada fue revelado un audio que dio una idea de la magnitud del evento en cuestión. Los intervinientes: Claudio Corizzo, auditor interno de la empresa, y Javier Azcárte, ex gerente comercial de Skanska. El audio comprometió seriamente a Flavio Madaro, presidente de Energas, y Nestor Ulloa, gerente de Nación Fideicomisos, entidades estatales involucradas en la operación de los gaseoductos.
Ambos funcionarios fueron despedidos por Nestor Kirchner, hecho que hizo que las sombras comenzaran a tejerse sobre el gobierno, que hasta hace unas semanas parecía de teflón en materia de denuncias sobre corrupción. A esto se ha sumado la renuncia del Subsecretario de Obras Públicas, Raúl Rodríguez, por implicaciones en este caso.
Lo sorprendente para nuestro país es este pasaje del audio, transcrito por Clarín:
CC: Vamos a las otras facturas, que las debés tener todas en la cabeza. Yo te digo el nombre.
JA: Sí, sí.
CC: La Suis (sic). Las que ya tienen once millones doscientos diez. Pero las del Perú, que ya vamos a hablar del Perú, la del acueducto sin el acueducto suma seis millones.
JA: Te están faltando cosas.
CC: Seis millones, seis millones y pico, seis millones quinientos cuarenta (…). El juego con los proveedores era siempre parecido al de Infiniti. Nunca nosotros llevamos plata en valijas.
JA: En Perú sí y en La Pampa.
CC: Contame bien cómo era en Perú, porque yo (sólo) conozco de una factura que hicieron pagarla por Chile.
(Ininteligible)
CC: OK. Llegó un momento que en el Perú se cortó, se armó la podrida.
JA: Mientras no hubo más obras (…). En el segundo, dijimos: “tenemos obras con buen margen, entonces vinimos a Perú”. Y ahí se buscó tipo (tampoco se entiende) sesenta mil dólares (…), fue consolidando a través de eso los seiscientos mil dólares.
CC: Entonces vos le pagabas a un proveedor, el proveedor venía con la plata otra vez, vos la guardabas. Los cheques salían siempre a nombre del proveedor.
JA: Siempre.
El audio revela, según lo mencionado por estos dos ejecutivos de Skanska, que la empresa habría pagado coimas para obtener contratos en Perú. Y claro, la pregunta que se desprende es: ¿Qué fue lo que Skanska construyó en nuestro país?
LOS INTERESES EN EL PERU
Un reportaje elaborado por Carlos Noriega para Página 12 da cuenta de los negocios que Skanska ha hecho en nuestro país durante los ultimos años.
La principal obra construida por Skanska - como subcontratista de Techint - en el Perú fue, como hemos mencionado, el gaseoducto de Camisea. La obra, como detalla Noriega en su reportaje, ha tenido multiples cuestionamientos por las frecuentes roturas que ha tenido: 6 incidentes en menos de 3 años. Según informaciones periodísticas, existiría un informe del Congreso de la República en el que se señala que no se cumplió con las especificaciones técnicas para la ejecución del proyecto. Curiosamente, quien firma ese informe es el actual Ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia Romero, quien no ha dicho palabra alguna sobre el caso Skanska. De hecho, solo Jorge del Castillo se ha animado a decir algo sobre este tema.
Skanska también se ha encargado de la construcción de la represa hidroeléctrica de Yuncán. La obra no estuvo exenta de problemas, debido a denuncias sobre malas prácticas laborales y una diferencia en el pago del precio de la obra, que ha llevado a un arbitraje internacional con ETECEN a la empresa sueca.
UNA SOCIEDAD CUESTIONABLE: LA EMPRESA DEL EX MINISTRO CAMET
Skanska no hizo sus operaciones en el Perú de manera independiente. Las hizo bajo la figura de consorcios, en el que una empresa se repite constantemente: JJC Contratistas Generales. Los nombres de las asociaciones: Sade Skanska - JJC y Sade Skanska - Latintecna - JJC, para las obras en Camisea. (Como se puede ver aquí y aquí)
JJC Contratistas Generales es una empresa bastante cuestionada en nuestro país. Pertenece a la familia del ex Ministro de Economía y Finanzas de Fujimori, Jorge Camet Dickman, uno de los hombres más cuestionados en su actuación pública, entre otros hechos, por los beneficios que dio a esta empresa que actualmente pertenece a sus hijos y sobrinos.
Un Informe de la Comisión Investigadora de Delitos Econónicos y Financieros del Congreso, presidida por Javier Diez Canseco, da cuenta de estas irregularidades. De acuerdo con la investigación parlamentaria, JJC había tenido una mediana participación en el mercado de la construcción, hasta que Jorge Camet asumió cargos políticos durante el fujimorismo. De hecho, la empresa estaba al borde de la quiebra a finales de la década de 1980. JJC se convirtió en la cuarta empresa en obtener ingresos del Estado, pero la primera en ganar licitaciones, aunque sea de bajo monto. Buena parte de las obras contratadas a JJC fueron pagadas con fondos de la privatización, de los cuales el MEF tenía el efectivo control. Es más, cuando Camet deja el Ministerio, la empresa deja de ganar licitaciones.
Todo un amplio cargo de irregularidades documentadas, que sin embargo, como la mayor parte de delitos económicos y financieros cometidos durante el fujimorato, parece haber quedado olvidado.
Curiosamente, quien aparece como miembro de esa comisión es, nuevamente, Juan Valdivia Romero, el Ministro de Energía y Minas, quien también guarda ahora silencio sobre este tema.
¿NOS HAREMOS LOS SUECOS?
Sin duda, los indicios presentados en este post hacen pensar que el Ministerio Público y el Poder Judicial deberán comenzar a iniciar una investigación seria sobre este tema, no sólo para contribuir con el esclarecimiento de los hechos en Argentina, sino también para indagar sobre la regularidad de la actuación de Skanska en nuestro país, dados los antecedentes presentados en el país del tango, en otros países y en su vinculación con una empresa sumamente cuestionada en el Perú.
Es hora que el sistema de justicia pueda procesar cuestiones referidas al poder económico, que generalmente quedan escondidas por presiones fuertes de los involucrados. Hacerlo o no marcará el real grado de independencia de nuestras autoridades encargadas de luchar contra la corrupción.
(Logo: Skanska)
MAS SOBRE EL TEMA:
Caretas: La valija sueca.
Página 12: La cuenta de las coimas da 15′692,339.97