Archivo de 21 Mayo 2007

Acaba de ser confirmado el nombramiento del nuevo Ministro de Agricultura. Se trata de Ismael Benavides Ferreyros, a quien pueden ver en la foto de arriba.

Benavides ha estado ligado por muchos años a la banca. Durante 13 años fue el Gerente General de Interbank, cargo que desempeñó hasta hace unos meses, cuando renunció para dedicarse al rubro agroexportador y a la industria del pisco en Ica. Ha sido parte del Consejo Consultivo Agrario

También ha ocupado cargos en los gremios empresariales. Ha sido Presidente de la Asociación de Bancos (ASBANC), miembro de la Sociedad Nacional de Pesquería y actualmente se desempeña como Tesorero del Consejo Ejecutivo de la CONFIEP, el gremio de gremios empresariales del país.

Benavides también es miembro de la ong ecologista Pro Naturaleza.

Queda claro que García opta por un Ministro con perfil exportador, con miras, sin duda, a reimpulsar el programa Sierra Exportadora. La presencia de Gastón Benza - Pflucker, director de dicho programa, será mayor con la gestión de Benavides. Queda por establecer si es que el nuevo encargado de este sector tendrá algún papel en la estrategia antidrogas del gobierno.

Sin duda, no es un mal nombramiento. Benavides es un hombre honesto y trabajador. Y eso, dentro del Gabinete y el escenario actual, ya es bastante.

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Denuncias, complots y ríos revueltos

Durante las últimas semanas el Congreso de la República se ha visto remecido por varias denuncias que implican a el - por decir lo menos - aprovechamiento personal que lucen algunos de nuestros representantes para elegir a sus asesores.

La mayor parte de las denuncias involucran a la bancada de Unidad Nacional. Los casos más conocidos son los de Elsa Canchaya y Walter Menchola. Más recientemente, se ha presentado denuncias contra los parlamentarios Franco Carpio - por favorecer a un pariente suyo - y Rafael Yamashiro. Frente a ello, si bien en los dos primeros casos se ha respondido con cierta celeridad por parte de la bancada de Unidad Nacional, cuando han venido los siguientes, tanto Lourdes Alcorta como Javier Bedoya de Vivanco han arguido la tesis del complot para intentar sacudirse de la batahola de acusaciones.

El complot contra UN, según Alcorta y Bedoya, se debería a dos razones: la postulación del hijo del líder del PPC a la Presidencia del Congreso y las intenciones del Ministro de la Producción y ex integrante de UN, Rafael Rey, por formar una bancada propia, dado que algunos posibles accesitarios de las curules que podrían quedar vacantes por estos escándalos pertenecen a Renovación, votos que pasarían a engrosar los de las filas del oficialismo.

Vamos por partes.

Lo cierto es que las denuncias contra Canchaya, Menchola y Carpio son bastante concluyentes. Hay documentos de por medio, videos y demás evidencia que atestigua que los tres parlamentarios están metidos en un lío bastante grueso. Es más, los dos primeros casos ameritarían, de todas maneras, su salida del Congreso. El caso de Yamashiro, a quien se acusa de quedarse con la mitad del sueldo de un ex asesor, quien además le ayudaba en labores partidarias antes que parlamentarias, debe ser materia de mayor verificación, dado que, hasta ahora, todo se basa en un sólo testimonio. Es decir, en todos los casos presentados hay, por lo menos, algo serio que investigar, ante evidencias o indicios que apuntan hacia la comisión de delitos o, por lo menos, de serias faltas éticas.

Lo segundo es que los miembros de Unidad Nacional fueron advertidos que tenían serios cuestionamientos a su lista parlamentaria. Un reportaje de La Ventana Indiscreta recordó los antecedentes de candidatos al Congreso y Rosa María Palacios también hizo algunas notas sobre este tema. La prensa se lo dijo, pero, en uno de los errores que quizá le costó la Presidencia, Lourdes Flores Nano dio una patética conferencia de prensa en la que se dedicó a defender a los “angelitos”.

Sobre la postulación de Bedoya, ¿realmente tiene posibilidades de ganar? Y mi respuesta sobre ese punto es negativa por dos razones fundamentales: la primera, es que, ante sus pares - y buena parte de la opinión pública - Mercedes Cabanillas ha hecho una buena labor de conducción del Congreso y merecería ser reelegida (por lo menos en la opinión de estas personas); la segunda, es que Bedoya no cuenta con los votos necesarios para ganar, ni siquiera dentro de las propias filas opositoras: desde el nacionalismo, por ejemplo, se reclama que UN defina un rol “más opositor” frente al Gobierno.

Los miembros de UN no puede achacar a la prensa intenciones subalternas, por lo menos, no en el caso de los periodistas y programas que denunciaron estas malas prácticas parlamentarias.

Sin embargo, no puede negarse que beneficiados con este tema existen. El Ministro Rey sería uno de ellos. Y no cabe duda que buena parte de la información proporcionada - que luego fue contrastada por los periodistas - ha venido de dentro del Congreso, dado que estos datos no son fáciles de conseguir (pues no eran públicos hasta hace unas semanas). ¿Cabe concentrase en eso? Bueno, lo suficiente como para saber quienes están jugando su partido propio - con chuponeo de mails, como lo indicó el propio Bedoya -, pero tampoco para servir como pretexto para dejar las denuncias serias presentadas sobre la actuación de los asesores parlamentarios y para no debatir lo que debiera ser una carrera pública parlamentaria mucho más estable que los simples favores de campaña electoral.

Si Bedoya y Alcorta están tan preocupados por la imagen de su agrupación, quizás debieran ver más en como sanear lo que queda de Unidad Nacional. De los intereses subalternos que pueden existir, ellos saldrán a la luz tarde o temprano. Lo sustancial es que la política peruana se adecente, de una vez por todas.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: Caos y Control
Carlos Basombrío: Epidemia o Complot
CPN Radio: Congresista fujimorista Ricardo Pando también contrató a asesora fantasma.
La Pura Purita: Alquilo Asesor.

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Actas con cocaleros dejan a “Chiquitín” fuera del Gabinete.

La noticia más importante de ayer domingo fue la renuncia del Ministro de Agricultura Juan José Salazar, luego de su segundo “error” en negociaciones con agricultores cocaleros.

Como es conocido por todos, Salazar firmó una primera acta con los cocaleros de Tocache en la que suspendía la erradicación de cultuvos de hoja de coca en esa zona. Posteriormente el gobierno tuvo que aclarar que esto era de manera temporal, hasta que se cumpliera un plazo de 15 días. A la larga, el Acta de Tocache se viene cumpliendo parcialmente en varios lugares involucrados en el cultivo de hoja de coca.

La semana pasada, Salazar volvió a ser el negociador frente a una posible paralización de narcotraficantes, esta vez en Quillabamba, lugar donde también firmó un acta, donde el gobierno se comprometía a denunciar la Convención de Viena sobre Drogas, que establece la restricción en el cultivo de la hoja de coca. Luego de las respectivas reprimendas públicas de Jorge del Castillo y Alan García, el destino del Ministro estaba cantado. El sábado ya se anunciaba su “licencia por salud” durante algunos días, mientras Salazar estaba campante en el norte del país. El mensaje fue entendido por el Ministro y ayer por la mañana fue a Palacio y dejó su carta al Presidente de la República.

No he podido seguir la gestión del Ministro en cuestiones agrarias. Hay personas mucho más competentes y enteradas que yo sobre el tema que podrán analizar cuales fueron los méritos y deméritos que pesaron en la gestión de Salazar como responsable de una cartera vital para el desarrollo de las zonas rurales del país. Lo claro es que su salida no se debe a estas cuestiones propias de su despacho, sino a su pobre capacidad de negociación en el tema de los cocaleros, un problema bastante sensible y complicado por todas las aristas que tiene el tema: seguridad interior, lucha contra las drogas, agricultura, pobreza, competitividad.

A pesar de sus errores, tal como lo señalé al momento de la firma del Acta de Tocache, sigo considerando que Salazar sí tenía razón en una cosa: el país no tiene una política de lucha contra las drogas y eso ha quedado patentizado con las marchas y contramarchas en este tema, de las cuales Salazar solo ha sido el más conspicuo representante.

Antes de escribir este post, leía el artículo de Gustavo Gorriti en la última edición de Ideele, sobre el tema del narcotráfico y los cocaleros. Rescato uno de sus párrafos más lúcidos, que el gobierno debería tomar en cuenta, y que dejo como reflexión final:

“Una estrategia válida y coherente de lucha contra el narcotráfico tiene hoy las mismas demandas y limitaciones que en el pasado: debe concentrarse en luchar contra la plutocracia narcotraficante, el tope de la pirámide, ni no su base. Si tiene éxito, como sucedió parcialmente entre 1995 y 1998, eso provocará una caída de precios de la coca, que, claro, también afectará a los campesinos. Pero será el mercado quien los afecte y no la Policía. En esa circunstancia, no veo marchar a los cocaleros en defensa de los señores de la droga. Veo, sí, marchar a muchos conocidos abogados en su defensa, pero esos desplazamientos a lo más provocan náuseas y no crisis sociales”.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Renunció Chiquitín.
Morena Escribe: Bye, Bye Chiquitín.

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