Archivo de 12 Mayo 2007

Los medios de comunicación han cubierto con singular interés los incidentes ocurridos entre Gisela Valcarcel y un reportero del programa de Magaly Medina. El asunto no pasaría de ser un episodio más dentro de la farándula local si es que no hubiera mediado una propuesta hecha por Valcarcel que puede tener ciertos efectos sobre la libertad de expresión.

En todos los programas en que se ha presentado para explicar el incidente, Gisela ha propuesto una suerte de boicot a los anunciantes que auspician el programa de Magaly. Aunque se ha cuidado de decir que no quiere que dicho espacio desaparezca, si ha sido bastante clara en señalar que quiere dar un mensaje a los patrocinadores de dicho espacio para que no promocionen una televisión que no sea sana.

Particularmente, el programa de la señora Medina no me gusta para nada. Pretender que su trabajo es periodístico es faltar a la verdad: su espacio busca en provocar la reacción destemplada, el escándalo pasajero, la fama por la mera fama, el rating como sinónimo de calidad. A ello se suma una pose seudo moralistona, desde la cual Magaly califica a toda la farándula y la clasifica en homosexuales, borrachos, infieles, drogadictos y demás.

Sin embargo, creo yo que existe un peligro con esta propuesta, mencionado ayer por Augusto Alvarez Rodrich en Perú.21: esto puede llevar a los anunciantes a convertirse en pontificadores de la moral, de lo que supuestamente es bueno o no lo es, castigando a cualquier programa que no sea de su agrado con su no auspicio, lo que conlleva consecuencias importantes para la libertad de expresión.

Y es que cualquier tipo de censura es nocivo para la democracia. Hoy puede ser un programa que no nos agrade o un diario que no nos guste, pero mañana, en nombre de esa misma “limpieza moral” de los medios de comunicación, podría ser un programa político incómodo para el gobierno.

Lamentablemente, parece que esa misma lógica quiere trasladarse a los blogs. De manera más o menos frecuente, algunos bloggers pretenden irrogarse la facultad de decidir que es bueno o no para todos e imponer su código de conducta a todos los que hacemos este tipo de espacios.

Ciertamente, entiendo parte de su malestar, dado que desde algunos sitios web en particular se lanzan epítetos de grueso calibre hacia su persona. Pero creo que haciendo campañas para cerrar esos sitios, retirarlos de Peru Blogs, hostilizarlos o no mencionar que existen no es el camino más adecuado. Si hoy les incomoda esto, mañana les puede incomodar un espacio mucho más serio y también plantear su cierre porque les “parece” inconveniente. Incluso alguno se atrevió a cuestionarme por el hecho de “no ser periodista” cosa que nunca afirmé (nunca he negado que soy estudiante de Derecho) y que una persona que siempre quiere torcer la verdad a su retorcido modo quiere poner - al igual que Gisela para descalificar al reportero de Magaly - como argumento para restarme credibilidad.

Por si no lo saben estas personas, existe algo que se llama autoregulación, que es lo que tantas veces han criticado a otros bloggers por mencionarlo como “en tu blog, haz lo que quieras”. Cada quien fija sus propias reglas de control y si se quiere hacer notar que no nos gustan pues, o lo decimos o simplemente dejamos de leer ese espacio. Punto. No voy a gastar mi tiempo pretendiendo ser el censor de los bloggers que no me gustan. Simplemente no los leo y no les doy más importancia de la que tienen.

Así que busquen otras formas de hacer cambiar las cosas. La censura siempre es contraproducente para toda democracia. Personas que se jactan de haber leido a grandes filósofos o escritores deberían saberlo mejor que yo.

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