Archivo de 4 Mayo 2007


El miércoles último, este blog reveló la existencia de indicios que nos llevarían a concluir que el Ministro de Vivienda y Construcción Hernán Garrido Lecca sigue siendo director de una empresa constructora de Genaro Delgado Parker.

Para ello, nos basamos en la partida registral de Desarrollos Siglo XXI, empresa que tiene un proyecto inmobiliario en Lurín, así como en los datos que esta compañía registra ante CONASEV. Por ningun lado aparece la renuncia de Garrido Lecca inscrita en ambas entidades.

Claro, puede caber la posibilidad de que Garrido Lecca si haya renunciado, pero sin inscribir el documento respectivo en Registros Públicos o comunicarlo a CONASEV. Según las consultas legales que he hecho sobre la materia, en caso existiera, dicha renuncia sería válida y tendría efecto dentro de la empresa, la cual podrá celebrar sucesivos directorios sin requerir su presencia. Sobre la inscripción de su renuncia, si bien es posible que el propio director lo haga, la costumbre extendida es que la inscripción de acuerdos sea de responsabilidad de la empresa.

El tema es que, frente a terceros, Garrido Lecca sigue apareciendo como director de una empresa vinculada con su sector, compañía que pertenece a una persona que tiene innumerables deudas, tanto con sus trabajadores como con el Estado.

Esto puede acarrear implicancias legales bastante serias:

Constitución Politica del Peru - articulo 126:

Todo acuerdo del Consejo de Ministros requiere el voto aprobatorio de la mayoría de sus miembros, y consta en acta.

Los ministros no pueden ejercer otra función pública, excepto la legislativa.

Los ministros no pueden ser gestores de intereses propios o de terceros ni ejercer actividad lucrativa, ni intervenir en la dirección o gestión de empresas ni asociaciones privadas.

Ley General de Sociedades.

Artículo 161.- Impedimentos
No pueden ser directores: (…)
4. Los Funcionarios y Servidores Públicos, que presten servicios en entidades públicas cuyas funciones estuvieran directamente vinculadas al sector económico en el que la sociedad desarrolla su actividad empresarial, salvo que representen la participación del Estado en dichas sociedades.

Finalmente, el Ministro no puede alegar desconocimiento de la norma, dado que sí inscribió su renuncia a otra empresa constructora. Como pueden apreciar a continuación, durante la campaña electoral de 2006, Garrido Lecca renunció a la Gerencia General de Huaytapallana Sociedad Anónima Cerrada, empresa que también se dedica al rubro inmobiliario:

Nuevamente, señor Ministro, es hora de que nos brinde una explicación sobre este tema.

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Entre la estupefacción y la carcajada. Otra sensación no tengo luego de leer la más reciente columna de Abraham Levy, el hombre que intentó sacar provecho del Fenómeno del Niño.

Y es que resulta curioso que el cuestionado hombre del tiempo, que sobredimensionó un fenómeno climático para poder obtener jugosas consultorías de parte del sector Vivienda, donde se han cobijado sus grandes amigos con quienes elaboró el proyecto Agua Para Todos, se termine comparando con ¡Galileo Galilei!!!

Levy termina comparando la teoría del movimiento terraqueo alrededor del Sol - postulada por Galileo y rechazada por la propia Iglesia Católica hace unos siglos - con su plan de previsión del Fenómeno del Niño. Y pretende señalar que quienes hemos cuestionado su actuación en este caso terminaremos pidiendo perdón como lo hizo Karol Wojtyla frente a las tesis galileánas.

Creo que Levy se equivoca. Ni Roberto Bustamante, ni Marco Sifuentes, ni Ronald Woodman, ni Cecilia Valenzuela, ni Antonio Zapata ni yo hemos cuestionado la conveniencia de tener un mecanismo previsor del Fenómeno del Niño. Por el contrario, como dije en el primer post sobre este tema, en un país que tiene tendencia a improvisar es necesario tener mecanismos que permitan evitar tragedias o pérdidas cuantiosas como las que ocasiona este comportamiento climático periódico.

Sin embargo, el hombre del tiempo (y de Fujimori y Montesinos) olvida que sus cálculos se basaron en los datos de agencias meteorológicas estadounidenses, que miden la ocurrencia de El Niño de manera y en zonas distintas a las que se evalúan al momento de detectar la existencia de este fenómeno en nuestras costas. Sus diagnósticos nunca coincidieron con lo dicho por ninguna de las cuatro entidades estatales encargadas del tema: SENHAMI, IMARPE, el Instituto Geofísico del Perú y la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú.

También olvida Levy que se cuestiona, además, el hecho de que esta alarma haya terminado ocasionado daños a la agricultura del norte del país. O que haya terminado coludido con personajes cuestionados como Giampietri, Pandolfi - quien no hizo nada por solucionar el tema del Niño cuando le tocó afrontar el desastre de 1997 - 1998 - o Garrido Lecca.

Y finalmente, olvida los dos procesos de licitación en los que tenía intereses. Uno, otorgado por SEDAPAL, por S/. 10,000.00. El otro, del Ministerio de Vivienda, en el que el concurso público casí decía, con nombre y apellido, que su consultora ganaría la buena pro, hasta que se terminó con el proceso 24 horas antes de que se declarara al ganador.

Señor Levy, deje de compararse con un verdadero sabio. Asuma que se equivocó, asuma que había un gran negocio de por medio y que su interés no era el colectivo, sino su bolsillo. No hay complots ni mártires de la ciencia en esta historia. Solo un olor a podrido y eso no es producto de ningún fenómeno climático.

Por cierto, ¿tiene estudios o especialización en tópicos climáticos?

MAS SOBRE EL TEMA:
Fernando Vivas: A Niño Revuelto.

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