Archivo de 1 Mayo 2007

Hoy todos los medios de prensa que cubrían las actividades del Presidente de la República quedaron sorprendidos por la presencia de Carlos Arana como organizador de la portatil que acompañó a Alan a una actividad en Ventanilla.

Pero Arana - cuestionado por sus vínculos con Agustín Mantilla y por la golpiza a dos periodistas por parte de sus bufalos - no sólo participó en la actividad, sino que declaró a la prensa. Vía CPN Radio:

“El cuestionado ex director ejecutivo del programa Agua para Todos, Carlos Arana, destituido por una serie de denuncias en su contra, se mostró dispuesto a ocupar un cargo público, si el presidente de la República, Alan García, se lo pide o así lo dispone.

Sostuvo que aunque ni García Pérez ni altos funcionarios gubernamentales le han planteado dicha posibilidad estaría dispuesto a colaborar”.

Para desmentir cualquier vínculo con el gobierno, el también cuestionado Ministro de Vivienda y Construcción Hernán Garrido Lecca - que tiene que aclarar mucho sobre los casos Arana, La Razón y Levy - dijo que Arana no ocupa ningún puesto en el gobierno, pero dijo, además, algo que todos los medios recogen: que no descartaba su participación en un futuro dentro del Gobierno.

¿Perdón? Pero una persona que tiene todos los antecedentes de Arana, que ha mandado a pegar y secuestrar a dos periodistas, no debe volver a entrar al gobierno. Esa idea sólo pasa por alguien de su misma calaña. Y claro, Garrido Lecca tiene tanto o más que responder a los ciudadanos sobre su gestión, salpicada de varios escándalos e irregularidades que hace rato merecería su salida.

Como dice el refrán, Dios los cría y Alan los junta.

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Hoy es el Día del Trabajo y bien vale la pena plantearnos algunas preguntas sueltas sobre lo que supone el mercado laboral en el Perú y la problemática.

Cuando a la gente se le pregunta por la calle cuál es el problema principal del país, la mayoría menciona inmediatamente: la falta de empleo. Quizás habría que ser precisos y decir: la falta de un empleo estable y con derechos. La mayor parte de los trabajadores en nuestro país son independientes o, siendo dependientes, no tienen los derechos que la ley les garantiza, sea por informalidad o porque hay empresarios que siguen viendo al trabajador como un costo más de la empresa.

Del otro lado, tampoco tenemos sindicatos fuertes que permitan una negociación colectiva seria, sensata y congruente con la estabilidad de la empresa y los beneficios laborales. En los pocos sindicatos que tenemos, sigue primando la cultura de “nos están robando” o se encuentran dominados por tendencias políticas desfasadas que siguen viendo en el mercado y la empresa privada a dos “cucos” a los cuales hay que desnudar para ver sus limitaciones y cambiar el modelo de una vez por todas, claro, por uno que ya demostró su fracaso absoluto en asegurar la generación de más riqueza y de garantizar derechos en libertad.

Consecuencia de ello: tenemos entrampada la discusión de la Ley General del Trabajo hace varios años. Es decir, hemos sido incapaces de ponernos de acuerdo en los acuerdos mínimos para garantizar, al mismo tiempo, la actividad empresarial y la reinversión, como los derechos de los trabajadores. Hemos olvidado que los trabajadores son también parte del mercado y que mejoras en sus condiciones laborales no sólo los hará producir mejor, sino que repercutirá en una mayor capacidad adquisitiva. Del otro lado, es necesario establecer causales claras de despido que eliminen el tan mentado “despido arbitrario”, como la causal de despido por mal rendimiento, evaluado por cuestiones objetivas y evaluaciones periódicas. Ello permitiría al empresario tener trabajadores que respondan a sus expectativas.

El Presidente de la República, en su discurso por el Día del Trabajo, mencionaba que la forma de crear más puestos de empleo era la inversión. Creo yo que hay que ir más allá y preguntarnos que tipo de inversión. No creo que Alan se refiera como modelo a Shougang Hierro Perú, que ha destrozado no sólo los derechos de sus trabajadores sino también al pueblo de Marcona. O a Doe Run, que no ha hecho nada por mejorar la calidad del medio ambiente en La Oroya, ese generador gigante de plomo en la sangre de los niños.

Un socialdemócrata consecuente se preocuparía por conceptos como Responsabilidad Social Empresarial, fortalecimiento de la negociación colectiva, mejora de la calidad de la inversión. Pero parece que Alan no quiere dar ese plus a su gobierno - por lo menos, no más allá de la lírica - y sigue destinando al Ministerio de Trabajo el más reducido de los presupuestos de los sectores del Poder Ejecutivo.

A estas alturas, no hay que decir “gracias a Dios que vienen inversionistas”, sino preocuparnos que los que vengan respeten las leyes peruanas y generen empleos de calidad para más peruanos. Pensar en el bienestar general, incluidos empresarios y trabajadores, es la tarea de un Gobierno. ¿Está en las prioridades de esta administración?

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