UNA GIAMPIETRIADA MAS SI IMPORTA
Escrito por: jgodoymejia en Luis Giampietri, Sergio Tapia Tapia, derechos humanosAyer, Perú.21 reveló “la última de Giampietri“: un cuestionado abogado defensor de violadores a los derechos humanos es su asesor principal y concurre a las sesiones de Consejo de Ministros. Es más, estuvo en la misma sesión donde concurrió el personaje de la semana pasada: Alberto Pandolfi Arbulú.
Todos quienes trabajamos de alguna manera en el tema de derechos humanos sabemos quien es el asesor de Giampietri, el abogado Sergio Tapia Tapia. Su trayectoria profesional ha estado caracterizada por el patrocinio legal de personas involucradas en violaciones a los derechos humanos y, además, defendiendo durante el gobierno de Alberto Fujimori posiciones que podrán ustedes ver a continuación.
Tapia ha sido agente del Estado en el caso Neyra Alegría y Otros, referido a la Matanza del penal El Frontón, ocurrida durante el primer gobierno de Alan García. En la sentencia de dicho caso, se señala que el abogado del Estado no presentó pruebas y llegó a alegar lo siguiente:
“La demanda no ha sido debidamente probada, en cuanto a que el Estado Peruano habría violado los compromisos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en particular los artículos 1, 2, 4, 7, 8 y 25; con ocasión del develamiento del motín que protagonizaron los internos por delito de terrorismo en la isla-penal “El Frontón”, el 18 y 19 de junio de 1986 y los subsiguientes días”.
Esos artículos se refiere a las violaciones del derecho a la vida, garantías judiciales y a la libertad personal en este caso. Ha quedado suficientemente demostrado que existieron ejecuciones extrajudiciales en el penal El Frontón y que las personas por las que se demandó en este caso fueron algunas de las afectadas. Ello lo comprueba esta sentencia de la Corte, así como las investigaciones del Congreso y de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
Otra perla la constituye su alegato en el caso Rodolfo Robles Espinoza ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 1996, el ex militar, uno de los denunciantes de la existencia del Grupo Colina, sufrió un intento de secuestro por personas allegadas al Servicio de Inteligencia Nacional. En su defensa, Tapia dijo que Robles atacaba a las Fuerzas Armadas con sus acusaciones. Como era de suponerse, los endebles argumentos de Tapia no convencieron al sistema interamericano y el Estado peruano, ya en democracia, desagravió a Robles y a su familia, por los atropellos cometidos.
Otro de los casos donde Tapia tuvo un triste papel fue el de Baruch Ivcher Bronstein, a quien se arrebató su nacionalidad peruana y su canal por ser crítico, por lo menos a partir de 1996, frente a la dictadura fujimorista. Ese caso lo tuvo que defender ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ante la Corte, como sabemos, no lo hizo, pues se pretendió hacer la leguleyada del “retiro de la competencia contenciosa” de la Corte Interamericana y fue dejada sin efecto la designación del abogado como agente del Estado.
Tan comprometido estaba este abogado con el régimen fujimorista que asistió como representante del Ministerio de Justicia en la Segunda Reunión de Ministros de Justicia de las Américas, celebrada por la OEA en marzo de 1999, es decir, cuando el fujimorato ya estaba totalmente corrompido y con varios procesos por violaciones a los derechos humanos en su haber en el sistema interamericano.
Pero Tapia tiene un tema más en su haber, que lo involucra directamente con Giampietri y Alan García. En 2003, el Ministerio de Defensa lo contrató como abogado de los marinos involucrados directamente en la matanza de El Frontón, en el proceso penal que se ventila en el Poder Judicial en este caso. Según una denuncia hecha por los abogados de la parte civil en este caso, Tapia habría estado conversando, de manera previa a una audiencia, con el testigo en este caso, ciudadano Alan García Pérez, cuestión que no se permite y que mereció la suspensión de la audiencia en su oportunidad (hablamos de mayo de 2005).
A estas alturas del partido, más de uno en Alfonso Ugarte debe comenzar a evaluar seriamente la permanencia de Luis Giampietri en la Célula Parlamentaria Aprista. Por la salud moral del gobierno y del país, ya va siendo hora que los apristas decentes - que existen, por cierto - reclamen al Presidente de su partido y de todos los peruanos, así como a sus principales dirigentes que de una vez por todas deslinden cualquier vinculación con un hombre que le está causando un grave perjuicio que, quizás ahora no se note en las encuestas, pero que le podrá costar muy caro a Alan García ante los ojos de la historia.
De usted depende, señor Presidente, si quiere ser recordado como un estadista o como un político desprestigiado en sus dos pasos por Palacio de Gobierno.





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9 Abril 2007 a las 8:57 am
Al menos este tal Tapia parece ser ineficiente en su defensa de vioadores de dd.hh, pero es realmente feo y peligroso que u8na persona con esa visión este dentro del aparato del Estado. La gente como Tapia suelen ser patanes a sueldo, dispuestos a defender lo indefendible si para eso les pagan, pero como dije antes: al menos es poco eficiente.