La lección de la PUCP a sus detractores
Ayer sábado, la Pontificia Universidad Católica del Perú realizó una de las actividades más importantes por sus 90 años: Casa Abierta, es decir, la apertura del campus universitario a todos los visitantes que quisieran conocer que es lo que hace.
Por motivos de trabajo, tuve que estar en una de las zonas del evento durante buena parte del día: la Sala 90. En ella, todas las Facultades y buena parte de los Centros e Institutos de la Universidad mostraron en que consistía su trabajo y quehacer. Algunos optaron por hacerlo de forma lúdica, otros optaron por videos y material audiovisual, mientras que los chicos de Arte y Comunicaciones lo hicieron presentando sus trabajos.
El reto: lograr cautivar la atención del público por pocos minutos y explicar a personas tan diversas como chicos que están por acabar el colegio hasta señoras y señores que pasaban la base 6 en que consiste tu chamba y que hace la Universidad.
Ese espacio de por sí representaba la diversidad y pluralidad que caracteriza a la Católica como institución universitaria. Y a ello se sumaron las actividades deportivas, las demostraciones de ciencia y tecnología, las representaciones artísticas de diverso tipo, los carteles de promoción de los 90 años que tienen fotos de egresados y personajes ligados a la Universidad de distintas tendencias. Esa es nuestra esencia, la que queremos mantener, la que no queremos que cambie.
En medio de la alegría que caracterizó el evento, no faltaron las personas que me preguntaron por la situación de la Universidad, a raíz de los sucesos ya producidos. Mi respuesta fue más o menos la siguiente: “Es cierto que hay un momento difícil, pero, a pesar de ello, hoy podemos apreciar la alegría por la celebración, la diversidad que nos caracteriza y el hecho de que todos estamos unidos en torno a la PUCP”. Y todas las personas que me preguntaron sobre estos hechos me expresaron su apoyo a la Universidad, frente a las amenazas que enfrenta por estos días.
Quizás este es el mensaje que debemos transmitir más: somos una familia diversa, en la que existe el sano derecho a discrepar, pero cuando están los temas fundamentales de por medio, ahí estamos unidos para poder enfrentarlo. La PUCP mostró ayer sábado su mejor cara, la que debe mantenerse, a pesar que desde algún ministerio o algún purpurado despacho quisieran que la situación sea diferente.
PD: Veo un interesante debate sobre lo que fue el plantón del viernes contra Rafael Rey. ¿Mi opinión? Creo que es necesaria mayor organización para no cometer errores, pero no considero que sea un acto de intolerancia frente a las opiniones de los demás. Discrepo de algunos editorialistas que han censurado la protesta, pues considero que los chicos tenían todo el derecho de denunciar aquello con lo que no estaban de acuerdo. Y, claro, Rey tiene todo el derecho de decir lo que le parece, derecho que no ha sido cuestionado por quienes fueron a protestar. Mi consejo: sigan adelante con la protesta, piensen en formas alternativas de hacerlo - Lava la Bandera en el 2000 fue un ejemplo de ello -, pero también insistan en rescatar que la PUCP es una universidad plural, tal como se hizo ayer sábado. La gente se llevó una buena impresión de nuestra casa y ello también cuenta a nuestro favor.
(Logo: PUCP)





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1 Abril 2007 a las 11:53 pm
Efectivamente fue todo un éxito Casa Abierta. Fui como mi esposo (que también es exalumno) y con mis hijas. Salí muy orgullosa de mi Universidad.
Estuve en el sitio de Derecho. Es increíble que hoy existan 12 asociaciones civiles de estudiantes publicando revistas, haciendo seminarios, investigando.
De otro lado, me parece muy bien que los alumnos expresen su opinión pero hay formas. No creo que ir a la casa de alguien sea los mejor. En todo caso, ¿Por que no fueron al Ministerio de la Producción?. Como dije en el blog del Utero no se combate la intolerancia con mas intolerancia. De otro lado creo que los alumnos están bastante desinformados,
Saludos,
Rosa María Palacios
2 Abril 2007 a las 12:11 am
Hola Rosa Maria:
Bueno tenerte de vuelta por este espacio.
Creo que todos los que estuvimos en Casa Abierta - y los que tuvimos que ver en algo con la organización y puesta en marcha de esto - nos sentimos muy orgullosos de la Universidad. Lástima que, en medio de tanta gente, no haya podido verte.
En Derecho, la explosión de revistas en los últimos años es bastante saludable. Ya no solo están las clásicas revistas que tocan todos los temas de derecho, sino también temas especializados: derecho tributario, derecho internacional, publicaciones más periódicas sobre Derecho Mercantil, Constitucional, etc. Eso también es parte de lo saludable de la PUCP.
Con relación a lo de la protesta de Rey, como podrás ver, les propongo a la gente que se ha movilizado que utilice fórmulas más imaginativas. Puse el ejemplo del lavado de la bandera pues fue realmente significativo de lo que se pudo hacer con creatividad, imaginación y, al final, caló en la gente. Como lo comentaba, la mayor parte de personas con las que conversaba en estos días están a favor de la PUCP y es un capital que no puede desaprovecharse.
Finalmente, creo que no hay desinformación en el alumnado. Ellos saben perfectamente que pasa y están legítimamente preocupados por este tema. Claro, como lo he comentado aquí, hay otras cosas en juego u otros partidos paralelos cruzados con este tema (alentados por la propia intolerancia y discurso del Arzobispo), que han hecho que esta discusión vaya más allá de lo legal. Particularmente creo que esas razones “extrajurídicas” de preocupación (CVR, posiciones teológicas, posibles cambios de profesores) si existen. Tengo no sólo impresiones sino hechos que lo pueden corroborar, pero, dada mi posición en la PUCP, no puedo comentarlos por el momento. Se que tienes una posición mucho más moderada y cauta que la de otros columnistas (y ex alumnos PUCP), con la cual guardo una saludable discrepancia en este caso.
Lamentablemente, las declaraciones del Ministro Rey han terminado enturbiando más este tema, lo que ha sido la gota que derramó el vaso para los alumnos. La pregunta ¿que hacer frente a los intolerantes? es algo que podría plantearse de manera más seria.
Saludos.
10 Abril 2007 a las 2:25 pm
Jose Alejandro, yo tambien comparto la opinion de Rosa Maria, la gente esta totalmente mal informada y en eso yo tambien me incluía hasta hace dos semanas, luego que me puse averiguar mas sobre el problema.
Por lo que se escribe hay personas guiadas mas por sus prejuicios contra el cardenal y el Opus Dei que las razones principales del problema. Todo esto crea panico y divide a la comunidad de la católica. Me parece que estos “tolerantes” no toleran a gente que no comparte con sus opiniones.
Jorge Díaz