NADA QUE FESTEJAR
Escrito por: jgodoymejia en Alan García, cambio responsable, corrupción, democraciaNi errores ni patinaditas. Un estilo de gobierno en marcha.
Nueve meses y medio le han servido a Alan García para consolidar un estilo de gobierno bastante peligroso para la democracia.
Y no es que me crea las bravatas de Mauricio Mulder sobre el cierre del Congreso, sino porque Alan utiliza los reflejos autoritarios presentes en un sector de la población, de la prensa y la política peruana. Y los utiliza haciéndolos aparecer como sinónimo de autoridad y de “mano dura”, cuando en realidad lo que hace es pura bombarda artificial para soliviantar a la población.
Repasemos los temas: ley contra las ONG’s, defensa pagada del Estado a violadores de derechos humanos, insistir con la pena de muerte (con portátil incluida), reprimir la marcha contra la pena de muerte, tener al premier de la dictadura junto a medio gabinete, tener a Giampietri como Vicepresidente, avalar la compra de contenidos en medios de comunicación por parte del Ministro de Vivienda. Y se suma ahora a la lista el ataque a periodistas independientes que denuncian o se oponen a estas medidas, desde diarios cuya circulación y credibilidad es tan diminuta como los enanos de Blanca Nieves.
Peor aún, el estilo presidencial voluntarista lo ha llevado a errores en cuestiones tan elementales en el gasto público como la compra de autos - como fue el caso de los patrulleros y las ambulancias - irregularidades en licitaciones en el sector Educación (un crímen en un país que tiene la peor educación de América Latina), así como en nombramientos de funcionarios a los que ha tenido que retirar por tener procesos judiciales pendientes, poca ética personal y profesional o estar inhabilitados para ejercer un cargo público. Eso, en cualquier parte del mundo, se llamaría corrupción e inoperancia. Pero el Presidente sólo lo llama error.
Lejos de resolver los temas de fondo o hacer reformas que le corresponden, el Presidente opta por la gira constante dentro del país, lo que no estaría mal si es que no fuese más que una suerte de ofrecimientos o presentación de pliegos de reclamos. El gobierno ha tenido dos bombas sociales en Ancash - entre un presidente regional irresponsable y un alcalde corrupto peléandose por un importante proyecto de irrigación - y en el Alto Huallaga, sin que haya podido resolverlos o impedir que se produjeran la pérdida de vidas humanas ocurridas. A ello se suma su plan de seguridad ciudadana que ha terminado afectando la operatividad de la Policía Nacional, como se ha visto en el reciente asesinato de un empresario avícola por error de la propia PNP. Mientras tanto, Alan sólo piensa en bombardear pozas de maceración para la tribuna, mientras que el narcotráfico actúa como Pedro en su casa.
El gobierno ha perdido nueve meses. Se ha quedado sólo en el gesto para la tribuna y no ha emprendido cambios de fondo. Los pocos aciertos que ha tenido se deben, en parte, a los beneficios económicos legados por el gobierno anterior, en otra parte, a que ha tenido buenos ministros, pero no llegan a articular una política de gobierno integral, con ideas y marcando matices claros en una gestión social, democrática y descentralizada.
Sumido en su mediocridad y medianía de ideas, el gobierno sólo aspira a que le vaya bien en las encuestas. Olvida García que durante sus dos primeros años de su primer gobierno tuvo altos niveles de popularidad, pero que luego vino la desbarrancada. Gobernar para la encuesta del mes supone no tener talla de estadista. Y a pesar que las tallas de los trajes presidenciales han aumentado con el pasar de los años, no lo ha hecho al mismo ritmo su nivel de estadista.
Las bonanzas económicas no duran para siempre. Tampoco los altos niveles en las encuestas. Y las maniobras tienen un límite de credibilidad.
¿Se podrá pensar en ello Alan García? ¿Enmendará rumbos en los 4 años que le quedan?





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16 Abril 2007 a las 3:37 pm
Hay que agregar la falta de capacidad de gasto. Ya han pasado casi cuatro meses del 2007 y solo hanlogrado gastar el 38% de lo autorizado por el congreso para el “shock de inversiones” del año pasado.
¡Incapacidad total!