ACCOMARCA: ¿SE HARA JUSTICIA?
Escrito por: jgodoymejia en Accomarca, CVR, Luis Giampietri, Telmo Hurtado Hurtado, derechos humanosLa reciente captura de Telmo Hurtado Hurtado y Juan Rivera Rondón, los dos principales responsables de la masacre de Accomarca, ocurrida en 1985, vuelve a poner sobre el tapete el procesamiento judicial de violaciones a los derechos humanos en el país, en particular, cuando se procesa a personas que han pertenecido a las Fuerzas Armadas.
Cabe recordar, en pocas líneas, que fue lo que ocurrió exactamente en Accomarca. De acuerdo a lo señalado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación:
“el 14 de agosto de 1985, una patrulla del Ejército, perteneciente a la compañía “Lince” de Huamanga, al mando del entonces SubTeniente Telmo Ricardo Hurtado Hurtado, asesinó a 62 comuneros, entre mujeres, ancianos y niños, habitantes del distrito de Accomarca, provincia de Vilcashuamán, Ayacucho. La matanza se llevó a cabo como parte del “Plan Operativo Huancayoc”, una acción antisubversiva planificada por la organización militar de la Sub Zona de Seguridad Nacional No.5, con desprecio por la vida de civiles inocentes“.
Fue un asesinato planificado y efectuado con ensañamiento. Según lo que cuenta el relato de la CVR, “alrededor de las once de la mañana todas las personas reunidas en Hatunpampa (50 personas aproximadamente) fueron llevadas por los militares a la casa de César Gamboa de la Cruz, que se encontraba ubicado en el sector de Apuspata, a una distancia de 300 metros. En este lugar, un grupo de mujeres y niños fueron introducidos en la cocina -ambiente rústico cercado con piedras y techado con retama- y el grupo más grande de personas en una casa de adobe, que contaba con una puerta de madera y estaba techado con tejas. Una vez que todos los pobladores se encontraban en el interior de la casa, el SubTeniente Telmo Hurtado ordenó a su personal de tropa disparar contra ellas“. Posteriormente, “el propio Telmo Hurtado, además de dar la orden de disparar, lanzó una granada provocando una explosión y el incendio de los lugares donde se encontraban las personas detenidas. Consumado el asesinato, y con el fin de impedir la identificación como responsables de los hechos y dar la apariencia que se trataba de un ataque de Sendero Luminoso, Telmo Hurtado ordenó a su personal que recogieran todos los elementos o sustancias utilizadas“.
El caso de Accomarca, cabe recordarlo, fue el único que motivó la destitución de altos mandos militares por la comisión de violaciones a los derechos humanos. Eran los tiempos en que un joven Alan García, recién estrenado en la Presidencia, deseaba distingir su política de la permisividad del gobierno de Acción Popular frente a los atropellos cometidos por las fuerzas del orden en la lucha contra la subversión. Lástima que dicha voluntad durara tan poco tiempo.
Hurtado nunca mostró arrepentimiento de lo que hizo. A la Comisión del Congreso que investigó el caso declaró cosas como estas:
“Según mi decisión que yo he tomado, yo la considero correcta. Según el punto de vista de ustedes y lo que están pensando en estos momentos, lo van a tomar de otra manera. Ustedes no viven las acciones de guerra que nosotros vivimos acá. No tienen experiencia, ni ven las situaciones que nosotros pasamos acá. Las penurias que se tienen o las cosas que se tiene que vivir”.
“uno no puede confiar de una mujer, un anciano o un niño (…) los comienzan a adoctrinar desde los dos años, tres años, llevando cosas (…) poco a poco, a fuerza de engaños, de castigos, van ganándolos a su causa”.
Aun así, el Ejército lo protegió durante varios años. Se logró que el fuero militar lo procesara por los delitos cometidos y finalmente lo absolviera de los cargos vinculados a violaciones a los derechos humanos.
Sin embargo, pequeño detalle, Hurtado si fue condenado por la Justicia Militar por abuso de autoridad a la pena de prisión de 6 años. Según el Código de Justicia Militar vigente en aquel entonces, cualquier militar que fuera sentenciado a una pena por encima de los 2 años de prisión debía de ser separado inmediatamente del cargo. A pesar de ello, Hurtado continuó con su carrera militar, se acogió a la Ley de Amnistía, ascendió y llegó hasta el grado de Mayor. La revista Ideele, en un reportaje hecho en 1999, denunció que Hurtado se encontraba sirviendo en Cajamarca a pesar de las atingencias legales antes mencionadas. Ante la gravedad de la denuncia, el gobierno fujimorista le tuvo que dar de baja, claro, sin aceptar que lo había encubierto por 9 años, Ley de Amnistía como regalo adicional, claro está.
Más grave aún, según lo que indica Hurtado en su primera testimonial ante las autoridades estadounidenses (que he podido conocer), hizo su carrera militar entre 1979 y 1999, es decir, nunca fue dado de baja a pesar que la Ley - y la decencia - lo indicaba.
8 años más tarde, Hurtado es capturado en Estados Unidos, junto a otro responsable de la masacre de Accomarca. Ambas personas se encuentran detenidas, en principio, por falsificar documentos para regularizar su situación de ilegales en el Perú.
De acuerdo a lo que he podido averiguar - y hoy confirma La República - sobre Juan Rivera Rondón, el tema migratorio o el de derechos humanos no es el que más pesa en su contra, sino la presunta violación sexual de su hijastra. La deportación de este personaje se intentaría lograr cuestionando su integridad moral.
El caso de Telmo Hurtado es distinto. El si fue detenido por el tema migratorio. Pero, además, las autoridades migratorias de Estados Unidos hacen referencia a la solicitud de extradición cursada desde Perú por violaciones a los derechos humanos. La mentira captada por Migraciones fue que él no reconoció haber sido procesado, condenado o amnistiado por algún crimen, cosa que si ocurrió como lo hemos comentado, a partir de lo cual se recuerda la solicitud del Estado Peruano sobre este caso.
El proceso será bastante largo, pero el expediente de extradición es lo suficientemente sólido como para proceder con la repatriación de ambos personajes.
Lo preocupante no está en la justicia norteamericana sino en el clima existente en el Perú. A estas alturas, para muchas personas nos queda claro que el primer Vicepresidente de la República, Luis Giampietri, está jugando claramente el partido de la impunidad con el fujimorismo, match que incluye las campañas de desprestigio contra la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la persecusión y campañas mediáticas contra las organizaciones de defensa de los derechos humanos, la reciente moción contra la justicia anticorrupción, su moción para acusar de débiles contra el terrorismo a los gobiernos de Paniagua y Toledo y los descarados intentos por colocar a sus amigos fujimoristas en el gobierno. Poder permitido por el Presidente de la República, sólo Dios sabe por que intereses - o cosas a ocultar - en juego.
En este clima, ¿se podrá alcanzar la justicia tan necesaria?
MAS SOBRE EL TEMA:
El Morsa: Capturaron a Telmo Hurtado.
Utero de Marita: Cayó Telmo Hurtado.
El Comercio: Subsecretaria de Seguridad Nacional: “EE.UU. no da refugio a violadores de derechos humanos”.





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4 Abril 2007 a las 10:05 pm
En política no se puede obviar el “timing” de los acontecimientos. Si los EE.UU. hubieran querido, no detenían a estos fulanos hasta que el clima en Perú esté “mas calmado”. Si lo hacen ahora y encima anuncian que en dos semanas más están aquí esos delincuentes, nos están dando un mensaje (hint). Podría ser que quieren probar qué pasará con Fujimori extraditado, o le están diciendo algo a Giampietri. Lo menos que se puede hacer es ignorar la relación de esta captura con el funcionamiento general de la justicia para estos casos.