Archivo de 20 Abril 2007

En las últimas horas, he podido apreciar un interesante debate en la blogósfera sobre el tema de la ética, los blogs y los comentarios anónimos.

Todo comenzó cuando Marco Sifuentes posteó una noticia sobre la absolución judicial de un blogger procesado por permitir insultos hechos por anónimos en su bitacora.

La nota, sin duda, era una respuesta a varios de los críticos de su blog, quienes lo acusan de permitir comentarios anónimos insultando a dichas personas, cuestión que, para los aludidos, Sifuentes debería evitar con rigor, dado que su ética personal frente a la corrupción lo tendría que llevar, necesariamente, a evitar colocar en su blog est tipo de comentarios.

Desde la otra orilla, le respondió Daniel Salas en el Gran Combo Club. Daniel señala, a raíz de la última parte del post de Marco, que las reglas éticas que el periodista propone para los blogs son “Haz lo que quieras” y “No dejes que nadie arruine tu blog”.

Salas resume su punto de esta manera:

Un código ético no es un código penal. Sigue siendo inverosímil que un periodista no sepa la diferencia entre uno y otro. Cuando mi amigo Gustavo Faverón planteó establecer un código de conducta, en ningún momento propuso que se convirtiera en un código de criminalización. Yo defiendo exactamente la misma postura. Digamos que uno puede, como propone Sifuentes, “hacer lo que quiera.” Pero hay quienes creemos que nos podemos exigir más, que es posible comportarse de acuerdo con un estándar más alto“.

Básicamente, frente a lo que nos encontramos es a dos formas distintas de entender la blogósfera.

Por un lado, Salas considera que los blogs tienen un potencial de comunicación y debate ciudadano bastante elevado - y, de hecho lo tienen - por lo que cualquier ataque, disonancia lingüística o insulto degrada el nivel del debate y debe ser desterrado, no por una censura impuesta, sino por una suerte de autocontrol de las opiniones compartido por la mayoría de bloggers. Además, creo que, con justa razón, Daniel y sus amigos se quejan de los ataques sistemáticos que desde algunos espacios - no es el caso de Sifuentes - le dan casi todos los días por supuestos intereses literarios o, vamos a ser claros, acusaciones por supuestos privilegios hacia un sector del mundo de las letras peruanas. Y por ello reclama a blogs como el de Marco, que tienen un respetable nivel de lectoría, que no publiquen dichos ataques.

Aunque claro, hay que decirlo también, insultos también han sido proferidos por Gustavo Faverón Patriau, uno de los reclamantes de la ética en los blogs, en varias ocasiones (incluyendo una vez que me llamó inimputable):

“¿Te tengo que pedir que por favor no contribuyas a hacerle propaganda a la comisión de un delito en el que se me insulta y se roba mi identidad y la de otras personas? Pobre idiota. Pobre infeliz.”

“Muchas personas me han pedido que deje de caer en el juego de Aguirre, que deje de referirme a él y me dedique a otros asuntos, que no le dé la publicidad que un blog puede brindar, que es poca, pero que él busca y disfruta cada vez que puede. Voy a hacerles caso: no volveré a hablar más sobre Aguirre.”

“¿Y desde cuando Hildebrandt tendría dudas en trabajar para quien le diera mas billete? Es ex-empleado de Delgado Parker, Ivcher, Crousillat, Schultz. A todos los ha llamado rateros y al poco tiempo ha vuelto a trabajar con ellos. ¿Hace falta más para saber qué clase de persona es y cual será su actitud esta vez?”

En esos casos, ¿también se tendría derecho a reclamar?

Por el otro, Sifuentes si tiene un código de ética en su blog, bajo el título de pórtate bien, en el que, por sobre todo, se privilegia que nadie arruine su espacio, es decir, se permiten los anónimos siempre y cuando no dejen denuncias sin pruebas. Por otro lado, casi nunca se tocan a quienes se quejan por los insultos supuestos. Por el contrario, recordemos que fue Gustavo Faverón quien dio comentarios anónimos desde Maine, cuestión que fue explicada hasta la saciedad, y allí ninguna de las personas que reclaman por una ética sobre los comentarios hizo reclamo alguno.

Comparto la preocupación de Daniel por elevar el nivel de la discusión - y ello me llevó a ya no permitir comentar a un personaje que, además de troll, llenaba de insultos gratuitos a varias personas en este espacio - pero creo que, por lo general, es la libertad de expresión la que debe prevalecer y asi permito que gente que no comparte mis mismas ideas comente en este espacio. Creo además, que, así como se reclama al supuesto bando contrario coherencia, lo mismo debería hacerse para las disonancias idiomáticas - por decir lo menos - de sus amigos.

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Más que fenómeno climático, una gran resurreción

Como lo informamos hace dos días, Roberto Bustamante hizo una exhaustiva investigación sobre la campaña mediática hecha desde el diario Correo sobre el Fenómeno del Niño, campaña que, a nuestro modo de ver, tuvo las siguientes implicancias:
1. Un sobredimensionamiento del fenómeno climático, que resultó siendo de carácter moderado.
2. La conformación del PREVEN, entidad destinada a manejar este tema, desde la cual Alberto Pandolfi tuvo su reentré en la política, con padrinazgo de Luis Giampietri de por medio.
3. Una norma destinada a liberar de procesos de licitación - y, por tanto, de control - a la adquisición de bienes y servicios para la prevención de El Niño.
4. La promoción de una empresa - Infoclima -, convertida en única fuente del medio de comunicación en cuestión, y de un personaje, Abraham Levy, transformado nuevamente en el “hombre del tiempo” más reconocido del país.

Hoy podemos contar algunas cosas que hemos podido averiguar sobre este último punto.

Abraham Levy Spack se hizo conocido, hace una década, como el “hombre del tiempo”, es decir, quien hacía el reporte del clima en medios de comunicación. Contratado por su carisma por América Televisión, en la época en que los Crousillat mandaban en el canal ubicado en una tradicional esquina del barrio de Santa Beatriz, a Levy se le encargó la conducción de SATEL (Sistema de Alerta Temprana El Niño), con la cual cobró mayor notoriedad y tuvo cercanía a los personajes que manejaban el tema en ese momento, entre ellos, Alberto Fujimori y Alberto Pandolfi. Cercanía que se hizo más evidente en abril de 1999.

Se celebraban los dos años del exitoso operativo Chavín de Huantar, que recuperó la residencia del Embajador del Japón, tomada por miembros del MRTA. América TV, cuyos contenidos ya estaban comprados por Montesinos a los Crousillat, hizo una jugada audaz: en su programa periodístico bandera, La Revista Dominical, entrevistar a los dos hombres que controlaban el poder en el Perú en un solo espacio. El entrevistador: Alamo Pérez Luna. El coordinador de la entrevista: Abraham Levy.

Según reportó en esa época Fernando Vivas:

Se creyó ilusamente que la nueva administración del presidente de directorio José Enrique Crousillat sanearía la imagen política del canal, pero la decepción fue grande. Varias versiones que circulan sobre la entrevista a Montesinos y Fujimori coinciden en señalar que la comitiva de América estaba integrada por padre e hijo Crousillat, el inefable Alamo Pérez Luna y el misterioso “hombre del tiempo” Abraham Levy, amigo personal de Fujimori, diligente métome-en-todo y voceado artífice de la nueva “Revista”.

Unos años más tarde, las imágenes filmadas en los ambientes del SIN confirmaban la verdad: Levy había coordinado la entrevista y se comportaba casi como un asesor de imagen de Fujimori y Montesinos. Obsecuencia que, por cierto, no ha merecido sanción moral o penal.

Sanción que no se aplicó a pesar que Levy reconoció los vínculos con Montesinos:

El relator de las noticias del clima, Abraham Levy, admitió el lunes ante un juzgado anticorrupción que se reunió en 1998 con el ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos en las instalaciones del desactivado Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).

Levy rindió una declaración testimonial en el juicio oral contra los ex propietarios de canales de televisión a quienes Montesinos entregó dinero para que apoyen al régimen de Alberto Fujimori (1990-2000).

Relató que el ex asesor le pidió telefónicamente que acuda al SIN para pedirle una opinión sobre el fenómeno El Niño, que en enero de 1998 azotaba Ecuador.

“Hice un resumen breve, me preguntó algunos temas sobre el fenómeno El Niño en Ecuador. De eso hablé con él”, manifestó Levy ante los magistrados. Negó, sin embargo, haber sido “asesor de imagen” de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos..

Tal vez su soltura de huesos sea por los vínculos que Levy tiene con un conocido personaje de este gobierno, cuyo parecido en métodos montesinistas es conocido: Hernán Garrido Lecca.

En el año 2002, Garrido Lecca mantenía una columna regular en Terra. En ella, el 5 de marzo de dicho año, escribió sobre lo que llamó como Fenómeno de Humboldt en la que mencionó lo siguiente:

Quizá solo mi orientador en este tema, Abraham Levy, con quien ocasionalmente intercambio material, y el Almirante Fernando Jiménez, ex-Presidente del Imarpe, quien tan pacientemente puso a mi disposición valiosísima información sobre El Niño, han sabido de mi silenciosa pasión por entender los fenómenos climáticos que afectan al Perú recurrentemente“.

Incluso en dicha columna comienza a mencionar el gérmen de la idea del PREVEN:

“Considero que la creación de un Grupo de Trabajo (task force, en la jerga relevante) que se dedique al seguimiento de todos estos factores y que reporte directamente al Presidente de la República o al Presidente del Consejo de Ministros, sería una iniciativa que enriquecería de manera significativa la calidad de la toma de decisiones al más alto nivel gubernamental. El Grupo brindaría un “servicio” de Alerta Temprana. Su labor sería notificar a su “cliente”, el Presidente, del menor indicio de la presencia de alguno de estos factores exógenos y proponer los Planes Contingentes que la situación amerite. El Sistema de Alerta Temprana (SAT) podría estar también conformado por miembros del sector privado y parcialmente financiado por éste“.

Posteriormente, como sabemos, el portal La Ultima publicó, un día antes de la juramentación de Alan García como Vicepresidente, esta información:

Trascendió que Guillermo León, Vanesa Verau, Abraham Levy y Juan Coronado Lara, el grupo de especialistas que ayudaron a Garrido-Lecca a desarrollar “Agua para todos”, conformarían el equipo de trabajo que llevará adelante ese proyecto adscrito al sector Vivienda.

Como lo indiqué hace dos días, Vanessa Veraud Ladd es la actual Viceministra de Agricultura, mientras que Guillermo León se desempeña como Presidente del Directorio de Sedapal y Director General de Saneamiento del Ministerio de Vivienda y Construcción. Es decir, todos los allegados del rollizo Ministro de Vivienda ganaron algo. ¿Levy también? Sí, como veremos a continuación.

La relación se confirma por algo que mencionó Levy en su columna en Correo del 6 de abril de 2007:

La actual administración tuvo no sólo el actual plan, que constituye la piedra angular de lo que se pretende sea algún día el Preven, en su cartera de proyectos; tuvo además un segundo proyecto listo para emprender la bíblica tarea de llegar del papel a la práctica.

Doy fe de ello. Doy fe además que era, aun cuando muy distinto al actual, una inteligente manera de tener un PREVEN y que, más aun, se financie solo.
Un buen suplente fue el título de una columna anterior que trata sobre este proyecto en particular y que incide en el sustantivo hecho de que el Presidente del Perú hace suya esta feliz iniciativa. El origen de ella no es ninguno de los anteriores. Es Hernán Garrido Lecca
.

Es decir, Levy admite que vendió al gobierno la idea del PREVEN - lo hizo no sólo con su plan, sino también con las noticias que su empresa daba a Correo así como con sus columnas en dicho diario - y, además, reconoce que su padrino en dicha iniciativa fue el Ministro de Vivienda y Construcción, cuestionado por sus contratos de publicidad disfrazada de noticia pagada por todos los peruanos.

Más aún, solo cuatro días despúes, el 10 de abril, en la sección de datos de Perú.21, Plaza de Armas, se recoge lo siguiente:

Saca cuerpo
El ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca, se preocupó en aclarar que jamás nombró a Pandolfi como su representante ante una negociación con el Banco Mundial. Es más, indicó que él había conformado su propio equipo de especialistas del fenómeno de El Niño, del que formó parte el ‘Hombre del tiempo’, Abraham Levy. Garrido Lecca recordó también que su equipo estuvo “en conflicto” con el de Luis Giampietri. “El vicepresidente, finalmente, asumió el liderazgo de este tema”, dijo. Y ya vemos en qué acabó todo.

La pregunta del millón: ¿hubo pago o, como con Pandolfi, fue “ad honorem”?

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