Archivo de Marzo 2007


Esta semana, como hemos visto, se ha caracterizado por personas renombradas puestas al descubierto en prácticas poco santas, en asesinatos de periodistas no esclarecidos y en la lucha de una Universidad por mantener su autonomía.
Por ello, de vez en cuando, es necesario sacar a la luz ejemplos de personas que hacen su tarea de la mejor manera, contribuyendo desde lo que son a hacer que este loco mundo - y, en especial, este país de sentimientos encontrados - pueda ser un lugar mejor donde vivir.
Esta semana, la Defensoría del Pueblo premió a dos personas congruentes con su fe y que han hecho grandes esfuerzos por la defensa de la vida y la dignidad humana: Gustavo Gutiérrez Merino y María Estrella Valcarcel, la Madre Covadonga.
Gutiérrez es reconocido como uno de los más importantes teólogos latinoamericanos. Los postulados de su Teología de la Liberación incidieron en tres aspectos: el cambio social como base de la construcción de lo que los católicos llamamos “el reino de Dios en la tierra”, la opción preferencial por los pobres a quienes debía dotarse de capacidades para dejar de lado su situacion de minusvalía ciudadana y la defensa de la dignidad humana.
La obra de Gutiérrez fue malinterpretada durante años, tanto por seguidores suyos como por sus detractores. Sin embargo, luego de varios años de reflexión teológica, su obra ha sido reconocida como congruente con la doctrina religiosa por la Congregación para la Doctrina de la Fe, con lo que cualquier controversia con el Vaticano - y con el actual Papa - ha quedado superada.
Gutiérrez ha sido inspiración para cientos de jóvenes en el país. Supo poner la religión al alcance de generaciones que veían con cierto recelo a la Iglesia, combinó la reflexión eclesial con una visión filosófica y una preocupación social que empataron con sus alumnos en distintas universidades.
En una de sus obras, escribìa lo siguiente sobre el conflicto armado interno:
“¿Cómo hacer teología durante Ayacucho? ¿cómo hablar del Dios de la vida cuando se asesina masiva y cruelmente en el “rincón de los muertos”? ¿Cómo anunciar el amor de Dios en medio de tan profundo desprecio por la vida humana? ¿Cómo proclamar la resurreción del Señor allí donde reina la muerte, en particular la de niños, mujeres, pobres e indígenas, la de “insignificantes” de nuestra sociedad?” (El Dios de la Vida, pp. 222 - 223).
Por su lado, la Madre Covadonga llegó de Asturias, España, hace más de 50 años y desde hace varias décadas realiza su labor en Ayacucho.
Su trabajo se ha centrado en labores de promoción y defensa de los derechos ciudadanos de las mujeres campesinas, los desplazados y las personas con discapacidad. También se ha dedicado a dar atención y apoyo legal a los internos en las prisiones ayacuchanas.
En los últimos años, su labor se dedicó fundamentalmente a los niños y jóvenes campesinos, así como a ayudar a jóvenes de las múltiples pandillas que se formaron en Ayacucho luego del conflicto armado interno. Labor infatigable, a pesar de los 85 años a cuestas.
Sobre el trabajo de la Madre Covadonga y sus hermanas dominicas, dice el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación:
“Las misioneras dominicas, establecidas durante muchos años en Ayacucho, donde administraron por largo tiempo un colegio nacional que tenía prestigio y buen conocimiento del medio, atendían a grupos de necesitados, como en las cárceles adonde entregaron alimentos con la ayuda del obispo Richter y también medicinas. Cabe destacar aquí la labor de la madre Covadonga, religiosa domunica que prestó y presta ayuda incansablemente a la población ayacuchana”.
Dos ejemplos de adultos mayores que siguen bregando por transformar el mundo. Otros hombres que se dicen pastores, en lugar de criticarlos, deberían seguir su ejemplo, al igual que todos nosotros. Sin duda, Beatriz Merino acertó al premiar a estas dos personas que merecen nuestro reconocimiento.
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Reproducimos la nota aparecida el día de hoy en el decano de la prensa nacional, que indica la renuncia de Alfredo Bryce Echenique al staff de colaboradores de El Comercio. Renuncia que no tuvo disculpas, sino un portazo en la cara, por la contemporizadora comunicación publicada ayer en el diario El Comercio, en la cual sólo se menciona el caso del plagio a Oswaldo de Rivero y no la de los otros casos denunciados por la prensa y los blogs.
No hubo que esperar hasta abril. El Comercio se atrevió a pronunciar la palabra plagio, cosa que su ex colaborador hasta el día de hoy se niega a aceptar. Realmente lamentable.
LA CARTA DE BRYCE
Lima, 23 de marzo del 2007 Señor Director: El recuadro publicado el día de hoy por el diario El Comercio es para mí simplemente inaceptable, ya que anteriormente yo había enviado un buen ejemplo de la manipulación a que están siendo sometidos mis artículos, de un tiempo a esta parte. Adjunté como prueba de ello, incluso, un artículo mío publicado con otro nombre en una publicación mexicana. Por otra parte, en las disculpas que he presentado al embajador Oswaldo de Rivero y a mis lectores, asumo con gran pena el error cometido en el envío de mis textos por mi secretaria y en mi falta de control al hacerse esos envíos, pero no asumo absolutamente nada más.
Sin embargo, el recuadro publicado ayer por el diario El Comercio me ha hecho cambiar cien por ciento de opinión: abandono mis colaboraciones con el diario El Comercio, entre otras cosas, porque como decía Orson Welles, el periodismo es un oficio en el que “hay muchas ostras, pero muy pocas perlas”. Y en cuanto a las disculpas que les debería a mis lectores, prefiero utilizar solo unas palabras de León Tolstói y prometerles que “la próxima vez fracasaré mucho mejor”. Alfredo Bryce Echenique DNI 10840749
EL COMERCIO LE RESPONDE A SU EX COLABORADOR
Lamentamos que el escritor Alfredo Bryce Echenique, a quien El Comercio invitó a colaborar en su plana de Grandes Firmas, y con quien hemos mantenido hasta hoy una fraterna relación, no haya comprendido nuestra preocupación por sus declaraciones a “Perú.21″ en el sentido de que no sabía cómo habían llegado a El Comercio algunos artículos suyos que eran copia fiel de otros autores publicados en el exterior. Nos correspondió entonces aclarar que habían llegado de la misma manera como llegaron todas sus colaboraciones, sin manipulaciones de nuestra parte y sin dudas de que se trataba de contenidos fieles al autor, es decir a Bryce.
Igualmente ha considerado inaceptable que usáramos la palabra plagio en relación al artículo del embajador Oswaldo de Rivero cuando ello en efecto sucedió, a causa, según el propio Bryce, del envío equivocado de su secretaria, argumento que nosotros recogimos y publicamos en su momento. No podrá negar nuestro ex colaborador que en este incidente de plagio (que aunque se deba a su secretaria no deja de ser lo que es) estaba en juego su responsabilidad y también la nuestra frente a nuestros lectores. ¿Por qué no tendríamos derecho a reclamársela? En carta anterior publicada en El Comercio él ha sido crudo consigo mismo al juzgar el procedimiento de envío de sus artículos. Precisamente a propósito de ello habíamos llegado al entendimiento de que después de su próxima colaboración, que anunció sería sobre las elecciones en Francia (que ya no publicaremos), él iba a tomarse algunos meses en Barcelona para hacer un control riguroso de dicho procedimiento, y evitar las manipulaciones futuras de sus artículos, a las que nosotros hemos sido absolutamente ajenos.
Sentimos que se hayan dado tales circunstancias y que finalmente la suma de ellas nos lleve a este desenlace infeliz.
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Mientras Alfredo Bryce Echenique queda impune por su plagio, a Nicolás Yerovi lo condenan por caso kafkiano.
Como ya lo hemos consignado por aquí, Alfredo Bryce Echenique plagió 8 artículos en los últimos años, salvo los blogs y dos medios de comunicación nadie dice nada y el diario que acoge sus columnas, en lugar de sacarlo de su plana de colaboradores, sólo espera que el hecho “no se vuelva a repetir”.
Sin embargo, a Nicolás Yerovi el Poder Judicial peruano lo acaba de condenar por escribir una novela original. Si, parece el argumento de El Proceso de Franz Kafka, pero nuestro sistema de justicia no parece poseer - salvo honrosas excepciones - sentido común y de la rectitud.
En 1998, PEISA editó la novela de Yerovi Más Allá del Aroma. A los pocos días de que ésta apareciera, apareció una versión apócrifa de la misma, que presentaba el libro como escrito “en colaboración” con Alberto Alvarez Calderón. Esta persona, amiga del conocido humorista, había visto el manuscrito, pero no había escrito ni una sola coma del texto. Inmediatamente, Yerovi llevò su caso ante la Oficina de Derechos de Autor de INDECOPI, la entidad que debe velar por estos hechos.
El 5 de febrero de 1999, Alvarez Calderón reconoció que la autoría de la novela era enteramente de Yerovi. Sòlo debìa establecerse la indeminización a pagar a PEISA como al autor. Sin embargo, en represalia por sus chistes irónicos sobre el gobierno fujimorista - recuerdan, “La Verdadera Historia del Perú” - los funcionarios de Indecopi torcieron todo para que el autor verdadero apareciera como plagiario y, claro, se iniciara un proceso judicial. ¿Que hicieron? Pues cancelaron el registro de propiedad intelectual inscrito el 6 de junio de 1998, multaron al escritor y prohibieron la publicación de su obra, hecho que subsiste hasta el día de hoy. Una total represalia por oponerse a la dictadura.
Ya en el gobierno de transición, el caso fue archivado, por falta de pruebas y porque se pudo demostrar que Yerovi era el autor de la obra. Sin embargo, y a pesar que la Defensoría del Pueblo ha emitido dos pronunciamientos sobre el tema, Yerovi no puede publicar su novela, y en el colmo de los colmos, le reabrieron el proceso penal en su contra, fue amenazado con captura judicial e incluso embargaron sus cuentas bancarias.
El jueves, la jueza Sonia Salvador Nureña condenó al humorista de Perú.21 a 4 años de prisión suspendida, el pago de una indemnización de dos mil soles al plagiario y una multa de 360 soles al Estado. Una burla total que, claro, a Yerovi no le ha causado ninguna gracia, ni a sus abogados - Walter Albán e Iván Meini - tampoco, por lo que han apelado tan injusta sentencia.
Injusto, casi una broma macabra si es que no fuera verdad. Una represalia por hacer despertar conciencia con su humor de lo podrido que estaba el régimen fujimorista y de las debilidades de nuestros políticos. El hacedor de Monos y Monadas ha perdido la sonrisa que lo caracteriza y con justa razón. Le doy desde aquí mi más absoluta solidaridad y expreso mis deseos para que sus competentes abogados logren revertir esta bajeza judicial.
Ahora uno comienza entender porque Bryce no se disculpa. A este paso, Oswaldo de Rivero o Herbert Morote pueden terminar condenados.
MAS SOBRE EL TEMA: La Nuez: Comunicado en defensa de Nicolás Yerovi. Utero de Marita: Amenazan a Yerovi (21/01/2003)
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“Ediciones PEISA es una empresa editorial peruana fundada en 1968. Desde su origen, PEISA viene difundiendo obras de autores peruanos de todos los tiempos y de todas las especialidades.
Nos esforzamos por publicar tanto autores clásicos como contemporáneos, en los diversos géneros literarios.
Creemos en la estrecha relación con nuestros autores y con nuestros lectores y buscamos ofrecerles a ambos un trato adecuado y preferencial.
Luchamos firmemente contra la piratería, fenómeno que degrada a la industria editorial y mina los derechos de todos los involucrados en ella“.
(Presentación de Ediciones PEISA, en su página web)
Coloco como epígrafe de este artículo la presentación de una de las más importantes editoriales del país, tan importante que edita para nuestro medio los libros de Alfredo Bryce Echenique, quien hasta esta semana era considerado como un escritor competente y un hombre intelectualmente honesto.
Durante estas horas me he preguntado que es lo que lleva a un hombre de 68 años a autodestruir su carrera y su prestigio. Hasta esta hora no encuentro una respuesta convincente.
Tampoco encuentro una respuesta al hecho de que el escritor - uno de los 5 peruanos vivos más conocidos en el mundo - no haya dado una explicación satisfactoria hasta el momento. Paradójicamente, hoy, lejos de responder a los escándalos, Bryce anuncia la salida de su nuevo libro Las Obras Infames de Pancho Marambio novela a la que irónicamente, cataloga de “un retrato del efecto siniestro de la traición en el ser humano“. Lo mismo que seguramente sintió su amigo Angel Esteban, cuando vio el diario La Nación el 29 de diciembre de 1996.
Me sigo preguntando por que El Comercio da una respuesta tan tibia a sus lectores. Varios de sus redactores leen o hacen blogs y quien era responsable de la página web del diario, Juan Carlos Luján, tiene uno de ellos, por lo que imagino que las cabezas del diario deben saber, con pelos y señales, de la historia de los 8 plagios. Claro, los periodistas que trabajan en el diario decano no son responsables de la tibieza con la que su plana mayor parece resolver los problemas que un columnista del renombre de Bryce le viene ocasionando a la credibilidad del medio, por no saber deslindar posiciones. Ni menos entiendo que el diario no pida disculpas a los periodistas y escritores plagiados, salvo a Oswaldo de Rivero.
Me pregunto sobre el silencio de nuestros escritores. No solo de Mario Vargas Llosa o Santiago Roncagliolo, sino también de los que viven aca y muchos catalogan como “argolla literaria” que protege a sus amigos. Me refiero, claro, a Fernando Ampuero, Balo Sánchez León, Guillermo Niño de Guzmán y Antonio Cisneros. ¿Jaime Bayly dirá algo el domingo? ¿Iván Thays dejará el silencio bloggero al que lo han llevado sus proyectos personales? Ni siquiera los tan mentados “escritores andinos”, que supuestamente iban contra lo que llamaban mafia han dicho esta boca es mía.
Cual Hamlet siguen mis dudas. ¿Por qué sólo Perú.21 y Correo han hablado del caso abiertamente? ¿Por qué los demás diarios se callan? ¿Por qué el tema no ha merecido ni un minuto en un noticiero o en algún programa político?
Y muchos dirán, más allá del chisme literario, ¿esto es importante? Sí, porque ha habido una infracción legal, una falta grave que en cualquier lugar de investigación o centro de estudios ocasionaría la expulsión y porque la persona infractora es uno de los peruanos que mejor nos representaba. Y porque es indignante que solo unos cuantos hablen y los demás hagan el pacto infame de hablar a media voz. Ahi tienen una de las causas del subdesarrollo: el no pronunciarse a tiempo, el tratar de ocultar las cosas por no incomodar, el ser complacientes con la figura de turno - político, intelectual, empresario - solo porque lo hemos totemizado.
¿Tendré que esperar, como los amigos de Manongo Sterne, a que llegue abril para que alguién pueda pronunciarse y que los directos involucrados - ABE y El Comercio - den una explicación satisfactoria?
MAS SOBRE EL TEMA: Morena le regala el reglamento sobre plagios en la PUCP a Alfredo Bryce. Utero de Marita: Algunas reacciones sobre los plagios de Bryce. El País (España): Cuando el plagio es casi halago. El Morsa: Bryce: Plagio Completo. Clarín: Revuelo en Perú por varias denuncias de plagio contra escritor Alfredo Bryce Echenique. El Mercurio: Documentan aparente tendencia al plagio de escritor Bryce Echenique.
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El último sábado, la ciudad de Jaén (Cajamarca) se vio estremecida por un asesinato.
Miguel Pérez Julca, periodista con 20 años de trayectoria y apenas 38 años de edad, fue victimado al llegar a su hogar, por dos personas que iban en una moto. Es decir, con el mismo modus operandi de los sicarios.
Según ha relatado su esposa, Nelly Guevara, durante los últimos días el periodista, que dirigía el programa El Informativo del Pueblo en Radio Éxito, había sido objeto de seguimiento por parte de personas extrañas.
Pérez Julca era un periodista incómodo para las autoridades locales. Durante los últimos años denunció irregularidades en la gestión de Jaime Vilchez Oblitas, reelecto alcalde de Jaén, así como su pésima gestión en materia de seguridad ciudadana, que ha quedado patentizada para todo periodista que se encuentre en la zona. Vilchez ha venido hasta Lima para hablar con el Ministro del Interior y ha negado estar detrás del crímen. Sin embargo, la reelección del cuestionado alcalde motivó protestas inmediatamente después de las elecciones.
La zona, además de los problemas que presenta, es un foco potencial de conflictos mineros. El conflicto con la minera Majaz, que incluso ha dejado muertos, se ha presentado en la zona, con lo que la región debe constituir materia de atención para las autoridades.
Sea quien fuere el responsable, este crímen debe esclarecerse, no sólo porque la vida humana debe ser defendida en cualquier momento y condición, sino que el asesinato de un periodista supone también un atentado contra la libertad de expresión, a través de los esfuerzos de amedrentamiento a los hombres de prensa que resulten incómodos a cualquier interés.
Hace dos semanas dos periodistas fueron maltratados por la bufalería aprista, hace dos años Alberto Rivera Fernandez fue mandado a matar por el alcalde de Pucallpa por denunciar sus malos manejos y vínculos con el narcotráfico.
¿Hasta cuando?
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Hace unas semanas, fui víctima de un plagio. Como saben, el asunto tuvo rebote en medios y a lo largo de la blogósfera y finalmente el medio responsable reconoció la autoría del artículo copiado textualmente en su sección de datos políticos.
Por ello, he seguido atentamente la discusión que se ha generado a partir del descubrimiento de nuevos casos de plagio, esta vez efectuados por el escritor Alfredo Bryce Echenique en varios de los artículos que escribe regularmente en el diario El Comercio, el más antiguo de la prensa en el Perú. Casos que, como lo han señalado varios bloggers y ahora, medios de comunicacion, configuran, lo que a mi juicio es un patrón de conducta y un delito enmarcado en el Código Penal.
Dado que alguna vez estuve en la misma situación que Hebert Morote, Oswaldo de Rivero y los periodistas cuyos articulos han sido copiados casi en su integridad, tengo algunas cosas por decir.
La primera, es que Bryce no puede escudarse en la inoperancia o errores de su secretaria, o en el hecho de que - y esto sucede - se apoye en alumnos o amigos suyos para la redacción de los borradores de sus artículos. Un columnista se hace responsable de lo que señala el artículo firmado por él, precisamente por el hecho de que su nombre aparece encabezando el escrito. Y cualquier persona responsable debe verificar - más aun en estos tiempos donde Internet te permite detectar algún plagio o copia literal burda - que es lo que se publicará con su firma, más aún si se trata de una persona que es famosa en el mundo entero por sus libros, como es el caso de nuestro compatriota.
La segunda, es que Bryce ha sido durante varios años profesor universitario. Y la Universidad tiene normas bastante estrictas sobre los trabajos académicos. ¿Desconocía esto Bryce? No, por el contrario, durante su dilatada carrera como profesor debe haber jalado a algún alumno por cometer una falta tan grave, que, como menciona Martín Tanaka, te haría merecedor a la expulsión de la universidad o de un centro de investigación.
La tercera, es que El Comercio no puede quedarse sólo en decir “Bryce reconoce, con sentido autocrítico, los errores cometidos y asume la responsabilidad de los mismos. Por supuesto, deberá tomar drásticas medidas antes de cualquier artículo que publique en el futuro“. Lo que cabe en un medio serio de comunicación es que esa persona - es decir, el escritor más entrañable de las letras peruanas, adorado por todos los columnistas literarios del decano - deje de pertenecer al staff de colaboradores del diario. Y estamos hablando de un medio de comunicación que se jacta de su seriedad, rigurosidad, independencia y veracidad, al cual cabría recordarle que cuatro de sus cronistas fueron víctimas de una situación similar, producida el año pasado con el libro Lima Bizarra de Rafo León. Es decir, chau Bryce, no corresponde otra cosa.
Como lo he mencionado en varios blogs en esta discusión, Bryce estaba dentro de mis escritores favoritos. Parte de mi adolescencia fue marcada por Un Mundo para Julius, No me Esperen en Abril y La Vida Exagerada de Martín Romaña. Claro, lo último que ha hecho Bryce de un tiempo a esta parte no me ha gustado para nada y el síndrome de la repetición eterna del protagonista-escritor-adolescente eterno ya no causa sorpresa, al igual que su estilo literario. Pero parece que el síndrome de la repetición se convirtió en escasez de ideas literarias y, por lo que hemos visto, también en fuente de plagios en sus artículos de opinión. No quemaré ni desalojaré mis libros de Bryce de mi biblioteca personal, creo que esas obras perdurarán allí más allá de los escándalos, pero si considero lamentable que un escritor termine sus días - vamos, ya no va a sacar nada mejor de lo que ha hecho literariamente - envuelto en un problema que no sólo le va a acarrear el desprestigio de su dilatada carrera, sino que también le puede costar más de un serio problema ante los tribunales.
Ni Octavia de Cadiz, Susan darling, sus amigos del Colegio San Pablo o las groupies que lo han rodeado durante su carrera lo salvarán de esta vergüenza.
UN NUEVO CASO DENUNCIADO: Lado B: un plagio bryceano en los noventa.
LA VERGUENZA ES INTERNACIONAL: Milenio: Documentan aparente tendencia al plagio de Bryce Echenique. El Universal: Acusan de plagio al escritor Alfredo Bryce Echenique.
IRONIAS DE LA VIDA: Bryce hablando de piratería (Enero de 2005)
ACTUALIZACION (23/03/2007): El Comercio no saca a Bryce:
La responsabilidad de Bryce Echenique
Hasta el día de hoy nuestros lectores han conocido del incidente de plagio de un artículo del embajador Oswaldo de Rivero, por parte del escritor Alfredo Bryce Echenique. Sin demora y motu proprio, y ante la gravedad del asunto, el mismo escritor ofreció las explicaciones, disculpas y autocríticas correspondientes.
Sin embargo, en declaraciones al diario “Perú.21″, Bryce Echenique señala ahora, respecto de otros textos igualmente plagiados, que no sabe cómo estos han llegado a El Comercio.
Al respecto, debemos informar que todos los textos que recibimos de Alfredo Bryce Echenique llegan por un solo conducto, desde una dirección de correo plenamente identificada, y con el mismo formato conocido y con llamadas previas o simultáneas de él, su esposa o su secretaria, a la que atribuyó uno de los envíos incorrectos.
No queremos dejar duda alguna sobre lo siguiente: es Alfredo Bryce Echenique quien debe asumir absoluta responsabilidad por las consecuencias de sus actos. El Comercio, en tanto, espera que el escritor, en aras de su bien ganado prestigio, reafirme su compromiso, expresado en su carta de ayer, de que sus colaboraciones futuras tendrán el riguroso control de calidad que El Comercio exige para sus lectores.
¿Colaboraciones futuras? Perdón, luego de 8 plagios comprobados, eso es una tomadura de pelo. ¿El Otorongo se mudó a El Comercio?
Gustavo Faverón Patriau, con quien he mantenido (y mantengo) distancias con relación a varios temas y personas, y que conoce por dentro al Decano, es bastante claro con relación a este asunto en su columna de hoy:
El asunto, creo yo, debería ser más transparente: si Bryce no es responsable, nada debería pasarle. Si Bryce es responsable, el diario no puede seguir publicando sus artículos de opinión, por el hecho sencillo de que no son la opinión de Bryce. Pero el punto intermedio –dejar en la bruma la responsabilidad y seguir adelante con la colaboración– no tiene mucho sentido. Y, por otro lado, el diario (dejando en claro que, si hubo engaño, el mismo periódico fue la primera víctima) debería haber expresado a estas alturas, ya, de alguna manera, un cierto pesar con relación a los siete autores afectados.
Y, cuestiones y diferencias de opinión aparte, creo que en este caso el crítico literario tiene razón.
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Durante la última semana, se ha debatido ampliamente el tema de la Pontificia Universidad Católica del Perú, tanto en medios de comunicación como en distintos blogs, dando puntos de vista bastante distintos sobre la materia: defensores de la PUCP, admiradores del Arzobispo de Lima, personas que han utilizado este tema para sus propias inquinas personales y quienes han mencionado que el tema es menos grave de lo que, a primera vista, aparece.
Se han dicho también muchas medias verdades, en particular, desde el diario Expreso y desde el periódico dirigido por el ex alumno de la Facultad de Derecho de la PUCP, Aldo Mariátegui Bosse. Ellos han mencionado y aludido al testamento de José de la Riva Agüero y Osma, como si indicara muchas cosas que, en realidad, no dice.
Por ello y, en aras de la verdad, Desde el Tercer Piso presenta la fuente directa de este embrollo legal: la última voluntad de José de la Riva Agüero, expresada en varios testamentos que conforman un solo cuerpo final, que debe ser visto en su integridad.
Para los fines de este tema, nos importan dos documentos testamentarios de los que conforman la voluntad unilateral del benefactor de la PUCP: el testamento abierto y cerrado del 3 de diciembre de 1933 y el testamento ológrafo del 1º de septiembre de 1938. Este último testamento señala que el documento de 1933 es totalmente válido. Por tanto, veamos que es lo que dicen textualmente sobre la Universidad estos dos documentos:
TESTAMENTO DE 1933:
DÉCIMA SEPTIMA: Instituyo por mi heredera a la Universidad Católica del Perú, la que tendrá el usufructo de mis bienes, recibiendo sus productos de la Junta Administradora; y los adquirirá en propiedad absoluta dicha Universidad Católica del Perú, entregándoselos la Junta Administradora solo si la Universidad Católica existiera el vigésimo año contado desde el día de mi fallecimiento. Es de entender que no exijo que la Universidad Católica subsista ininterrumpidamente por todo el periodo de veinte años, sino que bastará que subsista en el vigésimo, cualquiera que sea el nombre con el cual continúe, y sea cual fuere la forma y extensión de sus enseñanzas, como sean de instrucción superior y autorizadas por el ordinario eclesiástico.
VIGÉSIMA PRIMERA: Si al cumplirse el vigésimo año de mi muerte, no existiere en forma alguna la Universidad Católica del Perú, y a juicio de la Junta Administradora de mis bienes, no fuere posible el restablecimiento de la Universidad Católica dentro de un año más, cesará la Junta Administradora, y pasarán mis bienes, en una mitad, a la fundación de becas de peruanos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Católica de Lovaina, establecidas estas becas en la forma y modo que establezca la Junta Administradora de mis bienes, la cual se prorrogará sólo hasta dejar asentada dicha fundación de becas en Lovaina; y la otra mitad de mis bien, pasará, según las bases que establezca la misma Junta Administradora de mis bienes, al Colegio Pío Latinoamericano de Roma, para seminaristas peruanos.
TESTAMENTO DE 1938:
CLAUSULA QUINTA: Para el sostenimiento de la Universidad Católica, a la que instituyo como principal heredera y para los demás encargos, legados y mandas, que en mis testamentos cerrados establezco, pongo como condición insustituible y nombro como administradora perpetua de mis bienes, una Junta que será al propio tiempo la de mi albaceazgo mancomunado, por indeterminado plazo, que se lo concedo y prorrogo de modo expreso (…) Cuando hubieren muerto o estuvieren impedidos todos los mencionados, entrarán el Rector de la Universidad Católica y el Arzobispo de Lima. Puede la Junta funcionar con sólo dos miembros expeditos. Cuando no quede sino uno de los que nominativamente designó, éste será administrado y albacea único. Sino habiendo sino dos, hay disparidad, se llamará para resolverla al inmediato, en le orden que dejo establecido.
Pues bien, ¿cómo entender estas cláusulas?
1. LA PROPIEDAD DEL FUNDO PANDO Y DEMÁS BIENES CORRESPONDE A LA PUCP
La PUCP desde el momento de la muerte de Riva Agüero, se convertía en usufructuaria de sus bienes. Es decir, tenía derecho a recibir los frutos y productos – léase, resultado de ventas o alquileres de propiedades – así como a usar los bienes otorgados por Riva Agüero, previo inventario de los mismos, como dispone en otra cláusula de su testamento.
Si la Universidad existía al momento del vigésimo año de la muerte de su benefactor, la PUCP se convertía en propietaria de los bienes de Riva Agüero, por lo que la Junta debía entregarlos en dicho momento.
Como lo menciona Carlos Carpio Ramírez en su tesis “Análisis Jurídico Interpretativo de las Disposiciones Testamentarias de don José de la Riva Agüero y Osma“, que he podido revisar, esta cláusula fue puesta por el testamentario debido a que le preocupaba que la relativa juventud de la Universidad – fundada en 1917 – pudiera hacerla potencial presa de intereses que quisieran fracasar dicha empresa educativa.
Se ha mencionado, en diversos medios, que la PUCP adelantó la inscripción de la propiedad a su favor, haciendo caso omiso a las disposiciones de Riva Agüero. Sin embargo, de acuerdo a lo que señala la citada investigación de Carpio Ramírez, las dos anotaciones previas fueron las siguientes: - En 1947, se señala que “La Pontificia Universidad Católica del Perú…ha adquirido el usufructo y en el plazo de veinte años adquirirá derecho de propiedad que en el inmueble inscrito en esta partida correspondía a don José de la Riva Agüero y Osma“. Se inscribe, por tanto, el usufructo y la condición suspensiva del derecho de propiedad. - En 1957, se modificó dicho asiento registral, indicándose que “La Pontificia Universidad Católica del Perú es propietaria del inmueble inscrito en esta partida en su condición de heredera de don José de la Riva Agüero y Osma, conforme al testamento ológrafo del 1º de septiembre de 1938 registrado en los asientos 26 y 35 que anteceden (que modificó las disposiciones del anterior de 3 de diciembre de 1933, registrado en el asiento 17 que antecede)“. Y, efectivamente, la PUCP era propietaria del Fundo Pando, con una condición suspensiva, que, mientras durara, se convertía en la facultad de usar y sacar los frutos del bien. Ello era congruente con lo señalado por el testamento de 1938, que como hemos dicho, comprende el testamento de 1933 en lo que no se opone.
2. RIVA AGÜERO NO PUSO CONDICIONES SOBRE EL CARÁCTER IDEOLÓGICO DE LA UNIVERSIDAD
El señor Mariátegui, en su editorial de ayer en Correo, menciona que: “Además, RA era supercucufato y conservaduro, así que absolutamente estaría más cercano a Cipriani que al Lerner de la CVR o al otrora rector Felipe MacGregor, aquel jesuita que fue el padre del caviarismo peruano“.
Sin embargo, y a pesar que Riva Agüero era un conservador conocido y con simpatías con el fascismo italiano, no puso una condición sobre la ideología de la Universidad, dejándola en libertad de elegir su forma de actuar cuando señala, en el testamento de 1933 “y sea cual fuere la forma y extensión de sus enseñanzas” como parte de la condición de existencia de la PUCP veinte años luego de su muerte.
Por tanto, quienes pensaban que Riva Agüero había dejado su impronta ideológica en el testamento, están errados e inducen al error.
3. LA JUNTA DE ADMINISTRACION Y COMO SE ENTIENDE LA PERPETUIDAD
Dice el testamento de 1938, que “para el sostenimiento de la Universidad Católica, a la que instituyo como principal heredera y para los demás encargos, legados y mandas, que en mis testamentos cerrados establezco, pongo como condición insustituible y nombro como administradora perpetua de mis bienes, una Junta que será al propio tiempo la de mi albaceazgo mancomunado…“.
Cuando la PUCP cumple la condición suspensiva de la propiedad, la Junta deja de tener incidencia sobre la administración de los bienes, por una sencilla razón: ya no son de Riva Agüero sino que pertenecen a la PUCP. El testamento es claro: administración de mis bienes. Cuando dejan de serlo, simple y llanamente, la administración cesa.
Entonces, ¿la Junta no existe? Existe, pero para cumplir las demás cláusulas del testamento, referidas a donaciones concretas, a celebrar misas por el alma del testamentario y a preservar los lugares de entierro del intelectual peruano y de sus familiares. Y esa Junta es formada por el Rector de la PUCP y el representante del Arzobispado de Lima, sólo para esos fines.
Como bien lo ha anotado Rosa María Palacios, entre 1964 y 1994, por una “excesiva generosidad” – como lo calificó la abogada y periodista - , la Junta siguió reuniéndose para tocar temas referidos a la administración de la PUCP. Ello cesa definitivamente en 1994, cuando los dos miembros de la Junta – y no de manera unilateral - dejan de lado esta práctica. Dado que el derecho ampara a la PUCP, como hemos señalado y se desprende del testamento, dicha decisión no puede ser revertida, por más que el señor Walter Muñoz Cho reclame tener ingerencia en este tema, dado que el propio testamento lo señala.
Así, Muñoz Cho no puede reclamar balances y auditorías a la PUCP o menos aún cuestionar la venta del local donde funciona el colegio Juan XXIII a la orden franciscana, ni menos aún detener el litigio pendiente por el no pago de la suma acordada por la venta del terreno o las condiciones en que se hace la entrega del mismo.
COMENTARIO FINAL
Este post debió ser publicado el sábado 24 de marzo, fecha en que se celebra el 90 aniversario de la PUCP. Sin embargo, la entrevista hecha anoche a Marcial Rubio Correa, vicerrector Académico de la Universidad, en Prensa Libre, en la que relata buena parte de lo que he mencionado aquí – y claro, de mejor forma de la que yo lo haría -, hace pertinente el adelanto de esta información.
Considero que con ello, se termina de cerrar, en términos legales, el tema. El Derecho asiste a la Universidad y espero desde aquí que el proceso legal iniciado culmine con una sentencia que considere estos elementos. Humildemente, este es mi regalo para una institución que ha hecho buena parte de lo que soy ahora.
Feliz 90 aniversario.
MAS SOBRE EL TEMA: Augusto Alvarez Rodrich: La Luz y la Tiniebla. La República: 90 años de la PUCP. Henry Pease: El país reflejado en un campus. Perú.21: Los 90 años de la PUCP. PUCP: Estatuto de la Universidad.
(Imagen: Pontificia Universidad Católica del Perú)
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El gobierno sigue metiendo la pata
Vaya que el gobierno, en casi silencio, ha cometido errores bastante gruesos en estos días. Hemos elegido tres de ellos, dejando de lado la poco afortunada declaración de Mauricio Mulder sobre los cineastas peruanos, que los amigos de Cinencuentro comentan mejor que yo.
¿LA LEY ES PARA TODOS?
Cecilia Chacón de Vettori es congresista fujimorista. Ello no ocasiona ningún inconveniente, pero sí lo constituye el hecho de que esté procesada por complicidad en corrupción y peculado y se haya negado a acudir a las audiencias del proceso penal que se le sigue alegando su inmunidad parlamentaria y la tan manida “persecusión política” que alegan los fujimoristas procesados por corrupción, lágrimas incluidas en este caso.
Este hecho le ha valido que la Primera Sala Penal Anticorrupción la declare como “procesada contumaz”. Para complicarle más las cosas a la congresista, la semana pasada el Tribunal Constitucional señaló los límites de la inmunidad parlamentaria, indicando que ésta sólo se aplica a los procesos penales que se interpongan en contra del funcionario durante el periodo que desempeñen su puesto, no para los procesos iniciados antes de asumir su función. Y dado que la inmunidad es una norma procesal, la sentencia del TC tiene efectos inmediatos, por lo que la congresista debía acudir a las diligencias a las que no va desde hace sesi meses.
Pero ayer Chacón consiguió una nueva abogada, nada menos que la Ministra de Justicia María Zavala, quien señaló que el Poder Judicial debía ser más flexible con el caso de la congresista - declaración dada previa conversación con Luisa María Cuculiza -, declaración que, de acuerdo a El Comercio, resulta contradictoria con su posición dada 24 horas atrás. Felizmente, y en esto hay que reconocer el mérito, el Presidente de la República señaló que todos los ciudadanos son iguales ante la Ley.
Si bien es cierto que el proceso contra la congresista y su padre - Walter Chacón, ex Ministro de Defensa y actual regidor metropolitano por el fujimorismo - se ha prolongado por 6 años, plazo excesivamente largo, también es real que la inmunidad parlamentaria no es una patente de corso para que una persona se niegue a acudir a las instancias judiciales.
Finalmente, como lo mencionó días atrás Cecilia Valenzuela, la congresista Chacón tiene muchas cosas que explicar ante la justicia, como “el dinero con el que construyó el hotel hacienda que tiene en Cajamarca“, o “la compra de 4 camionetas 4×4” o “las dos cuentas bancarias que están a su nombre, una por 80 mil dólares y la otra por 8 mil“. La coartada de Chacón fue mencionar que ella había ahorrado ese dinero durante su trabajo en Estados Unidos, pero su esposo declaró que ella nunca había laborado en ese país. Sin duda, todo un caso digno de estudio, luego de que varios periodistas - entre ellos la revista Caretas y la propia Valenzuela - creyeran en la palabra de la familia Chacón sobre su falta de conexiones con el fujimorismo.
La Ministra de Justicia, sin duda, se ha ganado otro problema más interfiriendo en un caso judicial. Y si pueden revisar los post de los últimos 8 meses, hace rato que hace méritos para dejar vacante su puesto.
POLAR: EL AMIGO DEL ESTADIO Y DEL CHUPON
Ayer martes, Perú.21 reveló la identidad de uno de los acompañantes del Ministro de Agricultura Juan José Salazar, al polémico viaje a Tocache para la negociación con los cocaleros. Su nombre: Juan Carlos Polar Echeandía.
Polar fue asesor de David Waissman durante su breve paso como Ministro de Defensa. Tuvo que salir de su puesto ante denuncias que lo vinculaban a actividades de inteligencia y al uso de equipos de interceptación telefónica que habían sido sacados del desactivado SIN de Montesinos. Waissman ha confirmado que Polar es especialista en temas de espionaje.
Según informa hoy el diario de Alvarez Rodrich, Polar habría estado involucrado en un fallido atentado contra el comandante general de la Marina, Guillermo Faura, en 1975. Pero, peor aún, Aurelio Loret de Mola prohibió su ingreso a instalaciones militares por fotocopiar legajos personales de miembros de las Fuerzas Armadas. ¿No comenzó así Montesinos?
Como señala Marco Sifuentes: ““Johnny” Polar es más conocido que la ruda en los medios periodísticos. Es fuente de medio mundo y amigo del alma de la otra mitad. Todos sabemos más o menos cuál es su bisnes. Lo que sí resulta sorprendente es su intervención en -fallidas- negociaciones gubernamentales con cocaleros”.
Y su bussiness es la interceptación telefónica, “negocio” cuya única fuente formal con capacidad de hacerla es la Marina de Guerra, a la que perteneció Polar y de la que también fue miembro su amigo Luis Giampietri, el principal sindicado como el hombre detrás de la inteligencia en este gobierno.
Pero ahora, a pesar de sus antecedentes, Polar apreció en Tocache como asesor de Salazar en temas de narcotráfico y lucha antidrogas. Y claro, luego de los cuestionamientos al acta firmada con los cocaleros ya Salazar estaba en la mira de todos, luego de esto se comienza a reclamar su salida.
Y, claro, especialista en gazapos y apariciones en Los Chistosos, Salazar señaló en La Hora N, que llevó a Polar a Tocache como “asesor ad honorem” porque era su amigo de las épocas en que ambos eran dirigentes deportivos: el marino en la U y el ministro en Juan Aurich. Vale decir, el Ministro de Agricultura pone como su consejero antidrogas a su pata del estadio, sin importarle los cuestionamientos en su contra.
Como diríamos en argot deportivo, a Salazar deben sacarle tarjeta roja directa.
SUPERINTENDENTE EN SALMUERA
Para completar el cuadro, otro nombramiento con juicios por aclarar.
Hace dos semanas, el gobierno nombró a Felipe Tam Fox como Superintendente de Banca, Seguros y AFP, uno de los cargos más importantes en la administración pública. Dado que el control del sistema financiero, de seguros y de pensiones está bajo un organismo constitucional autónomo, se requiere que el Congreso ratifique su designación.
Sin embargo, el debate en la Comisión Permanente no fue lo fácil que esperaba el oficialismo. Víctor Andrés García Belaúnde reveló que Tam, junto a otros funcionarios del BBVA Banco Continental - en el que trabajó hasta su designación -, tienen un proceso pendiente por estafa.
Según informa El Comercio:
“De acuerdo con la denuncia fiscal, Tam Fox y otros dos funcionarios de la referida entidad financiera se habrían “confabulado para hacer suscribir a la entidad agraviada (Empresa Constructora El Pacífico S.A.) una escritura pública de reconocimiento de deuda con el propósito de que asumiera supuestas obligaciones financieras vencidas”.
Hoy Tam deberá acudir al Congreso de la República a explicar este tema y su plan de trabajo en la SBS. ¿Convencerá a los parlamentarios?
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Si bien esperaba que las reacciones frente al tema PUCP - Cipriani fueran, digamos, bastante polémicas, me ha sorprendido la cantidad de reacciones que este asunto ha tenido en el Tercer Piso (ver posts Cirpiani vs. la Universidad Católica:nuevo round, Arzobispado vs. la PUCP: ¿Nueva disputa?, Algunas notas sobre el rol de la Iglesia Católica en la PUCP y La PUCP y Cirpriani: mi posición personal) como en el Utero de Marita (ver posts La táctica de Cipriani y Algunos comentarios sobre el lío Opus - PUCP), y en otros blogs que han tocado el tema.
Hoy, en este (espero) último post sobre el tema dejar en claro algunos puntos polémicos y otros por aclarar sobre mi posición referida a este tema.
¿NI PONTIFICIA NI CATOLICA?
Varios comentaristas de este y otros blogs han señalado que una solución para evitar la ingerencia de Juan Luis Cipriani en la PUCP es que la Universidad deje de ser Pontificia y, si se puede, Católica.
Comienzo por lo segundo. La PUCP fue fundada por un sacerdote - Jorge Dinthilac ss.cc. - y desde sus inicios se concibió como una universidad inspirada en los valores del Evangelio y de la Iglesia Católica. Por tanto, quitarle el carácter católico es arrancarle a esta institución parte de su propia identidad, cuya opción de tenerla es parte de la autonomía individual que toda persona, al momento de constituir una asociación cuenta. Recordemos que el derecho de una persona a constituir una entidad confesional o no confesional lo garantiza la Constitución, en los derechos a la libertad de asociación y a la libertad religiosa.
Y sobre lo de Pontificia, se trata, a la vez, de un título honorífico y que convierte a la PUCP en un ente, además de derecho privado, de derecho eclesiástico para algunos temas. Sin embargo, la ingerencia de la Iglesia Católica es menor de lo que se cree. Para la mayor parte de los temas, la PUCP se rige por la Ley Universitaria y por su Estatuto, que recomiendo ver para salir de dudas sobre este tema. Como pueden ver, los poderes del Gran Canciller son bastante reducidos y la ingerencia eclesial para el nombramiento del Rector sólo se limita a una confirmación formal de Roma. En lo demás, la Universidad se maneja como cualquier asociación civil sin fines de lucro.
Ciertamente, y ello lo reconozco, es díficil guardar el equilibrio entre la amplitud de criterio que debe tener una universidad con la identidad católica que ha optado por tener. Hace más complicadas las cosas para mantener dicha amplitud de criterio. Sin embargo, la PUCP ha logrado hacer esta combinación entre valores católicos y formación humanista. Varios comentaristas de este espacio y de otros han mencionado el hecho de que el curso de Teología es un curso amplio de reflexión intelectual y espritual y no una catequesis impuesta. Varios profesores de la PUCP no son católicos e incluso no profesan una fe religiosa y la comunidad evangélica ha ganado un espacio interesante dentro de la Universidad, e incluso tienen reuniones con el Rectorado cada año, en aras de la convivencia armoniosa con las autoridades.
Salvo a algún intolerante, esta opción de la PUCP no debería ofender a nadie.
SOBRE UN COMENTARIO DE ROSA MARIA PALACIOS
De todas las opiniones dadas sobre el tema, el más interesante, por lo que señala, es el de Rosa María Palacios. La conductora de Prensa Libre y egresada de la Facultad de Derecho de la PUCP, en otro blog, ha dado su punto de vista sobre la materia, que creo es necesario comentar por varias razones. Dicho comentario fue el siguiente:
El asunto es mas complejo de lo que parece ser a simple vista dado que la Universidad permitió, después de 1964, la permanencia de una Junta que debió reunirse exclusivamente para cumplir las demás mandas del testamento de Riva Aguero. Como muchos de ustedes, ex alumnos de la PUC, saben, Riva Aguero (que hizo varios testamentos) tenía la lógica preocupación de que la PUC no llegará a funcionar. Si 20 años después de su muerte (1944) no se cumplían determinadas condiciones, todas sus propiedades revertían a la Universidad de Lovaina. La PUC demostró en 1964 que la Universidad había cumplido y la propiedad de los bienes Riva Aguero pasó sin cargas, ni condiciones, al patrimonio de la Universidad.
Lamentablemente la Junta Perpetua siguió reuniéndose por muchos años interviniendo en asuntos que ya no le competían, y eso fue respaldado por la PUC bien entrados los noventas y sin mayor problema hasta que llego Cipriani. Esos “actos propios” dan lugar al reclamo del Arzobispado que esta reclamando en realidad la propiedad del terreno del colegio Juan XXIII (Franciscanos), propiedad que, también por error de la PUC fue “cedido en uso” hace muchos años sin darse cuenta de los problemas legales que esto acarrearía. El conflicto legal con el colegio, demandado por la PUC para que pague el terreno no ha llegado aun a un feliz termino. Esa es la razón por la cual el Arzobispado quiere usar la Junta perpetua y no otra.
La verdad es que de otro lado, desde hace años, se le imputa a Cipriani toda clase de propósitos malignos pero nadie ha podido probar, mas alla de los prejuicios de cada uno, que estos existan. La Universidad se maneja de acuerdo a la Ley Universitaria, ninguna Junta externa puede intervenir en su administración, ni muchos en el contenido de lo que se enseña. En el peor de los casos esa Junta sólo podría intervenir en el uso económico de los bienes de Riva Aguero (actos de disposición) dado que la propiedad de todos los estos inmuebles ya esta a nombre de la PUC.
La inquina a Cipriani puede venir por muchas razones (eso es otro rollo) pero les aseguro que habiendo conversado con las dos partes (hace meses de esto) no veo el peligro contra la existencia de la PUC.
Saludos,
Rosa María Palacios
Hay varios puntos que comentar sobre lo citado anteriormente.
Lo primero es que RMP menciona dos puntos importantes que deben quedar claros al momento de analizar este caso: 1. Que, efectivamente, el testamento de José de la Riva Aguero y Osma señala que la Junta deja de tener control sobre los bienes de la PUCP una vez que ésta se ha hecho de los bienes, es decir, en 1964. Como luego lo señala la Dra. Palacios en otro comentario posterior, la Junta era perpetua en tanto la PUCP no existiera y, por tanto, los bienes no pasaran a su propiedad. 2. Que, recuerda que el Estatuto de la Universidad, tal cual está en este momento, impide que Cipriani tenga algún poder sobre la PUCP.
¿Qué es lo que complica las cosas? El hecho que durante 30 años, entre 1964 y 1994, la PUCP reconociera la actuación de la Junta de facto, dado que no había mayores problemas entre la Iglesia y la Universidad.
Aquí tengo que hacer una aclaración a la doctora, siempre tan acuciosa. La PUCP deja de reconocer a la Junta en 1994, cuando Salomón Lerner Febres llega a un acuerdo con Carlos Valderrama Adrianzén, representante del Arzobispado en la Junta, para que ésta deje de tener ingerencia en los temas de la Universidad. El Arzobispo era Augusto Vargas Alzamora. Cipriani llegaría recién 5 años después, cuando fue nombrado Arzobispo de Lima.
Si la Junta no tenía poder desde 1964 en el plano formal y desde 1994 en el plano real, me queda claro que el reclamo de Walter Muñoz Cho no tiene sustento, toda vez que el ente que representa ya no tiene poder sobre la Universidad. Legalmente, a pesar de la dificultad anotada por RMP, creo que la PUCP tiene las de ganar.
Una segunda atingencia que hace Rosa María Palacios: el Colegio Juan XXIII. Los terrenos sobre los que se ubica dicho colegio fueron cedidos en uso por la PUCP. Hay actualmente un proceso judicial por los pagos. Cabe mencionar que un interesado directo en este caso es el Obispo Auxiliar de Lima, monsenor Adriano Tommassi, quien, curiosamente, fue quien inició la campaña contra el padre Martín Sánchez, director del Hogar de Cristo y otrora protegido de Vargas Alzamora.
Volviendo al tema de fondo, creo conveniente que, a fin de acabar con la campaña de desinformación que los diarios Expreso y Correo vienen generando sobre el tema, es necesario colocar en la página web de la PUCP el texto - o documento PDF - del testamento de Riva Aguero, con lo que la Universidad zanjaría, en el terreno de la opinión pública, este tema.
Como ya se han percatado mis amigos lectores, tanto Expreso como Correo han iniciado una campaña en contra de la PUCP, pues pretenden que todo aquello que le suene a “cívico” o “caviar” salga de la Universidad y vienen aprovechando este problema para señalar que el Cardenal puede controlar la Universidad y expulsar a personas que consideran contrarias a sus intereses. Este es un flanco, el de la opinión pública, que no se puede descuidar.
Finalmente, y en esto discrepo amigablemente con Rosa María Palacios, creo que sí hay motivos para preocuparse con relación al Cardenal. La pugna, como lo he mencionado anteriormente, se concentra en:
1. El poder dentro de la Universidad: La PUCP, a diferencia de otras universidades católicas, elige a su Rector sin ingerencia de Roma. El Vaticano solo hace la ratificación formal de la elección. ¿Hay sectores interesados que esto se cambie? Creo que si. El principal interesado: Juan Luis Cipriani. ¿Puede hacerlo? No. Solo la Asamblea Universitaria, con dos tercios de sus votos, puede hacerlo.
2. Un tema de conflicto dentro de la Iglesia Católica, es decir, la tradicional pelea entre Conservadores (Opus Dei, Sodalicio, Lumen Dei) vs. Progresistas (Jesuitas, Sagrados Corazones, Liberacionistas). Conflicto que, claro, nos llevará a un cisma, pero que ha provocado, como lo he señalado varias veces en los últimos días, varios enconos, antipatías y juegos sucios. Es cierto que el catolicismo es lo suficientemente amplio para tener diversas corrientes a su alrededor, lo cual es válido. Lo que no es pertinente es el insulto, el agravio y la descalificación de la que han venido siendo objeto los sacerdotes de la facción progresista - a quienes se ha acusado de terroristas para abajo -, con el apoyo de personas que se dicen católicas y de medios de comunicación poco santos.
3. Derechos Humanos: En 1997, Jeffrey Klaiber - sacerdote y profesor del Departamento de Humanidades - publicó el libro “Iglesia, Dictaduras y Democracia en América Latina”, primer texto académico donde se señala el rol que tuvo Cipriani en materia de derechos humanos en Ayacucho, durante el conflicto interno. En 2003, salió el Informe Final de la CVR, donde se vuelve a señalar, con mayores elementos, dicha conducta, que para muchos de nosotros es contraria a los valores del Evangelio. El texto de Klaiber fue editado por la PUCP. El Informe Final de la CVR fue elaborado por muchos profesores de la PUCP y su entonces rector fue el Presidente de dicho grupo de trabajo ¿Tiene Cipriani aprecio por los dd.hh. o por la CVR? A estas alturas es claro que no. Es un tema que, a todas luces, le incomoda que la Universidad impulse.
Por el momento Cipriani está, digamos, neutralizado, pero estas atingencias hacen que debamos mantenernos alerta.
REFLEXION FINAL
Si bien los motivos que han generado este amplio debate no son los mejores, estos espacios han servido para hacer una reflexión intensa sobre lo que debe ser la Pontificia Universidad Católica del Perú. Para aquellos que le debemos mucho a la Universidad, esta ha sido la oportunidad de defender ideas y posiciones sobre la misma, ciertamente algunas incomprendidas, otras no tanto.
Los aniversarios, como el que el viernes cumplirá la PUCP, no solo requieren de celebraciones como se que la Universidad ya prepara, sino de una intensa reflexión sobre lo que debe ser nuestra casa de Estudios. Lo cierto es que la mayor parte de alumnos y comentaristas ha expresado su rechazo a cualquier postura que intente imponer por la fuerza ideas con las que no se está de acuerdo. Quizás sea hora que el Cardenal debata, maduramente y en público, cuales son esas ideas que tiene sobre la PUCP y nosotros podamos refutarle con el derecho que nos asiste, por ser seres humanos y miembros de una comunidad a la que apreciamos.
De todas maneras, este espacio queda abierto para sus reflexiones sobre el tema. Yo, por mi parte y por el momento, dejo las cosas aquí. Esperemos que el futuro de la PUCP sea realmente promisorio.
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Desde hace dos semanas, vengo cubriendo lo que ahora todos los medios conocen como “la batalla por la Universidad Católica“.
Términos bélicos al margen, lo cierto es que la Pontificia Universidad Católica del Perú, que este viernes cumplirá 90 años de fundación, enfrenta una disputa legal que es crucial para su futuro.
El año que entré a la PUCP, 1999, fue el año que se inició la disputa que hoy se ventila ante los tribunales. Para quienes no han seguido el caso, el tema es más o menos así:
- Por el Estatuto de la Universidad, el Arzobispo de Lima ostenta el título de Gran Canciller, un presidente honorario de la Universidad, que solo tiene la prerrogativa de nombrar al director del Centro de Asesoría Pastoral Universitaria y de velar en términos generales por la marcha pastoral de la comunidad universitaria.
- Las relaciones hasta 1999 han sido normales con los Arzobispos de Lima. El único periodo de “conflicto” pre - Cipriani fue cuando Jorge Avendaño - que se había divorciado y vuelto a casar con quien actualmente es su esposa - fue nombrado Decano de Derecho. Juan Landázuri no apareció 4 años por la PUCP, pero luego dichas asperezas fueron limadas.
- Cuando llegó Juan Luis Cipriani al cargo, quería tres cosas: la primera, que el Gran Canciller tuviera más poderes, cuestión que no consiguió al no tener los votos suficientes para cambiar el Estatuto; la segunda, que el Rector fuera nombrado por una terna destacada por Roma, y no por la Asamblea Universitaria como hasta ahora; la tercera, controlar los bienes de la Universidad, que dan bastante ingresos a la Católica. Es en este tercer punto donde interviene la Junta de Administración de los bienes de José de la Riva Aguero, conformada por el Rector de la PUCP y un representante del Arzobispado, Walter Muñoz Cho, a quien la Universidad demanda por solicitar documentos que no competen a esta junta, que no tiene ingerencia en la toma de decisiones de la PUCP desde 1964.
- Esta disputa se debe ver en un marco más general, referido a las disputas dentro del seno de la Iglesia Católica, entre el sector más progresista y vinculado a una corriente que postula la realización de acciones sociales concretas frente al sector más conservador, que postula la contemplación y la caridad como única forma de cambio de la sociedad. Si bien en el Vaticano se busca una paridad de fuerzas - y a ello obedece el reconocimiento hecho por Benedicto XVI de la obra de Gustavo Gutierrez -, en el Perú la disputa es cada vez más pública. Los dos casos emblemáticos: la Iglesia del Sur Andino, donde los obispos conservadores hacen la guerra a sacerdotes progresistas que vienen trabajando allí hace 40 años (ver reportaje de Hildegard Willer en Ideele y un informe mío de hace un mes) y, of course, la PUCP.
- A estos temas se suma la enquina personal que Juan Luis Cipriani tiene hacia la Universidad por haber apoyado el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la cual señaló sus serios errores pastorales y políticos durante su estancia como Arzobispo de Ayacucho frente a los derechos humanos. Y, en particular, hacia Salomón Lerner Febres, Rector Emérito y Presidente del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de dicha casa de estudios.
He leido durante las últimas semanas - y, en particular, durante el fin de semana último - las diversas opiniones que hay sobre el tema y tengo ya una opinión formada sobre este asunto.
No estoy de acuerdo con quienes señalan que la Universidad debe ser absolutamente laica o perder el carácter de Pontificia. La PUCP fue fundada por un sacerdote, Jorge Dinthilac ss.cc., y se adscribe a los valores del Evangelio. Como lo he señalado antes, la combinación de valores católicos con el humanismo presente en la Universidad es la que nos ha dado - y me permito aquí la primera persona del plural, pues creo representar en este tema a un sector importante de alumnos y ex alumnos - un sello personal e institucional que no debe perderse. Además, la pérdida del carácter de Pontificia provocaría una pérdida importante de ingresos y convenios que, por la mala actuación de un personaje que tiene un poder temporal y limitado (recordemos, en 11 años se va), no puede generar un perjuicio mayor del que se quiere evitar.
Creo que todos quienes siguen este espacio saben que soy católico y de mi posición frente a las actitudes que durante su vida como pastor ha tenido Juan Luis Cipriani. Considero incongruente con la fe católica que solo defienda los derechos de sus amigos y no los de los más pobres y necesitados, como no lo hizo en Ayacucho y como sí lo hizo el resto de la Iglesia Católica; considero que no es propio de un pastor que habla de dignidad humana y persecusión del pecado su cercanía con un régimen corrupto, autoritario y violador de los derechos humanos; me parece incomprensible que hasta el día de hoy no entienda que la Universidad implica diversidad de pensamiento y opiniones y no un conservadurismo desfasado con tintes de homogenización. Ciertamente, no es una posición cómoda para mi criticar en voz alta a un hombre que dirige la Iglesia, pero lo hago en el convencimiento de que los valores católicos no son los que representa este personaje y que tengo que dar la pelea dentro de una institución a la que todos los días confirmo mi pertenencia y mi fe, para que la misma - hecha por seres humanos, al fin y al cabo - sea más congruente con lo que predica. Si una persona como esta obtiene el poder que desea, sería muy perjudicial para la PUCP.
Además, al estar formado en Derecho, considero que la razón jurídica asiste a la Universidad. La PUCP tiene la propiedad de sus bienes desde 1964 y la Junta de Administración de Riva Aguero no tiene ingerencia en asuntos que pertenecen a la autonomía universitaria. Asimismo, para la elección de sus autoridades, la Universidad se rige por la Ley Universitaria, lo que hace que sea la Asamblea Universitaria la que eliga al Rector y Vicerectores. Este sistema de convivencia, avalado por el Vaticano desde hace varios años, ha hecho que la Universidad se maneje con total independencia de criterio, manteniendo una posición clara en temas de interés nacional desde hace varios años.
Finalmente, la última táctica de Cipriani me parece vergonzosa. Pretende, al más mero estilo del populismo de Fujimori y Alan García, tocar el tema de los sueldos de las autoridades de la Universidad y de las pensiones universitarias. Esto es claro: quiere dividirnos frente a las autoridades. Y creo que, al margen de las discrepancias que se puedan tener con quienes dirigen la PUCP, es el momento de unirnos a ellas en apoyo a la causa que vienen defendiendo, que es justa y que ha merecido que - por primera vez en años - las autoridades salgan a enfrentar publicamente las disputas que se tienen con el Cardenal. Los alumnos y ex alumnos de la PUCP debemos apoyar toda acción que impida que una ingerencia externa haga que la tarea hecha durante estos 90 años no se pierda.
De nosotros y de la jueza que ve el caso - quien por cierto, tiene fama de imparcial y honesta - dependerá que este año celebremos el 90 aniversario de nuestra casa, tal como la conocemos.
MAS SOBRE EL TEMA: Utero de Marita: La táctica de Cipriani. Roberto Bustamante: La PUCP contra el Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani. Domingo - La República: Campus de fe y conflicto. Ideele Radio: El Cardenal Juan Luis Cipriani y su extraña visión de los derechos humanos.
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