CASO MARIATEGUI: EL CONFLICTO DE INTERESES Y EL PERIODISMO
Escrito por: jgodoymejia en Aldo Mariategui, Miguel Santillana, censura, conflicto de interesesEl caso presentado en este espacio sobre Aldo Mariátegui refleja a las claras cómo algunas personas que ejercen el periodismo no tienen en claro cuáles son los límites de la profesión.
Algunos de los comentaristas de los espacios donde se ha tratado este tema - tanto en el blog de Martín Tanaka como en el mio - han insistido en que la decisión tomada por el director de Correo fue acertada, pues Miguel Santillana era un columnista irresponsable al cual no cabía defender.
No suscribo todos los ataques de Santillana dados a Hernando de Soto. Tampoco los dados hacia otras personas. Pero las responsabilidades ulteriores por los comentarios de Santillana son eso, ulteriores, y que deben ventilarse en el Poder Judicial, no haciendo una llamada al dueño del circo para que calle a su columnista. Es cierto que el Poder Judicial es una rémora y todo lo que ya conocemos, pero ¿por ello debemos hacer una llamada al director de un medio para que retire a un colaborador? ¿Por qué de Soto no respondió a Santillana - sí lo ha hecho al libro de Webb - mencionando las supuestas inexactitudes de su columna?
Y como me menciona un asiduo comentarista de este blog, siguiendo la lógica de sacar a un columnista por inexactitudes e insultos, ¿por qué Mariátegui no ha retirado a Andrés Bedoya Ugarteche de su lista de columnistas, si emplea términos racistas contra quienes critica y dispara como ventilador insultos contra todo aquel que no comulga con él? ¿Con esa misma lógica, el propio Aldo no debería ser despedido por la familia Agois?
Lo que me queda claro de este asunto es que a Santillana lo sacan por un conflicto de intereses. El director del medio para el que escribía ha tenido una relación de consultor con el Instituto Libertad y Democracia, las cuales, según la acusación de Santillana, aun pretende mantener. Es claro que los intereses económicos de Mariátegui - léase, una chamba - se han visto afectados por lo mencionado por su columnista y lo ha echado del diario.
Un periodista - y no lo soy, pero conozco a alguna gente en el gremio - debe tener en claro que si se dedica a esta labor lo hace a tiempo completo. Lo puede compatibilizar con la docencia, pero no con otra labor que implique ingresos económicos. Si te vas a dedicar al lobbing, hazlo, pero deja inmediatamente tu chamba como periodista de diario u otro medio. Si vas a hacer comunicación estratégica o corporativa, cuyo fin es poner un producto en el mercado o posicionar una empresa o una institución no gubernamental, adelante, pero deja tu chamba de director de un medio. No son compatibles, pues el medio en cualquier momento puede tener un columnista o un periodista que se dispare contra la empresa para la que también trabajas y allí es donde se presenta el conflicto de intereses.
Desafortunadamente, el caso de Mariátegui estaría reflejando esa falta de límites. Como lo han mencionado otros comentaristas del blog, no sería el único caso.
Un ejemplo claro de como se deben separar los roles es el de Rosa María Palacios. Como saben, la conductora de Prensa Libre es abogada de profesión y durante algunos años se desempeñó como consultora en temas de reforma del Estado. Una vez que decidió entrar al periodismo, decidió no hacer más consultorías, a riesgo de perder ingresos, por no tener conflictos de intereses con el Estado al que iba a criticar. Esto lo ha mencionado en varias entrevistas y a todos los que están en el medio periodístico les consta esa dedicación exclusiva al periodismo.
No he sido el único que ha criticado a Mariátegui por falta de distancia con el poder, sea económico o político. Hoy Juan Carlos Tafur, en un diario que no es de mis simpatías, saca una columna en la que señala esa carencia de distancia del director de Correo (a quien conoce bien, pues compartieron hace algunos años el mismo espacio periodístico). Reproduzco sólo algunos pasajes:
“A Aldito le molesta que se le recuerde su rol fundamental en el crecimiento explosivo de Humala, al punto de casi hacerlo ganar las elecciones. Lo sentimos si le irrita y enturbia su presunta épica periodística, pero así lo pensamos y así lo diremos siempre. Porque si sus portadas panfletarias hubiesen sido lo efectivas que Mariátegui cree, pues entonces estaría sentada Lourdes Flores en Palacio, a cuya causa se abocó con un denuedo que excedió los linderos del buen periodismo.
Dicho sea de paso, si el director de Correo alucina que una reunión supone una componenda, ya entendemos entonces por qué su diario no toca ni con el pétalo de una rosa a este gobierno. A punta de sánguches de anchoveta e invitaciones frecuentes a Palacio, Alan García parece haberlo maniatado al extremo de la complicidad y la solícita prestación para psicosociales (como la más de una decena de portadas sobre El Ojo que Llora, algunas limítrofes con el franco desquicio).
Por cierto, no hay mucho pan que rebanar al respecto. A Mariátegui no hay que tomarlo en serio y si hoy respondemos es porque malversa una lectoría que él no conquistó para lanzar insultos a granel. Al final de cuentas, nos queda claro que la nobleza y el don de gentes es algo que no está en el ADN de alguien que confunde polémicas o críticas –que aceptaríamos gustosos– con majaderías y quebrantos, más propios de otros menesteres“.
Finalmente, me sumo al pedido hecho por Marco Sifuentes en su blog: Aldo, de una vez aclara esta engorrosa situación.
ACTUALIZACION:
Martín Tanaka ofrece el artículo que Miguel Santillana no pudo publicar en Correo debido a su salida. Es también sobre Hernando de Soto y el ILD, mucho más suave que el anterior.
Un dato relevante nos proporciona el sociólogo y politólogo:
“Esta mañana también me llamó Aldo Mariátegui, para darme su versión de los hechos, y decirme que iba a presentar sus descargos a través de una carta a la revista Somos, donde también apareció, el sábado pasado, la carta de Santillana publicada en Caretas. Como se imaginarán, Aldo tiene una defensa, cuya consistencia ya evaluarán. Le dije que todos esperamos sus descargos públicos. Ciertamente, el tema de la censura a Santillana es sorprendente, dado el estilo de Mariátegui en Correo, y el tipo de colaboradores que tiene, que van desde Bedoya Ugarteche hasta Breña Pantoja (por mencionar dos polos ideológicos)”.
Veremos cuáles son los descargos de Mariátegui. Creo yo que no debería esperar hasta el sábado en Somos - revista que no tiene versión web - y podría adelantar sus comentarios para mañana, por respeto a sus lectores (entre los que me incluyo).
MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Aldo Mariategui: cófrade maravilloso.
Silvio Rendón: Webb - De Soto: ¿el firme vs. el chanta?
El Fondo del Vaso: La Censura de Aldo Mariátegui.
(Foto Montaje: El Blog de la Plazuela)





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