Archivo de 24 Marzo 2007

Reproducimos la nota aparecida el día de hoy en el decano de la prensa nacional, que indica la renuncia de Alfredo Bryce Echenique al staff de colaboradores de El Comercio. Renuncia que no tuvo disculpas, sino un portazo en la cara, por la contemporizadora comunicación publicada ayer en el diario El Comercio, en la cual sólo se menciona el caso del plagio a Oswaldo de Rivero y no la de los otros casos denunciados por la prensa y los blogs.

No hubo que esperar hasta abril. El Comercio se atrevió a pronunciar la palabra plagio, cosa que su ex colaborador hasta el día de hoy se niega a aceptar. Realmente lamentable.

LA CARTA DE BRYCE

Lima, 23 de marzo del 2007
Señor Director:
El recuadro publicado el día de hoy por el diario El Comercio es para mí simplemente inaceptable, ya que anteriormente yo había enviado un buen ejemplo de la manipulación a que están siendo sometidos mis artículos, de un tiempo a esta parte. Adjunté como prueba de ello, incluso, un artículo mío publicado con otro nombre en una publicación mexicana. Por otra parte, en las disculpas que he presentado al embajador Oswaldo de Rivero y a mis lectores, asumo con gran pena el error cometido en el envío de mis textos por mi secretaria y en mi falta de control al hacerse esos envíos, pero no asumo absolutamente nada más.

Sin embargo, el recuadro publicado ayer por el diario El Comercio me ha hecho cambiar cien por ciento de opinión: abandono mis colaboraciones con el diario El Comercio, entre otras cosas, porque como decía Orson Welles, el periodismo es un oficio en el que “hay muchas ostras, pero muy pocas perlas”. Y en cuanto a las disculpas que les debería a mis lectores, prefiero utilizar solo unas palabras de León Tolstói y prometerles que “la próxima vez fracasaré mucho mejor”.
Alfredo Bryce Echenique
DNI 10840749

EL COMERCIO LE RESPONDE A SU EX COLABORADOR

Lamentamos que el escritor Alfredo Bryce Echenique, a quien El Comercio invitó a colaborar en su plana de Grandes Firmas, y con quien hemos mantenido hasta hoy una fraterna relación, no haya comprendido nuestra preocupación por sus declaraciones a “Perú.21″ en el sentido de que no sabía cómo habían llegado a El Comercio algunos artículos suyos que eran copia fiel de otros autores publicados en el exterior. Nos correspondió entonces aclarar que habían llegado de la misma manera como llegaron todas sus colaboraciones, sin manipulaciones de nuestra parte y sin dudas de que se trataba de contenidos fieles al autor, es decir a Bryce.

Igualmente ha considerado inaceptable que usáramos la palabra plagio en relación al artículo del embajador Oswaldo de Rivero cuando ello en efecto sucedió, a causa, según el propio Bryce, del envío equivocado de su secretaria, argumento que nosotros recogimos y publicamos en su momento. No podrá negar nuestro ex colaborador que en este incidente de plagio (que aunque se deba a su secretaria no deja de ser lo que es) estaba en juego su responsabilidad y también la nuestra frente a nuestros lectores. ¿Por qué no tendríamos derecho a reclamársela? En carta anterior publicada en El Comercio él ha sido crudo consigo mismo al juzgar el procedimiento de envío de sus artículos. Precisamente a propósito de ello habíamos llegado al entendimiento de que después de su próxima colaboración, que anunció sería sobre las elecciones en Francia (que ya no publicaremos), él iba a tomarse algunos meses en Barcelona para hacer un control riguroso de dicho procedimiento, y evitar las manipulaciones futuras de sus artículos, a las que nosotros hemos sido absolutamente ajenos.

Sentimos que se hayan dado tales circunstancias y que finalmente la suma de ellas nos lleve a este desenlace infeliz.

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Mientras Alfredo Bryce Echenique queda impune por su plagio, a Nicolás Yerovi lo condenan por caso kafkiano.

Como ya lo hemos consignado por aquí, Alfredo Bryce Echenique plagió 8 artículos en los últimos años, salvo los blogs y dos medios de comunicación nadie dice nada y el diario que acoge sus columnas, en lugar de sacarlo de su plana de colaboradores, sólo espera que el hecho “no se vuelva a repetir”.

Sin embargo, a Nicolás Yerovi el Poder Judicial peruano lo acaba de condenar por escribir una novela original. Si, parece el argumento de El Proceso de Franz Kafka, pero nuestro sistema de justicia no parece poseer - salvo honrosas excepciones - sentido común y de la rectitud.

En 1998, PEISA editó la novela de Yerovi Más Allá del Aroma. A los pocos días de que ésta apareciera, apareció una versión apócrifa de la misma, que presentaba el libro como escrito “en colaboración” con Alberto Alvarez Calderón. Esta persona, amiga del conocido humorista, había visto el manuscrito, pero no había escrito ni una sola coma del texto. Inmediatamente, Yerovi llevò su caso ante la Oficina de Derechos de Autor de INDECOPI, la entidad que debe velar por estos hechos.

El 5 de febrero de 1999, Alvarez Calderón reconoció que la autoría de la novela era enteramente de Yerovi. Sòlo debìa establecerse la indeminización a pagar a PEISA como al autor. Sin embargo, en represalia por sus chistes irónicos sobre el gobierno fujimorista - recuerdan, “La Verdadera Historia del Perú” - los funcionarios de Indecopi torcieron todo para que el autor verdadero apareciera como plagiario y, claro, se iniciara un proceso judicial. ¿Que hicieron? Pues cancelaron el registro de propiedad intelectual inscrito el 6 de junio de 1998, multaron al escritor y prohibieron la publicación de su obra, hecho que subsiste hasta el día de hoy. Una total represalia por oponerse a la dictadura.

Ya en el gobierno de transición, el caso fue archivado, por falta de pruebas y porque se pudo demostrar que Yerovi era el autor de la obra. Sin embargo, y a pesar que la Defensoría del Pueblo ha emitido dos pronunciamientos sobre el tema, Yerovi no puede publicar su novela, y en el colmo de los colmos, le reabrieron el proceso penal en su contra, fue amenazado con captura judicial e incluso embargaron sus cuentas bancarias.

El jueves, la jueza Sonia Salvador Nureña condenó al humorista de Perú.21 a 4 años de prisión suspendida, el pago de una indemnización de dos mil soles al plagiario y una multa de 360 soles al Estado. Una burla total que, claro, a Yerovi no le ha causado ninguna gracia, ni a sus abogados - Walter Albán e Iván Meini - tampoco, por lo que han apelado tan injusta sentencia.

Injusto, casi una broma macabra si es que no fuera verdad. Una represalia por hacer despertar conciencia con su humor de lo podrido que estaba el régimen fujimorista y de las debilidades de nuestros políticos. El hacedor de Monos y Monadas ha perdido la sonrisa que lo caracteriza y con justa razón. Le doy desde aquí mi más absoluta solidaridad y expreso mis deseos para que sus competentes abogados logren revertir esta bajeza judicial.

Ahora uno comienza entender porque Bryce no se disculpa. A este paso, Oswaldo de Rivero o Herbert Morote pueden terminar condenados.

MAS SOBRE EL TEMA:
La Nuez: Comunicado en defensa de Nicolás Yerovi.
Utero de Marita: Amenazan a Yerovi (21/01/2003)

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