EL PLAGIO EXAGERADO DE ALFREDO BRYCE
Escrito por: jgodoymejia en Alfredo Bryce Echenique, El Comercio, literatura, plagioHace unas semanas, fui víctima de un plagio. Como saben, el asunto tuvo rebote en medios y a lo largo de la blogósfera y finalmente el medio responsable reconoció la autoría del artículo copiado textualmente en su sección de datos políticos.
Por ello, he seguido atentamente la discusión que se ha generado a partir del descubrimiento de nuevos casos de plagio, esta vez efectuados por el escritor Alfredo Bryce Echenique en varios de los artículos que escribe regularmente en el diario El Comercio, el más antiguo de la prensa en el Perú. Casos que, como lo han señalado varios bloggers y ahora, medios de comunicacion, configuran, lo que a mi juicio es un patrón de conducta y un delito enmarcado en el Código Penal.
Dado que alguna vez estuve en la misma situación que Hebert Morote, Oswaldo de Rivero y los periodistas cuyos articulos han sido copiados casi en su integridad, tengo algunas cosas por decir.
La primera, es que Bryce no puede escudarse en la inoperancia o errores de su secretaria, o en el hecho de que - y esto sucede - se apoye en alumnos o amigos suyos para la redacción de los borradores de sus artículos. Un columnista se hace responsable de lo que señala el artículo firmado por él, precisamente por el hecho de que su nombre aparece encabezando el escrito. Y cualquier persona responsable debe verificar - más aun en estos tiempos donde Internet te permite detectar algún plagio o copia literal burda - que es lo que se publicará con su firma, más aún si se trata de una persona que es famosa en el mundo entero por sus libros, como es el caso de nuestro compatriota.
La segunda, es que Bryce ha sido durante varios años profesor universitario. Y la Universidad tiene normas bastante estrictas sobre los trabajos académicos. ¿Desconocía esto Bryce? No, por el contrario, durante su dilatada carrera como profesor debe haber jalado a algún alumno por cometer una falta tan grave, que, como menciona Martín Tanaka, te haría merecedor a la expulsión de la universidad o de un centro de investigación.
La tercera, es que El Comercio no puede quedarse sólo en decir “Bryce reconoce, con sentido autocrítico, los errores cometidos y asume la responsabilidad de los mismos. Por supuesto, deberá tomar drásticas medidas antes de cualquier artículo que publique en el futuro“. Lo que cabe en un medio serio de comunicación es que esa persona - es decir, el escritor más entrañable de las letras peruanas, adorado por todos los columnistas literarios del decano - deje de pertenecer al staff de colaboradores del diario. Y estamos hablando de un medio de comunicación que se jacta de su seriedad, rigurosidad, independencia y veracidad, al cual cabría recordarle que cuatro de sus cronistas fueron víctimas de una situación similar, producida el año pasado con el libro Lima Bizarra de Rafo León. Es decir, chau Bryce, no corresponde otra cosa.
Como lo he mencionado en varios blogs en esta discusión, Bryce estaba dentro de mis escritores favoritos. Parte de mi adolescencia fue marcada por Un Mundo para Julius, No me Esperen en Abril y La Vida Exagerada de Martín Romaña. Claro, lo último que ha hecho Bryce de un tiempo a esta parte no me ha gustado para nada y el síndrome de la repetición eterna del protagonista-escritor-adolescente eterno ya no causa sorpresa, al igual que su estilo literario. Pero parece que el síndrome de la repetición se convirtió en escasez de ideas literarias y, por lo que hemos visto, también en fuente de plagios en sus artículos de opinión. No quemaré ni desalojaré mis libros de Bryce de mi biblioteca personal, creo que esas obras perdurarán allí más allá de los escándalos, pero si considero lamentable que un escritor termine sus días - vamos, ya no va a sacar nada mejor de lo que ha hecho literariamente - envuelto en un problema que no sólo le va a acarrear el desprestigio de su dilatada carrera, sino que también le puede costar más de un serio problema ante los tribunales.
Ni Octavia de Cadiz, Susan darling, sus amigos del Colegio San Pablo o las groupies que lo han rodeado durante su carrera lo salvarán de esta vergüenza.
UN NUEVO CASO DENUNCIADO: Lado B: un plagio bryceano en los noventa.
LA VERGUENZA ES INTERNACIONAL:
Milenio: Documentan aparente tendencia al plagio de Bryce Echenique.
El Universal: Acusan de plagio al escritor Alfredo Bryce Echenique.
IRONIAS DE LA VIDA: Bryce hablando de piratería (Enero de 2005)
ACTUALIZACION (23/03/2007): El Comercio no saca a Bryce:
La responsabilidad de Bryce Echenique
Hasta el día de hoy nuestros lectores han conocido del incidente de plagio de un artículo del embajador Oswaldo de Rivero, por parte del escritor Alfredo Bryce Echenique. Sin demora y motu proprio, y ante la gravedad del asunto, el mismo escritor ofreció las explicaciones, disculpas y autocríticas correspondientes.
Sin embargo, en declaraciones al diario “Perú.21″, Bryce Echenique señala ahora, respecto de otros textos igualmente plagiados, que no sabe cómo estos han llegado a El Comercio.
Al respecto, debemos informar que todos los textos que recibimos de Alfredo Bryce Echenique llegan por un solo conducto, desde una dirección de correo plenamente identificada, y con el mismo formato conocido y con llamadas previas o simultáneas de él, su esposa o su secretaria, a la que atribuyó uno de los envíos incorrectos.
No queremos dejar duda alguna sobre lo siguiente: es Alfredo Bryce Echenique quien debe asumir absoluta responsabilidad por las consecuencias de sus actos. El Comercio, en tanto, espera que el escritor, en aras de su bien ganado prestigio, reafirme su compromiso, expresado en su carta de ayer, de que sus colaboraciones futuras tendrán el riguroso control de calidad que El Comercio exige para sus lectores.
¿Colaboraciones futuras? Perdón, luego de 8 plagios comprobados, eso es una tomadura de pelo. ¿El Otorongo se mudó a El Comercio?
Gustavo Faverón Patriau, con quien he mantenido (y mantengo) distancias con relación a varios temas y personas, y que conoce por dentro al Decano, es bastante claro con relación a este asunto en su columna de hoy:
El asunto, creo yo, debería ser más transparente: si Bryce no es responsable, nada debería pasarle. Si Bryce es responsable, el diario no puede seguir publicando sus artículos de opinión, por el hecho sencillo de que no son la opinión de Bryce. Pero el punto intermedio –dejar en la bruma la responsabilidad y seguir adelante con la colaboración– no tiene mucho sentido. Y, por otro lado, el diario (dejando en claro que, si hubo engaño, el mismo periódico fue la primera víctima) debería haber expresado a estas alturas, ya, de alguna manera, un cierto pesar con relación a los siete autores afectados.
Y, cuestiones y diferencias de opinión aparte, creo que en este caso el crítico literario tiene razón.






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