Archivo de 14 Marzo 2007

Vía Perú.21:

Carlos Torres Caro, congresista de UPP, retó a un duelo a Javier Velásquez Quesquén para dirimir sus diferencias en torno al escándalo suscitado por las actividades extracurriculares de los legisladores durante un viaje a Brasil. Como se sabe, ambos son investigados por este tema.

“No soy una persona tomada de los puños, pero si se trata de defenderme, la legítima defensa es el derecho más básico y fundamental que una persona tiene. Así que me defenderé”, señaló Torres Caro.

Añadió que aguarda que Velásquez Quesquén le haga conocer si es necesaria un arma. Asimismo, le dejó a su posible adversario la elección del lugar del encuentro, precisando que esperaría su propuesta.

Y, mientras tanto, en CPN Radio, Velasquez Quesquén se presta al juego:

El presidente de la Célula Parlamentaria Aprista, Javier Velásquez, le advirtió a Carlos Torres Caro que se “las tendrá que ver con él”, por haberle tomado una serie de fotografías, en el marco de un viaje a Brasil que realizaron en diciembre último.

En el programa Cabina Abierta de CPN Radio dijo estar convencido que el legislador independiente “editó” las fotografías, para que parezcan escandalosas, y a fin que él y José Vega Antonio queden como “sinvergüenzas y borrachos”.

“Yo espero que mañana termine la investigación (sobre estos hechos) y él se las va a ver conmigo en este tema. ¡El ha editado las fotos!”, exclamó el oficialista.

Velásquez Quesquén acusó a Torres Caro de ser tránsfuga, felón y traidor, al referir que nadie se sentaría a comer una gelatina con alguien que le va a tomar fotos subrepticiamente

El país agradece sentidamente a ambos congresistas por elevar la imagen pública y el prestigio del Congreso de la República.

ACTUALIZACION: ahora Velasquez Quesquén dice que sólo golpeará a Torres Caro con el látigo de su indiferencia.

(Imágen: “Duelo a Garrotazos” de Francisco de Goya)

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El último episodio de la complicada relación entre Perú y Chile sería digno de un sketch de El Especial del Humor, si es que no involucrara acciones que atentan contra las libertades de expresión e información.

En 2010, Chile celebrará su bicentenario como nación independiente. Para conmemorar este acontecimiento, diversas entidades públicas y privadas vienen preparándose con diversas actividades de reflexión y celebración.

Televisión Nacional de Chile, la televisora estatal del país del sur, convocó a la empresa Nuevoespacio para que realice un documental sobre la Guerra del Pacífico.

Esta empresa, cuyo productor ejecutivo es Patricio Polanco, ya había dirigido un documental sobre el barco Esmeralda, donde muriera el héroe naval chileno Arturo Prat. Para este trabajo, también se consultó a la familia del héroe peruano Miguel Grau, quien es bastante bien retratado en este esfuerzo audiovisual.

De esta manera, se preparó Epopeya, un documental de tres episodios en el que se difundiría la versión de ciudadanos y especialistas históricos y militares de los tres países involucrados en el conflicto. Por la parte peruana, se conoce que los historiadores Nelson Manrique, Joseph Dager y Sinesio López fueron consultados por los realizadores del documental.

Sin embargo, el documental, cuya primera parte debía emitirse hoy, ha sido guardado en una gaveta en Santiago de Chile. Dicen los ejecutivos de TVN Chile, que sólo temporalmente.

El domingo, se conoció que el embajador peruano en Chile, c. Hugo Otero Lanzarotti, manifestó a la cancillería chilena y a la televisora su malestar por la difusión del documental “en momentos en que las relaciones no son las mejores“.

Alejandro Foxley, canciller chileno, conversó con Francisco Vidal, presidente de TVN Chile para la suspensión del documental, decisión tomada finalmente el fin de semana. En Lima, el Ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaúnde, saludaba esta decisión.

A estas alturas, cabe preguntarse: ¿Cuándo un problema se ha resuelto con la censura (temporal) de un programa de televisión? ¿Quiénes son los cancilleres y un embajador para decidir que debemos ver chilenos y peruanos, así como para determinar cuál es el “momento adecuado” para hacerlo? ¿Los peruanos no tenemos derecho a conocer que piensan nuestros vecinos sobre el acontecimiento que más nos ha separado? ¿No es necesario comenzar a construir una historia común entre nuestros países?

Claro, las respuestas a estas preguntas no han pasado por el trio de diplomáticos que se saludan de una censura. Solo les ha importado la opinión de los sectores radicales de ambos países y no les importó acercar las posiciones y las visiones entre nuestros pueblos. Y el coro de termocéfalos de El Mercurio y La Razón aplauden en Santiago y Lima.

Me quedó con la reflexión hecha hoy por Roberto Lerner, cuyo párrafo más saltante dejo aquí para pensarlo detenidamente:

Requerimos tener una versión razonable de nuestras derrotas, perder complejos, sincerar historias, horrorizarnos de algunas traiciones, analizar ciertas ineficiencias monstruosas, poner en su contexto muchos éxitos y heroísmos corajudos“.

¿No es hora de comenzar a hacerlo, sin censuras ni complejos?

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Lerner: Epopeya.
Editorial de La República: Censura no es solución.
Mirko Lauer: Bienvenidos al siglo XIX.
Maritza Espinoza: Todos somos Espartaco.
Otra Orilla: Otra Vuelta de Tuerca.
Francisco Vidal, Presidente de Televisión Nacional de Chile: Epopeya se verá sin cortes ni añadidos.
Eduardo Frei, ex Presidente de Chile: Fue “autocensura” de TVN Chile.
Cristobal Aljovín de Losada: La censura dará mas propaganda al documental.
Guido Lombardi: La censura nunca trae buenos resultados.
Sergio Bitar, ex Ministro de Educación de Chile: Es una medida atentatoria de la libertad de expresión.

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El triste episodio vivido por los periodistas Marco Sifuentes y Marco Antonio Vásquez y las sorprendentes declaraciones de un evalentonado Carlos Arana Vivar por fin tuvieron la consecuencia lógica para quienes pensamos que la decencia y el respeto a los demás debe primar en un gobierno democrático: hace un par de horas, el gobierno ha “renunciado” a Arana.

Sin embargo, el “happy end” de este caso en particular no nos debe hacer perder de vista una reflexión que se hace necesaria a raíz de los acontecimientos de las últimas semanas, vinculados con denuncias que la prensa ha hecho sobre nombramientos cuestionados o irregularidades en las adquisiciones del Estado.

Los medios de comunicación no tienen como función respaldar una gestión de gobierno. Si en mérito de su línea editorial lo hacen, es su problema, sin embargo, con ello pierden credibilidad, perspectiva y confunden los objetivos políticos de las personas a las que patrocinan con su línea editorial. Es sintomático que dos de los diarios más cuestionados de los últimos años, Expreso y La Razón, sean los diarios que apoyen de manera genuflexa toda acción que anuncie el Presidente de la República o el gobierno.

Uno de los vehículos que tenemos los ciudadanos para controlar al poder son los medios de comunicación. A través de ellos podemos conocer no sólo las acciones de gobierno, sino también denunciar aquello que no funciona, con la finalidad de que mejore.

Sin embargo, las reacciones de todos los gobiernos - incluido el actual - ha sido procurar morigerar a la prensa, o venir con la cantaleta de que “los medios de comunicación deben comunicar lo positivo” o “deben servir al país“, sinónimo, en realidad, de “muchachos, no hagan olas y no molesten al gobierno“.

De no ser por reportajes de investigación bien elaborados, no habríamos podido conocer el caso Langberg y sus conexiones con el APRA (1982), el caso Villa Coca y las conexiones del narcotráfico con la Policía de Investigaciones (1985), las acciones del Grupo Colina (1992 - 1995), las cuentas de Vladimiro Montesinos y el espionaje telefónico (1997), el control de los medios de comunicación por parte del fujimorato en las conversaciones Crousillat-Borobio-Montesinos (1998), la falsificación de firmas de Perú 2000 (2001) y, ahora, las irregularidades en compras estatales y las ínfulas del sector más podrido del partido de gobierno (2007). En algunos casos, se procedió de la mejor manera; en otros, se soltó a los perros de presa y a funcionarios preocupados por adular a su jefe para defender lo indefendible.

Por ello es que la libertad de expresión es la base de la democracia, porque permite que el Estado pueda reconocer sus fallas y corregirlas, porque permite denunciar los atropellos y poner al descubierto a los delincuentes. Por eso es que los gobiernos autoritarios pretenden silenciar a los medios de comunicación o, incluso en gobiernos democráticos, sectores como los bufalines que secuestran o golpean periodistas pretenden prevalecer.

Entiéndanlo de una vez señores gobernantes, si quieren adulones, búsquenlos en otros lados, menos en el periodismo. Aunque claro, siempre habrá García Miró, Ben Schmuel o César Campos que sean los sobones profesionales del poder de turno.

Finalmente, y con ello procuro reparar una omisión que tuve en el artículo de ayer, expresar mi reconocimiento tanto a Marco Sifuentes como a Marco Antonio Vásquez. La manera en como defendieron su trabajo periodístico es elogiable y es un ejemplo para los demás colegas. El periodismo implica una pasión especial que ambos jóvenes han puesto en esta carrera y que quedó demostrada ayer. Creo que, con justa razón, se han ganado nuestro reconocimiento. Y desde esta pequeña azotea, los aliento a que sigan buscando, detrás de la verdad, lo que muchos no quieren que se sepa.

MAS SOBRE EL TEMA:
RPP Noticias: Sifuentes y Vasquez cuentan su experiencia en Ampliación de Noticias.

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