REFORMA DEL ESTADO, DEMOCRACIA Y REPARACIONES
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en democracia, reforma del Estado, reparacionesLa atención de la opinión pública durante las últimas semanas se ha centrado en las denuncias periodísticas referidas a las adquisiciones que dos ministerios realizaron a finales del año pasado. Si bien dichas operaciones cumplieron con los requisitos legales vigentes sobre la materia, adolecieron de una falta de pericia y calidad en el gasto realizado.
La mayor parte de los comentarios sobre este tema se han centrado, como ya parece ser costumbre, en la anécdota de los cambios de funcionarios, los despidos masivos de personal encargado de estas compras o en las repercusiones políticas de corto plazo. Sin embargo, este tema tiene aristas interesantes que pueden repercutir sustancialmente en la manera cómo se consolida el sistema democrático en nuestro país.
Actualmente, vivimos una época de crecimiento económico cuyo antecedente más cercano se halla en los años cincuenta y sesenta, cuando la economía mundial alcanzó su máxima expansión en términos de crecimiento económico y mejora de la calidad de vida. Nuestro país crece a tasas sostenidas superiores al 5% desde hace 5 años, nuestras reservas internacionales se incrementan y nuestra caja fiscal tiene mayores recursos para gastar. Ello, lamentablemente, se contradice con el alto nivel de pobreza – que afecta a la mitad de nuestros compatriotas – y, sobre todo, con la exclusión presente, patentizada en el bajo nivel de servicios básicos que brinda el Estado y reflejada por los hallazgos del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
La consolidación de la democracia no sólo pasa por la realización de elecciones libres o contar con mejores congresistas, sino, fundamentalmente, en que el Estado brinde mayores y mejores servicios a sus ciudadanos, sobre todo, a quienes menos tienen.
Lo ocurrido durante esta semana es una muestra patente de la incapacidad que tiene el Estado de poder administrar de manera adecuada sus recursos. Y esto ocasiona un problema significativo: el Estado tiene la necesidad de gastar mayores recursos para mejorar la seguridad ciudadana, la salud, la educación, el sistema de justicia y la atención al ciudadano en general. Y si no lo hace de manera adecuada, los frutos de la actual bonanza macroeconómica se habrán desperdiciado de mala manera, como parece ocurrir con el publicitado “shock de inversiones”.
¿Cómo afecta esto a la democracia? De varias maneras. En primer lugar, se carecen de planes de mediano y largo plazo para reformar el Estado, optándose por parches como la renegociación de contratos o establecer comisiones ad hoc para cada licitación. En segundo lugar, cuando se tienen estos planes, no se toma en cuenta al destinatario final, el ciudadano. En tercer lugar, una mala gestión de los recursos deja a los más pobres y excluidos sin acceso a los servicios básicos, el gobierno democrático es visto como ineficiente y, sin duda, este sector de la sociedad podrá estar más proclive a optar por salidas de corte autoritario que le brinden una solución “inmediata” o “pragmática”.
Finalmente, no hay que perder de vista que, en el mejor de los escenarios, dentro de los próximos meses comenzarán a implementarse los planes de reparaciones para las víctimas del conflicto armado interno, que vienen siendo elaborados por la CMAN. Dados estos antecedentes, considero que, como espacio preoupado por un real cumplimiento de las recomendaciones de la CVR, debiera estar alerta a este tipo de situaciones, para evitar que el dinero destinado a reparar el daño causado por acción u omisión durante los años de violencia se malgaste u ocurran situaciones de sobrevaluación como las que hemos presenciado durante esta semana. Complementar mi mirada desde los derechos humanos con una visión de reforma del Estado que integre reformas institucionales con criterios de eficiencia en la administración y gasto estatales dará mejores resultados para un trabajo de fiscalización que considero necesario.
Estas son aun unas nociones pequeñas sobre este tema. No soy experto en reforma del Estado o en políticas públicas, pero algo he podido aprender durante estos meses en las que he seguido estos temas. Quizá sea un eje que pueda considerar en un futuro a mediano plazo como tema de reflexión.
Por ahora, como diría Bayly, lo dejo allí.




Entradas (RSS)