TE DE TIAS
Escrito por: jgodoymejia en Aldo Mariategui, Gustavo Gorriti, pelea, periodismoComo diría Martinez Morosini, aquí no pasó nada.
Prometía ser pelea de titanes, algo así como La Roca vs. Hulk Hogan, o una de esas broncas antólogicas que hemos visto en televisión, como Hildebrandt vs. Genaro el 98 (se acuerdan: “lanza tu candidatura nomás” “y tu sigue defendiendo Tiwinza, Genaro, como siempre“) o la más reciente entre Patricia Simon y Raúl Tola de Carreño.
Sin embargo, quienes vimos ayer La Hora N para espectar la anunciada pelea entre Gustavo Gorriti y Aldo Mariátegui terminamos decepcionados.
Por un lado, Gorriti, con su poco manejo televisivo - conocido desde la época en que dirigía Periodistas en Frecuencia Latina - le puso un ritmo cansino, parecido al de aquellos boxeadores subidos de peso que intentan llevar la pelea a su terreno. Incluso la intentó pegar de gracioso, cuando mencionó el célebre Diccionario de Mariateguismos, para pasar luego a intentar cátedra de periodismo o preguntarle por posiciones polémicas - como la pena de muerte o el tema de las ONG’s - a Mariátegui.
Del otro lado, Mariátegui estuvo bastante más mesurado que cada vez que va a la televisión, con el ácido estilo escondido bajo la manga. Es cierto que las preguntas que hizo Gorriti fueron recontra aburridas, pero tampoco quiso entrar al terreno de la polémica.
Sin embargo, Aldo mintíó descaradamente cuando dijo que sus columnas expresaban ideas y posiciones políticas. Mi pregunta es, ¿se expresan ideas cuando se cataloga a un grupo de personas bajo el manto de un conocido producto hidrobiológico? ¿o cuando se descalifica a alguien por el hecho de ser “rojo”? Como diría Roberto Bustamante, el sueño del blog impreso convertido en realidad (aunque yo diría que muchos blogs tienen más calidad y argumentos que los que puede exhibir Alditus en sus columnas diarias).
Siempre he tenido gran respeto por Gustavo Gorriti. Creo que es uno de los mejores periodistas del país y uno de nuestros mejores expertos civiles en materia de defensa y seguridad. Y escribe paja. Pero creo que ayer demostró que la televisión no es lo suyo y le perdonó la vida - en términos metafóricos - a un diatribante profesional.
Por su parte, Mariátegui es más leido que el promedio de sus colegas, sin embargo, sus lecturas y la inteligencia que tiene la desperdicia en insultos, adjetivos y fundamentalismos económicos que podrían ser canalizados de otra manera.
El periodismo puede (y en muchos casos debe) ser confrontacional, pero con argumentos de por medio. De no ser así, el periodista pasa a ser un mono con metralleta o una caricatura. Desafortunadamente para él, Aldo está más cerca de lo segundo que de lo primero.





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