Desde hace varios años, oigo hablar de la tan mentada Reforma del Estado.

Durante los años noventa, esta se pensó como la racionalización de recursos del Estado, destinado fundamentalmente a achicarlo, de acuerdo con una visión que comprendía que la burocracia estatal debía ser lo más reducida posible y concentrarse fundamentalmente en servicios básicos, como administración de justicia, defensa nacional, relaciones exteriores, educación, salud y seguridad ciudadana.

La tesis del Estado mínimo fue la que primó y, sobre esa base, se hicieron los tímidos intentos de racionalización administrativa que tuvieron éxito, pero también el despido de cientos de trabajadores estatales que pasaron a engrosr las filas del subempleo o del desempleo abierto.

Esta idea ya no es compartida ni por los académicos de varios sectores - aunque un grupo se mantiene irreductible en esta idea - y por un sector de la población.

El enfoque actual enlaza los mecanismos de modernización y simplificación administrativa con metas concretas e institucionalidad democrática. Así, hablar de reforma del Estado implica hacernos las preguntas previas: ¿cuáles son las metas que queremos cumplir? ¿cómo cumplirlas? ¿cómo organizamos al Estado para ello?

Generalmente, cuando se tratan estos temas, se quiere ver sólo una parte, la de la gestión administrativa. En ella es la que se ha concentrado el gobierno para lanzar su propuesta de fusión de organismos públicos descentralizados y su convocatoria para una reunión de Consejo de Ministros en la que los miembros de la oposición participarían planteando sus propuestas.

Frente a esa propuesta, se ha respondido de diversas maneras: Humala ha dicho que irá, pero que planteará como requisito previo la entrada en vigencia de la Constitución de 1979. Lourdes duda en ir o no. Otros han dicho que la convocatoria, sin una agenda y sin conocer los planes del gobierno, no es más que fuegos artificiales. Y hay quienes han sugerido que el Acuerdo Nacional sea el espacio de debate.

Lo que pienso es que debemos ver este tema de una manera integral:
- ¿Hay que ver el tema constitucional? Si, pero no sobre la Constitución de 1979, gesto simbólico e inútil. Si ya hubo un trabajo de reforma constitucional trabajado en el Congreso anterior y ya bastante avanzado, ¿por qué no culminarlo?
- ¿Cómo abordar la reforma de la administración pública? Poniendo metas sector por sector para saber cuáles deben ser las fusiones a realizarse. Y tener un sentido social: ciertamente esto, como lo ha dicho Jorge del Castillo, va a acarrear despidos, pero es necesario que se tenga planes para incorporar a estas personas a nuevos mercados de trabajo.
- Completar esta visión sobre la base de reformas institucionales: justicia, seguridad ciudadana, defensa nacional, educación y sistema político.
- Implementar mayores mecanismos de transparencia, fiscalización y participación ciudadana y mejorar los que ya se tienen.

En suma, lo que propongo es una visión más amplia del tema. Creo que sobre este base el trabajo se puede sostener. Lo de mañana pudo ser importante, pero creo que ni el gobierno ni la oposición tienen la agenda clara sobre este tema. Si van a hacer política, prepárense, no vayan con propuestas improvisadas.

Y a ustedes, los dejo con varios enlaces que tratan mejor de lo que lo he hecho este tema.

MAS SOBRE EL TEMA:
Agenda Perú: La Reforma del Estado en el Perú. Pautas para reestructurar el Poder Ejecutivo (Estudio de Gustavo Guerra García).
Juan Carlos Cortez: Reforma del Estado (Ponencia ante el Acuerdo Nacional).
Rosa María Palacios: Reformar el Estado ¿Para lograr qué?
Perú Político: Programas sociales y descentralización. Reformando al Estado.
José Tavera: Reforma del Estado en el Perú. El punto de vista de un economista.
Diego Luna: Instumentos y procedimientos para modernizar el Estado.
Eduardo Hart: Reforma del Estado: ¿hay segunda sin primera?

2 Respuestas a “REFORMA DEL ESTADO: ¿TIENEN UNA IDEA DE LO QUE ESTAN HABLANDO?”
  1. Guille, da maus dice:

    Inevitablemente la reforma del estado pasa por reducirlo, para que se respete el principio de subsidiariedad. Los paradigmas del estado corporativista o del “estado papa” han demostrado largamente su inviabilidad ya que han servido como terreno fertil para la corrupcion y los mercantilismos.
    Es mas, un estado concentrado en la salud y la educación sigue siendo grande e inevitablemente ineficiente. La tesis del estado minimo segun el liberalismo economico contempla que sea la iniciativa privada la que constituya una alternativa eficaz a los servicios sociales brindados por el estado.
    Al igual que el tan mentado “consenso de washington” no se puede hablar de un agotamiento del modelo del “Estado minimo” cuando nunca se ha implementado a cabalidad.

  2. Nene Latino dice:

    ¿”Estado papá”? ¿De qué está hablando el tal “Guille da maus”?
    Si tenemos que hacer analogías familiares, entonces el Estado peruano se ha comportado –se comporta- con el pueblo como uno de esos padres que abusan de sus hijos tanto física como psicológicamente. ¿Se puede hablar de Estado “asistencialista” con más del 50 por ciento de la población viviendo en condiciones de pobreza? ¿Qué clase de “papá” es el Estado que deja morir (por miles) a sus hijos de inanición y de frió en las serranías alto andinas? ¿Qué clase de “padre” permite que sus hijos caigan victimas de enfermedades que son 100 por ciento causadas por la pobreza?
    Aquí el único Estado que debe reformarse es el Estado LADRON que hemos tenido desde que nos convertimos en república. OK. Es un diagnostico simplista y carente de jerga sociológica, pero es la verdad: estamos gobernados por LADRONES, que si no lo son antes de ingresar a la función pública, sin duda aprenden las mañas y las destrezas que son necesarias para meter las uñas en la caja fiscal (a través de pensiones, de consultorías, de asesoramientos, de Cepris, etc.,)
    El Perú es irredimible, en cierto sentido. Aquí el gran cambio ha de venir desde fuera, ha de ser producto de algún estremecimiento político y social que sacuda a toda Latinoamérica. Y como siempre, como en la Independencia, nuestro país será el último en adaptarse a la nueva situación.
    Soy joven, creo tener el tiempo suficiente para que mis ojos sean testigos de lo que ahora suena como mera demagogia o locura. No me preocupo.
    ¡Viva Latinoamérica!

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