Archivo de 26 Febrero 2007

Solo en el Perú pueden ocurrir cosas como estas.

El año pasado, Humberto Lay Sun era la nueva revelación de la política peruana. Si bien obtuvo apenas el 4% en las elecciones presidenciales, logró conseguir una importante votación considerando que su partido, Restauración Nacional, es un movimiento político confesional, con base en la comunidad evangélica en la que Lay se desempeñó como Pastor. A ello se sumó el hecho que se obtuvieran dos congresistas por Lima.

Posteriormente, en una competencia con ganador cantado desde la convocatoria a elecciones, obtuvo el segundo lugar en la competencia por la alcaldía de Lima, obteniendo 6 regidores y colocándose como una figura expectante en la política peruana. Asimismo, RN obtuvo la alcaldía de Barranco, en votación bastante apretada.

Sin embargo, desde inicios de año, Restauración Nacional, un partido que se presentaba como la nueva forma honesta de hacer política, se ha deshecho en una serie de acusaciones mutuas de corrupción y malos manejos.

Por un lado, el Secretario General de la agrupación y regidor metropolitano Marcos Morón acusó a Lay de cobrar cupos para obtener puestos en las listas para la alcaldía de Lima. Al mismo tiempo, Lay acusaba a Gino Romero, personero legal de RN, de haber falsificado las firmas de dirigentes del partido - entre ellos, el congresista David Perry - para adulterar actas y tener mayores poderes en el partido, solicitar dinero a candidatos a alcaldes y regidores y fraguar una supuesta sesión del Comité Ejecutivo Nacional.

Posteriormente, según lo que hemos podido ver en la página web de este partido, se el domingo 11 de febrero se realizó una sesión del Comité Ejecutivo Nacional, en la que se apreció, entre otros puntos, lo siguiente:

“4. Como primer punto se aprobó la modificación de la agenda señalada en la convocatoria, en vista de la nueva situación planteada por la acción totalmente infraterna, ilegal y hasta delincuencial de los Secretarios Nacionales mencionados más arriba, que se habían apoderado del local, haciendo ingresar sospechosamente a personas totalmente ajenas al partido, habiendo impedido el ingreso al Presidente del partido y a los Secretarios Nacionales que acudieron para cumplir con la convocatoria que el propio Secretario General había hecho.

5. En vista de este gravísimo hecho, sumado a la serie de denuncias contra algunos de los secretarios mencionados arriba por cobros indebidos, así como las denuncias penales iniciadas por el congresista Ps. David Perry y el Pdte. de RN Ps. Humberto Lay por falsificación de firmas y de documentos entregados al JNE, respectivamente, y al malestar manifestado por muchos dirigentes y militantes de base de Restauración Nacional y de muchos pastores, el CEN reunido, acordó mayoritariamente separar de sus cargos en el Comité Ejecutivo Nacional a los Sres. Marcos Morón, Secretario General, José Luis Collantes, Secretario de Organización, Gino Romero, Secretario de Formación y Capacitación, y Miguel Neumann, Secretario de Cultura“.

Pero los “hermanos separados” (como se diría en jerga evangélica) no han perdido tiempo y ayer comunicaron el paso que habían dado: expulsar a Humberto Lay del partido.

En la conferencia de prensa ofrecida hoy, tanto Marcos Morón como Gino Romero aducen que Lay “fue sorprendido por miembros de serenazgo de San Isidro cuando trasladaba tres computadoras y documentos de suma importancia del local de Restauración Nacional“, hecho presunto que, para estas personas, era la prueba de que se quería ocultar algo con relación a los manejos económicos del partido.

Junto a Lay han sido expulsados Euding Maeshiro (Secretario de Imagen Institucional, regidor metropolitano y autor de la música de “El Ritmo del Chino“), Iván Becerra (quien había asumido la representación legal de la agrupación) y Marco Antonio Valcárcel (Secretario de Movilización).

Hasta el momento, las acusaciones cruzadas y la poca atención que la prensa ha prestado a estos acontecimientos nos impide saber cuál de las dos facciones que intentan controlar Restauración Nacional tiene la razón (si alguna de ellas la tiene). Lo cierto es que, con estas acusaciones de corrupción y malos manejos en su agrupación, Humberto Lay ha desperdiciado el poco, pero importante, capital político que tenía.

Aunque claro, en política peruana, es bien dificil definir cuando un personaje pasa de manera definitiva a la sección de defunciones.

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“Ya viene la fuerza, la voz de los ochenta” (Los Prisioneros)

Ahora sí, la segunda etapa ha comenzado. Palmas apristas, compañeros.

Ver más en el Utero de Marita.

Y que viva el copamiento.

PS: Nota sobre la juramentación - con Pilar Mazzetti condecorada!!! - en Perú.21.

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Ya es un hecho confirmado el nombramiento de Luis Alva Castro como nuevo Ministro del Interior. Y, ad portas de su juramentación, que será al mediodía de hoy, cabe preguntarse que significa su designación, tanto en términos políticos como para lo que representa para su sector.

A primera vista, esto es un triunfo del APRA. La presión ejercida por el sector encabezado por Mauricio Mulder, que tuvo como colofón un comunicado firmado por las bases del partido solicitando mayor presencia en el gobierno, ha rendido sus frutos. Se hacen de uno de los ministerios más importantes, tanto por los problemas que tiene que enfrentar, como por el control político que se puede tener desde dicha cartera.

De otro lado, no deja de sorprender la designación de Alva Castro. Es, sin duda, uno de los hombres con mayor experiencia dentro del Partido y orgánicamente, uno de los pocos personajes con ideas hayistas nítidas dentro de Alfonso Ugarte.

Pero no debe olvidarse que Alva Castro ya tuvo cargos importantes en el primer gobierno aprista: fue Primer Ministro y Ministro de Economía entre 1985 y 1987, cargo desde los cuales impulsó la conocida “solución heterodoxa”, cuyos resultados ya comenzaban a hacer agua cuando estaba aún fresca la tinta de su carta de renuncia.

El dirigente trujillano, además, fue parte de la oposición interna a García dentro del APRA en los últimos años de su gobierno. Fue nombrado Secretario General y fue candidato presidencial en 1990. La mayoría de analistas políticos sostienen que AGP no hizo absolutamente nada por apoyarlo, por temor a que le surgiera un rival dentro de su agrupación. García evitó ese peligro, pero a cambio, apoyó a un oscuro ingeniero agrónomo cuyo gobierno tuvo un desenlace que es por todos conocido. De ahí en adelante, Alva Castro ha tenido un perfil bastante bajo dentro del partido y su tarea parlamentaria se ha concentrado en los sectores económicos y presupuestales, así como en la edición de libros destinados a continuar con el legado de Haya de la Torre.

Pero, más allá del nombramiento político que supone esta elección, ¿qué representa para el sector Interior? ¿Hay una nueva agenda en curso? Al parecer no, y es que Alva Castro no ha tenido mayor contacto con este sector, ni el APRA tiene una política integral de seguridad ciudadana, reforma de la Policía Nacional, reforma administrativa o mejora de los mecanismos de control dentro de las compras y adquisiciones dentro de un Ministerio donde la corrupción campea. Es decir, los cambios de fondo seguirán engavetados en algún escritorio en Corpac.

La segunda etapa ha comenzado, compañeros.

MAS SOBRE EL TEMA:
Perú.21: ¿Cuál debe ser la agenda del Ministerio del Interior?
Utero de Marita: El laberinto de Mazzetti.
Archivo del Tercer Piso: Una renuncia anunciada y los cambios en Interior.
Susana Villarán: Se cumple la profecía de Mantilla.
Victor Andrés García Belaúnde: Comenzó el copamiento aprista.
Beatriz Merino: Nuevo Ministro del Interior debe garantizar seguridad ciudadana.
Fernando Rospigliosi: Designación de Alva Castro demuestra carencia de cuadros en el APRA.
Javier Bedoya de Vivanco: Alva Castro se “quemará políticamente”.

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