Archivo de 21 Febrero 2007

Durante muchos años en nuestro país, una de las prácticas más temidas fue la leva, que no es más que el reclutamiento obligatorio de la población para servir en el Ejército. Esta práctica se encuentra prohibida por diversos tratados internacionals y normas internas en nuestro país.

La mayor cantidad de levas se producía para captar a mayores personas para el Servicio Militar Obligatorio, ante la gran cantidad de omisos que existían. Esta situación se hizo más frecuente durante los años del conflicto armado interno. Y, en cualquier caso, el reclutamiento forzado siempre afectaba a los habitantes de las zonas más pobres y marginadas de nuestro país.

Esta situación comenzó a cambiar con el fin del conflicto, así como con las normas que hicieron que el Servicio Militar Obligatorio se transformara en voluntario.

Sin embargo, una denuncia recogida por el diario La Primera y por Ideele Radio hace ver que en algunos lugares de nuestra patria no se respeta la ley.

De acuerdo con lo denunciado por la cadena de radio a nivel nacional:

La Vicaría de la Solidaridad de la Prelatura de Sicuani en Canchis, denunció públicamente que integrantes del Ejército Peruano reclutaron forzadamente a doce jóvenes pertenecientes a la provincia de Espinar, departamento del Cusco.

Los jóvenes “levados” entre el pasado lunes 12 y martes 13 de febrero fueron conducidos a la fuerza a los cuarteles de Salaverry en Arequipa, y las bases militares de los departamentos de Moquegua y Tacna, señaló a la Vicaría de Sicuani el Secretario General del Frente Único de Defensa por los Intereses de la provincia de Espinar, David Álvarez, quien a su vez recibió la denuncia de los familiares.

La Vicaría de la Solidaridad de la Prelatura de Sicuani, inició una intensa cruzada para conocer la ubicación exacta de los doce jóvenes espinarenses “levados” para que se exija su inmediata libertad. El hecho irregular es atendido por la magistrada Dessiré Tisoco, Fiscal Provincial de Espinar, quien denunciará a los responsables de este hecho irregular.

La congresista Hilaria Supa, quien ha tomado las banderas de la lucha contra la discriminación en nuestro país, ha señalado que este es un acto vulneratorio de los derechos humanos. Lo mismo han señalado el ex Defensor del Pueblo Jorge Santistevan de Noriega y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

Si bien los nueve jóvenes levados ya han sido liberados, aun tendrán que investigarse las responsabilidades competentes. Sin embargo, ya hay indicios de que se quiere obstaculizar la investigación:

Efraín Sencía Hilario, joven de diecisiete años, quien fuera reclutado irregularmente por una patrulla militar en la provincia de Espinar (Cusco), denunció que un oficial del Ejército trató de sobornarlo para que cambie la versión de lo ocurrido, afirme que se ofreció voluntariamente a realizar el Servicio Militar y descarte que fue levado el pasado martes 13 de febrero.

“Ayer fui a inscribirme a la ORM (Oficina de Registro Militar) en Espinar y el oficial me dijo que lo apoye. (…) Me dijeron discúlpame. Me quisieron pagar plata para cambiar mi versión de lo que pasó, ante la Fiscalía (fiscal adjunta provincial de Espinar, Desireé Tisoco). Es un militar que está trabajando en la ORM, no sé el nombre”, señaló el menor de edad en exclusiva en el programa No Hay Derecho por Radio San Borja.

“El martes de la semana pasada fui a tramitar mi Libreta Militar por la perdida y me dijeron que era obligatorio. Me detuvieron dos personas y me metieron a un cuarto donde no había nada, era un calabozo. Éramos cuatro jóvenes, uno se puso a llorar, uno se puso mal, el otro se escapó por el canchón y yo me quedé sólo. Me dijeron: ‘perro come pasto, acá te vamos a cortar el cabello’. Me querían echar agua, me pegaron y me quisieron golpear con las pistolas”, relató Sencía Hilario.

Finalmente, recordó que los soldados de la Oficina de Registro Militar de Espinar manifestaron en la Fiscalía que él se ofreció voluntariamente a realizar el Servicio Militar, lo cual desmintió. “Ellos dijeron que yo era voluntario y eso es falso, porque me agarraron del pecho y me metieron para adentro. Yo no firmé nada para hacer el Servicio Militar. Luego que mi hermano avisó a los periodistas me sacaron”, refirió.

Y esta irregularidad, se suma la necedad de algunas autoridades desde Lima sobre estos temas.

Existe en el Congreso de la República el Proyecto de Ley N° 00275/2006-CR, presentado por el congresista Alvaro Gutiérrez Cueva, que plantea restituir el Servicio Militar Obligatorio.

Según la exposición de motivos del proyecto, la implantación del servicio militar voluntario ha disminuido el número de jóvenes que quieren ingresar a las Fuerzas Armadas, lo que nos dejaría en situación de indefensión, por lo que es necesario regresar al viejo sistema.

A eso se suma la desopilante opinión del (reelecto) alcalde de Comas, Miguel Saldaña (Unidad Nacional), quien ha manifestado hoy a CPN Radio que:

“Estamos lanzando una propuesta, respaldada por los vecinos, que creemos nosotros es la única alternativa para disminuir el pandillaje en el país: Es el servicio militar obligatorio, a los 17 años”

Y además de este comentario, Saldaña, en términos que ni la más cucufata de mis tías emplearía, se mandó un specch de dos minutos contra los jóvenes con cabello largo y los que usan el pantalón a mitad de la cintura.

El tema de fondo es que seguimos pensando que el orden y la disciplina son patrimonios de un cuartel, que andar con el pelo largo es sinónimo de desorden, que la vida castrense es intrínsecamente necesaria para cuadrar a la sociedad y una limitada visión sobre la seguridad ciudadana que pretende dar al Ejército las facultades que las municipalidades, las escuelas y los padres deberían asumir. Peor aún, este tema afecta sobre todo a la población más excluida del país.

¿Así se puede construir una sociedad democrática?

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Cómo los seres humanos percibimos a las dictaduras

La próxima semana se estrenará en Lima El Ultimo Rey de Escocia, película del director Kevin MacDonald situada en los años de la dictadura de Idi Amin Dada, hombre que con mano de hierro dirigió Uganda entre 1971 y 1979.

La película tiene el acierto de no presentar la historia desde el punto de vista del dictador, como tradicionalmente se ha hecho frente a personajes de este tipo.

Nos encontramos más bien ante un relato ficticio pero efectivo: un jóven escocés, Nicholas Garricgan, educado en un entorno represivo y recién graduado como médico, decide emprender una aventura lo más intensa posible, yéndose a trabajar lo más lejos posible de su familia.

Así, por azar, Garrigan llega a Uganda inmediatamente después del golpe de Estado de Idi Amin Dada y queda fascinado por el personaje, quien, por casualidades que no comentaré para que vean la cinta, termina convirtiéndose en el médico personal del dictador y en uno de los hombres de su mayor confianza.

Pero, poco a poco, se irá dando un aprendizaje moral en el médico, quien poco a poco irá percátandose de las atrocidades que ocurren a su alrededor. Se presentará así un cambio en el personaje, quien irá dejando poco a poco la frivolidad con la que vivía para pasar a sentir miedo y terror por el personaje que lo trataba como a un hijo.

El personaje de Nicholas Garrigan nos presenta a todos aquellos que, fascinados por un líder carísmático (y en el caso de Amin, también psicópata), aplauden a rabiar a los dictadores y desconocen (o fingen desconocer) las atrocidades que cometen estos regímenes. El desconcierto y la decepción posterior solo se presentan cuando un hecho les toca directamente. Como en el poema célebre de Brecht, la represión no importa hasta que no le toque que lo lleven a uno.

Amin, interpretado por el nominado al Oscar Forrest Whitaker (aunque extraña que James McAvoy, quien hace del médico, no haya sido nominado), es un personaje que ejerce su fascinación en la sombra. Recién en los últimos minutos de película nos enfrentamos a la cara más cruel del tirano. Al inicio, se nos presenta como un político consumado, que hará cosas con su pueblo y que no duda en bailar en los mítines (¿a quienes nos recuerda?). Pero, poco a poco, la soledad del dictador, sus paranoias y su crueldad iran aflorando.

Aunque no exenta de defectos (que no contaré para arruinarles la fiesta), la película es altamente recomendable y, si la próxima semana tienen planes para ir al cine, pónganla en sus posibilidades.

EL VERDADERO IDI AMIN

Nació en 1925 en la localidad de Kokobo. Su infancia la pasó junto a sus padres, dedicados a la agricultura, pertenecientes a la etnia Kawka y de religión musulmana.

Cuando el país aún era una colonia británica, ingresó a la carrera militar en 1943 como parte de la guardia del rey de Uganda. En la década de 1960 realizó estudios militares en Inglaterra e Israel, e intervino como parte del ejército inglés para sofocar la rebelión en Kenia.

De regreso a su país, continuó su carrera militar, siendo considerado como un general leal al entonces presidente Milton Obote. Llegó a ser nombrado como general de división y jefe de las Fuerzas Armadas en 1968.

Los escándalos de corrupción y el paulatino alejamiento en política exterior del Reino Unido, hizo que Inglaterra apoyara un golpe de Estado contra Obote en 1971, que sería encabezado por Amin. Israel también apoyó a este gobierno de facto.

En el ámbito internacional, luego de tener el apoyo inicial de ingleses e israelíes, viró de política, para comenzar a apoyar las causas del mundo árabe, en particular la cruzada antioccidental de Libia y la creación de un Estado Palestino.

Cuando Amin expropió propiedades del Reino Unido en Uganda y amenazó con expulsar a los británicos que quedaban en el país, las relaciones entre el ex imperio y la ex colonia terminaron de romperse.

Amin implantó un régimen de terror en su país. Si bien en un principio tuvo apoyo popular frente a la represión y corrupción de su antecesor, se ensañó con sus opositores, cometiendo masivas violaciones a los derechos humanos como desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y torturas, muchas de las cuales se cometieron con gran crueldad. Se calcula en 300,000 el número de ugandeses que murieron a causa de la política de represión de la dictadura.

Asimismo, en 1972, expulsó a 80,000 personas procedentes de la India, muchas de las cuales eran grandes propietarias de bienes en Uganda y sostenían la economía de este país.

El declive de Amin se produjo cuando intentó anexar parte del vecino país de Tanzania. El presidente de ese país, Julius Nyerere, se unió a los opositores a la dictadura dentro de Uganda y se consiguió el derrocamiento del régimen en 1979.

Amin nunca fue procesado por los crímenes que cometió. Se refugió en Arabia Saudita y permaneció allí hasta su muerte en 2003.

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