PANTALLA POLITICA
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en periodismo, política, televisión¿Por dónde van los programas periodísticos y políticos en nuestra television?
Una pregunta que cualquier televidente se puede hacer es: ¿dónde está la política en la televisión?
Y es que nuestros espacios periodísticos parecen haberla desterrado en buena parte o tienen serias limitaciones para sacar productos de calidad o que redonden una faena completa.
Los más esforzados intentos se encuentran de lunes a viernes a las 11 de la noche, ya saben por cuales señales, pero arrastrando varios defectos.
La Ventana Indiscreta ha perdido punche y humor. Un televidente agudo se percata de que hay dos espacios separados: uno, donde hay reporteros esforzados haciendo lo mejor posible para sacar el programa adelante y poner temas más o menos interesantes (por citar tres ejemplos, la denuncia sobre la compra de patrulleros en la Policía, la masacre de Sacharaccay en Ayacucho o el olor a hediondo de la Vía Expresa chalaca construida por Alex Kouri); el otro, donde se ubica Cecilia Valenzuela haciendo una conducción excesivamente complaciente con el gobierno, decididamente respetuosa de la investidura presidencial como no lo fue con Alejandro Toledo y morigerando los acentos fiscalizadores de su equipo de Agencia Perú. El humor parece haberse restringido a La Cortina de Humo de Carlos Alvarez, en un programa que tuvo a Eliane Wars como paradigma de clave humorística de la política.
(¿Y el Dedo Medio? Bueno, mientras no hayan cambios de libreto o personaje, esa secuencia está destinada a no funcionar)
En la vereda de enfrente, Rosa María Palacios tiene las agallas para hacer las entrevistas inteligentes, incómodas y decidamente chanconas que no hace la competencia. Sin embargo, Prensa Libre no cuenta con un equipo de reporteros solvente que pueda sostener el programa más allá de los monólogos y entrevistas de la abogada. Y eso supone una limitación, dado que no todos los políticos quieren acudir al programa y los reportajes se concentran en temas policiales o de seguridad ciudadana. ¿Funciona en el rating? Quizas, pero no aporta mucho más de lo que ya se conoce sobre estos temas y, en términos televisivos, al margen del importante rol social que cumplen estos reportajes, no terminan de entregar un producto televisivo que llame la atención.
¿Y los domingos? La oferta es la siguiente:
Cuarto Poder parece no encontrar rumbo. Si bien hay reportajes que tocan amenamente temas de fondo como la reforma del Estado o los juicios pendientes al fujimontesinismo, digamos que decae el programa cuando toca “el asesinato” o “la violación” de la semana. Y el programa, peor aún, ha dejado de marcar agenda política o, siquiera, la de los periódicos del día siguiente. Claro, salvo cuando Sol Carreño y Raúl Tola transformaron su set en un talk show de exhibición de vidas privadas y la abogada Patricia Simón se convirtió en la nueva Laura Bozzo por un día.
Panorama ha mejorado. Ciertamente no es un programa opositor y el tufillo genarista de “nosotros apoyamos lo bueno para el país” y de canal de la nostalgia (ver rubro reportajes de Alamo Pérez Luna recordándo tiempos pasados) se respira por los poros y se deja ver en el pronter que lee Jessica Tapia. Pero los pocos reportajes de fondo que tienen si han logrado tocar temas escondidos, como el asesor emerretista de Evo Morales, los narco corridos peruanos o las millonarias compras de gasolina en el Ejército.
Desde el cable, Canal N ha pasado a ser un noticiero permanente de casi 24 horas, sin columnistas de peso que puedan aportar un enfoque político sólido (como lo tenía la extinta Rueda de Prensa) y un cumplidor Jaime de Althaus marca su propia agenda, más a la derecha del grupo El Comercio hoy en día. Sin Rodeos, el único espacio político que le queda al canal, se encuentra entre el bien intencionado rollo onegenil, la apuesta saludable por los temas de fondo, pero con ausencias importantes en materia de producción televisiva y una conducción que requiere un cambio a gritos.
¿Qué queda como balance? Espacios con poco presupuesto para investigar o pocas ganas de investigar. Conductores de distintas tendencias que, con la solitaria excepción de Rosa María Palacios y Hans Landolt, no parecen estar dispuestos a cuestionar demasiado al poder. Pérdida de peso político en la televisión, pérdida de un saludable debate en el medio que más personas consultan para formarse una opinión y las cada vez más sentidas ausencias de Paredes Castro, Lauer, Alvarez Rodrich, Pedraglio y, por supuesto, César Hildebrandt.
Quizás en esta etapa de vacas flacas en términos periodísticos, la televisión deba comenzar a repensar su papel como agente formador de opinión.





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