Archivo de 13 Febrero 2007

Uno de los procesos más importantes que tiene el Poder Judicial peruano entre sus manos es el referido al golpe de Estado del 5 de abril de 1992.
Como se recuerda, ese día Alberto Fujimori disolvió el Congreso de la República, destituyó a los magistrados del Poder Judicial y del Tribunal de Garantías Constitucionales, intervino a los demás organismos constitucionales, limitó la libertad de prensa y comenzó una dictadura que duraría 8 años y que dejó al país con una institucionalidad debilitada, una economía en recesión, violaciones a los derechos humanos y actos sistemáticos de corrupción.
En el proceso judicial, son comprendidos los Ministros que suscribieron la Ley de Bases del Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional, norma con la cual se quiso legitimar jurídicamente a la dictadura.
Recordemos esta lista de la infamia: Oscar de la Puente Raygada, Carlos Boloña Behr, Jaime Yoshiyama Tanaka, Víctor Joy Way, Absalón Vásquez Villanueva, Juan Briones Dávila, Víctor Malca Villanueva, Augusto Blacker Miller, Jaime Sobero Taira, Fernando Vega Santa Gadea, Augusto Antonioli Vásquez y Víctor Paredes Guerra. De ellos, solo Malca se encuentra fuera del país, en calidad de prófugo.
Todos los ministros son acusados del delito de rebelión. Además, Malca y Briones son acusados del delito de secuestro, por la serie de detenciones ilegales que se produjeron ese día (como las de Jorge del Castillo, Roberto Ramírez del Villar, Felipe Osterling, Gustavo Gorriti, entre otras). A Fujimori se le reservó el proceso hasta que venga al país.
El juicio es importante por dos motivos.
El primero, las penas. La pena máxima es de 20 años por el delito de rebelión. Con ello, personas como Boloña, que hasta ahora pasaban piola o habían recibido penas benignas, podrían pasar una buena temporada en San Jorge. O sentenciados como Joy Way ampliarían su temporada en Castro Castro.
El segundo, el hecho de que por primera vez se condene a los autores de un golpe de Estado en un proceso civil en América Latina. Ello es un mensaje para quienes quisieran ver a la democracia nuevamente derrotada y para los tontos útiles que se siguen creyendo el cuento de que el golpe de abril de 1992 era necesario.
Como lo dijimos hace unos meses:
“Cabe recordarle al pais y al ex autócrata que la bancada del FREDEMO le daba apoyo a todas sus leyes que permitían la liberalización de la economía. Y si las bancadas del APRA, la izquierda y el FREDEMO rechazaron sus leyes contra el terorismo fue porque dichas normas vulneraban la Constitución y los derechos de las personas (como se demostró despúes) e incluso estaban trabajando en proyectos de ley sobre medidas judiciales para enfrentar al terrorismo, pero sin los excesos que caracterizaron al régimen. Por tanto, Fujimori no podía señalar que los partidos lo obstaculizaban en sus tareas, todo lo contrario, pretendían colaborar con el y consensuar medidas, pero él optó por hacer las cosas a su manera.
Es también falso que el golpe de Estado fuera causa directa de la estrategia contrasubversiva que permitió la captura de los máximos líderes terroristas. El Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) que capturó a Abimael Guzmán fue formado en 1989, con el apoyo de Agustín Mantilla y el general PNP Luque Freyre. Su labor quiso incluso ser infiltrada por Montesinos, sin conseguir exito en dicha infiltración. La verdadera estrategia contrasubversiva fue la detención arbitaria, las desapariciones forzadas en el interior del país y en pueblos jóvenes (de esta época, oh casualidad, son los sucesos de Madre Mía) y el procesamiento de acusados por terrorismo sin ninguna garantía”.
Sin embargo, este proceso podría volver a fojas cero por algo que los abogados conocemos como leguleyada. Como lo ha mencionado el Procurador Omar Chehade, la defensa de Fujimori y los ministros - que en muchos casos tiene nombre propio: César Nakasaki - se busca recursar a un vocal de la sala penal de la Corte Suprema que procesa este caso para que, en jerga judicial, “el juicio se quiebre”, con lo que tendría que iniciarse un nuevo juicio oral.
Para la quiebra del proceso, se necesita la aceptación de la recusación de dos magistrados. Ya se logró con uno, el honesto juez César San Martín Castro, por haber trabajado en el estudio del ex procurador José Ugaz. Actualmente, dos miembros de la sala tienen una recusación pendiente, interpuesta por la defensa para ver si les resulta lograr la demora del proceso.
Ciertamente, estaremos alertas a este proceso y que no se hagan maniobras para intentar dilatarlo más. De no prosperar las artimañas fujimoristas, estos ex funcionarios de la dictadura podrían ir haciendo maletas hacia San Jorge en poco más de un mes. Por la salud moral y democrática del país, ojalá ocurra en un futuro cercano.
MAS SOBRE EL TEMA: Agencia Perú: ¿Qué pasó el 5 de abril? Archivo del Tercer Piso: 5 de Abril: el día de la infamia que no debemos olvidar.
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Si hay un género inclasificable en la chologósfera es el de los literatos y criticos literarios. Con contadas excepciones, buena parte de ellos se ha dedicado a la diatriba y al insulto fácil.
Ello no es fenómeno privativo de los blogs. Recordemos que hace un tiempo - casi un par de años - a raíz de un congreso de escritores peruanos comenzó una de esas peleas que confirman que somos un país más provinciano que del primer mundo: el famoso pleito entre “andinos” y “criollos”.
El debate se reducía a lo siguiente: los “criollos” (Fernando Ampuero, Iván Thays, Alonso Cueto, Alfredo Bryce, Alfredo Pita, Mirko Lauer y Guillermo Niño de Guzmán) eran unos “argolleros”, cuyos amigos críticos no dejaban resquicio alguno para exhibir la narrativa de autores como Miguel Gutiérrez, Tulio Mora u Oswaldo Reynoso. Mientras que los “andinos” eran escritores cuya calidad no era significativa como para ser reconocida por la literatura peruana. No en vano esta bronca sería bautizada por Beto Ortiz como un auténtico “Clásico de la Provincia” (tomando el título del primer disco exitoso de Carlos Vives), dado que en ambos sectores habían buenos escritores y también bastantes escribidores.
Volvamos a la chologósfera. En 2005 comenzaron a aparecer espacios dedicados a la literatura. Dentro de los que tienen pretensiones de más seriedad - y muchas veces, no hay que negarlo, sacan articulos o notas interesantes - se encuentran Puente Aéreo, de Gustavo Faverón Patriau, y Notas Moleskine, de Iván Thays. Desde la orilla opuesta y con un estilo más bien confrontacional, se ubicó Leonardo Aguirre, primero desde las páginas de La República y, posteriormente, en el portal de Agencia Perú y con su blog epónimo.
Como era de esperarse, la bronca entre ambos bandos no se hizo esperar. Para muestra un botón: Aquí vean un dardo de Faverón, en donde se acusa a Aguirre de homofóbico.
Para complicar más las cosas, aparecieron algunos blogs que, con humor bastante corrosivo y algo de mala leche, comenzaron a sacar ataques contra Thays y Faverón, con el mote de argolleros con los que se le ha identificado desde algunos sectores de la provinciana “clase literaria”. Puerto el Hueco (firmado por algunos Dinthilacos, en alusión a que pertenecerían a la PUCP), Con Ventilador (uno de cuyos autores era el escritor Santiago del Prado) y, más recientemente, La Disciplina de la Necedad (en clara ironía a la novela de Thays, La Disciplina de la Vanidad) fueron los espacios desde donde le llovían dardos a ambos críticos.
Lamentablemente, en lugar de tomar las cosas como de quien viene, Faverón hizo más fama a estos espacios de la que pensó, pues en su blog hacía constantes alusiones a los ataques que recibía desde estos espacios. Digamos que si te llaman intolerante, lo menos inteligente que puedes hacer es picarte. Y eso ocurrió con el crítico.
Como lo mencionó hace unos meses otro blog, “la mayoría de los blogs literarios se debaten entre la intolerancia contra quienes no se alinean con ciertas posiciones y el desbande de los anónimos“. Esto es lo que ha ocurrido con la chologósfera literaria y que sus propios autores se han encargado de alimentar.
El último capítulo de esta patética telenovela se ha producido en un blog que pone temas polémicos sobre política y cultura, pero que nunca ha tenido un pleito personal con nadie, el Blog del Morsa, administrado por Roberto Bustamante.
Roberto publicó un domingo un interesante artículo sobre las pretenciones de Santiago Roncagliolo, el premiado escritor de Abril Rojo, por escribir un libro sobre Abimael Guzmán. Dado que, a criterio de Bustamante, la novela de Roncagliolo maneja criterios y tesis sobre Sendero Luminoso que ya son caducos - como el milenarismo -, obviamente puso la alarma ante lo que podría ser un texto - con pretensiones de crónica - que repitiera los errores de escritores europeos que no comprendieron lo que ocurrió durante el conflicto armado interno. Incluso Roberto cita la crítica hecha por Gustavo Faverón sobre Abril Rojo, donde el libro es bien diseccionado.
Como pueden ver en los comentarios del blog de Roberto, aparece uno que dice:
“A ver: en tu mundo, los amigos complotan, en el mío no. Por lo menos, yo no. Te será difícil de comprender, pero es verdad.”
Gustavo Faverón Patriau’s fan club
http://puenteaEreo1.blogspot.com/
Y el enlace hacía alusión a un blog en el que se sacaban las mejores frases dadas por el conocido crítico literario.
Sin embargo, la reacción de Faverón ha sido sobredimensionada y bastante agigantada con relación a lo que, sin duda, es una buena pieza de humor o un homenaje involuntario al crítico:
¿Me quieres decir con qué derecho publicas un comment que usurpa la identidad de otra persona y además colocas, en ese mismo comment, un link a una página infame que utiliza mi nombre y mis apellidos para insultarme? ¿Se te hace tan difícil diferenciar entre respetar la libertad de expresión y apoyar y publicitar el blog de unos miserables delincuentes virtuales?
¿Te tengo que pedir que por favor no contribuyas a hacerle propaganda a la comisión de un delito en el que se me insulta y se roba mi identidad y la de otras personas? Pobre idiota. Pobre infeliz.
Mi pregunta es, ¿por qué picarse ante un blog donde no lo atacan? ¿O es que nadie puede referirse críticamente a Gustavo Faverón? Un poco de valeriana, contar hasta diez o alguna terapia de relajación no le vendría bien al crítico, que, por lo demás, no deja de tener comentarios interesantes, que, lamentablemente, se ven empañados por intolerancias como las antes mencionadas.
MAS SOBRE EL TEMA: Utero de Marita: Pobre Idiota. Pobre Infeliz.
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La semana pasada, 59 países firmaron en París la Convención Internacional para la Protección de todas las personas contra la Desaparición Forzada. Este es un instrumento de carácter internacional y pretensiones universales que condena la desaparición forzada como una práctica vulneratoria de los derechos humanos.
Puede definirse la desaparición forzada como la privación de libertad de una o más personas cometida por agentes del Estado o por quienes actúen con su autorización, apoyo o tolerancia, así como por particulares o miembros de organizaciones subversivas. Dicho acto es seguido por la falta de información o la negativa a reconocer la privación de libertad o informar sobre el paradero de la persona. Tal ausencia de información o negativa impide el ejercicio de los recursos legales y de los mecanismos procesales pertinentes. La definición comprende a las víctimas cuyo paradero continúa desconocido, aquellas cuyos restos fueron encontrados y aquellas que recuperaron su libertad
El tratado suscrito la semana pasada señala que ninguna situación excepcional, conflicto armado o inestabilidad política justifica el uso de esta práctica. Los Estados partes se obligan a investigar las desapariciones forzadas y a colocar en su legislación penal como delito la desaparición forzada. El tratado es bastante completo e incluye otras obligaciones que no es necesario detallar para comprobar su importancia.
La desaparición forzada surgió como una práctica sistemática y generalizada contra los derechos humanos durante la II Guerra Mundial. El famoso operativo nazi “Noche y Niebla”, dado contra los judíos en la llamada “solución final”, fue la primera directiva conocida sobre esta práctica y fue materia del procesamiento de los jerarcas nazis en el famoso Juicio de Nuremberg.
Serían las dictaduras latinoamericanas las que harían de la desaparición forzada una práctica conocida en el mundo. Argentina, Brasil, Chile, Guatemala, El Salvador, Paraguay y Uruguay fueron algunos de los países que padecieron esta vulneración de los derechos fundamentales.
¿Qué derechos vulnera la desaparición forzada de personas? El derecho a la libertad personal, al privarse a una persona de su libertad con total arbitrariedad y sin autorización judicial; las garantías judiciales, al imposibilitar el derecho de defensa del detenido; la prohibición de tratos inhumanos, crueles o degradantes, pues la víctima es aislada del mundo exterior y llevada a un lugar donde es ocultada, configurando el mero hecho del aislamiento un elemento que añade inseguridad y temor a la víctima; y, casi con seguridad, el derecho a la vida, pues el desaparecido, por lo general, es ejecutado extrajudicialmente.
Ello fue lo que ocurrió en nuestro país durante el conflicto armado interno. Para la Comisión de la Verdad y Reconciliación, los agentes del Estado emplearon la desaparición forzada de personas de manera sistemática y generalizada como parte de los mecanismos de lucha contrasubversiva. Nos encontramos ante un patrón de conducta, que tuvo carácter generalizado y sistemático entre 1983 y 1985, así como entre 1989 y 1993.
En el primer periodo, esta practica se produjo de manera masiva e indiscriminada en los departamentos de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac. En el segundo periodo, se hacían procedimientos más selectivos, pero igualmente sistemáticos y concentrados también en las grandes ciudades.
La desaparición forzada de personas es considerada un crímen de lesa humanidad por el Estatuto de la Corte Penal Internacional. Nuestro ordenamiento penal la considera un delito, pero la tipificación parece ser inadecuada, toda vez que se señala que: a. El autor del delito sólo puede ser un funcionario público. b. No se establece que la desaparición forzada es la privación de libertad seguida de la negativa de información sobre la detención o el paradero de la persona. c. Se emplea el término “debidamente comprobada”, inadecuado, pues la naturaleza de la conducta, basada en la privación de libertad de una persona y seguida por la negativa de la misma o de la falta de información sobre la detención o sobre el paradero del desaparecido, hace que la prueba de la desaparición forzada sea casi imposible.
Afortunadamente, ya el Poder Judicial ha sentenciado dos casos - Ernesto Castillo Paez y Chuschi - interpretando este delito de acuerdo a los tratados internacionales de derechos humanos, supliendo los defectos de la legislación peruana. Estas sentencias están pendientes de
Como vemos, el tema tiene una suma importancia para la preservación de la vida y de otros derechos en el mundo. Y en nuestro país con especial cuidado, dado que durante el conflicto armado interno nos convertimos en la nación con el triste record de mayores denuncias por desapariciones forzadas ante el Grupo de Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas sobre esta materia.
Y a pesar de ello, adivinen que país latinoamericano no está en la lista de firmantes. El nuestro. A pesar de lo antes anotado, nuestra Cancillería vuelve a convertir a la política exterior peruana en un hazmereir: Chávez nos insulta, Alan lo abraza en Cochambamba; tenemos la demanda lista ante La Haya para el tema marítimo con Chile, no iniciamos el proceso judicial; el TLC necesita un impulso, pero se contrata a la peor persona para el cargo. Y ahora, luego que casi todos los países latinoamericanos que tuvieron el problema de las desapariciones forzadas suscriben la Convención Internacional que las proscribe y que obliga a los Estados a perseguirla, el único florón de la corona que no lo hace es el Perú, por culpa de un canciller varado en solo Dios sabe que galaxia del espacio exterior.
Sin duda, una raya más al tigre y un baldón más para el Canciller José Antonio García Belaúnde, que, a contrario de lo que dijo cuando asumió el cargo, demuestra tener poco manejo de la política exterior, si es que esta existe.
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